Comentario del Mensaje del 25 de Junio de 2013
desde Medjugorje, Bosnia-Herzegovina y reflexión del P. Padre Manuel Hernández Morales

Medjugorje Gospa
 

“¡Queridos hijos! Los amo a todos con alegría en el corazón, y los invito a acercarse a mi Corazón Inmaculado, para que Yo pueda acercarlos aún más a mi Hijo Jesús, y para que Él pueda darles su paz y su amor, que son alimento para cada uno de ustedes. Ábranse hijitos a la oración, ábranse a mi amor. Yo soy vuestra Madre y no puedo dejarlos solos en el deambular y el pecado. Hijitos, ustedes son llamados a ser mis hijos, mis hijos amados, para poder presentarlos a todos a mi Hijo. Gracias por haber respondido a mi llamada.”

 
 

1.-“Dios es Amor”, nos dice San Juan. (1ª Juan 4, 16). No es que tenga amor, no es un atributo más de Dios, no. Es que por esencia es amor; y como tal, no sabe hacer otra cosa, no puede hacer otra cosa que amar. Ahora bien, si en expresión del Concilio Vaticano II, (Constitución (Luz de las Gentes nº 54) “María es la criatura que ocupa dentro de la Iglesia el lugar más alto después de Cristo, y al mismo tiempo, el más cercano a nosotros”, se deduce lógicamente, que Ella después de Cristo es la que más nos ama. La Madre de Dios hecho hombre, recibe el mandato de su Hijo:” Ahí tienes a tu hijo.” (San Juan 19,26-27). Es decir: Ámalos como me has amado a mí, cuídalos como me has cuidado a Mí. Por eso cuando ahora el día 25 de Junio nos dice: “Los amo a todos con alegría”, no hace otra cosa que confirmar, una vez más, esa realidad.
La razón, en definitiva, de las diferentes Apariciones de la Santísima Virgen a través de los tiempos, y en lugares distintos, es la expresión más clara y evidente de ese amor de la Madre del cielo, para con sus hijos de la Tierra. El Concilio Vaticano II nos recuerda ese amor con estas palabras: “ La Bienaventurada Virgen María cuida con amor maternal de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en riesgo y peligro, hasta que sean conducidos a la Patria celestial.” (Const. Luz de las Gentes nº 63)

2.-Como siempre la Madre al igual que su Hijo, no exige, no impone, sólo nos invita a: “ Acercarnos a su Corazón Inmaculado”. Y es que María es el camino más corto y más recto para llegar a Jesús, y por El, al Padre. María es la escalera por la que bajó Dios del cielo a la Tierra, y el hombre, de la Tierra, sube al cielo. “Dios se hace hombre, para que el hombre se haga Dios.”( San Atanasio de Alejandría).
De ahí que la Virgen diga: “Para que yo pueda acercarlos aún más a mi Hijo Jesús”. “Por María a Jesús.”Y una vez en el Corazón de Jesús, El nos dará el amor y la paz. El es el que ha venido a traer esa paz a los hombres, que es fruto del Amor. “Gloria a Dios en el cielo y en la Tierra paz, a los hombres que ama el Señor”. (San Lucas 2, 14). Además nos recuerda nuestra Madre del cielo que sin amor y paz, no podemos vivir, sin ese alimento el hombre muere. Y es que al ser imágenes de Dios, que es amor, nosotros sentimos la necesidad de ser amados y de amar. “Amo porque amar es vivir, porque si amo, quizá reciba amor. Porque prefiero amar y sufrir, a sufrir por no haber amado”( en alguna otra reflexión recordamos esta idea).
De nuevo la Gospa, nos insiste en que para ser amados y amar, es preciso que dediquemos tiempo a la oración. Es el arma más poderosa y eficaz, que tenemos en nuestras manos. Si todo el tiempo que dedicamos a protestar, a quejarnos, a lamentarnos, etc. de lo mal que está todo, de que la gente no tiene fe, de que prescinden de Dios, lo dedicáramos a la oración ¡ Qué cambio daría el mundo! Nuestra Madre nos dice: “ Hijitos, ábranse a mi corazón, ábranse a la oración”.
Nos lo pide, nos lo suplica, nos lo ruega.


3.-Finalmente, nos recuerda la Santísima Virgen en este mensaje de Junio, que no olvidemos que Ella es nuestra Madre, y que somos sus hijos preferidos. Que Ella no puede permitir que, “deambulemos en pecado”. Palabras parecidas a las del Papa Pio XII, cuando decía: “El mundo semeja un macabro cortejo de cadáveres deambulantes, que llevan cuerpos y almas a la perdición”. La Virgen anhela poder presentarnos a su Hijo, como hermanos pequeños que volvemos a la casa del Padre. Que así como nosotros nos sentimos felices de tenerla por Madre, Ella se pueda sentir feliz en el cielo de tenernos por hijos. Recordemos lo tantas veces meditado en estas reflexiones: “ La verdadera devoción a la Santísima Virgen, no puede quedarse en un sentimentalismo estéril, ni en una vana credulidad, sino que la verdadera devoción a la Virgen, brota del reconocimiento de las excelencias de la Madre de Dios, ( Inmaculada Concepción, Virginidad perpetua, Madre de Dios hecho hombre, y Asunción en cuerpo y alma a los cielos), que nos impulsa a un amor filial y a la imitación de sus virtudes.”¿ Cómo andas en la humildad, y en la caridad, y en el silencio, y en la oración y en el desprendimiento de las cosas terrenas, qué te impide en este momento volar, más alto, más lejos y más rápido?” Si tu ojo te escandaliza, arráncatelo, si tu pie, o tu mano, te impide vivir en gracia o crecer en ella, corta con esa “criatura”, aunque te cueste tanto, como cortarte una pierna, un brazo o sacarte un ojo. Un día tendrás que dejarlo todo, y para perder tu alma y tu cuerpo. ¿ De qué le importa al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? (Mateo. 16, 26) No dejes para mañana lo que debes hacer ahora mismo. Mañana puede ser tarde.

"Que la Reina de la Paz, te bendiga con su bendición maternal.”

Padre Manuel Hernández Morales

 
 
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