Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Abril 2009

"¡Queridos hijos! En este tiempo, les invito a todos a orar por la venida del Espíritu (1) Santo en cada criatura bautizada (2), para que el Espíritu Santo les renueve (3) a todos y les conduzca por el camino del testimonio de vuestra fe (4), a ustedes y a todos aquellos que están lejos de Dios y de su amor (5). Estoy con ustedes e intercedo por ustedes (6) ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"

(1) Orar por la venida del Espíritu: Hech. 1, 8,14;
(2) En cada criatura bautizada: I Cor. 3, 16-17; I Cor. 6, 19; II Cor. 6,16;
(3) Espíritu Santo les renueve: Is. 40, 31; Rom. 8,14;
(4) Camino del testimonio de vuestra fe: Is. 43, 10, 12; Is. 44,8; Mat. 10, 18; Hech. 1,18;
(5) Lejos de Dios y de su amor: Is. 29, 13; Hech. 17, 27;
(6) Intercedo por ustedes: Juan 2,3.

 
 

María y el Espíritu Santo

“En Nazaret, Ella recibió el anuncio de su singular maternidad e inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, por el mismo Espíritu de Amor fue impulsada a salir al encuentro de su anciana pariente Isabel. La joven María es estupendo ícono de la Iglesia en perenne juventud del Espíritu, de la Iglesia misionera del Verbo encarnado, llamada a llevarlo al mundo y a testimoniarlo en el servicio de la caridad”. (Palabras de S.S. Benedicto XVI el 31 de Mayo)

“Dios Espíritu Santo, que es estéril en Dios -es decir, no produce otra persona divina en la divinidad-, se hizo fecundo por María, su Esposa. Con Ella, en Ella y de Ella produjo su obra maestra, que es un Dios hecho hombre, y produce todos los días, hasta el fin del mundo, a los predestinados y miembros de esta Cabeza adorable. Por ello, cuanto más encuentra a María, su querida e indisoluble Esposa, en un alma, tanto más poderoso y dinámico se muestra el Espíritu Santo para producir a Jesucristo en esa alma y a ésta en Jesucristo” ( San Luis de Montfort VD# 20).

Cuando el Espíritu Santo, su Esposo, la encuentra en un alma, vuela y entra en esa alma en plenitud, y se le comunica tanto más abundantemente cuanto más sitio hace el alma a su Esposa. Una de las razones de que el Espíritu Santo no realice ahora maravillas portentosas en las almas es que no encuentra en ellas una unión suficientemente estrecha con su fiel e indisoluble Esposa.

 
 

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