Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Enero 2006

“¡Queridos hijos! También hoy los invito a ser portadores del Evangelio (1) en sus familias.(2) Hijitos, no olviden leer (3) la Sagrada Escritura. Pónganla en un lugar visible (4) y testimonien con su vida (5) que creen y viven la Palabra de Dios. Yo estoy cerca de ustedes con mi amor, e intercedo ante mi Hijo por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

(1) Portadores del Evangelio: Mat.10, 16; Luc.10; Luc.10, 3 ; Juan 20, 21;
(2) Familias: Hechos 10,2;
(3) Leer la sagrada Escritura: Hechos 8, 28-35;
(4) Lugar visible: Nehemías 8, 1-18;
(5) Con su vida: Mat. 5, 16; 11, 1-5; Jn 5, 36; 10, 27; 37, 38.

María estrella de la Evangelización

En la mañana de Pentecostés, Ella presidió con su oración el comienzo de la evangelización bajo el influjo del Espíritu Santo. Sea Ella la estrella de la evangelización siempre renovada que la Iglesia, dócil al mandato del Señor, debe promover y realizar, sobre todo en estos tiempos difíciles y llenos de esperanza. (Anuncio del Evangelio # 82 )

Por medio de María encontramos a Jesús

“Cuando nació Jesús, los magos de Oriente acudieron a Belén y « vieron al Niño con María su Madre » (Mt 2, 11). Al inicio de la vida pública, en las bodas de Caná, cuando el Hijo de Dios realizó el primero de sus signos, suscitando la fe de los discípulos (Jn 2, 11), es María la que interviene y orienta a los servidores hacia su Hijo con estas palabras: « Haced lo que él os diga » (Jn 2, 5). A este respecto, he escrito en otra ocasión: « La Madre de Cristo se presenta ante los hombres como portavoz de la voluntad del Hijo, indicadora de aquellas exigencias que deben cumplirse para que pueda manifestarse el poder salvífico del Mesías ». Por eso, María es un camino seguro para encontrar a Cristo. La piedad hacia la Madre del Señor, cuando es auténtica, anima siempre a orientar la propia vida según el espíritu y los valores del Evangelio”. (Iglesia en América # 11)

 
 
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