Comentario del Mensaje del 25 de Marzo de 2013
desde Medjugorje, Bosnia-Herzegovina y reflexión del P. Padre Manuel Hernández Morales

Medjugorje Gospa
 

“¡QUERIDOS HIJOS! EN ESTE TIEMPO DE GRACIA, LOS INVITO A TOMAR EN SUS MANOS LA CRUZ DE MI AMADO HIJO JESUS Y A MEDITAR ACERCA DE SU PASION Y MUERTE. QUE VUESTROS SUFRIMIENTOS ESTEN UNIDOS A SU SUFRIMIENTO Y ASI VENCERA EL AMOR, PORQU ÉL, QUE ES AMOR, POR AMOR SE DIO A SÍ MISMO PARA SALVAR A CADA UNO DE USTEDES. OREN, OREN, OREN HASTA QUE EL AMOR Y LA PAZ REINEN EN SUS CORAZONES. GRACIAS POR HABER RESPONDIDO A MI LLAMADA.”

 
 

1.- La Cruz para griegos y judíos de los tiempos de Jesús, era motivo de burla y de locura. Han pasado más de dos mil años. Y también los que nos decimos cristianos, la seguimos considerando como un castigo, hasta como una maldición, o al menos, como una carga insoportable.
Dios nuestro Señor, que pudo haber redimido a la Humanidad por otro sistema, por otro medio, quiso llevar a cabo dicha Redención por medio de la Cruz. ¿ Por qué?. San Agustín, nos responde:”¡ Hombre! ¿quién eres tú para preguntarle la Dios?”
Cualquier acto del Hijo de Dios hecho hombre, tenía un valor infinito, ( por ejemplo una sonrisa del Niño Jesús), y como tal, era suficiente para pagar la deuda de todos los hombres por el pecado. Y sigue el interrogante ¿Por qué, entonces, escogió la cruz? Porque cuanto más sufriera, más expresaba el amor que nos tenía.
El día 25 en su habitual aparición, la Madre de Jesús, nos invita a tomar la cruz en nuestras manos, a cogerla con cariño, a abrazarla ya que con ella se abrió el cielo, para que el hombre que había cerrado sus puertas por el pecado, pudiera abrirlas, y retornar como el hijo pródigo a la casa de su Padre Dios.

2.- No basta con llevar la cruz. Es necesario, saber llevarla. En el Calvario hay tres cruces: La del inocente, la del penitente y
la del renegado. ¿Cómo la lleva cada uno? Al Evangelio te remito. ¿Cómo llevas tú la tuya? Que la llevas no es necesario que me lo confirmes, lo se. Si no puedes llevarla como Jesús, como los santos, con alegría, con ilusión, con esperanza, con amor, al menos, llévala con resignación. La Virgen nos dice que unamos a la Pasión de su Hijo nuestros sufrimientos. Y es que si unimos nuestros dolores y cruces a la Cruz de Jesús, le estamos ayudando a redimir a la Humanidad, ya que el dolor
de todo bautizado se convierte en sufrimiento de Jesús. Hoy Jesús está resucitado y glorioso en el cielo, y no puede sufrir, pero necesita que le secundemos, (nosotros cuerpo místico), para poder El sufrir en nosotros. Por eso podemos decir, cuando sufrimos: “ Sufro yo, más no soy yo quien sufre, es Cristo quien sufre en mí”. Tu sufrimiento y el mío, se transforman, como los de María en redentivos, y nos convertimos salvadas las diferencias, en corredentores como la Virgen María. Esa es la mayor expresión del amor: El sufrimiento. Recordemos las palabra de San Agustín: “ El termómetro del amor, es el dolor”. El que ama no tiene nada que temer. El que es capaz de amar, es capaz de sufrir. La cruz siempre trae un mensaje, que de momento no sabemos interpretar, es ilegible. Pero un día lo entenderemos. Por eso cuando te visite la cruz, cuando toque a tu puerta, no se la cierres, ábrela de par en par, ponte de rodillas y abrázala y bésala, es una sorpresa: Jesús te asocia a la obra de su Redención ¿ Te vas a negar a ese privilegio?


3.- La oración. Ya son varias las veces que la Santísima Virgen desde el año 1.981en que se aparece en Medugorge, al hablar de la oración triplica esa palabra. Quiere decirnos, que es urgente, que es necesario, que es inaplazable, que es insustituible la oración para poder llevar la Cruz. Estos días en que he vivido en Tierra Santa el recuerdo de estos acontecimientos, he comprendido más que nunca, la necesidad de la oración para poder cargar con la cruz del cumplimento de nuestro deber, de nuestro estado, de nuestra profesión, en medio de un mundo ( el mismo de Israel, de odios, rencores, materialismo, e incluso curiosidad de muchos, que se llaman peregrinos, visitando aquellos lugares.
Si no hay oración, no hay diálogo con el Señor, no puede haber conversión. Sin oración es imposible vivir una vida cristiana. Con El, lo podemos todo, pero sin El, no podemos nada. La oración es el arma que tenemos en nuestras manos, para cambiar el corazón, primero a nosotros y después a los demás. La Virgen ha dicho en algún otro mensaje, que oremos hasta que conozcamos el amor que el Padre nos tiene, que oremos hasta que la oración se convierta para nosotros en alegría y en gozo. Termino con las palabras del famoso poeta español, nuestro recordado Pemán: “ Sin cruz, no hay gloria alguna, ni con cruz, eterno llanto. Santidad y cruz, son una. No hay cruz que no tenga santo, ni santo sin cruz alguna.”


Paz, gozo y amor.

Padre Manuel Hernández Morales

 
 
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