Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Diciembre 2005

“Queridos Hijos: Tambièn hoy les traigo entre mis brazos al Nino Jesús, Rey de la Paz, que los bendice con su paz. Hijitos, hoy los invito, en modo especial, a ser mis portadores de paz en este mundo sin paz. Dios los bendecirá. Hijitos, no lo olviden: Yo soy su Madre. Con el Nino Jesús entre mis brazos, les bendigo a todos con una bendición especial. Gracias por haber respondido a mi llamado!”

También este año, según el testimonio de los videntes María y Jacov, el 25 de diciembre la Virgen apareció con el Nino Jesús entre sus brazos. Definitivamente, este es el icono que mejor ilustra las apariciones de Medjugorie; ya que de esta manera vieron los videntes a la Virgen el primer día (24 de junio de 1981) en la Colina de las Apariciones, y así la continuan viendo en cada Navidad.

En el mensaje de este mes la Virgen dice: “Queridos Hijos: También hoy les traigo entre mis brazos al Nino Jesús, Rey de la Paz, que los bendice con su paz.” Una vez más la Madre nos recuerda que Ella no hace otra cosa que traernos a nuestras vidas a Cristo. María es la primera evangelizadora. Fue la primera evangelizada por el Arcángel Gabriel y de inmediato, se contituyó en la primera evangelizadora llevando a Cristo a su pariente Isabel. Tambièn hoy, a nosotros, María nos evangeliza. Por ser Medjugorie las apariciones más prolongadas de María, ha venido a ser su mayor centro de evangelización. Desde su gloriosa Asunción a los cielos, María no había evangelizado tanto a los hombres como, sin más, ocurre hoy en Medjugorie. Han pasado 24 anos y seis meses de apariciones continuas e inumerables mensajes. Desde esta forma Dios Padre ha permitido que su Madre, antes de la venida de Su Hijo, se constituya en la Reina de la Evangelización. Y nos podemos preguntar: Cuál es la misión de la Virgen en Medjugorie?: mostrarnos a Jesús. Conducir, cuantos más corazones sea posible a Cristo. María quiere que la Navidad sea una verdadera conversión a su Hijo y una verdadera experiencia de fe. Por eso viene con el Nino Jesús entre su brazos. Entonces, si queremos vivir la Navidad como se debe, debemos, con los ojos de María, contemplar a Su Hijo que nace pobre, indefenso, humilde entre los animales y reconocido por los pequenos pastores que cuidaban al ras sus rebanos.

En el Mensaje la Virgen dice: “Hijitos, hoy los invito, en modo especial, a ser mis portadores de paz en este mundo sin paz.” Quien le abre las puertas de su corazón a Jesús, no tendrá dificultad en ser portador de paz. En dicho sentido, debemos recordar que María y san Josè, fueron los primeros portadores de paz porque primero le habían abierto sus corazones a Cristo. Para ellos era fácil superar las pruebas y dificultades de la vida, no tanto porque Jesús estaba con ellos, sino porque le habían abierto sus corazones. Jesús puede estar en muchas parroquias, sagrarios, santuarios, etc pero si la gente no le abre el corazón, la paz no podrá llegar a las almas. Creo que no existe un solo hombre en la tierra que no desee la paz en su corazón, pero pocos, seguramente, la conquistan.

La Virgen sabe que no es fácil ser portador de paz y que, para llevarla a los demás, la experiencia comienza y se desarrolla en el corazón; porque, precisamente allí, es donde residen los recuerdos dolorosos y las heridas más profundas. Pero paradójicamente, es sólamente allí donde se puede dar también la experiencia del amor de Dios y donde se experimenta la salvación otorgada por Cristo.

La Virgen nos muestra a Cristo, Rey de la Paz, para que nuestros corazones sean interpelados por El. Sean sanados por El. Sean purificados por El. Sean transformados por El. Entonces, sólo de esta menera, se puede llevar la paz a los demás. El mundo agoniza de paz, no porque estè en guerra sino porque no posee a Cristo como debe. Por eso dice la Gospa: “Los invito a ser mis portadores de paz en mundo sin paz”. Entonces, vayamos a Jesús que El nos dará la paz para llevarla a los demás.

