Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Julio 2005

“¡Queridos hijos! También hoy los invito a llenar su día con breves y ardientes oraciones (1). Cuando oran, su corazón está abierto (2) y Dios los ama con un amor especial y les da gracias especiales. Por eso, utilicen este tiempo de gracia (3) y conságrenlo a Dios como nunca antes hasta ahora. Hagan novenas de ayuno (4) y de renuncia para que Satanás esté lejos de Ustedes y la gracia alrededor de Ustedes. Yo estoy cerca de Ustedes e intercedo (5) ante Dios por cada uno de Ustedes.  ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

(1) Llenar su día: Luc. 18, 1-8;
(2) Abierto: Apoc. 3, 20;
(3) Tiempo de gracia: Isaías 30, 18-19; 61, 1ss; Luc. 4, 18-21; 7, 21ss; Luc. 19, 43-44; Jn 7, 33; 12, 35-36; 2 Cor 6, 1-10;
(4) Ayuno: Tob. 12, 8-10; Is. 58, 5-6; II Samuel 12, 16; Isaías 58, 1-14; Joel 1, 14; Jonás 3, 1-10; Mat. 4, 2; 6, 17-18;
(5) Estoy cerca de Ustedes: Exodo 4, 10-17; Jos. 1, 1-9; Sal. 91 ,1-16;
(6) Intercedo: Genesis 41, 55; Juan 2, 1-5;

 
 

Lo que decía S.S. Juan Pablo II sobre la Oración

“Orar no significa sólo que podemos decir a Dios todo lo que nos agobia. Orar significa también callar y escuchar lo que Dios nos quiere decir....
¿Qué es la oración? Comúnmente se considera una conversación. En una conversación hay siempre un «yo» y un «tú». En este caso un Tú con mayúscula. La experiencia de la oración enseña que si inicialmente el «yo» parece el elemento más importante, uno se da cuenta luego de que en realidad las cosas son de otro modo. Más importante es el Tú, porque nuestra oración parte de la iniciativa de Dios.

¿Cómo reza el Papa? Os respondo: como todo cristiano: habla y escucha. A veces, reza sin palabras, y es entonces cuando más escucha. Lo más importante es precisamente lo que «oye». Trata también de unir la oración a sus obligaciones, a sus actividades, a su trabajo, y unir su trabajo a la oración.
Orar no significa sólo que podemos decir a Dios todo lo que nos agobia. Orar significa también callar y escuchar lo que Dios nos quiere decir.

La oración debe abrazar todo lo que forma parte de nuestra vida. No puede ser algo suplementario o marginal. Todo debe encontrar en ella su propia voz. También todo lo que nos oprime; de lo que nos avergonzamos; lo que por su naturaleza nos separa de Dios. Precisamente esto, sobre todo. La oración es la que siempre, primera y esencialmente, derriba la barrera que el pecado y el mal pueden haber levantado entre nosotros y Dios.

Dios nos oye y nos responde siempre, pero desde la perspectiva de un amor más grande y de un conocimiento más profundo que el nuestro. Cuando parece que Él no satisface nuestros deseos concediéndonos lo que pedimos, por noble y generosa que nuestra petición nos parezca, en realidad Dios está purificando nuestros deseos en razón de un bien mayor que con frecuencia sobrepasa nuestra comprensión en esta vida. El desafío es «abrir nuestro corazón» alabando su nombre, buscando su reino, aceptando su voluntad.

Cuando recéis debéis ser conscientes de que la oración no significa sólo pedir algo a Dios o buscar una ayuda particular, aunque ciertamente la oración de petición sea un modo auténtico de oración. La oración, sin embargo, debe caracterizarse también por la adoración y la escucha atenta, pidiendo perdón a Dios e implorando la remisión de los pecados.
La oración debe estar antes que todo lo demás : quien no lo entienda así, quien no lo practique, no puede excusarse de la falta de tiempo: lo que le falta es amor.

 
 
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