Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Febrero 2006

“¡Queridos hijos! En este tiempo cuaresmal de gracia, los invito a abrir sus corazones (1) a los dones que Dios desea darles. No se cierren (2); con la oración (3) y la renuncia digan Sí (4) a Dios y El les dará en abundancia.(5) Así como en la primavera la tierra se abre a la semilla y da el ciento por uno, así también el Padre Celestial les dará en abundancia. (6) Hijitos, yo estoy con ustedes y los amo con amor tierno. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

(1) Tiempo de gracia: Luc. 4, 19; Hech. 7, 46; 20, 24; Rom. 6, 14-15; I Cor. 3, 10; 15, 10; Gal. 1,6, 15; Efe. 2 ,5;
(2) No se cierren: Hebr. 3, 15; Hebr. 4, 7; Sal. 95, 8; Apoc. 3, 20;
(3) Con la oracióm: Marc. 9, 28;
(4) Digan sí a Dios: Luc. 1, 38;
(5) En abundancia: Mat. 19, 27-29.

Como decía a menudo la beata Teresa de Calcuta: "la primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo". Por esto es preciso ayudar a descubrir a Dios en el rostro misericordioso de Cristo: sin esta perspectiva, no se construye una civilización sobre bases sólidas.

No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: "la tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una “gradual secularización de la salvación”, debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral (Enc. Redemptoris missio, 11).

A María, "fuente viva de esperanza"; le encomiendo nuestro camino cuaresmal, para que nos lleve a su Hijo. A ella le encomiendo, en particular, las muchedumbres que aún hoy, probadas por la pobreza, invocan su ayuda, apoyo y comprensión. Con estos sentimientos, imparto a todos de corazón una especial Bendición Apostólica. (S:S:Benedicto XVI Mensaje para la Cuaresma 2006)

 
 
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