Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Mayo 2008

“¡Queridos hijos! En este tiempo de gracia, en que Dios me ha permitido estar con ustedes (1), nuevamente los invito, hijitos, a la conversión (2). Trabajen de una manera especial por la salvación del mundo (3) mientras estoy con ustedes.(4) Dios es misericordioso (5) y concede gracias especiales, y por eso, pídanlas por medio de la oración (6). Yo estoy con ustedes y no los dejo solos (7). ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

(1) Estar con ustedes: Gal. 4, 20; Mc. 9, 19; Mat. 28, 20;
(2) Conversión: Ezeq. 18, 31-32; Luc. 3, 7-9; Hechos 3, 19; 16, 25-34;
(3) Salvación del mundo: Marc. 16, 15-20; Mateo 28, 18-20; Hechos 13, 47;
(4) Estoy con ustedes: Jer. 42, 11; Ageo. 1, 13; Mat. 28, 20;
(5) Dios es misericordioso: Deut. 4, 31; Crónicas 30, 9; Exodo 34, 6; Jonás 4, 2;
(6) Por medio de la oración: Mat. 18, 19; Juan 16,23; Luc. 11, 13;
(7) No los dejo solos: Juan 14, 18.

 
 

Aquel 13 de Octubre...

El 13 de octubre de 1917, antes del espectacular milagro del sol, que contemplaron miles de personas, también en lugares alejados de Cova de Iría, Lucía, como ella misma nos cuenta, preguntó a Nuestra Señora de Fátima: «¿Qué es lo que quiere usted de mí?» la Virgen respondió: «Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor; «soy la Señora del Rosario. Deseo que continúen rezando el rosario todos los días».

El mensaje de María en Fátima, como es lógico, no se reduce al rezo del Rosario. Este mensaje, dijo Juan Pablo II, es una «exhortación a la conversión, a la oración, especialmente a la oración del rosario, y a la reparación por los propios pecados y por los de todos los hombres».

Santa María nos enseña en Fátima que la salvación de muchos y el futuro de la historia de los hombres depende en gran medida de nuestra oración y de nuestras obras, de si libremente hacemos o no lo que Dios nos pide a través de María. Como ha dicho sor Lucía «Dios nos advierte con premura y nos llama al buen camino, respetando la libertad que nos ha dado: por eso los hombres son responsables». Es Cristo quien salva todas las almas, pero para hacerlo ha querido contar con nuestra colaboración.

En segundo lugar Fátima nos enseña que Dios quiere que esa salvación y esa historia humana pasen a través del Corazón Inmaculado de María. La historia no la dirigen solamente las grandes potencias ni las grandes empresas ni los grandes sabios. Santa María, como Madre de todos los hombres, también tiene un papel importante que jugar en ella.

Por eso ha pedido en Fátima que aumentemos nuestra devoción a ese Corazón Inmaculado, que practiquemos la confesión y la comunión reparadora de los cinco primeros sábados de mes rezando además esos días una parte del Rosario y meditando durante un cuarto de hora sobre los misterios del Rosario. Este es un mensaje que a través de la cruz y de la penitencia lleva al triunfo y a la esperanza porque Nuestra Madre ha prometido en Fátima que «al final, mi Corazón Inmaculado triunfará».

 
 
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