Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Marzo 2005

Mensaje Anual a Mirjana Soldo
“¡Queridos hijos! Vengo a ustedes como Madre que, por sobre todas las cosas, ama a sus hijos. Hijos míos, también a ustedes deseo enseñarles a amar. Oro por esto: Oro para que en cada prójimo de ustedes reconozcan a mi Hijo. El camino a mi Hijo, que es verdadera paz y amor, pasa a través del amor a todos los que los rodean. Hijos míos, oren y ayunen para que su corazón esté abierto a esta intención mía.”

Mensaje Mensual
“¡Queridos hijos! Hoy los invito al amor. Hijitos, ámense con el amor de Dios. En cada momento, en la alegría y en la tristeza, que el amor prevalezca, y así el amor comenzará a reinar en sus corazones. Jesús resucitado estará con ustedes y ustedes serán sus testigos. Yo me regocijaré con ustedes y los protegeré con mi manto materno. En particular, hijitos, miraré con amor su conversión cotidiana. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

También este año la santísima Virgen apareció a Mirjana, tal como se lo prometió, cuando le confió el último secreto. La Virgen le dijo en 1982, que le aparecería cada 18 de marzo hasta el fin de su vida en la tierra. Mirjana ha dicho, que no es a razón de su cumpleaños el porqué la Virgen le aparece sino por los secretos. Mirjana ha dicho que cuando comiencen a realizarse los secretos que la Virgen les ha confiado, entonces se sabrá el porqué le aparece anualmente cada 18 de marzo. También debemos recordar que Mirjana recibe una aparición especial el día dos de cada mes, cuando la Virgen le aparece para orar por los no creyentes, que son aquellos, -como dice la Virgen, según Mirjana- “quienes no experimentan el amor de Dios en su corazones”.

En el mensaje anual a Mirjana, la Virgen dijo: “¡Queridos hijos!: Vengo a ustedes como Madre que, por sobre todas las cosas, ama a sus hijos”. Estas palabras son profundas y llenas de amor. La Virgen nos recuerda, que, la razón por la que está con nosotros, es por puro amor. El amor de una madre que vela por la salud de sus hijos. Y el amor que la “Gospa” tiene por nosotros, espera encontrarlo también en sus hijos y como respuesta a sus invitaciones. Por ello ha dicho: “Hijos míos, también a ustedes deseo enseñarles a amar”.

El amor, pues, es la síntesis de lo que la Virgen espera de nosotros y la síntesis del evangelio. Cristo vino al mundo para enseñarnos a amar y hoy la Virgen –después de 2000 años- nos trae el mismo programa. Cómo vemos la “Gospa” no trae un mensaje nuevo o diferente. Es el mismo de Jesús. El mismo que solemnemente los Cristianos celebramos el Jueves Santo -día de la institución de la Eucaristía y día del nuevo mandamiento del amor-. El amor, pues, es lo fundamental en el discípulo de Cristo y en un hijo de María Reina de la Paz. La Virgen ha dicho: “Oro por esto: “Oro para que en cada prójimo de ustedes reconozcan a mi Hijo”. Las oraciones de la Virgen en el Cielo – que es donde más se ora- van dirigidas a la santísima Trinidad por esta intención. Lo que quiere decir, que, para María, si hay algo que pesa en Su Corazón en este momento, es que aprendamos a amar. Pero, consideremos, que no se trata de amar en el sentido profano, sino de descubrir en cada prójimo a Su Hijo Jesús vivo. Y no es fácil encontrar en cada prójimo a Jesús. Por lo general, el ser humano ama quien le cae bien, quien le corresponde en el amor, etc. Sin embargo, María nos pide que en CADA PRÓJIMO reconozcamos a Jesús. Significa tener el corazón abierto a cada ser humano - sin excepción- y descubrir en él la persona de Cristo vivo. Y para ello hay que orar. Si no se ora es imposible descubrir a Cristo en cada hombre.

