Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Octubre 2009

"¡Queridos hijos!: También hoy les traigo mi bendición y los bendigo a todos, y los invito a crecer en este camino que Dios comenzó, a través de mí, para vuestra salvación. Oren, ayunen y testimonien alegremente vuestra fe, hijitos, y que vuestro corazón esté siempre colmado con la oración. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

 
 

Recordemos que en los dos últimos mensajes de mes, la santísima Virgen María invitó a sus hijos a la conversión plena, y en el mensaje de este 25 de mes, el mensaje comienza diciendo, que a todos trae su bendición. Entonces, se puede concluir, que para avanzar en la conversión, contamos también con la bendición de la Virgen. O sea, que la Madre está intercediendo por cada uno de sus hijos para ayudarles a convertirse otorgándoles su bendición.

La bendición (del latín «bene-dictio», hablar bien), refiere teológicamente, una acción de Dios en el hombre capaz de generar vida; de transformar su historia por medio de una palabra o acción sagrada. Se recuerda, entonces, que María es «palabra viviente» de Dios para el mundo de hoy y, por medio suyo, Dios quiere generar vida sobrenatural en las almas. ¿Pero quienes reciben dicha gracia? Parece obvio: aquellos que le abren las puertas de su corazón. Porque María no viola la intimidad o libertad de alguno de sus hijos. Sólo espera, pacientemente, que la acojan. Y hay dos formas de recibir la bendición de la Madre en el camino de Medjugorje: cuando los peregrinos están presentes en la aparición —puesto que los videntes afirman que la Virgen siempre bendice— y esencialmente, cuando en la oración se le invoca y se le abre el corazón. Sin embargo, se recuerda, que lo más importante es tener en consideración que María está siempre otorgando la bendición a sus hijos.

La segunda parte del mensaje, en el fondo, recalca lo que se ha subrayando en los dos mensajes anteriores: «los invito a crecer en este camino que Dios comenzó, a través de mí, para vuestra salvación». Se evidencia, de esta manera, que el crecimiento espiritual forma parte de la conversión. No obstante, no significa necesariamente lo mismo. Obsérvese.

Una persona, después de una buena confesión, puede convertirse de la vida de pecado a la vida de la gracia, y de esta manera, le corresponderá comenzar a crecer en la fe. Pero otra, que haya abrazado ya la vida de la gracia, sin que necesariamente tenga que confesarse, buscará también crecer a fin de adelantar en la virtud. Entonces, el crecimiento o madurez espiritual, es para ambos: para aquel que comienza a vivir la conversión como para aquel que, por años, se esfuerza en adelantar en la perfección evangélica. Téngase presente cuanto San Pedro menciona en su Primera Epístola: «Como niños recién nacidos, deseen la leche espiritual pura, a fin de que, por ella, crezcan para la salvación, si es que han gustado que el Señor es bueno» 1Pe 2: 2-3.

Entonces, el crecimiento espiritual es parte integral de la conversión y ésta la supone.

En el mensaje, la Virgen también invita a crecer a través de un medio específico: el que Dios ha comenzado por medio suyo. Se considera de esta manera, que Medjugorie es una gran «escuela de espiritualidad». Una notoria diferencia entre otras apariciones. Porque aquí no sólo trae los mensajes sino que, con presencia prolongada, también ayuda a todos a vivirlos. Van 28 años y 4 meses de apariciones diarias, y todavía los videntes no saben por cuánto tiempo más continuarán teniendo este vaso de gracia. Se recuerda, entonces, que cuando la Madre dice: «los invito a crecer en este camino que Dios comenzó, a través de mí, para vuestra salvación» está presentando Medjugorje como una gran «escuela de espiritualidad» abierta a toda la Iglesia. Y el fin de todo, como cualquiera otra escuela de espiritualidad cristiana, es la salvación de las almas. Y reflexiónese que se crece en esta escuela al tomar los mensajes con seriedad y no debido al «sensacionalismo» de que María aparece. Ya el Concilio Vaticano II advirtió que «La verdadera devoción [a María] no consiste en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia Ella y a la imitación de sus virtudes» (LG, n. 67).

