Mensajes de la Virgen María Reina de la Paz
del 25 de diciembre de 2009
Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Verar

La Virgen se le aparece a Jakov Čolo con el Niño Jesús en sus brazos, cada 25 de diciembre desde que tuvo la última aparición diaria el 12 de septiembre de 1998. La aparición fue a las 14:35 y duró unos 12 minutos. El mensaje que la Virgen dio este año no se debe interpretar como una despedida. Se recuerda que la Virgen ha prometido a los tres videntes que tienen la aparición anual, que tendrán el don de verla una vez al año, hasta el fin de sus vidas en la tierra. Entonces, cuando terminen las apariciones diarias a los demás videntes, se puede pensar que la Madre continuará apareciéndose y dando sus mensajes, al menos, cada dos meses. Luego, el mensaje no es una despedida, sino más bien —como otras veces ha enfatizado—, un nuevo acento sobre la razón de su venida. El mensaje dice: —«Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes, deseo guiarlos por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación.» Obsérvese que el mensaje aparece como una especie de síntesis sobre la esencia de su visita. Se recuerda, en primer lugar, que no aparece por iniciativa propia sino por un designo especial del Altísimo y ese designio que también es Don, se prolonga ya por 28 años y seis meses. Se subraya que ninguno de los tres videntes que continúan teniendo el encuentro diario con la Madre puede afirmar por cuánto tiempo más continuará con ese privilegio. Por lo cual se enfatiza una vez más, que el mensaje más grande de María en Medjugorje es su presencia prolongada. Obsérvese como dice: —«Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes.» Entonces, la Madre espera que se aprecie este hecho relevante y que como fin concreto: guía a la humanidad con sus mensajes por el camino que conduce a Jesús y la salvación de cada alma.

Cuando comenzaron las apariciones la Virgen dijo: «quiero estar con ustedes para convertir y reconciliar el mundo entero». Y de esta manera han transcurridos 28 años y medio de apariciones diarias. Recientemente el Cardenal de Sarajevo —recordando que es la Santa Sede quien le corresponde ahora discernir el fenómeno de Medjugorje—, aseveró que se han recibido más de 30,000 mensajes. Pero por otro lado, téngase en cuenta, que no se debe desconocer que el Mensaje más importante es el hecho que María aparece. Y, en el mensaje de este mes, recuerda a todos que la razón de su visita es la salvación de las almas y la iniciativa de aparecer en la tierra proviene de Dios. De lo cual se observa una vez más, que María no viene a anunciarse a sí misma, sino por el contrario —como hizo en Caná de Galilea—  muestra a todos el camino para llegar y permanecer en Jesús.

En el mensaje de este mes se aprecia la respuesta que la Madre ofrece a las preguntas que  muchos de sus hijos hacen del porqué tantas apariciones, tantos mensajes, tantos signos extraordinarios, y, seguramente, del porqué también, tantas controversias. La respuesta es clara: la Madre está preocupada por la salvación de sus hijos y sabe que la única respuesta está sólo en Jesús.

Medjugorje con sus signos evidentes de lo sobrenatural, no deja de impactar las conciencias racionalistas y materialistas contemporáneas justificadas de progreso y evolución.

Se observa con el mensaje que María aparece para convertir la mayor cantidad de almas posibles a Dios. No viene a ser turismo a la tierra. El único propósito de su venida es que Jesucristo reine en todos y que se le brinde la oportunidad de gobernar el corazón de sus fieles. Préstese atención cómo aparece en este mensaje la espiritualidad cristocéntrica que la Virgen puntualiza en Medjugorie.

La segunda parte del mensaje reza: «Hijitos míos, solamente en Dios pueden encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones.» Una vez más aparece la invitación que la Madre ha dejado sentir muchas veces: desea que Su hijo nazca en el corazón de los hombres en ocasión del tiempo litúrgico de la Navidad. Pero, por otro lado, refuerza el concepto que sin la respuesta personal es imposible alcanzar el objetivo por lo que dice: «los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones.»

Piénsese que cuando Jesús nació en Belén, la Virgen, en lugar de ocultarlo, tuvo la audacia de mostrarlo para que fuera acogido y adorado por los pastores y magos que llegaron al portal. También hoy María, adaptándose a la liturgia de la Iglesia que celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, tiene la intrepidez de volverlo a presentar recién nacido para a fin de provocar su acogida y ser adorado por todos. El mensaje es pues una invitación a vivir el misterio de la Navidad con la mirada y el corazón puestos en la persona de Jesús vivo.

Cuando los Magos llegaron al portal de Belén abrieron sus cofres y le presentaron al Niño sus dones de oro, incienso y mirra. Pero adviértase que aquellos dones no eran sino el símbolo de que los corazones de los magos acogían a Jesús como Rey y Señor. Del mismo modo también hoy María espera que muchos corazones, como los cofres de aquellos magos puedan permanecer abiertos ante Jesús ofreciéndole lo mejor de sí mismo. Se recuerda de tal forma que Medjugorje es un llamado a la conversión a Jesucristo. Todo se resume en eso. Y quien opta por Jesús posee la verdadera vida. Los Magos llevaron sus dones a Jesús pero fue mucho más lo que a su vez recibieron de Él.

