Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Octubre 2006

“Queridos hijos: Hoy el Señor me ha permitido que les diga nuevamente que viven en un tiempo de gracia. No están conscientes, hijitos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor. Ustedes están demasiados ciegos y atados a las cosas terrenales, y piensan en la vida terrenal. Dios me ha enviado para que los conduzca hacia la vida eterna. Yo, hijitos, no estoy cansada, aunque veo sus corazones apesadumbrad! os y cansados para todo lo que es gracia y don. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

 
 

En el mensaje de este mes, una vez más, la Virgen nos invita a pensar más en lo eterno que en lo perecedero. Recordemos que el hecho que la Madre de Dios aparece todos los días, desde el 24 de junio de 1981, es una llamada continua a la eternidad que Dios Padre nos hace. Si María aparece por tanto tiempo, es porque Dios la envía entre nosotros. Su presencia prolongada en Medjugorie por tanto tiempo, es en sí un llamado a la eternidad. El Cielo se abre diariamente en Medjugorie cuando María aparece y como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante esta realidad.

Medjugorie es el más grande milagro que se verifica en la Iglesia en estos tiempos. En un regalo de Dios para la humanidad.

En el mensaje de este 25 de mes —mes del Rosario y de las misiones, y en preparaci&! oacute;n a la Solemnidad de Todos Santos que la Virgen siempre! ha dest acado— comienza diciéndonos: —“Hoy el Señor me ha permitido que les diga nuevamente que viven en un tiempo de gracia”. Esta expresión es muy concreta. Y como en otras ocasiones, ya sabemos que “tiempo de gracia” especifica: el tiempo que transcurre mientras la Madre se aparece diariamente. Porque ha dicho: —“este tiempo mientras estoy con ustedes, es un tiempo de gracia.” Por consiguiente, debemos tomar más conciencia en la Iglesia de lo que representa esta “venida” de María y continuar orando para que Dios le siga permitiendo aparecerse por muchos años más. Medjugorie es el evangelio actualizado por María para los tiempos que vivimos. Ella nos vuelve a decir: “este es un tiempo de gracia”. Como diciéndonos: “aprovechen el tiempo de mi visita”; “dense ! cuenta de este don que Dios les concede”. Entonces, debemos abrir el corazón a este extraordinario don.

“Tiempo de gracia” significa: no hay que perder más el tiempo y convertirse; hay que responder hoy a la invitación de la Madre. Hay que abrirle el corazón a su persona y a cada uno de sus mensajes. Hay que decidirse por la paz.

También ha dicho: —“No están conscientes, hijitos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor”. Lo dice porque como Madre sabe que un gran número de almas no ha respondido a su llamada como lo espera. Los videntes siempre han dicho que la Madre les ha hecho saber que sólo una mínima parte responde a sus llamadas. Desde hace 25 años la Virgen llama al rezo diario de tres partes del rosario, al ayuno a pan y agua todos los mi&eacut! e;rcoles y viernes, a la oración en familia, a la lectu! ra diari a de la Biblia, a la Misa cotidiana... y muchos no responden. Por eso una vez más la Madre vuelve a llamar a sus hijos: —“No están conscientes, hijitos, de que Dios les da una gran oportunidad para que se conviertan y vivan en paz y amor”. Eso significa: “despierten, dense cuenta que Dios me envía entre ustedes para ayudarlos”. “Quiero conquistar el mayor número de almas posible para el Paraíso; el tiempo se agota.”

La Madre ha dicho en el mensaje de este mes: “Ustedes están demasiados ciegos y atados a las cosas terrenales, y piensan en la vida terrenal”. Ella sabe que el gran obstáculo para responder a su invitación es la ceguera debido al apego a las cosas terrenales. No es que no las podamos tener, sino que como cristianos no podemos permitir que el corazón se apegue a las cosas terrenales. La Virgen quiere, com! o Su Hijo ya nos lo enseñó, que valoremos más la vida espiritual. Jesús dijo: “Las palabras que yo les he dicho son Espíritu y vida, la carne no sirve para nada”. Mientras la sociedad de consumo nos presenta lo terreno para lograr la felicidad, la Madre nos recuerda que la verdadera felicidad se encuentra sólo en Dios. Ella espera que el corazón de sus hijos permanezca libre de las ataduras impuestas del materialismo. No se puede seguir la espiritualidad de Medjugorie con el corazón apegado a lo que el mundo materialista ofrece: “Dios es Espíritu y quienes lo adoran lo deben adoran en Espíritu y en verdad” —enseñó Jesús.

