Comentario del Mensaje del 25 de Mayo de 2013
desde Medjugorje, Bosnia-Herzegovina y reflexión del P. Padre Manuel Hernández Morales

Medjugorje Gospa
 

“¡Queridos hijos! Hoy los invito a ser fuertes y decididos en la fe y en la oración, hasta que sus oraciones sean tan fuertes que abran el corazón de mi amado Hijo Jesús. Oren hijitos, oren sin cesar hasta que vuestro corazón se abra al amor de Dios. Yo estoy con ustedes e intercedo por todos ustedes y oro por su conversión. Gracias por haber respondido a mi llamada. ”

 
 

1.-Decía el Beato Juan Pablo II en la Audiencia General del día 15 de Noviembre de 1.978, hablando de la virtud de la fortaleza, ( que es una de las virtudes cardinales), lo siguiente: “ ¿ A quién tenemos nosotros por hombre fuerte, hombre valiente ? Preguntaba y respondía: “ Al soldado que defiende la patria… a quien expone su propia vida por salvar a uno que está a punto de ahogarse, a quien presta ayuda en las calamidades naturales…incendios, inundaciones, etc.” Y ponía otros ejemplos poco conocidos y nunca valorados: “ Pienso en una mujer, madre de familia ya numerosa, a la que muchos “ aconsejan “ que elimine la vida nueva concebida en su seno y se someta a una “ operación”, para interrumpir la maternidad; y ella responde con firmeza” NO”. Ella cae en la cuenta de toda la dificultad que comporta este “ No.” Dificultad para ella, para su esposo, para toda la familia; y sin embargo, responde,” No.”La nueva vida humana iniciada en ella es un valor demasiado grande, demasiado “ sacro,” para que pueda ceder ante semejantes presiones”.
Y seguía el Beato Juan Pablo II: Y, “el hombre al que se promete libertad y hasta una buena carrera, a condición de que reniegue de sus principios, o apruebe algo contra su honradez hacia los demás. Y también éste contesta, “ No,” incluso, a pesar de las amenazas de una parte, y los halagos de otra. ¡ He aquí un hombre valiente!”
Continúa hablando en sus catequesis: “La virtud de la fortaleza requiere siempre
una cierta superación de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo…¡ Tenemos necesidad de hombres fuertes ¡ Tenemos necesidad de fortaleza para ser hombres. En efecto, hombre verdaderamente y prudente es sólo, el que posee la virtud de la fortaleza, del mismo modo que hombre verdaderamente justo es sólo, el que tiene la virtud de la fortaleza”.
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de que esta virtud desempeña un papel fundamental. La fortaleza, dice: “Es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien….. Reafirma la resolución de resistir en las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida, por defender una causa justa.” Mi fuerza y mi cántico es el Señor” (Salmo 118,14).

2.-La Santísima Virgen, sabe muy bien que por nosotros mismos nunca podremos poseer esa “ fortaleza,” por eso nos presenta los dos medios para conseguirla: “ La virtud teologal de la fe, y la oración”. En otras palabras, la desconfianza en nosotros, pero la seguridad en Aquel que, “todo lo puede, y que porque es justo, no permite que seamos probados sobre nuestras fuerzas” ( San Pablo). Esa fe que se alimenta y se solidifica por medio de la oración humilde, del que sabe que es débil, pero que por medio de la “Madre del cielo a quien el Padre nada el puede negar, conseguirá lo necesario para poder abrir el corazón de ese Jesús, que de su corazón en el Calvario derramó sangre y agua, como símbolo de su amor ilimitado e infinito.
La Virgen nos dice que tenemos por medio de la oración que abrir el corazón de su Hijo para entrar y vivir en El, pero al mismo tiempo, nos recuerda que es necesario que abramos nuestro propio corazón, para que El entre en nosotros. Como nos recuerda el Apocalipsis 3, 20: “El está a la puerta llamando, y nos dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” Por desgracia, como dice el poeta, muchas veces, le respondemos: “Mañana te abriré, para lo mismo responder mañana”.

3.-”Yo estoy con ustedes y oro por vuestra conversión.”¡Que tranquilidad, qué confianza en el logro de ese objetivo, (la razón de nuestra existencia): Nuestra conversión, nuestra santidad, nuestra salvación.
No estamos solos: Jesús nos ha dicho que si le amamos: La Santísima Trinidad se hospedará en nuestra alma, tendremos el cielo en la tierra. Pero no solo la Santísima Trinidad, sino juntamente la hija del Padre, la Madre del Hijo y la Esposa del Espíritu Santo, nuestra querida Madre del cielo, que intercede, que ora y que ruega por nosotros pecadores, “( ahora y el la hora de nuestra muerte”, como decimos en el Santa María Madre de Dios, y Madre nuestra. Vivimos este mensaje de la Santísima Virgen, cuando en medio de un mundo que vive de espaldas a Dios, tenemos la valentía, para llamar las cosas por su nombre. Viven este mensaje, los padres que educan a sus hijos prescindiendo de las presiones sociales, de acuerdo con el Evangelio; viven este mensaje, los jóvenes que despreciando el ambiente que les rodean llegan castos y puros al matrimonio; los sacerdotes que aunque les marginen, son coherentes con el sí de su ordenación, y viven y predican la verdadera doctrina cristiana y su fidelidad a la verdad, que es la única garantía de la verdad.

"Que la Santísima Virgen nos bendiga con su amor maternal, como anticipo de nuestra salvación eterna.”

”¡ANIMO! YO HE VENCIDO AL MUNDO” ( San Juan 16, 33)..

Padre Manuel Hernández Morales

 
 
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