Comentario del Mensaje del 25 de Diciembre de 2011
desde Medjugorje, Bosnia-Herzegovina y reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

Medjugorje Gospa
 

“Queridos hijos, también hoy les traigo entre mis brazos a mi Hijo Jesús para que Él les de su Paz. Oren hijitos y testimonien para que en cada corazón prevalezca, no la paz humana sino la paz divina que nadie puede destruir. Esa es la paz del corazón que Dios da a aquellos que ama. Todos ustedes por medio del bautismo son llamados y amados de manera especial, por eso testimonien y oren para que sean mis manos extendidas en este mundo que anhela a Dios y a la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
 
 

Sólo dos días después que la Madre dio este mensaje a la Iglesia, se comenzó a vivir el sagrado tiempo del Adviento que prepara la llegada de la Navidad. La Navidad es una experiencia de amor. Así la vivieron la santísima Virgen María y su castísimo esposo san José. Del mismo modo la vivieron los pastores que fueron al portal de Belén, los ángeles y Dios Padre. Sin amor no hay Navidad. La Navidad no la hacen las luces, los colores, las comidas… sino el amor. Y el amor de Dios se manifestó en plenitud a la humildad en el Pequeño Niño que nació en Belén. Para entender esto la Madre invita a la Iglesia a vivir, desde ahora, dos virtudes fundamentales: “la esperanza y la alegría”.

1.      La Madre destaca el misterio de la Navidad
Desde que iniciaron las apariciones de la Virgen en Medjugorje, la Navidad siempre ha sido una de las fiestas más significativas. Se recuerda que la primera vez que los videntes vieron a la Virgen en la Colina   ―24 de junio de 1981―, sostenía en sus brazos a Jesús recién nacido y desde entonces, a los largo de estos treinta años, cada 25 de diciembre aparece del mismo modo. Téngase en consideración, que aún tres videntes tienen el privilegio de verla todos los días: Vicka, Marija e Iván, y Mirjana tiene la aparición el día 2 de cada mes.
Por otro lado, Ivanka ve a la Virgen el 25 de junio cada año y Jakov, por su parte, cada 25 de diciembre. Entonces, cuatro de los videntes, también este año el día de la Navidad, vieron a la Virgen que sostenía en sus brazos al Niño Jesús el día de la Navidad. La Madre nunca les ha dicho a los videntes porqué aparece de esta manera cada ni ellos se lo han preguntado. Pero es obvio que de esta forma, la Madre de Dios, quiere resaltar el origen divino de Jesús (unión hipostática) y la relación existente entre Ella y la Santísima Trinidad.
El mensaje principal de este 25 de diciembre comienza de esta manera:“Queridos hijos, también hoy les traigo entre mis brazos a mi Hijo Jesús para que Él les de su Paz”. La expresión recuerda que por treinta años consecutivos, cada 25 de diciembre, la Madre ha prensado al Niño Jesús para ser reconocido como Hijo de Dios y Salvador del mundo, Portador de la verdadera Paz. Obsérvese, que en el mensaje la Madre destaca que quien trae la paz es Jesús y no Ella; a pesar de mostrarlo infante. Y lo presenta así, no porque de esta manera permanece en el Paraíso sino para subrayar el misterio de su nacimiento como Hijo de Dios en el mundo, es decir: para subrayar el valor de los méritos de su tierna infancia que hablan por la eternidad.

2.      Orar y dar testimonio al inicio de un nuevo año.
En el mensaje la Madre también dice:“Oren hijitos y testimonien para que en cada corazón prevalezca, no la paz humana sino la paz divina que nadie puede destruir. Esa es la paz del corazón que Dios da a aquellos que ama.” Quizás sea esta la parte más significativa del mensaje, toda vez que la Madre se sirve del misterio de la Navidad para invitar a sus hijos de nuevo a la oración y para dar testimonio. Por consiguiente, se debe observar que es eso lo que la Madre pide a todos en esta Navidad y al inicio de un nuevo año civil. Sabido, que a lo largo de estos treinta años y seis meses que la Madre aparece, el énfasis de sus mensajes ha recaído siempre en la oración personal, familiar, comunitaria y litúrgica, y la Navidad es tiempo propicio para retomar la tarea.
La Madre entonces, espera que las fiestas de fin de año no distraigan a nadie de tal esencial llamada. Por tanto, cada cual en medio de sus posibilidades, debe responder. Y una manera de hacerlo es permanecer en oración junto al pesebre familiar, o bien, visitar lo más posible el sagrario, rezar la Liturgia de las Horas y el santo rosario, particularmente los misterios de gozo. Además, hay que advertir, que la Virgen ha hablado nuevamente de la importancia del testimonio cristiano. Tema que ha evidenciado muchas veces en el año que ha terminado. Quizás, porque mientras observa desde el cielo a sus hijos, percibe en gran escala, como se abre cada día más la brecha entre la fe y vida. Y frente a ello no hay más que responder que con la conversión. Entonces, es necesario que se tome en serio esta llamada. Un día dijo la Madre: “lo que sucederá en el mundo depende de ustedes”.

