Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Febrero 2009

“¡Queridos hijos! en este tiempo de renuncia, oración y penitencia (1), los invito de nuevo: vayan a confesar sus pecados (2) para que la gracia pueda abrir sus corazones, y permitan que ella los cambie (3). Conviértanse  (4) , hijitos, ábranse a Dios (5) y a su plan para cada uno de ustedes(6). Gracias por haber respondido a mi llamado! "

(1) Tiempo de renuncia, oración y penitencia: Mat. 4, 2; Luc. 4, 2; Luc. 10,13;
(2) confesar sus pecados: Juan 20, 23; Mat. 16, 19; Mat. 18,18;
(3) que ella los cambie: Luc. 19, 1-10; 2ª Corintios 5, 20;
(4) Conviértanse: Mat. 4, 17; 3, 2; Marc. 1, 15; Hechos 2, 38; 3, 19;
(5) Ábranse a Dios; Mat. 23, 37; Luc. 13, 34;
(6) Su plan : I Cor. 2, 7; 12, 18; Col. I 26-17; Apoc. 10,7; 17, 1; Efes. 3, 11; Rom. 16,25.

 
 

Acerca de la Confesión

Porque ese hombre no es un hombre cualquiera como tú: él tiene el poder especial para perdonar los pecados. Esa es la razón por la que vas a él.

El problema no radica en la «cantidad» de pecados: si es menos, igual o más pecador que vos…. No vas a confesarte porque sea santo e inmaculado, sino porque te puede dar la absolución, poder que tiene por el sacramento del orden, y no por su bondad. Si no, qué significado tendrían las palabras de Jesús a sus Apóstoles : A quienes Ustedes perdonen los pecados les quedan perdonados  (Juan  20,23) Además, el hecho de que sea un hombre y que como tal tenga pecados, facilita la confesión: precisamente porque sabe en carne propia lo que es ser débil, te puede entender mejor.

Pero… ¿cómo sabes que estás en condiciones de ser perdonado? Te darás cuenta que no es tan fácil… Una persona que robara un banco y no quisiera devolver el dinero… por más que se confesara directamente con Dios… o con un cura… si no quisiera reparar el daño hecho -en este caso, devolver el dinero-, no puede ser perdonada… porque ella misma no quiere "deshacerse" del pecado.
Este argumento no es nuevo… Hace casi mil seiscientos años, San Agustín replicaba a quien argumentaba como vos: "Nadie piense: yo obro privadamente, de cara a Dios… ¿Es que sin motivo el Señor dijo: «lo que atareis en la tierra, será atado en el cielo»?.¿Acaso les fueron dadas a la Iglesia las llaves del Reino de los cielos sin necesidad? Frustramos el Evangelio de Dios, hacemos inútil la palabra de Cristo."

 
 
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