Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Fr. Jozo Zovko

Diciembre 2008

“¡Queridos hijos! Ustedes corren, trabajan y acumulan, pero sin bendición. ¡Ustedes no oran! Hoy los invito a que se detengan ante el Pesebre y mediten sobre Jesús, a quien también hoy les doy, para que El los bendiga y les ayude a comprender que sin El no tienen futuro. Por eso, hijitos, pongan sus vidas en las manos de Jesús para que El los guíe y proteja de todo mal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

 
 

Mi querida familia orante de la Visitación!

Si le debo una tarjeta de Navidad a alguien, entonces, ésos son ustedes, querida familia. ¿Porqué?

Estoy motivado e inspirado por el último mensaje en el que la Madre nos llama a orar incesantemente por la Paz y la Esperanza en nuestros corazones y en los corazones de todas las personas, especialmente los que comparten con nosotros el espacio de nuestra vida, de cada día, las preocupaciones y los problemas de la vida, las pesadas cruces.

Con este tiempo turbulento podemos ver un faro fantástico, más fuerte que la tormenta hacia la cual se dirige nuestro bote. En este tiempo de desesperación, una Estrella está brillando en el cielo.

Mientras todos están proclamando el miedo, y hablando de miedo y de crisis, Nuestra Señora no lo niega, pero una vez más nos llama como a su más confiable tripulación, a ser activos, a despertarnos y comenzar una fervorosa oración para que Jesús nazca en nosotros y en los corazones de todos. También hoy Nuestra Señora nos está invitando a orar más y con más fervor para que todas las personas que son arrastradas por las olas del miedo, de la crisis y de las preocupaciones puedan empezar a buscar a Dios. No en "Santa Claus", no en el "padre Helado" o el "padre de Navidad" (Papá Noel), no en el brillo de las vidrieras de los negocios o en la falsedad de tomar hasta emborracharse o ir a fiestas, pero sí en Jesucristo. Porque en esta crisis la palabra humana no tienen ninguna oportunidad. La palabra humana no tiene valor alguno, en la inflación o en la circulación es como dinero falso. Vemos y sentimos que sólo Jesús, Nuestro querido Redentor y Salvador de todos, puede traer Paz y Esperanza a este mundo.

Ciertamente éste es un momento histórico. En este tiempo el hombre a dado el paso más alejado de Dios, dándole vuelta la casa a Dios, apoyándose en ídolos y creaciones hechas por sus manos. Despertemos y vayamos a nuestras Misas temprano y a nuestros grupos de oración cada día y de esta manera ayudemos a todos a volver a Jesús.

Este es el tiempo de Jesús y de Su Madre. Este es el tiempo de la Navidad, en que se manifestó en el pequeño Niño de Belén. Este es el tiempo de nuestro sincero encuentro con El y con Su Madre. Este es el tiempo.

Entonces, hagamos uso de esto para la conversión de nuestros corazones y de nuestras familias, de nuestra gente y de la Iglesia y del mundo entero.

Como la estrella milagrosa que apareció en el cielo y guió a los astrólogos al lugar adonde estaban la Madre y el Niño; nuestra familia también es un signo de nuestro tiempo para nosotros y para todos los que buscan a Dios. Este es nuestro tiempo y el tiempo de nuestro apostolado.

Somos testigos privilegiados y signos en el camino de la Iglesia y del mundo donde la sal y la levadura, la luz y el sacramento de Ella están presentes.

Estoy feliz porque están derramando sobre el pesebre todas sus promesas y oraciones, todos sus cánticos y cantos, todas sus dificultades en el camino hacia la Madre y el Niño.

Gracias por haber perseverado en el llamado de la Reina de la Paz.

Gracias por no haber permitido que los falsos profetas los hagan vacilar, los Herodes de nuestro tiempo que están buscando al Niño para destruirlo.

Acérquense al pesebre y miren más detenidamente la pobreza y la humildad de nuestro Dios, y el Amor de Su Madre. Regálenles sus corazones y entréguense a ustedes mismos. Sean fieles a los mensajes y sean responsables ante los llamados de la Reina de la Paz que nos está acompañando en nuestro camino.

Mis queridos, les deseo a todos una feliz, alegre y bendecida Navidad, ¡la Santa Natividad de Jesús!. Que el nuevo Año 2009 sea rico y abundante en gracia para todos ustedes.

Demostremos que el timón de un futuro mejor y más alegre está en manos de los que oran y no en manos de los falsos profetas.
 
Mis felicidades y fraternales deseo de todo corazón para que ustedes y sus familias de su

Fra. Jozo
Siroki Brijeg, diciembre 2008.

 
 
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