Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Abril 2009

“¡Queridos hijos! Hoy los invito a todos a orar por la paz (1) y a testimoniarla en sus familias, a fin de que la paz se convierta en el tesoro más grande en este mundo sin paz (2). Yo soy su Reina de la Paz y su Madre. Deseo conducirlos por el camino de la paz que solamente proviene de Dios (3). Por eso, oren, oren, oren (4). ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

(1) Orar por la paz: Nehemías 9, 6-37; Judit 4, 9-15; 9, 1-14; Ester 4, 17 a-z; II Crón 7, 12-16; Ageo 2,9; Salm 34, 14; 43, 4-5; Salm. 119, 165; Mat. 5, 9; Filp 4, 4-6;
(2) Mundo sin paz: Pro. 29, 18; Lev. 26, 3-46; Mat. 5, 9; 24, 4-13; Marc. 9, 50; 13, 5-8; Luc. 21, 8- 19; Rom. 12, 17; I Tes. 5,13; Heb. 12, 14;
(3) Proviene de Dios: Isaías 52, 7; Miqueas 4,3; Mat. 5, 9; Juan 14, 27; Rom. 15,33;
(4)Oren,oren,oren: II Crónicas 7, 12-15; Hechos 1, 14; 2, 42; Mat. 6, 5. 9-13; 26, 36-46; Mrc. 14, 38; Luc. 22, 40; Stgo 5, 16-18.

 
 

HOMENAJE A MARIA LA OMNIPOTENCIA SUPLICANTE
(Tomado de Internet: Reina del cielo)

“Crisis económica global, epidemias de dengue, amenazas de pandemia por una influenza severa que puede afectar a millones de personas alrededor del mundo… Pareciera que no faltan amenazas que se ciernan sobre nosotros, renovadas cada día. Es tal el temor, que una preocupación se sobrepone a la anterior, haciéndonos relativizar una respecto de la severidad de la que sigue.

Hace unos días comentábamos estos episodios, y una mujer de gran fe dijo: “falta oración”. Me quedé mirándola con ojos curiosos, y pensé: sí, de veras que falta oración. Es una inspiración del Espíritu Santo el comprender que la oración es el motor que mueve al mundo. Hace muchos años supe que nuestro amado Juan Pablo II había propiciado la instalación de un grupo permanente de religiosas que, alternándose en tan gran honor, oraran en forma permanente dentro del Vaticano. Propiamente allí, centro de la cristiandad, Juan Pablo quiso tener un “MOTOR ESPIRITUAL” que impulsara y protegiera su papado, que cubriera a la Iglesia toda.

Juan Pablo comprendía muy bien la verdadera esencia que mueve al mundo, que es ni más ni menos que la Misericordia de Dios.

Nuestro Señor, Misericordioso hasta el extremo, se encuentra sujeto a su propia Ley, que tiene a la Justicia como equilibrio necesario en el caso de que el hombre no permita que El actúe en su Infinito Amor. El quiere ayudarnos, cuidarnos, protegernos, pero si somos tan irresponsables como para rechazar su Gracia, no tiene más remedio que dejarnos sujetos a su Justicia.

Y claro que este mundo hace lo imposible para merecer la Justicia de Dios, ahuyentando su Misericordia. Ya lo dijo San Pío de Pietrelcina, que el “demonio es como un perro encadenado, por eso el hombre debe mantenerse alejado del perro en lo que es el alcance de su cadena”. La oración es el modo de dejar al mal y sus colmillos “fuera de su alcance”. Pero, si somos tan tontos de acercarnos y de hasta jugar y hacernos amigos del perro, no nos quejemos de sus mortales mordidas.

No nos quejemos de lo que ocurre, si no oramos lo suficiente. Claro que falta oración, si vivimos pensando que algo de lo que tenemos es nuestro. Familia, trabajo, salud, todo es Gracia de El. Nada es sostenible si es que no conectamos nuestra vida de modo indeleble y sutil, pero poderoso y efectivo, con el Sagrado Corazón del Señor. Cataclismos naturales, enfermedades, crisis económicas, gobiernos miserables y malvados, todo se supera si el pueblo cristiano honra el Amor de su Dios.

Falta oración, y esto se nota al ver los medios de difusión donde Dios no solo está ausente, sino lo que es mucho más grave, insultado y agredido en Su Amor. Ya no basta con ignorar a Dios; ahora se lo ofende a diario. Lo ofenden quienes se confiesan enemigos de Su Iglesia. Lo ofenden mucho más quienes proclaman ser Sus amigos y escandalizan al hombre con comportamientos dignos del peor enemigo. Burla y agravio invaden los oídos y ojos de nuestros hijos, sembrando cada vez más el mal que vendrá mañana. Mientras tanto, nos preocupamos del mal de hoy, sin siquiera detenernos a meditar sobre su origen. El perro nos sigue mordiendo, mientras jugueteamos al alcance de sus colmillos.

Hemos hecho, como humanidad, todo lo necesario para desafiar la Justicia de Dios, alejando de nosotros a Su Misericordia. Pero El, Eterno Amante, insiste una y otra vez con Sus actos de Amor, para convencernos de que tenemos una nueva oportunidad de volver a Su Casa.

¿Qué estamos esperando para organizarnos, para impulsar una ola de oración que derrita, una vez más, el Corazón del Señor?

Falta oración, y nosotros somos los destinatarios de esta mirada del Creador. Es a nosotros a quienes mira, es de nosotros de quienes espera. Miremos a nuestro alrededor, evidencias sobran”.

 
 
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