Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz

Por el Padre Justo Antonio Lofeudo

Agosto 25, 2011

¡Queridos hijos! Hoy los invito a orar y a ayunar por mis intenciones, porque Satanás quiere destruir mi plan. Aquí comencé con esta parroquia y he llamado al mundo entero. Muchos han respondido; sin embargo, es enorme el número de aquellos que no desean escuchar ni aceptar mi invitación. Por eso, ustedes que han dicho sí, sean fuertes y decididos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

 

 
 

Comentario 
¡Queridos hijos! Hoy los invito a orar y a ayunar por mis intenciones, porque Satanás quiere destruir mi plan. Aquí comencé con esta parroquia y he llamado al mundo entero. 

La Madre de Dios apela a los hijos, que responden a su llamado y la siguen, para luchar contra Satanás que quiere destruir el plan de salvación que está llevando a cabo desde hace treinta años en Medjugorje. Allí, nos lo recuerda, comenzó a aparecer dando sus mensajes, invitando a seguirla en el camino de conversión. Pronto, desde la parroquia, el llamado se fue extendiendo por todo el mundo a través de personas –que por la íntima certeza de la verdad sobre los mensajes y acontecimientos- se adherían y a su vez vivían y difundían los mensajes. 

Muchos han respondido; sin embargo, es enorme el número de aquellos que no desean escuchar ni aceptar mi invitación. 

En todos estos años, muchas vidas han aceptado la invitación de la Virgen y por ello han sido tocadas por la gracia extraordinaria de Dios, que la Virgen trajo consigo a Medjugorje, y se convirtieron a la verdad de la fe. Aquellas personas empezaron a ayunar miércoles y viernes y a tener confesiones mensuales y Eucaristías muy frecuentes cuando no diarias. Las confesiones frecuentes y los exámenes de conciencia que las acompañaban fueron purificando el corazón. De ese modo pudieron comprender qué quería decir orar con el corazón. Como lo pedía la Virgen, muchos se iniciaron en la lectura diaria de la Biblia, especialmente el Evangelio, y en la meditación de los pasajes que leían. Y también fueron llevados a rezar cada día el Rosario hasta llegar al Rosario completo (en aquel entonces, los tres misterios). Espontáneamente, se fueron formando grupos de oración en los que, fundamentalmente, se rezaba el Rosario. Algunas de ellos replicaban, en la medida de lo posible, el programa de la parroquia de Santiago Apóstol de Medjugorje, con sus Rosarios y también con la Misa y adoración al Santísimo guiada y matizada con cantos como los de allá. 

Aunque el mensaje fue dado una sola vez, bastó ese solo para que muchos sintieran el llamado a la adoración al Santísimo sin interrupción (adoración eucarística perpetua) y a enamorarse de Jesús en la Eucaristía. 

Todo esto que intento resumir y mucho pero mucho más ha sido y es la respuesta al llamado que la Virgen hacía y hace desde Medjugorje. 

Ahora Medjugorje es una realidad dentro de la Iglesia que nadie puede negar, como honestamente tampoco se puede negar la renovación espiritual que por su causa se ha extendido por todas partes. 

Sin embargo, la Santísima Virgen nos dice que si bien muchos respondieron son muchos más los que no lo hicieron. Son todos los que han ignorado la gracia, la han dejado pasar o, peor aún, la han menospreciado y hasta combatido. 

Por eso, ustedes que han dicho sí, sean fuertes y decididos. 

Siendo hoy muchísimos los indiferentes, los sordos a los llamados y los detractores; para que no fracase su plan, la Reina de la Paz ahora nos pide oración y ayuno para derrotar a Satanás. Ella conoce nuestras fragilidades y flaquezas, pero sabe también que hemos perseverado y por eso nos exhorta a mantenernos firmes y fuertes ante las adversidades que vendrán, a no amedrentarnos y ser decididos en la acción. 

Estamos ante una lucha espiritual con el poder de las tinieblas. En el mensaje del pasado 2 de agosto nos decía que el mal, y ahora podemos decir el Maligno, o sea Satanás, está comenzando a gobernar en el mundo para destruirlo, y por eso nos llamaba a reunirnos en la familia de Dios para el combate. Al mismo tiempo nos advertía que no podríamos combatir individualmente. A esa acción de afuera se suma, de acuerdo a lo que entendemos de este mensaje, la acción interna, porque la destrucción a la que alude es a la de su plan en y a través de Medjugorje. 

Nuestra Reina, Señora y Madre nos convoca y reúne para la batalla con las armas de la oración y el ayuno. Oración y ayuno del corazón, de un corazón purificado de los pecados, humilde y amante de Dios y de los hermanos. Oración y ayuno ofrecidos por las intenciones de la Madre de Dios, que son intenciones de salvación de todos sus hijos. 

Aunque no cabe conjeturar por dónde vienen y vendrán ni cuáles son y serán los ataques de Satanás, nos basta saber que están ocurriendo en las sombras, lo que también significa –porque lo hemos visto ya con la guerra de Bosnia que la Virgen anticipó- que los ataques destructivos se han de manifestar abiertamente pronto. 

El Enemigo ataca en todos los frentes y lo está haciendo cada vez con mayor agresividad. Ataca destruyendo familias y vidas desde dentro de ellas y desde los poderes del mundo. Ataca tentando con la duda, con el escepticismo y el desaliento, con el miedo que paraliza, confundiendo, sembrando el caos. Ataca seduciendo, tentando, encandilando. Ataca, por fin, desde dentro de nuestra misma Iglesia con la desacralización del misterio, con la banalización de la Eucaristía. Ataca con la falsa teología y con la anarquía litúrgica. 

Por grande que sea el poder del Enemigo, la Purísima y gloriosa Virgen María ha de vencer y para ello cuenta con nuestros sacrificios y oraciones. Nuestra fe debe ser firme y grande nuestra decisión de seguirla como grande es nuestro amor por el Señor, por Ella y por la Iglesia. Debemos ser fuertes, confiados en la guía y protección de nuestra Madre y decidirnos por hacer seriamente lo que Ella nos pide. 

“Entonces el Dragón (Satanás) vomitó de sus fauces como un río de agua (caos destructor) detrás de la Mujer (María); abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado por las fauces del Dragón (los hijos de la Virgen absorben el caos, lo neutralizan con sus oraciones, ayunos y otros sacrificios)...” (Ap 12:15-16). 

¡Gracias por haber respondido a mi llamado! 

Hoy, más que nunca, resuenan estas palabras suyas con las que se despide en cada mensaje. Palabras que nos alientan para que nuestra respuesta no decaiga. Renovemos, entonces, nuestras oraciones y ayunos y todo lo que nos ha venido pidiendo en este tiempo de gracia signado por su presencia.

P. Justo Antonio Lofeudo
www.mensajerosdelareinadelapaz.org

 

¡Bendito, Alabado y Adorado sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar!

 
 
 
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