María, como la estrella que guió a los Magos hasta Belén, nos está mostrando hoy el camino de la salvación y la Verdad por eso dice: «Solamente con Jesús en el corazón pueden emprender el camino de la salvación y de la vida eterna.» Entonces, queda sólo la decisión de acogerlo. Medjugorie es una gran oportunidad para cualquier alma sedienta de Dios y de esperanza. ¡Quien encuentra a Cristo encuentra la Vida en plenitud que se prolonga por la eternidad!

Al finalizar el mensaje, la Madre termina como habitualmente lo hace cada veinticinco: ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ¡Obsérvese la cortesía de este trato familiar que por anticipado agradece la respuesta! Lo que hace pensar que la Madre espera siempre la respuesta efectiva de sus hijos.

Horas más tarde, por medio de la vidente Marija, la Virgen dio el mensaje mensual: «Queridos hijos en este día de alegría los llevo a todos ante Mi Hijo Rey de la Paz, para que Él les dé Su paz y bendición. Hijitos, compartan esa paz y bendición en amor con los demás. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! » Se podría ver en este segundo mensaje de Navidad como una segunda parte de un único mensaje. Pero antes de reflexionar en él, recuérdese que por Navidad ocurre lo mismo que sucede para el 25 de junio cuando se reciben dos mensajes: uno anual por medio de Ivanka y el mensual que transmite Marija. Lo que indica que en un futuro, cuando cesen las apariciones diarias para Marija, sólo se recibirá un mensaje el 25 de junio y el 25 de diciembre.

En este segundo mensaje de Navidad la Madre recuerda la importancia de la celebración de este día como día de alegría por antonomasia. El adviento de cuatro semanas fue una preparación exhaustiva para la fecha del nacimiento de Cristo. La Virgen cargando al Niño Jesús comparte con sus hijos de la tierra el impacto que produce en la creación ese acontecimiento: ¡ha nacido el Rey de la Paz para transformar la humanidad! Este misterio se debe acoger con profunda alegría. Como los ángeles, los pastores y Magos que fueron a Belén. Y esta alegría que produce el nacimiento del Redentor debe acompañar a los  discípulos de Cristo en forma permanente.

La Virgen en el mensaje de este mes expresa su deseo de que los fieles que se acerquen al Redentor reciban de parte suya su paz y bendición. La paz teológicamente no significa ausencia de ruido o de problemas. Tampoco se debe asociar a un puro sentimiento. La paz representa sobre todo la integridad física y espiritual; el bienestar, la salud y la reconciliación. Y es eso lo que precisamente ofrece Jesús en su nacimiento, por medio de su Palabra y los sacramentos. De ello la Virgen es consciente y por eso enfatiza que quien se acerque a Él con fe no saldrá con el corazón vacio: obtendrá la paz y la bendición.

La segunda parte de este mensaje es muy significativa y quizá es la sección más comprometedora: la Madre quiere que sus hijos lleven con su vida la paz y bendición de Jesús —desde la virtud del amor— al prójimo. De por sí no es fácil para quien no está habituado a hacerlo, transmitir la paz y la bendición de Jesús a los de más, y más complicado todavía, hacerlo con amor. Por ende para poner en práctica la segunda parte del mensaje hay que pedir la gracia para hacerlo y retomar con seriedad dos cosas: la conversión —que tanto ha enfatizado la Virgen— y la vida de oración. Aunque en esta ocasión la Madre no lo haya subrayado, todo cristiano sabe que sin oración frecuente es imposible a amar como Jesús enseñó; y lo mismo se puede decir de la conversión.

Antes de concluir la reflexión de este segundo mensaje conviene tener presente que el primero de enero de este año hubo una aparición extraordinaria de la Virgen en la Colina de las apariciones sobre las 22 horas, y por medio de la vidente Marija dio un mensaje a los miles de peregrinos presentes: «Queridos hijos les agradezco. Ustedes son mi esperanza, los bendigo a todos. Ustedes son mi alegría. Continúen convirtiéndose y vivan mis mensajes con alegría.» Como se aprecia este mensaje aparece como recapitulación de los anteriores y como corolario. La Madre recuerda que quienes siguen sus mensajes y los ponen en práctica son su esperanza. Sin embargo, el desafío recae en tomar en serio el llamado a la conversión con seriedad. Quien ama a María y quiere dar razón de su fe no puede ignorar este compromiso. Entonces se presenta todo un programa a ejecutar frente al reto de un nuevo año que comienza: trabajar en el corazón para llevar con alegría al prójimo la paz y la bendición de Jesús.
 

 
 
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