Crecer en el camino de María en Medjugorje, entonces, no es otra cosa que dar frutos de santidad. María enseña en esta escuela, que todos los bautizados están igualmente llamados a la misma santidad. Santa Teresa del Niño Jesús decía: «No quiero ser santa a medias. Sólo una cosa me asusta: conservar mi voluntad» .Y eso mismo espera María de cada uno de sus hijos: Que no sea santo a medias.

En el mensaje, por otra parte, la Virgen también advierte como crecer en Su camino: «Oren, ayunen y testimonien alegremente vuestra fe, hijitos, y que vuestro corazón esté siempre colmado con la oración». Como se aprecia, el centro de este llamado está en la oración acompañada del ayuno y el testimonio alegre de la fe. El mensaje es claro al afirmar: que el corazón debe estar siempre colmado con la oración. Téngase en cuenta que cuando iniciaron las apariciones 28 años atrás, la Virgen pidió que se rezara diariamente una parte del santo rosario y los 7 Padre nuestros, Avemaría y Glorias. Después pidió 3 partes del rosario cotidianamente y la conveniencia de pertenecer a un grupo de oración. Luego pidió la meditación diaria de la Palabra de Dios, la Adoración al Santísimo Sacramento y, por último, repetir jaculatorias en los espacios pequeños de la jornada. Ahora, en el mensaje de este mes, vuelve a enfatizar la importancia de la oración continua: «que vuestro corazón esté siempre colmado con la oración».

Objetivamente, quien toma el camino de la oración con seriedad, no tendría dificultad alguna para colmar el corazón de Dios. Pero, al parecer, el problema no está sólo en que no se ora, sino que cuando se ora muchas veces se ora mal. Ya sea porque no se le dedica suficientemente tiempo a la oración, o bien, cuando se ora no se hace con el debido recogimiento del corazón. En el mensaje de este mes la Madre, una vez más, invita a dedicar tiempo y calidad a la oración, de manera que ésta se transforme en vida y la vida se transforme en oración.

También otra vez, habla del ayuno. Ya se sabe que el ayuno que la Madre recomienda en Medjugorje es a pan y agua todo el día. Y ha sugerido hacerlo todos los miércoles y viernes que no coincidan en solemnidades. Pero el ayuno no hay que tomarlo como un medio para pasar hambre sino como un acto de amor que ayuda a la conversión y acompaña a la vida de oración para obtener gracias particulares. La Virgen dijo en un mensaje en relación al ayuno que «cualquiera gracia que se le pida a Dios por medio de la oración, debe ser acompañada del ayuno», y también mencionó que «sólo los enfermos están dispensados de él». Además ha dicho que «las guerras pueden ser suprimidas con el ayuno» y que «el ayuno puede prevenir hasta las calamidades naturales». Se evidencia, por otra parte, que el ayuno sirve al hombre para encontrarse con sí mismo y descubrir en él la voluntad de Dios. Ténganse en cuenta como Jesús inició su ministerio público, ayunando 40 días en el desierto, sin llegar a beber ni tomar alimento. ¡Quizá la Madre —que sabe que dentro de poco iniciará el Adviento— adaptándose al tiempo litúrgico, también espera que se prepare la Navidad por medio del ayuno!

También en el mensaje se menciona: «testimonien alegremente vuestra fe». Evidentemente, porque María quiere convertir el mayor número de almas posible hacia Su Hijo y para ello, quiere contar en el testimonio alegre de sus hijos. No es de extrañar que la Virgen vea desde el cielo vea que en muchos de los que siguen Medjugorje no hay coherencia entre fe y vida. Por otra parte, para muchos: vivir alegremente la fe puede ser un gran desafío porque puede ser realidad que nunca se han esforzado en echar fuera de sus vidas: tristezas, preocupaciones inútiles, vacios afectivos, depresiones, malhumor, defectos de carácter, y en fin, el mismísimo pecado que los esclaviza y les destruye la paz interior.

Al final, como habitualmente termina los mensajes del 25 de mes menciona: «¡Gracias por haber respondido a mi llamado!» Como queriendo decir: Yo se que ustedes van a responder y no les estoy hablando inútilmente. Gracias por prestar atención a mis palabras y poner de su parte.

Sea alabado Jesucristo.

 
 
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