Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Marzo 2007

“¡Queridos hijos! Les quiero agradecer de corazón (1) sus renuncias cuaresmales. Deseo animarlos para que continúen viviendo el ayuno (2) con un corazón abierto. Hijitos, con el ayuno y la renuncia, serán más fuertes en la fe (3). A través de la oración cotidiana, encontrarán en Dios la verdadera paz (4). Yo estoy con ustedes (5) y no estoy cansada. Deseo llevarlos a todos conmigo al Paraíso (6), por eso, decídanse cada día por la santidad (7). ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

(1) Agradecerles de corazón: I Tes. 3, 9;
(2) Viviendo el ayuno: Mat. 4, 2; Jonás 3, 5; Joel 1, 14; Joel 2, 12; Tob. 12, 8;
(3) Fuertes den la fe: Luc. 22, 32;
(4) Verdadera paz: Juan 14, 27;
(5) Con Ustedes: Mat. 28, 20;
(6) Al paraíso: Juan 14, 2-18;
(7) La santidad: Mat. 5, 48;

 
 

María Modelo de la gratitud de Dios

En su admirable obra dedicada a la Santísima Virgen, el P. Jourdain recoge estas palabras del P. Kiselio S.J. (S.XVII):

"Al oír que Isabel la proclamaba bendita entre todas las mujeres y rendía testimonio a la divinidad del bendito fruto de sus entrañas, la Bienaventurada Virgen María revela los sentimientos que tiene, en el admirable cántico, el más bello que contienen nuestros Santos Libros: «Mi alma glorifica al Señor».

"Como en el día de la Anunciación, Ella se llama la humilde sierva; proclama que Él es el Dios que salva, el Dios omnipotente, el Dios Santo. Ella cumple lo que recomienda el Sabio: «Bendice al Señor y exáltalo cuanto puedas». Transportada de júbilo y de reconocimiento, María rinde gracias a Dios por sus beneficios. (...)

"Que el ejemplo de la Virgen nos enseñe cómo debemos, por nuestra parte, glorificar a Dios, Jesucristo Nuestro Señor y a su Bienaventurada Madre.

"¿Por ventura, no hizo Dios en nosotros grandes cosas, por su Omnipotencia?. ¿No nos recogió y nos sacó del abismo de nuestra miseria?. ¿Su Nombre no es igualmente Santo para nosotros y lleno de suavidad?. ¿No nos aceptó como hijos en su Misericordia?. ¿No dio de comer a aquellos que tenían hambre?. ¿No consoló a los afligidos y enalteció a los humildes?. Que nuestra alma glorifique pues al Señor y que nuestro espíritu se alegre en Dios nuestro Salvador.

"¡Sí, es con alegría como conviene, a ejemplo de María, bendecir al Señor, manifestarle nuestra gratitud y celebrar su gloria!". (Padre Z.C. Jourdain. "Conjunto de las grandezas de María", t.V, pp.377-378)

 
 
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