Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Francisco Verar
(Asesor del Movimiento María Reina de la Paz en Hispanoamérica - Panamá)

Enero 2007

“¡Queridos hijos! Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla. Así conocerán la oración con el corazón y sus pensamientos estarán en Dios. No olviden que son pasajeros como una flor de campo, que se ve de lejos, pero desaparece en un instante. Hijitos, dondequiera que vayan, dejen un signo de bondad y amor, y Dios los bendecirá con la abundancia de su bendición. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

 
 

A diferencia de otros mensajes, en el de este mes, la Virgen comienza su exhortación con un verbo en presente con valor de mandato: "Ponga". No dice, como en otras ocasiones: "Queridos hijos: hoy los invito" Si no: "Pongan", sinónimo, en este caso, de " coloquen ". Es un imperativo determinante. Como si dijera " obedézcanme de una ves por todas "; " ¡se los he dicho otras veces y no han hecho caso! "; " ¿¡por cuánto tiempo más lo voy ha repetir!? ", "Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla." 

No hay duda, con el mensaje de este mes, que la Virgen quiere que la Biblia ocupe un puesto central en la casa y una vez más, nos hace la invitación de construir el "altar bíblico familiar". Por la fuerza de las palabras con que la Virgen comienza el mensaje de este mes, es obvio, que la Madre está amonestando a sus hijos y les advierte a no descuidar el uso de la Biblia. Porque podría darse el caso, inclusive, que algún hijo suyo, en lugar de leer la Biblia todos los días, piense que bastaría con solo leer y meditar los mensajes de la Madre. Consideremos, entonces, a partir de este mensaje, que la Virgen quiere que la Biblia esté siempre por delante de nuestros pensamientos e inclusive, de sus propios mensajes. Y no al revés. Una cosa es cierta, en la espiritualidad de Medjugorie, la Biblia ocupa un lugar central y los mensajes de la Gospa están subordinados a ellas. Un día dijo la Virgen, después que le hicieran tantas preguntas: "No pregunten más: abran la Biblia y allí encontrarán las respuestas a sus interrogantes".  

La Virgen quiere, entonces, que sus hijos vivan en la tierra como Ella vivió: con la Palabra de Dios en su pensamiento y en su corazón. Dice la Biblia que María "conservaba cuidadosamente todas las cosas en su Corazón" Lc 2:51.   Los hogares de los discípulos de la Virgen, deben distinguirse por el puesto relevante que en ellos ocupa la Palabra de Dios. La Biblia no debe replegarse a una biblioteca personal, ni mucho menos, a un rincón de la casa, sino que debe ser ubicada, en un puesto preferencial; en "su altar".

En muchos hogares, a simple vista, se puede ver que el uso de la Biblia ha desaparecido. Lamentablemente, muchos niños crecen viendo el mal ejemplo de sus padres que no son asiduos en el uso de la Escritura, que no la estudian, que no acuden ha ella para resolver los problemas familiares, que no la usan para orar. La Virgen quiere que la Biblia presida la convivencia familiar; que sea la Biblia el indicador de dirección. Muchos hogares se han perdido por que el televisor, la Internet, las diversiones, los deportes, el trabajo, el dinero…ocupan el lugar que Dios debe ocupar en el hogar. Si la Biblia no la colocamos en un lugar central, Dios no podrá  jamás reinar en la familia. 

Un detalle interesante en el mensaje de la Virgen de este mes —que nos puede servir para estimar más la Palabra de Dios—es que no utiliza la palabra croata " Biblija " para referirse a los libros santos, sino la expresión " Sveto pismo ", que traducida literalmente al español significa: "Sagrada Escritura". Y es porque, María con esta denominación, desea destacar ante todo la sacralidad de la Bendita Palabra de Dios; y de esta forma nos invita a venerarla: "Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla". 

Con este mensaje, al inicio de un Nuevo Año, bien pudiéramos considerar el 2007, como el Año de la Biblia, para estudiarla y conocerla mejor. Para orar con ella como nos pide la Madre. Decía San Jerónimo: "Desconocer la Biblia es desconocer a Cristo" y San Agustín decía: "hablamos con Cristo cuando oramos y lo escuchamos cuando se lee la Palabra de Dios". Si la Biblia no ocupa un puesto central en nuestras vidas, jamás nuestro corazón le pertenecerá a Dios debidamente.  