En el mensaje de este 25 de diciembre, la Virgen propone que se lleve la paz a la humanidad por medio del testimonio de vida. Recuérdese que Jesús proclamó: “Bienaventurados los que trabajan por la Paz” y cuando el Señor pensaba en esta dedicación, pensaba en el ejemplo de vida. Una vez dijo la Virgen: “Si ustedes viven mis mensajes, no tendrán necesidad de repetirlo con palabras porque quienes los vean se darán cuenta de lo pido”. La Virgen no tiene necesidad de decirle cada día a los videntes que viene por la paz del mundo. ¡Suficiente  verla! Porque el rostro de la Virgen siempre irradia paz. Y de igual manera debe ocurrir con el testimonio de sus hijos; exactamente como ocurrió con Moisés al descender del Sinaí. La Escritura afirma que los israelitas que presenciaban el rostro de Moisés al descender del Sinaí, irradiaba la gloria de Dios. Y por tanto, no tenían necesidad que Moisés los convenciera que había hablado con Dios, porque su rostro lo decía todo. Y lo mismo debe ocurrir hoy en todo hijo de María y discípulo de Cristo: somos todos portadores de paz a través de nuestra conducta, de nuestro ejemplo; sin necesidad de palabras; sin necesidad de hablar de los mensajes de la Virgen. Y adviértase, que todo depende de la vida de oración; como Moisés lo hacía: cara a cara con Dios, como un amigo trata a un amigo. Obsérvese cómo la Madre enfatiza en el mensaje de este 25 el desafío:“Oren hijitos y testimonien para que en cada corazón prevalezca, no la paz humana sino la paz divina que nadie puede destruir.”

3.      La paz don de Dios.
En el mensaje la Virgen destaca dos clases de paz, pero a Ella sólo le interesa una: la paz divina, la paz que Dios da, la paz como fruto del verdadero testimonio, la paz que Jesús quiere que prevalezca en cada corazón. Y señálese, que nadie puede dar lo que no tiene. Por eso antes de hablar que María aparece en Medjugorje hay que tomar con responsabilidad sus mensajes y el evangelio de Jesucristo: principal fuente de paz.

La Madre ha dicho que “la paz comienza en el propio corazón para luego difundirla en la propia familia”. También ha dicho que “hay que orar por la paz: para que ella prevalezca como un don de Dios permanente en el corazón”. Estos mensajes no son novedosos pero sí urgentes y actuales frente al mundo que nos rodea. Es un aspecto del evangelio que fácilmente se puede olvidar, y que por lo mismo habría que retomar con fuerza y dedicación, como Francisco de Asís y Clara en su época, como muchos santos lo hicieron.