En el mensaje de este mes también dice la Gospa: “Dios los bendecirá. Hijitos, no lo olviden: Yo soy su Madre”. Recordemos que cuando nos hacemos portadores de paz, Dios bendice nuestra labor. Siempre un verdadero misionero de Jesús y de María, sale gratificado. Recordemos como Jesús mismo dijo a sus discípulos: “En la casa en que entren, digan primero: “Paz a esta casa” y se hubiere allí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre èl; si no, se volverá a ustedes” Lc 10:5. Entonces, llevar paz a los demás también significa recibirla. Dios bendice toda labor que se haga en beneficio de las almas. El misionero simpre es asistido por la gracia de Dios y recompesado por El mismo. La Virgen nos muestra, puès, un camino seguro para recir bendiciones especiales de Dios. Aunque, de cara al anuncio de paz, muchos corazones permanezcan cerrados. Recordemos, que lo que ha nosotros corresponde, no obstante, es siempre evangelizar. Aprender de la Virgen, que, como Madre, no se cansa de repertirnos las mismas cosas; a pesar de que muchos corazones escuchándola, no le abren el corazón.

En el mensaje, también nos recuerda que es nuestra Madre. De manera especial quiere que la tengamos siempre presente porque nos dice: “no lo olviden”. Seguro porque como Madre sabe que muchos de sus hijos, a pesar de amarla, admirarla, venerarla... , con frecuencia se olvidan de ella. En realidad no veo como un hijo pueda olvidarse de su madre. Pero sucede. Hay hijos ingratos e hijos fieles. Y lo que ocurre en el plano humano, también sucede en el espiritual. Lamentablemente, no todos los cristianos aman a María como debieran y no todos le rezan frecuentemente. Inclusive: hay quienes se oponen a la devoción a María pensando que esta le resta mèrito a Cristo. Por eso las palabras de la Virgen son atinadas una vez más: “Hijitos, no lo olviden: Yo soy su Madre”. Como diciendo, “no olviden que siempre estoy cerca de ustedes, que cuando lo deseen pueden venir a mi con confianza, que estoy aquí para ayudarlos. No me tengan miedo. La relación que tuve con Jesús en la tierra es la misma que también tengo con ustedes ahora”. Pensemos, entonces, que la Navidad también es el tiempo propicio para encontrarnos con María como Madre. Por otra parte, este mensaje nos está preparando para la próxima solemnidad de María Madre de Dios del primer día del ano; cuando la Iglesia celebra en un mismo día, la Jornada Mundial por la Paz y la Martenidad Divina de María. Segùn el Papa PabloVI en la Marialis Cultus, día propicio para invocar a “María Reina de la Paz”.

Al finalizar el mensaje la Virgen dice: “Con el Nino Jesús entre mis brazos, les bendigo a todos con una bendición especial. Gracias por haber respondido a mi llamado!” La bendición que trae María no es sólo para quien reside en Medjugorie, sino para toda la Iglesia y para toda la humanidad. María desde el cielo nos bendice a todos en un día tan especial como la Navidad. En el origen de la palabra “bendecir” de “bene” “dictio”, se entiende: el deseo, por la palabra que opera, hacer el bien al otro. Es decir, por la bendición de María recibimos el bienestar. En el sentido bíblico hebreo, la bendición también otorga paz, amor, salud, integridad física y espiritual, etc. Todo ello lo podemos reibir de María con el Nino Jesús en su brazos maternales.

Ahora pasamos al mensaje que recibió Jacov.