También en el mensaje la Virgen dice: “Dios me ha enviado para que los conduzca hacia la vida eterna” La Madre nos recuerda la razón de su visita a la! tierra: conducir a sus hijos a la eternidad. Aquí la e! ternidad es sinónimo del Paraíso, porque también el infierno es eterno y hay muchos que voluntariamente lo han elegido. La Madre quiere que le ayudemos a salvar nuestras almas y que muchas más conquisten el Paraíso. Ella espera encontrar “hijos” generosos que se ofrezcan como víctimas en expiación por la salvación de tantos que han tomado la vía del error. Que van rumbo al infierno o a un “tiempo” largo de purificación en el Purgatorio. La Virgen quiere que le ayudemos, primero, con nuestra propia conversión a Dios. ¡Que ninguno de sus hijos lleve una vida doble! ¡Que todos sus hijos tengan a Dios en primer lugar en sus corazones! De esa forma ayudamos a nuestra Madre. Y luego con nuestras oraciones y sacrificios permanentes por nuestros pecados y los del mundo entero. El alma que no se abre a Dios, que no lo coloca en primer lugar en su vida, no se salva. El alma que no ! ora, que no repara el mal que ha podido hacer en esta vida, no entrará en el Paraíso a la hora de su muerte. Mucha gente aun no entiende que la Virgen está preocupada por la salvación de sus hijos. Por eso nos sigue hablando, por eso sigue apareciendo. Ella no viene del Cielo a la tierra a promover una nueva devoción sino a abrirnos las puertas del Cielo. Debemos acoger a María y poner en práctica su invitación. Esta es una gran oportunidad para la humanidad: La Hora de María. Ella dijo al principio de las apariciones: —“He venido por última ves a invitarlos a la conversión, ha decirles que Dios existe, que en Él está la plenitud de la vida. Si me escuchan a mí se salvarán, de lo contrario se autodestruirán.” Este “tiempo de gracia” es tiempo de conversión, de oración y sacrificios. No hay que perder tiempo. Hay que doblar rodillas, visitar permane! ntemente a Jesús sacramentado, acudir a la iglesia, poner el alma en paz con Dios. Y por supuesto, evangelizar con María para que la mayor cantidad de almas lleguen al Paraíso.

También la Madre ha dicho: “Yo, hijitos, no estoy cansada, aunque veo sus corazones apesadumbrados y cansados para todo lo que es gracia y don.” Esta parte del mensaje es muy importante. No obstante los 25 años que han transcurridos de apariciones diarias y tantos mensajes, la Virgen nos recuerda que no está cansada. En el Cielo no hay cabida al agotamiento. Es otra realidad. Sin embargo, en la tierra, la persona que no ora como debe, que no cuida su vida espiritual y física si se cansa. Lo paradójico de esto, como evidencia la “Gospa” en este mensaje, que muchos de sus hijos se “cansan” y se “agobian” de cuanto es “gracia y don” . La Madre ve desde e! l Cielo que muchos de sus hijos están viviendo una especie de “cansancio” de lo que ante Dios es lo primero. Y a nuestro parecer, esto ocurre cuando no se ora con el corazón. Cuando se descuida la oración y se le da la prioridad a lo terrenal.

María está con nosotros suscitando con su presencia un nuevo Pentecostés. Ella espera que sus hijos, en lugar de dirigir el corazón hacia lo material y terreno, entren a su Cenáculo espiritual de Medjugorie. María quiere que valoremos más la vida espiritual. Que no nos dejemos engañar de los falsos placeres del mundo. Que le permitamos a su Hijo triunfar en nuestro corazón. Que vivamos primero para Él y que vivamos unidos en la Iglesia. Que Su Inmaculado Corazón triunfe en nuestras vidas y le ayudemos a salvar el mayor número de almas. Hay mucho aun por hacer, con María adelantemos el triunfo de Su Inm! aculado Corazón.

¡Sea alabado Jesucris to!

 
 
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