Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Noviembre 2007

“¡Queridos hijos! Hoy, cuando celebran a Cristo Rey de todo lo creado, deseo que El sea el Rey de sus vidas. (1) Solamente a través de la entrega, hijitos, pueden comprender el don del sacrificio de Jesús en la cruz por cada uno de ustedes. (2) Hijitos, dediquen tiempo a Dios (3) para que El los transforme (4) y los llene con Su gracia, de tal manera que ustedes sean gracia para los demás.  Yo soy para ustedes, hijitos, un don de gracia de amor que proviene de Dios (5)  para este mundo sin paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

(1) Rey de todo lo creado :Filp.2,9-11 ; Rom.13,1 ;Salm 47,3 ;
(2) Sacrificio de Jesús: Gal. 2, 20; Juan 3, 16;
(3) Dediquen tiempo a Dios: I Tim. 4, 7-8;
(4) Los transforme: Luc. 19, 9; Hechos 9, 5-6, 21; 22, 8…; 26, 15…
(5) Proviene de Dios: Santiago 1, 17.

 
 

Dedicarle Tiempo a Dios

Podemos evaluar la importancia que le damos a algo por el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle. Cuánto más tiempo le dedicamos a algo, más evidente resulta la relevancia y el valor que tiene para nosotros. El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo.

El mejor regalo es dar tu concentración, tu atención total. La postergación es aceptable para lo trivial, pero no para entrar a la presencia de Dios. La mejor expresión del amor es el tiempo. El mejor momento para amar es hoy. ¿Has permitido que Dios transforme tu vida? ¡Qué cambio tremendo en la vida de Saulo! : de acusador a convicto, de perseguidor a perseguido ¿Cuál fue la causa? ¿El porqué de este cambio que hizo dar un vuelco tan notorio a su vida? ¡Su encuentro personal con Jesús! (Hech.9,21)

Nadie que se encuentra con Jesús, puede seguir viviendo igual. Era muy importante en su vida su pasado y su autoridad, de allí venía la desconfianza de los discípulos. Saulo por sí solo no había cambiado, era necesario un Poder Superior. Solo cuando se vio pequeño e impotente frente a la luz que lo hizo caer de su cabalgadura, pudo darse cuenta quién era el Señor. Una vez que lo entendió tomó la decisión más importante: ¡Seguir a Jesús, hacer lo que Él quiere, obedecerle!

La mente y el corazón pueden entender muchas cosas, pero un cambio tan notable, es dudoso para el nivel de pensamiento del hombre, por eso ellos se preguntaban: ¿no es éste el que perseguía, el que hacía tal o cual cosa? Costaba mucho creerlo. El tema es que, cuando el cambio ha sido hecho por Dios y no es resultado de esfuerzos o técnicas humanas, el resultado es visible y la gloria es de Dios y para Él.

¿Le has permitido a Dios que opere los cambios que Él quiere en tu vida? Ninguna persona es igual a otra. Algunos deben cambiar interiormente, pero también exteriormente, en su testimonio, en lo que hacen, como lo hacen, en sus actividades, en su conducta, en la forma de hablar. Algunos deben cambiar en su interior en cuanto a su manera de pensar, a veces con mala intención, con doble sentido, con pensamientos sucios, con espíritu de desconfianza, con egoísmo. Cada uno sabe lo suyo perfectamente.

Nadie que se encuentra con Jesús, puede seguir viviendo igual.

Uno de los mensajes más fuertes que pueden recibir los que no creen, es ver un cambio poderoso. ¡Señor ayúdame a que los cambios de mi vida, sean tan notables que el mundo crea que tú eres el único Dios!.

 
 
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