4.      “Manos extendidas” de María 
El mensaje termina destacando la importancia de ser discípulos de la Virgen en el mundo contemporáneo. La expresión “manos extendidas” que la Madre ha utilizado muchas veces en sus mensajes está vinculada a la eclesiología de san Pablo. En efecto, el Apóstol afirma que en Cristo “todos formamos un solo Cuerpo”. Por lo que se debe recordar que María es Madre del Cristo total. Es decir, de la cabeza (Cristo) como de cada uno de los miembros del Cuerpo. Ser “brazos extendidos de María” en el mundo es una responsabilidad que corresponde a todo bautizado, hijo de María y miembro del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
Para finalizar, también hay que tener presente el mensaje que primero la Madre transmitió por medio de Jakov, porque de esta manera si comprende mejor la llamada que hizo:  “Queridos hijos, hoy de manera especial deseo conducirlos y entregarlos a mi Hijo. Hijitos, abran sus corazones y permitan a Jesús que nazca en ustedes, porque solamente así, hijitos, ustedes mismos podrán experimentar su nuevo nacimiento y, con Jesús en sus corazones, emprender el camino hacia la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 
Cuando Jesús permanece en el corazón no es difícil comprometerse con la paz y dar testimonio de su amor en el mundo, como tampoco será difícil orar. Es cierto que para tener a Jesús en el corazón hay que orar, pero si no se le abre las puertas del corazón de par en par tampoco se puede orar correctamente. Recuérdese, que antes que María en Nazaret quedara en cinta de Jesús Ella ya sabía orar, pero al tenerlo presente en su vientre, sin lugar a dudas, pudo orar más. Por lo tanto, quien tiene a Jesús en su corazón no le será difícil permanecer en oración y dar testimonio de su amor en el mundo.
Mensaje de la santísima Virgen María Reina de la Paz del 30 de diciembre de 2011 por medio de Iván Dragicevic en la Colina de las apariciones, Medjugorje Bosnia-Herzegovina.
“Queridos hijos, también hoy la Madre los invita con alegría: sean portadores míos, los portadores de mis mensajes en este mundo cansado. Vivan mis mensajes, acojan mis mensajes con responsabilidad. Queridos hijos, oren junto a mí por los proyectos que deseo realizar. En particular, hoy los invito a orar por la unidad, por la unidad de mi Iglesia, de mis sacerdotes. Queridos hijos: oren, oren, oren. La Madre ora con ustedes e intercede por todos ustedes delante de Su Hijo. Gracias, queridos hijos, también hoy por haberme acogido, por haber acogido mis mensajes y porque viven mis mensajes”
El mensaje que la Virgen dio en forma extraordinaria en la Colina de las apariciones el pasado 30 de diciembre, ante miles de peregrinos, se puede ver como una extensión de los dos anteriores. El mensaje enfatiza nuevamente el deber del testimonio mariano, de la presencia prolongada de la “Gospa” en la vida de sus hijos. Y la Virgen invita a cada peregrino y devoto suyo, a que tomen con responsabilidad su venida a la tierra y la urgencia de llevar sus mensajes. Por otro lado, invita a orar urgentemente por sus intenciones, por sus proyectos que espera realizar, y enfatiza: orar por la unidad de la Iglesia y de los sacerdotes, y repite nuevamente:“oren, oren, oren.” 
Si es cierto que el mensaje la Virgen lo dio frente a los peregrinos que estaban en la aparición, no por eso se puede pasar por alto la urgencia de la intención que la Madre lleva en su Corazón Inmaculado estos días, toda vez que nadie más que Ella conoce la situación por la que atraviesa hoy el Cuerpo de Cristo. Por lo tanto, al inicio de un nuevo año pide como tarea prioritaria orar continuamente por estas intenciones. Entonces ―en lugar de juzgar o criticar―, lo que la Iglesia y los sacerdotes más necesitamos en este momento, son oraciones y sacrificios continuos.
¡Santo y feliz santo Año del Señor 2012!

Oremos:

Oh Jesús: si mi corazón ha permanecido cerrado a Tu Amor por muchos años, en este momento me entrego a él. Que es Sumo Bien. Que es paz, Alegría sin fin. Tu Madre me ha dicho en este mensaje que me quieres abrazar con Tu Amor tierno. Tu Sabes que innumerables veces he rechazado ese amor tierno por mis distracciones, por mi falta de perseverancia en la oración con el corazón. Por eso hoy me hago las paces contigo. Hoy te abro las puertas de mi corazón. Estoy dispuesto.

Tu Madre en este mensaje me ha hecho comprender la diferencia que existe entre la alegría falsa del mundo y la que Tu hoy ofreces a mi corazón y que no es pasajera. Esa es la alegría que quiero experimentar de hoy en adelante. Con esa alegría quiero llenar mi corazón vacío, frustrado, herido, orgulloso… Con esa alegría quiero, ante mis amigos, dar testimonio continuo de Ti. Por eso te pido hoy Jesús, que vengas a mi corazón. Espero en Ti, en Tu amor: quiero que me abraces, estoy dispuesto a experimentar ese don como tantas veces en la tierra lo experimentó María y hoy mi invita a abrirme a Él.
¡Gracias Jesús, gracias María! ¡Ven Espíritu Santo! ¡Ven por Jesús y María! Llena ni corazón vida de tus dones, de tu amor y de Tu Divina Unción.

P. Francisco A. Verar

 
 
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