Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Febrero 2007

“¡Queridos hijos! Abran su corazón (1) a la misericordia de Dios en este tiempo cuaresmal. El Padre Celestial desea liberar (2) a cada uno de ustedes de la esclavitud del pecado (3). Por eso, hijitos, aprovechen este tiempo (4) y a través del encuentro con Dios en la Confesión, abandonen el pecado y decídanse (5) por la santidad. Hagan eso por amor a Jesús,(6) quien con su sangre ha redimido a todos para que fueran felices y estuvieran en paz.(7) No olviden, hijitos, que su libertad es su debilidad, por eso sigan mis mensajes con seriedad.(8) ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

(1) Abran su corazón: II Mac. 1, 4; Apoc. 3, 20;
(2) Desea liberar: Ex. 3, 7-17; I Sam. 9, 16; Is. 61, 1-3; Luc. 4, 18;
(3) Esclavitud del pecado: 2 Pe. 2 , 19;
(4) Este tiempo: Luc. 4, 19; Hech. 7, 46; 20, 24; Rom. 6, 14-15; I Cor. 3,10; 15,10; Luc. 19, 44; 2 Cor. 6, 2; Jn. 7, 33; 12, 35; 13, 33; Tito 1, 3; Rom 3, 26; Gal. 1, 6, 15; Efe. 2, 5;
(5) Decídanse: Josué 24, 1 .14-24;
(6) Por amor a Jesús: I Cor. 10, 31;
(7) Con su sangre: Gal. 2, 20;
(8) Sigan mis mensajes: Proverbios 1, 8.

 
 

Los encuentros con el Señor en el Nuevo Testamento

8. Los Evangelios relatan numerosos encuentros de Jesús con hombres y mujeres de su tiempo. Una característica común a todos estos episodios es la fuerza transformadora que tienen y manifiestan los encuentros con Jesús, ya que « abren un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad ».[11]
Entre los encuentros con el Señor resucitado, uno de los que han tenido un influjo decisivo en la historia del cristianismo es, sin duda, la conversión de Saulo, el futuro Pablo y apóstol de los gentiles, en el camino de Damasco. Allí tuvo lugar el cambio radical de su existencia, de perseguidor a apóstol (cf. Hch 9, 3-30; 22, 6-11; 26, 12-18). El mismo Pablo habla de esta extraordinaria experiencia como de una revelación del Hijo de Dios « para que le anunciase entre los gentiles » (Ga 1, 16).
La invitación del Señor respeta siempre la libertad de los que llama. Hay casos en que el hombre, al encontrarse con Jesús, se cierra al cambio de vida al que Él lo invita. Fueron numerosos los casos de contemporáneos de Jesús que lo vieron y oyeron, y, sin embargo, no se abrieron a su palabra. El Evangelio de san Juan señala el pecado como la causa que impide al ser humano abrirse a la luz que es Cristo: « Vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas » (Jn 3, 19). Los textos evangélicos enseñan que el apego a las riquezas es un obstáculo para acoger el llamado a un seguimiento generoso y pleno de Jesús. Típico es, a este respecto, el caso del joven rico (cf. Mt 19, 16-22; Mc 10, 17-22; Lc 18, 18-23).

S.S.Juan P.II “La Iglesia en América”

 
 
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