Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Mayo 2005

"¡Queridos hijos! Hoy les agradezco por cada sacrificio que han ofrecido por mis intenciones. Hijitos, les invito a ser mis apóstoles de paz y de amor en vuestras familias y en el mundo. Oren para que el Espíritu Santo los ilumine y los guíe por el camino de la santidad. Yo estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Con alegría, y en la expectación del XXIV Aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen María en Medjugorie, hemos recibido nuevamente el mensaje del 25 de mes a través de la vidente María Pavlovic-Lunetti, residente en Monza, Milán.

La Virgen Santísima comienza en su Mensaje de este mes que la Iglesia le ha consagrado, haciéndonos un nuevo llamado a vivir en humildad sus mensajes. Recordemos que los mensajes de la Virgen no son algo separado del evangelio, sino corazón del mismo. Diríamos más: son un resumen del evangelio. Y cuando mencionamos la expresión “resumen del evangelio”, no nos referimos únicamente a los mensajes principales que Ella da, sino a todo lo que nos recuerda cada mes en su cita habitual. Y en este sentido, creemos, también que va su nueva exhortación cuando dice: “Nuevamente los invito a vivir mis mensajes con humildad”. Por que, fijémonos bien, no dice: los invito a vivir mis principales mensajes (oración, conversión, ayuno, eucaristía, Biblia, confesión) sino, “los invito a vivir mis mensajes”, en general. Es decir: cuanto nos está diciendo mes a mes. Aunque de hecho, con frecuencia pueda repetir algunas cosas. Hay gente que piensa que cuando la Virgen dice: “los invito a vivir mis mensajes”, nos está recordando siempre lo mismo: rezar el rosario, ayunar, ir a misa, asistir al grupo de oración… Por supuesto, que todo eso Ella espera que lo hagamos, pero su exhortación va más allá. Se trata de estar atentos a lo que nos ha dicho en el pasado, y nos está diciendo hoy: ambas cosas juntas. Por eso va más allá del sólo hecho de rezar el Rosario, confesarnos, ir a misa, ayunar, etc. Cuando la Virgen habla de “vivir sus mensajes” espera que tomemos en serio cuanto nos dice y todo lo que nos dice. Por consiguiente, habría que ir al “archivo” de sus mensajes mensuales y orar y meditar con ellos; si en realidad somos hijos suyos. La ocasión del XXIV aniversario de la primera aparición es la ocasión propicia para hacerlo. Yo exhorto a todos los discípulos de la Virgen, a que en previsión del XXIV aniversario de las primeras apariciones, comiencen a leer y meditar los mensajes que la Virgen ha dado, al menos, en los últimos tres años.

En este mes también la Gospa puntualiza la palabra “humildad”. Y para nosotros esto debe ser clave. Porque cualquiera se puede vanagloriar de rezar el rosario tres veces al día, de tener un grupo de oración, de ayunar… y eso sería grave. A mi modo de ver, esta nueva exhortación de la Virgen de vivir sus mensajes en “humildad” va en parangón con el discurso inaugural de Jesús (denominado Sermón de la Montaña Mt 5-7), cuando Jesús hablando de la oración, del ayuno y de la limosna menciona que habría que hacerlo “en secreto” y no “trompeteando para ser vistos delante de la gente”. En dicho sentido, la Virgen también cuida y protege a sus hijos de la vanagloria espiritual y no quiere que alguno hable si vive o no sus mensajes; que ello permanezca en “lo secreto”.

Lo segundo, en relación a la “humildad”, es que la Virgen espera que al vivir nosotros sus mensajes, nadie olvide que la piedra fundamental de donde emerge toda la vida espiritual en el alma del justo, es la virtud de la “humildad”. Los discípulos de María Reina de la Paz deben caracterizarse por ser humildes ya que siguen a la mujer más humilde que ha vivido en la tierra. De Ella el Concilio Vaticano II afirma (en la Constitución sobre la Iglesia Lumen Gentium) que María “sobresalió entre los humildes y pobres del Señor” y por tanto, “la verdadera devoción a la santísima Virgen no se queda en un sentimentalismo estéril sino en la imitación de sus virtudes” (LG 55 y 65). Por consiguiente, ser mariano es sinónimo de ser humilde como María.

