Comentario del Mensaje del 25 de Febrero de 2012
desde Medjugorje, Bosnia-Herzegovina y reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

Medjugorje Gospa
 

“Queridos hijos: En este tiempo de manera especial los invito: oren con el corazón. Hijitos, ustedes hablan mucho pero oran poco. Lean, mediten la Sagrada Escritura y que las palabras allí escritas sean vida para ustedes. Yo los exhorto y los amo, para que en Dios puedan encontrar vuestra paz y la alegría de vivir. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
 
 

Una vez más, la Madre de Dios nos invita a vivir sus mensajes. Aún Ella no ha terminado  de hablar. Las apariciones continúan y serán las más largas de la historia. No se puede ignorar este don extraordinario del cielo.

El mensaje de este mes comienza diciendo: “Queridos hijos: En este tiempo de manera especial los invito: oren con el corazón.” Es sabido, que con frecuencia la Madre de Dios utiliza la expresión “tiempo de gracia” para referirse al tiempo que Dios le permite aparecerse y hablar extraordinariamente. Sin embargo, en esta ocasión, la expresión “en este tiempo, de manera especial” también hace referencia a la cuaresma que se ha iniciado. La cuaresma es tiempo especial para obras de caridad, para el ayuno y la abstinencia de placeres, pero sobre todo para la oración. Jesús, después de su bautismo se dirigió al desierto más que todo para orar La Iglesia en cuaresma entra en el desierto, busca a Dios… y fundamentalmente lo hace por medio de la oración. Jesús en el desierto, puesto en oración, es el icono por antonomasia de la cuaresma. Y la Madre quiere que lo tengamos en cuenta. Posteriormente se puede considerar las coordenadas de esta nueva llamada de la “Gospa”.

1° Orar con el corazón. Se ora con el corazón cuando el interior del hombre se abre a Dios, cuando Él ocupa el primer lugar. Por lo tanto, para orar con el corazón se deben hacer dos cosas preliminares: a) dejar que Dios tome posesión del corazón y b) permitirle a Él que dirija la oración. No puede haber oración con el corazón si Dios no está presente en él. Todo comienza cuando Dios se posesiona del interior del hombre. Mucha gente tiene serios problemas para orar con el corazón porque las puertas de su corazón permanecen cerradas a Él. Por eso, no se puede dar la oración con el corazón sin la conversión verdadera. Para poder orar con el corazón hay que convertirse mientras se ora. Esto significa: arrepentirse en llevar una vida frívola, vacía, sumergida en las cosas materiales, en la comodidad, en el materialismo… La razón, por la que en muchos cuesta orar con el corazón no es porque oran poco sino porque no toman con responsabilidad la conversión. Los santos no tenían problemas para orar con el corazón por que en el corazón de ellos siempre reinaba Dios. Cuando Dios no reina en el corazón, entonces, hay problemas para orar. El problema de la oración con el corazón no es que el hombre no encuentre el tiempo para orar sino que su corazón permanece dividido. Después que se inicia un camino serio de conversión, sobrará el tiempo para orar.

2° Se ora con el corazón cuando se ama. La oración del corazón, fundamentalmente, es una oración de amor. Por ello cuando Dios está presente en el interior, es fácil amar mientras se ora. Por eso es la oración más bella, y a la vez, la más profunda que se pueda hacer. No se trata de orar con o sin los labios, ya que se puede orar con ellos o sin ellos. Se trata más bien, de amar y ser amado mientras se ora. Por eso la oración con el corazón es la oración de los pequeños, de los que saben dejarse “tomar por Dios” mientras se ora. Para orar con el corazón no hace falta tomar cursos, basta tener la firme voluntad de dejar el pecado y darle a Dios siempre el primer lugar en la vida. Por eso sería recomendable, antes de orar —y sobre todo ahora que estamos en cuaresma—, una buena confesión.

3° La Madre no especifica el método sino la expresión. Cualquiera método que se utilice para orar puede ser bueno y eficaz siempre y cuando se haga con el corazón. Ya sea que se rece el rosario, la Liturgia de las Horas, la lectio divina, o se practique la oración metal… lo importante es que el corazón permanezca abierto a Dios mientras se esté orando. Mucha gente ora, pero ora mal. Algunos oran por necesidad, otros por deber, otros por obligación… sin embargo, si es una u otra la razón por la que se ora, la oración no debe ser  rutina sino experiencia de fe. Por eso la Madre vuelve hablar de esto. Y hay que prestarle atención.

