Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Fr. Jozo Zovko

Julio 2006

"¡Queridos hijos! En este tiempo no piensen sólo en el reposo de vuestro cuerpo sino, hijitos, busquen también tiempo para el alma. Que el Espíritu Santo les hable en el silencio, y permítanle que los convierta y los cambie. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

 
 

Dios creó en la naturaleza humana la necesidad del descanso. Durante la creación, Dios mismo creó el día del reposo y lo llamó el día del Señor. Es el día en que la Iglesia pone la Eucaristía como un signo de encuentro con el Señor Resucitado. Es el día en que nuestro cuerpo descansa, y el alma se llena de gracia. Es un signo de sabiduría armonizar el reposo del cuerpo y la renovación del espíritu. Después del primer viaje misionero, Jesús envía a descansar a sus discípulos. “Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". (Mc 6,30)

En la naturaleza humana existe la necesidad de encontrar una armonía entre el cuerpo y el alma. Incluso los paganos decían “mente sana en cuerpo sano”. El cuidado por el cuerpo es necesario, viene de Dios. Sin embargo, la preocupación excesiva y angustiosa por el cuerpo es una desviación y se convierte en una enfermedad. Hoy en día, la cultura del cuerpo y de la corporalidad es muy exagerada. El placer se ha convertido en un objetivo primordial. La promoción y el culto del cuerpo han llegado a ser el contenido principal de los programas de televisión, periódicos, películas y de otros medios. El hombre ha perdido su seguridad y se siente atacado, ha perdido la armonía. Pareciera que la verdad en el hombre se ha desmoronado, tropezado, ha desaparecido. Infortunadamente la ventaja se da al error que gana cada vez más espacio y suprime la verdad.

¿Y cuál es la verdad?

¡Es una virtud proteger el alma! Buscar tiempo para el reposo del alma, como la Virgen nos llama en este mensaje. Es el tiempo de las vacaciones anuales y es el tiempo para renovar las fuerzas físicas y espirituales. Al marcharnos de nuestro hogar y de nuestra Parroquia, no debemos dejar atrás nuestra fe, oración y vida espiritual. No debemos parecernos a aquellos que identifican el descanso con una vida disoluta y entretenimientos similares. Lamentablemente muchos cristianos transcurren su descanso superficialmente, sin la Santa Misa, sin oración. Infortunadamente, hoy en día las agencias turísticas procuran introducir nuevos contenidos en los programas de verano, que son solamente nuevas formas de entretenimiento y de actividades desenfrenadas. En consecuencia, durante las vacaciones de verano, muchos caen muy bajo en un sentido cristiano. En vez de retornar a sus hogares con el alma y el cuerpo reposados, ellos regresan con el corazón herido y la vida, el matrimonio y el espíritu devastados.

La Virgen nos llama de una manera maternal a que cada día busquemos un tiempo para dedicarlo a nuestra alma. Por eso, debemos reflexionar sobre cómo lograrlo. He aquí algunos consejos prácticos.

Voy de vacaciones:

1. con la Biblia
2. con mi Rosario familiar
3. con un libro de contenido cristiano
4. con la decisión de ir regularmente a la Santa Misa
5. con la decisión de resistir y de evitar los programas no cristianos que se me presenten
6. con la decisión de comenzar cada día con la oración y terminarlo con la oración.

Durante las vacaciones, es necesario fortalecer la unidad familiar mediante paseos y caminatas en que hablemos con nuestros hijos y amigos.
¡Debemos saber buscar el silencio! El Espíritu Santo habla maravillosamente a través del silencio. Debemos abrirnos a las inspiraciones del Espíritu Santo, quien nos cambia y nos ennoblece. Es necesario mirar el sol y despedirlo al atardecer, y los asombrosos colores que crea el cielo. Porque, la maravillosa experiencia de lo hermoso nos libera de nuestras cargas y frustraciones. El descanso es maravilloso y útil cuando proviene del Espíritu Santo. Entonces no hay frustraciones ni cargas – nuestra alma está descansada y libre. Como el profeta dice: “Sólo en Dios descansa mi alma” (Sal. 62,6)

¿Qué nos dice nuestra Madre y qué nos enseña?
Ella nos enseña que el descanso debe ser para nuestro crecimiento en la fe, la paz y el amor. Ella enseña a no perder nuestra dignidad y nuestra alma en las vacaciones, sino que las utilicemos para el bien del alma y del cuerpo.
Por eso, que el descanso sea una oportunidad para el crecimiento, para nuestro enriquecimiento moral, intelectual y espiritual.

Este mes oraremos por las siguientes intenciones:

  1. Por todos los jóvenes que han aceptado el descanso como una oportunidad para el pecado y el placer.
  2. Para que todas las familias cristianas sepan educar a sus hijos e introducirlos en los misterios de la fe y de la vida cristiana.
  3. Por todos los pobres que no tienen recursos para ir de vacaciones. Que no los domine el rencor ni la envidia.

Queridos hermanos y hermanas,
Oro por todos ustedes que no tienen posibilidades de ir de vacaciones, y por todos ustedes que las tienen. Que la Reina de la Paz nos acompañe a todos y nos proteja con su bendición.

Oro por ustedes y los saluda afectuosamente,
Fr. Jozo Zovko O.F.M.
27.07.2006, Siroki Brijeg

 
 
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