Tambièn este ano Jacov tuvo su aparición anual. Sucedió a las 2:45 de la tarde y duró 7 minutos. La Virgen apareció momentos antes de la Hora de la Divina Misericordia. Su Mensaje fue: “Queridos Hijos: Hoy con Jesús en mis brazos, de manera particular, los invito a la conversión. Hijos, durante todo este tiempo, que Dios me ha permitido estar con ustedes, incesantemente les he estado invitando a la conversión. Muchos de sus corazones han permanecido cerrados. Hijitos, Jesús es paz, amor y gozo. Por lo tanto, decídanse ahora por Jesús. Comiencen a orar. Hijitos, sólo a travès de Jesús pueden optener la paz, el gozo y el corazón colmado de amor. Hijitos yo los amo. Yo soy su Madre y les doy mi bendicón materna”

En el mensaje anual por medio de Jacov, la Virgen nos recuerda que el mensaje más importante que Ella trae desde Medjugorie a la Iglesia, es la Conversión. En ello se resume todo. La Conversión como sabemos, es decidirse por Dios. Es deciderse también por la salud del alma, porque las mayores heridas del alma son causadas por la ausencia de Dios en el corazón. Por consiguiente, decirse por la Conversión es decidirse por Dios. Decidirse por la salud, por el bienestar, por la paz, por el gozo. Cuando el hombre se convierte, todo ello le viene por anadidura. Celebrar la Navidad es decidirse por cambiar uno mismo. La Virgen lamenta, que, apareciendo por tantos anos, aun muchos corazones permanezcan cerrados. Indiferentes. Por eso una vez más, como Madre, a todos nos hace la invitación a la Conversión.

Recordemos que para María, al igual que para Jesús en el evangelio, la conversión es un proceso dinámico que involucra toda la vida. No es algo de un momento sino de una batalla por conquistar la santidad. Pero en el tono que la Virgen lo dice en esta Navidad, hace referencia al inicio de un camino serio de conversión que las almas deben tomar. Es decir, seguramente la Virgen se da cuenta que muchos corazones siguen sus mensajes, van a Medjugorie, van a Misa, hasta se confiesan y siguen ofendiendo a Dios con pecados graves, inperfeciones continuas y apegos del corazón. Para María, las cosas comienzan a cambiar, si el hombre se decide a vivir como se debe la Coversión. Y para Ella convertirse significa poner la oración en primer lugar. Por lo tanto, es sencillo darnos cuenta, a la luz del Inmaculado Corazón de María, quien está viviendo la conversión que Ella desea y quien no. No es el que peca o el que no peca, sino el que verdaderamente se decide por la oración. Porque por lo general, quien no ora como debe, tampoco siente la gravedad del pecado y su vida frívola. Cuando uno se decide por la oración, por el contrario, sùbitamente se encuentra también con su miseria, sus debilidades y sus falquezas. Y también, como fruto de la oración misma, simultaneamente, se abre a la salvación que sólo la otorga la infinita misericordia de Dios. Entonces, no es el ladrón, el usurero, el toxicodependiente, alcohólico, etc, quienes necesitan la conversión, sino todos. El termómetro para saber si caminamos o no con la Virgen, no es llevar sus insignias, rezar todos los días el rosario o frecuentar sus santuarios, sino poniendo siempre la oración en primer lugar. Entonces, decidirse por la conversión es decidirse por la oración. Pero en el mensaje, el camino a la oración lo da en primer lugar, la experienciencia con Jesús resucitado. Y de hecho, quien no se encuentra con El cara a cara, dificilmente podrá poner la oración en primer lugar. Por eso la Virgen dice: “Hijitos, Jesús es paz, amor y gozo. Por lo tanto, decídanse ahora por Jesús. Comiencen a orar. Hijitos, sólo a travès de Jesús pueden optener la paz, el gozo y el corazón colmado de amor. Hijitos yo los amo. Yo soy su Madre y les doy mi bendición materna”

En realidad, nadie debería tener temor de acercarse a Cristo porque en realidad, no nos busca para quitarnos libertad, ni complicarnos la vida, sino para brindarnos la vida abundante. La Virgen nos recuerda que todo aquello que el corazón del hombre busca es, precisamente, lo que Jesús, que es todo amor, ofrece a las almas. Por lo tanto, deciderse por la conversión, es decidirse por la verdadera vida, por la paz y por el amor. Que Jesús haga posible la decisión de poner la oración en primer lugar.

Feliz Navidad y las más ricas bendiciones del Senor en el Nuevo Ano que está a las puertas!

 
 
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