La Madre también dice en el mensaje: “Lean, mediten la Sagrada Escritura y que las palabras allí escritas sean vida para ustedes.” Esta parte del mensaje es muy importante. Se puede orar con el corazón sin leer ni meditar la Sagrada Escritura, sin embargo en el mensaje de este mes, parece obvio que la oración del corazón incluye la lectio divina. O sea, la “lectura orante de la Biblia”. Es decir: utilizar la Palabra de Dios para orar. Y la Madre explica, de una manera sencilla, como se hace por medio de tres pasos. 1° Se toma cada día la Biblia y se LEE; el mismo párrafo dos o tres veces. 2° Se MEDITA lo leído. Quien lee el texto se pregunta dos, tres veces: —¿Qué me dice Dios a mí hoy por medio de esta lectura? ¿Qué es lo que Dios me está pidiendo hoy que haga? 3° Poner en práctica lo meditado, es decir: hacer vida la Palabra de Dios.

Muchos cristianos han hecho de la Palabra de Dios un libro de meditaciones piadosas, fuera de su acontecer diario. Es como leer un periódico, como leer la internet o una revista. Su vida permanece al margen de lo leído. La Madre quiere que se rompa de una vez para siempre con ese mal hábito. Todos debemos decir, después de leer y meditar la Biblia, como María dijo: “El Poderoso ha hecho obras grandes en mí”.Por ello, debemos permitirle a Dios que nos transforme por medio de la bendita Palabra.

En el mensaje la Madre dice también algo muy importante para todos: “Yo los exhorto y los amo, para que en Dios puedan encontrar vuestra paz y la alegría de vivir.” El texto original croata también se puede traducir por “yo los animo”, “yo los estimulo” o “yo los aliento”, es como si quisiera decir: “estoy con ustedes para llenarlos de entusiasmo, para que perseveren”. Son palabras cargadas de paciencia, de amor y de cariño. Pero también palabras que esperan una respuesta de los hijos.  Como si dijera: “no defrauden mi presencia aquí y todo lo que estoy haciendo por ustedes.”

También el mensaje dice: “los amo.” Esto mismo lo ha dicho la Madre muchas veces, pero seguramente, no cuanto lo escuchan experimentan su amor. Una persona puede decirle a otra que la ama y quien lo escucha puede creerlo o no. También mucha gente oye que otra le dice que lo ama, pero quien lo escucha, pueda que no le interesen esas palabras. Y lo mismo puede ocurrir con la Virgen, pero en el sentido inverso: quien la ama, se sentirá contento cada vez que la Madre dice: “los amo”, pero quien no la ama, de pronto no le interesa que la Madre diga en un mensaje que ama a todos sus hijos. Por eso debemos ver en este mensaje una nueva invitación de María a que se le abra el corazón.

Por último, la expresión: “Yo los exhorto y los amo, para que en Dios puedan encontrar vuestra paz y la alegría de vivir” recuerda el propósito de la venida de la Virgen. Dios envía a su Madre frente a todos los problemas por los que atraviesa la Iglesia en estos tiempos. Pero hay gente que se queda en los problemas y no puede ver más allá de ellos. No puede ver detrás de todo el poder de Dios y la presencia extraordinaria de la Madre que aconseja dos veces al mes sobre lo que se debe hacer. La TV, las noticias, los periódicos, la política no tiene la respuesta sino el cielo. Y el cielo está hablando como nunca antes. Por lo tanto hay que prestar atención. María dice en este mensaje que Ella está con nosotros para que la humanidad encuentre la paz y encuentre la alegría de vivir.

Han dicho los expertos que después de la Segunda Guerra Mundial el 2011 ha sido el año que más guerras ha tenido. Luego, lo que está por venir depende de todos. Escuchemos a la Madre antes de que sea demasiado tarde. Es tiempo de oración, penitencia y sobre todo conversión. Un día dijo la Virgen: “Tomen en serio mi venida que Dios no juega con el hombre”

Oremos:

Oh Jesús: si mi corazón ha permanecido cerrado a Tu Amor por muchos años, en este momento me entrego a él. Que es Sumo Bien. Que es paz, Alegría sin fin. Tu Madre me ha dicho en este mensaje que me quieres abrazar con Tu Amor tierno. Tu Sabes que innumerables veces he rechazado ese amor tierno por mis distracciones, por mi falta de perseverancia en la oración con el corazón. Por eso hoy me hago las paces contigo. Hoy te abro las puertas de mi corazón. Estoy dispuesto.

Tu Madre en este mensaje me ha hecho comprender la diferencia que existe entre la alegría falsa del mundo y la que Tu hoy ofreces a mi corazón y que no es pasajera. Esa es la alegría que quiero experimentar de hoy en adelante. Con esa alegría quiero llenar mi corazón vacío, frustrado, herido, orgulloso… Con esa alegría quiero, ante mis amigos, dar testimonio continuo de Ti. Por eso te pido hoy Jesús, que vengas a mi corazón. Espero en Ti, en Tu amor: quiero que me abraces, estoy dispuesto a experimentar ese don como tantas veces en la tierra lo experimentó María y hoy mi invita a abrirme a Él.
¡Gracias Jesús, gracias María! ¡Ven Espíritu Santo! ¡Ven por Jesús y María! Llena ni corazón vida de tus dones, de tu amor y de Tu Divina Unción.

P. Francisco A. Verar

 
 
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