En el mensaje de este mes también dice la Virgen: “Especialmente, den testimonio de ellos ahora que nos acercamos al aniversario de mis apariciones”. Para María -y también lo debe ser para cada hijo suyo- la fecha del aniversario, 25 de junio, es clave. No es un día más en el calendario litúrgico, es el día de la Reina de la Paz. De la Mujer vestida de sol que vence al Dragón feroz (cf. Ap 12) . Por consiguiente, es el día también del gran ejército mariano del tercer milenio del cristianismo. Por eso desde ahora, a razón de este mensaje, debemos estar preparando con entusiasmo la fiesta de la Reina de la Paz. Sería óptimo que todos los grupos del mundo consagrados a Ella, se esforzaran en preparar debidamente: novenas, triduos, procesiones, encuentros de oración, adoraciones eucarísticas, manifestaciones públicas de fe, retiros, Conferencias, etc. en ocasión del aniversario, pero sobre todo –y es lo que más cuenta para la Virgen- vivir en humildad cuanto nos está pidiendo.

Recordemos, que también en el mensaje de este mes nos dice: “den testimonio de ellos ahora que nos acercamos al aniversario de mis apariciones”. Y no es que sólo en ocasión del aniversario que debemos dar testimonio de ellos. El sentido de la expresión es para que, ya que nos aproximamos a un aniversario más, tengamos en cuenta, la urgencia de Su invitación. La razón de Su venida. Del porqué aun sigue con nosotros; y la razón del porqué le ha prometido a Jacov, Ivanka y Mirjana que se les seguirá apareciendo una vez al año hasta el fin de sus vidas en la tierra.

Tengamos en cuanta que estas apariciones de la Virgen en Medjugorie no son para los videntes, sino para la Iglesia del tercer milenio, que en parte se ha dejado enfriar en algo tan fundamental como lo es la vida interior. Y entonces la Virgen nos viene a refrescar con sus invitaciones continuas a la oración perseverante, la fe ferviente, el ayuno, los grupos de oración, la Confesión, la Lectio Divina y la Eucaristía como centro de la vida cristiana.

Voy a decir algo que espero no se mal interprete: quienes creemos en las apariciones de la Virgen en Medjugorie, nos debería avergonzar un tanto, que Ella apareciera. Porque si en la Iglesia estaríamos viviendo como debiéramos el evangelio, Ella, en realidad, no tendría necesidad de estarse apareciendo por 24 años. Creo que la mayor razón del porqué la Virgen aparece aun, es porque los cristianos hemos dejado a un lado, en parte, el Evangelio y la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús no es ya el centro de la vida cristiana. Hay que ser humildes y reconocer que en muchas iglesias locales, el fuego del Espíritu se ha apagado y muchas comunidades e institutos de vida consagrada han pasado a la cultura religiosa “light” y “baja en calorías del espíritu” que rechaza la vida seria de comunión con Dios, la penitencia, el ayuno. La mortificación de los sentidos, la oración continua, etc. Y por eso la Virgen como Madre, viene al rescate de la fe de sus hijos: que en muchos, como el hijo pródigo, se da el abandono de la Casa del Padre refugiándose en los falsos ideales de la sociedad de consumo, marcada -como decía Benedicto XVI en ocasión del funeral del querido Juan Pablo II- por la “dictadura del relativismo”. La cual agregaría yo, no sólo impera en el mundo, sino también dentro de la misma Iglesia, cuando, por ejemplo, se deja de oír la voz del Papa y no se sigue el Magisterio de los Obispos en comunión con él. Incluso, hay hasta una cierta tendencia, en algunos, de ir afanosamente tras cualquiera manifestación extraordinaria, sin discernir el “árbol por sus frutos”. En dicho sentido, las apariciones de Medjugorie, para este grupo, forma parte del “cóctel relativismo carismático” de la moda, el cual peca de sincretista por estar mezclado de profecías apocalípticas, seudos videntes, “apariciones”, “mensajes”, colocando así en el mismo plano el Mensaje y la seriedad de la invitación de la Madre de Dios en Medjugorie.

También la Virgen dice: “Hijitos, sean un signo para quienes que están lejos de Dios y de su amor”. El mensaje es una nueva exhortación a ser luz donde hay tinieblas. Creo que cada cual sabe dónde y cuándo ser signo de conversión para los demás. Esta exhortación es un nuevo llamado a tomar conciencia de la responsabilidad frente a la conversión personal de cara a los alejados de Dios. La Virgen quiere que evangelicemos más con nuestras vidas que con palabras. Y al final nos deja su bendición maternal: “Yo estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”. Es importante saber que quien trabaja para María no queda nunca con las manos vacías. La Virgen siempre ora por sus hijos y los bendice con especial afecto. También agradece a todo aquel que ponga en práctica sus mensajes. ¡Sean alabados Jesucristo y María Reina de la Paz!

 
 
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