Las oraciones de María en el cielo pretender abrir nuestro corazón al amor, pero sin las nuestras personales no lo logrará. Por eso dice en el mensaje: “Hijos míos, oren y ayunen para que su corazón esté abierto a esta intención mía.” La oración y el ayuno nos dan la capacidad de amar a cada hombre y reconocer en él a Jesús. La “Gospa” nos ha dicho que “el camino a Su Hijo, que es verdadera paz y amor, pasa a través del amor a todos los que nos rodean”. Si no tenemos amor al prójimo, difícilmente experimentaremos la gracia de Cristo resucitado. Y este mensaje a Mirjana está en conexión con el mensaje mensual que nos viene por medio de la vidente Marija.

En el mensaje mensual la Virgen dijo: “¡Queridos hijos! Hoy los invito al amor. Hijitos, ámense con el amor de Dios. En cada momento, en la alegría y en la tristeza, que el amor prevalezca, y así el amor comenzará a reinar en sus corazones”. Al transcurrir sólo siete días de haberle hablado a Mirjana, la Virgen volvió hacer el mismo llamado con palabras similares.

Recordemos que el segundo mensaje la Virgen lo dio el Viernes Santo y que, además este año, coincidió con la fecha tradicional de la Anunciación o Encarnación. Y ambos acontecimientos están vinculados al amor. Mejor dicho al Amor (con mayúscula), porque Cristo que se inmola en la Cruz por amor también se hizo hombre por amor. Y Él es el Amor mismo. Jesús de Nazaret es la encarnación viva del Amor del Padre por medio del Espíritu Santo.

La Virgen espera entonces, que nosotros con nuestra vida, seamos capaces de vivir ese amor. Ha dicho: “ámense con el amor de Dios. En cada momento, en la alegría y en la tristeza, que el amor prevalezca, y así el amor comenzará a reinar en sus corazones”. Es posible vivir amando cuando se opta por el amor. Eso fue lo que hizo Jesús durante su vida y lo que todos podemos hacer si nos lo proponemos. El amor es una decisión personal. Pero en el caso de quienes nos consideramos discípulos de Jesús, Su vida y Sus palabras son nuestra inspiración.

La Virgen sabe que el amor puede reinar siempre en el corazón de sus hijos, como reinó y reina en el Suyo en el cielo. El Papa Juan Pablo II llamó a la Virgen en una ocasión: “Madre del amor hermoso”. Y Ella ha dicho en Medjugorie que es “la Maestra del amor” y que viene a la tierra ha enseñarnos a amar y con el amor también nosotros podemos vencer cualquiera dificultad…”

Recordemos, entonces, que es el amor el signo por antonomasia de los discípulos de Jesús. Y por el amor reconocerán que somos testigos de Su resurrección. También de ello habló la Virgen en el mensaje mensual: “Jesús resucitado estará con ustedes y ustedes serán sus testigos”.

Tengamos presente, además, que cuando amamos -y con el amor superamos cualquiera dificultad, rechazos de los demás, situaciones de rencor, odio, etc.- también alegramos el Corazón Inmaculado de María. Ella ha dicho que si amamos: Ella se regocijará con nosotros y nos protegerá con Su manto materno”. La Virgen pues, nos está dando una fórmula para poderla experimentar cerca de nosotros y llenar Su Corazón de alegría: Vivir en el amor. La tarea pues de este mes, es amar al estilo Jesús y María. Amor encarnado también en los “colosos” de Dios cómo Juan Pablo II, el Papa del amor.

Ahora cuando el Sumo Pontífice se prepara para su transito al paraíso acojamos más que nunca, el gran ejemplo de su pontificado: desgastarse por amor para que el Amor sea amado y correspondido en el amor. Recordemos que para María la verdadera conversión, es la conversión al amor. Ella nos dice: a través del amor, “miraré su conversión cotidiana”. ¡Sea alabado Jesucristo!

 
 
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