Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Rev. Padre Jacinto Ladino
(Director Centro María Reina de la Paz - Cúcuta - Colombia)

Junio 25, 2011

"¡Queridos hijos! Agradezcan conmigo al Altísimo por mi presencia (1) entre ustedes. Mi corazón se regocija mirando el amor y la alegría en la vivencia de mis mensajes. Muchos de ustedes han respondido, pero espero y busco a todos los corazones adormecidos (2) que se despierten del sueño de la incredulidad (3). Acérquense (4) aún más hijitos, a mi Corazón Inmaculado para que pueda conducirlos a todos hacia la eternidad (5). ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!" 


(1)Presencia: II Crónicas 7,17; 9,7; 29,10;Tobías 13,6; Judith 8,25; Salmo 92,2
(2)Adormecidos: Nahúm 3,18 ;Mat,26,40,43,45 ;Mc 13,36 ;Mc.14,37 ;Luc.22,45-46;
(3)Incredulidad: Mat.11,16-19;  Luc.7,31-34; Luc.10,13-16;Juan 8,21-59 ; Juan Juan 12,37-59
(4)Acérquense aún más: Ecclo  24,19-22;Mat.11,28-30
(5)Eternidad: 1 Cor.2,9-10;Juan3,16; 12,25 ;Juan 14,2-19

NO SOY CAPAZ DE BREGAR…

Verídico o no, el caso es el siguiente: Un padre de familia tenía su hijo estudiando en la escuela, pero con tan mala suerte que un mal día el rector lo llamó para hacerle entrega del muchacho con estas palabras: Lamento tener que decirle que debido al mal comportamiento del alumno  la institución no lo puede mantener   más en el plantel, y por tanto ha quedado excluido.

“Gracias, Señor Rector y perdone las incomodidades que mi hijo les haya causado. Vamos a ver qué podemos hacer.

Tomándolo del brazo, con el corazón partido de amargura, se encaminó hacia el templo de su Parroquia. Entró  en él y se dirigió hacia el altar de la Santísima Virgen.

“Arrodíllese ahí”, le dijo al muchacho con  energía.

Luego levanta sus ojos hacia el rostro de la Virgen y entre lágrimas le dice: “Madrecita, aquí se lo traigo, aquí se lo dejo. Yo ya no soy capaz de bregar con este sinvergüenza. A ver  si Ud lo arregla”. Y llorando se alejó.

El muchacho, aturdido por lo inesperado de la reacción de su padre, permaneció un tiempo de rodillas, y luego, levantando los ojos hacia la imagen que lo contemplaba con ternura, le dijo: “Madrecita,verás que sí me arreglo”

Después de llorar un rato, se levantó y se fue para su casa y allí le dijo a su padre: Papá, necesito que me lleve otra vez a la escuela y me presente al Señor Rector, porque yo le prometí a la Virgencita que voy a cambiar en adelante.

Accedió el padre, lo llevó de nuevo a la escuela; allí se lo presentó al Rector, diciéndole: El muchacho quiere hablar con Usted.

“Háblele pues”, le dijo al muchacho.

“Señor Rector, reconozco mi mal comportamiento; he reflexionado y le he prometido a la Virgen que con su ayuda voy a cambiar en adelante. Recíbame por favor”.

El rector, hombre de buen corazón lo volvió a admitir en su institución. Y el muchacho cumplió su palabra. Aprobó el año, aprobó primaria, aprobó bachillerato, ingresó al Seminario, fue ordenado sacerdote, luego Obispo y hasta Cardenal de la Santa Iglesia Católica.

La Santísima Virgen lo arregló.

Es lo que hoy día la Virgen también quiere de todos nosotros. Y con ternura maternal nos dice  a cada uno como  en Caná de Galilea: HAGAN TODO LO QUE EL LES DIGA.
Y nosotros por el amor a Ella tenemos que obedecerle y hacer lo que su Hijo nos ordene. De esa manera terminaremos todos arreglados.


¡¡UNA SENAL DE PAZ!! Y yo, ¿Qué soy? No solo debemos pronunciar estas palabras, sino reflexionar en ellas. ¿Qué soy yo en mi familia? ¿Qué soy en mi lugar de trabajo? ¿Soy señal de paz? ¿Creo una atmósfera de paz dondequiera que voy? ¿Tengo paz en mi corazón? ¿O solamente pretendo? ¿Soy señal de discordia revolucionando el ambiente en que me encuentro? Algunas personas son señal de revolución. Han nacido revolucionarios encarnados. Me pregunto si cada uno de nosotros es también más o menos una señal de discordia. ¿Qué es lo que la gracia redentora debe hacer en nosotros? Creo que nos debe formar poco a poco en señales de paz y amor.

 
 

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