Quien no posee un altar familiar y sigue los mensajes de Medjugorie, deberá decidirse hoy mismo en confeccionarlo. Y recordar que la Virgen quiere que se lea y se medite cada día la Palabra de Dios. El Espíritu Santo en la Iglesia nos está invitando por medio de María ha descubrir los tesoros de la Biblia.  Y el mismo Espíritu nos habló también por medio de Benedicto XVI horas antes que la Virgen diera este hermoso mensaje; precisamente cuando sostuvo la primera reunión con los purpurados responsables en preparar el próximo Sínodo sobre la Biblia en octubre próximo. El Papa dijo: "La acción espiritual, que expresa y alimenta la vida y la misión de la Iglesia, se fundamenta necesariamente en la Palabra de Dios". También dijo que esperaba que el próximo sínodo "ayude a redescubrir la importancia de la Palabra de Dios en la vida de todo cristiano ", así como "el dinamismo misionero que es intrínseco a la Palabra de Dios".  

Entonces, el Espíritu Santo nos habló de lo mismo dos veces el mismo día. No hay peor sordo que aquel que no quiere oír. El mensaje de la Madre de Dios y de Benedicto XVI es el mismo. Acojamos la doble invitación. 

En el mensaje de este 25, día de la conversión de San Pablo, el más grande escritor de la Biblia, la Virgen también dijo: "Así conocerán la oración con el corazón y sus pensamientos estarán en Dios". O sea, que  por medio de la lectura de la Biblia aprenderemos a orar "con el corazón ". Sin utilizar la palabra técnica que tenemos en la Iglesia para hablar de ello que es Lectio Divina, la Madre nos invita a practicar la " lectura orante de la Biblia ". Se trata de una lectura atenta, pausada (sin prisa), con la cual el alma experimenta a Dios por medio de la meditación del texto sagrado. Para María, en este mensaje, es claro, que "la oración con el corazón" tiene su fundamento en la Biblia. Y de esta manera, podemos comprender, además, como con el rezo del rosario, también podríamos tener una lectura atenta de algunos textos de la Sagrada Escritura. En otras palabras, sólo cuando la mente permanece en los textos sagrados mientras rezamos las avemarías, podemos decir que estamos rezando el rosario "con el corazón". Recordemos que con el rosario tenemos 20 pasajes de la revelación para meditar. 

Que sepamos, es la primera vez que en un mensaje, la Virgen nos dice, que es por medio de la lectura de la Biblia (entiéndase meditación) como podemos "orar con el corazón". Porque dice: "Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla. Así conocerán la oración con el corazón", dando entender, que si no se lee la Biblia no se puede orar con el corazón. Entonces, para quienes quieren saber en que consiste la oración con el corazón, este mensaje les da la respuesta: Se ora con el corazón cuando se lee la Biblia y desde el texto leído se hace meditación, de manera, que los pensamientos permanecen en Dios durante la jornada. 

 También en el mensaje la Madre dice: "No olviden que son pasajeros, como una flor de campo, que se ve de lejos pero desaparece en un instante." Como en otras ocasiones, la Virgen nos recuerda la eternidad y lo breve de esta vida comparada a la futura. Pero en este mensaje vincula la lectura de la Biblia como preparación a la eternidad. Es decir, la lectura de la Sagrada Escritura, nos dispone a las moradas eternas.

 La tercera parte del mensaje también es importante y está ligado al testimonio de la vida cristiana, dice: "Hijitos, dondequiera que vayan, dejen un signo de bondad y amor, y Dios los bendecirá con la abundancia de su bendición." Pareciera que María en estos dos conceptos de bondad y amor resume cuanto Dios espera de nosotros. Lo difícil es dejar la huella de bondad y amor en todas partes; en cada lugar por donde pasemos. Por que no dice, "en algunos lugares a donde vayan", sino "dondequiera que vayan". Sin restricciones. Quiere decir, que si voy al trabajo, a la calle, a la escuela, al cine, de compras…, siempre debo dejar un signo de bondad y amor. Ello nos recuerda como algunos santos, convencidos que estos dos conceptos resumen todo el evangelio llegaron hacer el voto de amor. Hermosa tarea nos da la Gospa, al inicio de un Nuevo Año. Y la Virgen nos especifica que en la medida que vivamos estas virtudes de bondad y amor así el mismo Dios retribuirá abundantemente su bendición en el alma del justo. 

 ¡Sea alabado Jesucristo!

 
 
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