Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Febrero 2005

"Queridos hijos: Hoy los invito a que sean mis manos extendidas en este mundo que pone a Dios en último lugar. Ustedes, hijitos, pongan a Dios en el primer lugar en su vida. Dios los bendecirá y les dará fuerza para testimoniar al Dios del amor y de la paz. Yo estoy con ustedes e intercedo por todos ustedes. Hijitos, no olviden que los amo con amor tierno. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Una vez más la Virgen cumple con su cita habitual dándonos un hermoso mensaje y, en esta ocasión, su cita coincide con la cuaresma.

La Virgen cumple 23 años y 8 meses de aparecerse en Medjugorie. Son las apariciones más largas de Nuestra Señora y las últimas suyas en la Iglesia. Por consiguiente: las más importantes. Recordemos que el mensaje más relevante de la “Gospa” al mundo, es siempre su presencia en forma prolongada. Medjugorie, entonces, forma parte de la pastoral universal de la Iglesia porque María, a través de sus mensajes, nos habla a todos.

En su mensaje de este mes dice: “¡Queridos hijos! Hoy los invito a que sean mis manos extendidas en este mundo que pone a Dios en último lugar”. La expresión “manos extendidas” la ha utilizado la santísima Virgen en otras ocasiones para invitarnos a practicar obras de misericordia hacia los más necesitados materialmente. En esta ocasión, sin embargo, nos invita a ser “manos extendidas” a partir de nuestro testimonio como discípulos de Cristo. Consideremos que María por 23 años y 8 meses ha sido, con sus apariciones en Medjugorie, “manos extendidas” para la Iglesia y la humanidad. La expresión “manos extendidas” evoca la donación del corazón por medio del amor. María quiere y espera que nosotros como Ella seamos “manos extendidas” para los demás por medio del amor. La razón: por que este mundo pone a Dios en el último lugar. No dice que no crea “en Dios”, sino que le da el “último lugar”.

Cuando comenzó a aparecer la Virgen en Medjugorie mencionó: “que al mayor pecado del hombre de hoy consiste en la indeferencia a Dios”. Y ahora, después de 23 años y 8 meses de apariciones diarias es significativo que nos recuerde que las cosas no es que hayan cambiado mucho. Por el contrario, pareciera que empeora. Y no por ello debemos concluir que la presencia de la Virgen en Medjugorie no ha sido eficaz. El punto quizás es que no la estamos ayudando como lo espera y de esta forma le hemos permitido a Satanás que se apropie de una parte del plan de María. Por ello, nos dice: “los invito a que sean mis manos extendidas en este mundo que pone a Dios en el último lugar”. Ser manos extendidas de la Virgen conlleva comenzar a vivir sus mensajes seriamente: rezar cada día –como mínimo tres partes del santo rosario, ayunar los miércoles y viernes a pan y agua, acudir diariamente a la Santa Misa, leer cada día la santa Biblia, participar de algún grupo de oración y practicar la Confesión mensual. Esta “receta” espiritual que nos presenta la Virgen conlleva al bien y la paz de la humanidad. No podemos interceder por una humanidad que pone a Dios en el último lugar si nosotros no le damos el primero. Cuando comenzamos a orar le damos a Dios el lugar que sólo a Él le corresponde. Aunque en esta ocasión la Virgen no haya mencionado la oración, sabemos –como lo ha recordado otras veces. Que es sólo por medio de la oración que Dios puede ocupar el primer lugar en nuestras vidas, Por consiguiente, cuando tomo la oración con seriedad, de inmediato me transformo en manos extendidas de María para los demás. La oración es el recurso que todos tenemos a nuestra disposición para ayudarnos y ayudar a los demás.

En el mensaje, también dice: “Dios los bendecirá y les dará fuerza para testimoniar al Dios del amor y de la paz”. La Virgen nos recuerda que no estamos solos. La gracia de Dios siempre nos acompaña y nos sostiene. En la medida que le servimos a Él, Él nos bendice y nos da la fuerza para ser sus testigos en el mundo por medio del amor y de la paz. Recordemos que el amor y la paz son las virtudes de Dios que la Virgen espera que llevemos a los demás. Entonces, esta cuaresma, para los “hijos de María Reina de la Paz” conlleva trabajar con empeño con las armas que la Virgen nos presenta a fin de darle a Dios el primer lugar en la vida. De esta manera triunfará el amor y la paz de Dios en el corazón.

La Virgen también dice al final: “Yo estoy con ustedes e intercedo por todos ustedes. Hijitos, no olviden que los amo con amor tierno”. Esta expresión es muy importante. La Virgen es madre de todos. Aunque hayan muchos cristianos que no la reconozcan y creyentes en Dios -no cristianos- que no la acepten. Lo mismo podríamos decir de los ateos o agnósticos. Sin embrago, Ella sí se considera Madre e intercesora de todos. Aun de aquellos que no creen en Dios o blasfeman en contra de Él. Es preciso recordar que la Virgen también por ellos “intercede” y tiene un especial “amor tierno”. Más aun, podríamos decir que son sus hijos predilectos, porque como Jesús lo hiciera, Ella “no viene al mundo” por los sanos sino por los enfermos. Y no “ha venido a llamar a los justos a la conversión sino a los pecadores”. Por consiguiente, esta cuaresma debe ser para todos una buena oportunidad para experimentar ese amor tierno de María hacia todos. Ella no hace acepción de personas. Y tampoco como hijos suyos debiéramos hacerla.

Al final. Como habitualmente se despide nos dice: ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! Cómo buena Madre sabe agradecer a sus hijos el empeño que ponen en vivir sus mensajes. La Virgen en Medjugorie es una aurora de esperanza y de paz frente a tantos signos de muerte y de oposición a la verdad que pululan en el mundo. Medjugorie representa el más grande evento eclesial de la Iglesia del tercer milenio por la presencia prolongada de María. Esperemos que con sus mensajes se manifieste pronto la nueva primavera de vida cristina en el mundo.

¡Sea alabado Jesucristo!

 
 
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