Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Abril 2008

"¡Queridos hijos! También hoy los invito a todos a crecer en el amor de Dios (1), como una flor que siente los rayos cálidos de la primavera. Así también ustedes, hijitos, crezcan en el amor (2) de Dios y llévenlo a todos aquellos que están lejos de Dios (3). Busquen la voluntad de Dios (4) y hagan el bien a aquellos que Dios les ha puesto en su camino (5); y sean luz (6) y alegría (7).¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

(1) Crecer: I Tes. 3, 12; Rom. 15, 2; Col. 1, 10;
(2) Crezcan en el amor: Mat. 13, 31-32; Luc. 13, 18; I Tes. 3, 12;
(3) Lejos de Dios: Mc. 16, 15; Efesios 4, 18;
(4) Voluntad de Dios: Hechos 22, 10; Romanos 12, 2;
(5) Hagan el bien: Isaías  1, 17; Hechos 10, 3816; 2 Tes. 3, 13;
(6) Sean luz: Mat. 5, 14-16; Hechos 13, 47; Filp 2, 15;
(7) Sean alegría: Filp. 3, 1; Salm. 68, 5;

 
 

Alumbra

  Hace cientos de años, había un hombre en una ciudad de Oriente. Un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. EI amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo y entonces, le dice: ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves…

Entonces, el ciego le responde: -Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí… No sólo es importante la luz que me sirve a mí sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

¿No sabes que alumbrando a otros, también me beneficio yo, pues evito que me lastimen otros que no podrían verme en la oscuridad?- Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil, muchas veces en vez de alumbrar, oscurecemos mucho más el camino de los demás. ¿Cómo? A través el desaliento, la crítica, el egoísmo el desamor, el odio, el resentimiento…¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos los caminos de los demás, sin fijarnos si lo necesitan o no!. Llevar luz y no oscuridad. Si toda la gente encendiera una luz, el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad.

Luz, demos luz. Tenemos en Jesús el motor que enciende cualquier lámpara, la energía que permite iluminar en vez de oscurecer. Está en nosotros saber usarla. Está en nosotros ser Luz y no permitir que los demás vivan en las tinieblas.

 
 
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