Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Agosto 2006

"Queridos hijos: En este tiempo no piensen sólo en el descanso de su cuerpo, sino, hijitos, busquen también tiempo para el alma. Que en el silencio el Espíritu Santo les hable; permítanle que los convierta y los cambie. Yo estoy con ustedes y delante de Dios intercedo por cada uno. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

En los dos últimos dos mensajes que la Virgen ha dado, ha vuelto a llamar a la oración continua. Es ese el sentido de las palabras: —«oren, oren, oren». Lo dijo el 25 de agosto, cuando Marija recibió el mensaje mensual y lo dijo anoche, 28 de agosto, en la aparición de la Cruz Azul frente a más de 10,000 peregrinos. Es evidente, pues, que en estos tiempos, la Madre espera que sus hijos dediquen más tiempo a estar con Dios. Lo que no debe separar a ninguno de sus deberes y responsabilidades de estado: trabajo, estudio u hogar. Si bien, un sin número de veces la Virgen ha invitado a los fieles a la oración incesante, sin embargo, nunca ha invitado a nadie a dejar de trabajar o dejar los deberes familiares, para que cada uno se dedique exclusivamente a la vida de oración. ¡Ni siquiera las almas consagradas de los conventos de clausura permanecen todo el día en la capilla! Entonces, ¿qué espera la Virgen de sus hijos cuando les hace la triple invitación a la oración? Diríamos que convendría considerar los siguientes puntos.

— Primero: la oración debe permanecer como prioridad en la vida personal y familiar, lo que debe llevar cada fiel, a organizar su vida dando espacios amplios (sin prisa), en los ritmos del día, al encuentro personal con Dios. Es decir: se debe comenzar el día con la oración. Luego, hacia la mitad de la jornada, y también al finalizar el día. En cada uno de esos momentos el encuentro con Dios no debe durar menos de media hora. Además se debe procurar llenar otros espacios de la jornada con oraciones pequeñas; como tantas veces ha recomendado la Virgen. Es claro en los mensajes de Nuestra Señora, que se debe cultivar el espíritu de la oración con la oración misma.

— Segundo: la oración debe hacerse con el corazón. Es cierto que la Madre nos ha invitado muchas veces a orar, sin embargo Ella espera que la oración no sea hecha con los labios, sino con amor, con afecto; sin distracciones y en actitud de abandono a Dios. Mientras se ora, se le debe permitir a Dios, a la vez, que nos haga experimentar en profundidad su amor en el corazón. Por lo tanto, antes de orar, se le deben entregar a Dios todos los problemas, arideces, preocupaciones, enfermedades, distracciones… y, sobre todo, se debe invocar al Espíritu Santo para que sea Él el Maestro de la oración.

—Tercero: la oración debe mantenerse con las tres expresiones habituales que recomienda la Virgen. La Virgen ha hablado en Medjugorie sobre la oración vocal, la meditación y la contemplación. Quien desarrolla la vida de oración, sabe que no bastaría una sola expresión de oración para hablar con Dios; siempre se deben intercambiar las expresiones. Puede haber momentos donde el alma se sienta más atraída —por su estado de ánimo— por la oración vocal y otros momentos por permanecer en silencio delante de Jesús o bien, meditando un texto bíblico. Lo importante, es permitirle al Espíritu Santo, que sea Él quien tome la iniciativa, y no aferrarse a un sólo método de oración ya que podría se perjudicial, en cuanto a los progresos.

— Cuarto: la oración debe incorporar otras prácticas de piedad. El alma que quiera desarrollar la vida de oración, siguiendo lo que propone la Virgen, debe saber que ésta debe ir acompañada de otros ejercicios de piedad. La Virgen ha dicho, por ejemplo, que —«para orar con el corazón, también hay ayunar». Y es evidente, porque el ayuno libera el corazón de las tensiones, temores, preocupaciones, estrés… Por otra parte, también la Virgen ha subrayado la necesidad de ofrecer pequeños sacrificios. Ha hablado del Vía crucis, la adoración al Santísimo… También ha hablado de la limosna y de las obras de misericordia, etc.

— Quinto: la oración debe corresponder al avance de la virtud, considerando sus grados. El camino de la oración no es algo estático sino dinámico. Siempre se avanza en el amor y la humildad. Es triste, pero real, reconocer que nos faltan en la Iglesia maestros reconocidos de oración en las diócesis y comunidades de vida consagrada. La Virgen ha dicho que —«la oración no es algo que se pueda aprender por medio de libros, conferencias..» si no algo que cada alma debe descubrir y avanzar. Santa Teresa de Ávila ve los nueve grados de oración, correspondientes a los grados de la conversión. Y creo, que el constante llamado que la Virgen hace sobre la oración en Medjugorie, también guarda relación con la conversión. Porque la Virgen ha dicho, que el mensaje más importante que trae es la Conversión, sin embargo el más insistente es el de la oración. Luego, la oración continua es la respuesta personal a la conversión.

— Sexto: la oración debe ir acompañada de la dirección espiritual. Aun las almas más santas y adelantadas en la oración necesitaron de esta ayuda del cielo. Dios habla por medio del Padre espiritual y deja a su orientación muchas de las mociones que el alma experimenta. Toda alma necesita de esta ayuda y la vida de oración se debe someter a la guía de almas más experimentadas y obedecer sus orientaciones. La Virgen ha dicho que —«se le deben pedir consejos prácticos a los sacerdotes para avanzar en la vida espiritual.»

La Virgen ha mencionado este mes que: —«Solamente en la oración estarán, cerca de mí y de mi Hijo, y se darán cuenta de cuán breve es esta vida.» Si se organiza la vida de oración no será difícil experimentar la cercanía de Jesús y de María. Mucha gente ora y no siente nada porque no ora como debe. El problema no es orar sino saber orar. El mensaje de este mes es una invitación a descubrir: cómo se debe orar.

Un buen indicador para valorar si se está orando con el corazón, es sentir la cercanía del Señor y de Su Madre en nuestras vidas, como también: descubrir lo corta que es ésta. La oración es aproximar el Cielo al corazón. Es comenzar a participar, desde ahora, de los premios eternos; aunque tengamos que atravesar diversas pruebas.

La Virgen habla de cinco indicadores cuando la oración se realiza eficazmente. Ello nos debe estimular a poner en práctica el llamado insistente de Nuestra Señora. En otras palabras: hay que orar hasta que en el corazón se viva lo que nuestra Madre nos dice este mes, que:

Cuando la oración es auténtica, necesariamente se experimenta el Cielo y se desea el Cielo.Teresa de Ávila llegó a exclamar: «Muero porque no muero». Su gran tormento era: no poder dejar este mundo cuanto antes, para encontrarse con el Amado en el Paraíso; sentía que su corazón le pertenecía totalmente a Dios, y anhelaba estar con Él. Estamos viviendo una verdadera crisis de la oración. Hoy ocurre más bien lo contrario. La gente se desanima ante la oración y no ve la importancia de hacerla. La Virgen quiere atraer hacia Su Hijo la mayor cantidad de corazones posibles. No la defraudemos.

 
 
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