Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Fr. Jozo Zovko

Junio 2006

"¡Queridos hijos! Con inmensa alegría en mi corazón, les agradezco todas las oraciones que en estos días han ofrecido por mis intenciones. Sepan, hijitos, que no se arrepentirán ni ustedes ni sus hijos. Dios les recompensará con grandes gracias y merecerán la vida eterna. Yo estoy cerca de ustedes y agradezco a todos aquellos que, a través de estos años, han aceptado mis mensajes, los han transformado en vida y se han decidido por la santidad y por la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

 
 

Queridos Hermanos y Hermanas,

Este mensaje es un regalo para el XXV aniversario de las apariciones de la Reina de la Paz en Medjugorje. A primera vista te parece común, como una rosa o una flor que ya conoces. Sin embargo, si sólo por un instante detienes tu atención y tu corazón ante esa flor que ya conoces, te sentirás transportado, tocado por su hermosura y su maravillosa armonía. Descubrirás esa flor como un signo nuevo y prodigioso.

Este mensaje se refiere a nosotros, a nuestro llamado y a nuestra misión. Si lo escuchamos y meditamos más profundamente, descubriremos su belleza y una necesaria concreción que nos enseña. Es decir, nosotros nos apresuramos a visitar a la Madre con el fin de agradecerle por todo lo que ha hecho por nosotros en estos veinticinco años. Nos organizamos y nos dirigimos a pie o descalzos al Podbrdo, para manifestar nuestro agradecimiento. Y mientras ideábamos como niños cómo y qué regalo llevarle en nuestro corazón, Ella nos sorprende. ¡Ella nos agradece! Por eso nos sentimos felices por la novena que juntos, como familia, hemos ofrecido a la Virgen. Nos sentimos felices por haber reforzado nuestras oraciones y nuestro amor por todos los peregrinos que Ella nos envía como un don. Nos sentimos felices porque en este mensaje nos dice claramente: “Les agradezco todas las oraciones que en estos días han ofrecido por mis intenciones.” Las intenciones de la Virgen se refieren a la paz, a la conversión, al retorno de los cristianos a la vida sacramental. Sus intenciones son: escuchar nuevamente la Palabra de Dios y vivir de ella y con ella.

Nunca se sentirán tristes, es decir nunca se arrepentirán, por causa de sus ayunos y sacrificios. Por el contrario, aquí y en la eternidad obtendrán su recompensa. Y mientras sentimos que nos habla acerca de estos días y las oraciones de esta novena, Ella imperceptiblemente nos lleva a mar abierto. Agradece por todo y a todos aquellos que en estos veinticinco años transcurridos han aceptado los mensajes y los viven. Transformar el mensaje en vida es una expresión poderosa que corresponde a nuestras aspiraciones de hace ya catorce años. Es decir, nuestra Hermandad de oración ha escogido como objetivo escuchar el mensaje y transformarlo en vida. La vida cotidiana, tal como es, ha sido ennoblecida y bendecida con el mensaje. Se ha hecho reconocible a los demás. Nuestra perseverancia en escuchar y vivir el mensaje, es un don que hemos ofrecido a la Virgen. Ella agradece y nos hace tomar conciencia de que sus mensajes nos exhortan a la santidad y promueven la paz. A menudo nos hemos hecho preguntas en nuestro corazón: ¿¡por qué precisamente yo y por qué me ha elegido a mí precisamente!? ¿¡Por qué orar más que los demás, para qué nuestros ayunos, los encuentros de oración y la lectura de la Sagrada Escritura!? ¿Por qué nos confesamos más que los demás, a pesar de que quizás pecamos menos que los demás? Quizás han tenido cientos de preguntas similares. He aquí la respuesta una vez más, suficientemente clara para cada uno de nosotros. ¡En su mensaje la Madre nos alienta y ayuda a perseverar en el camino!

Cientos de miles de peregrinos se han congregado en Medjugorje. La oración, el sacrificio, el sudor y los pies descalzos llenos de ampollas sangrantes – son el don más grande que el hombre puede balbucear a la Madre como agradecimiento. Cientos de sacerdotes de todo el mundo han confesado y en nombre del Padre han perdonado los pecados de los hijos arrepentidos. La más hermosa imagen que un hombre puede ver es la imagen de un pecador arrepentido ante un sacerdote.

Esas imágenes sublimes de personas de rodillas y con las manos juntas ante Dios y la Madre, han hablado poderosamente a todos. Horas y horas de oración, canciones y oraciones, misas y alabanzas, lágrimas y oración, han empapado nuestros corazones secos. Cada uno de nosotros se ha sentido abrazado por esa Iglesia maravillosa, unida de rodillas, en oración ante el Señor. ¡Nuestros corazones se han llenado!

Por eso, ¡en esa abundancia de gracias, felices, continuamos transformando en vida los mensajes de la Virgen! Agradecidos nos damos cuenta de que es conveniente formar parte de nuestra gran familia que ha hecho el voto de vivir los mensajes. Muchos han venido por primera vez y se han deleitado con el maravilloso banquete y se han ido fascinados, alimentados con los dones y las gracias. Ellos llevarán algún recuerdo, algún libro, algún cassette, ¡pero nosotros llevamos el voto y el don – de transformar en vida los mensajes! Nuestro llamado es excepcionalmente hermoso. Nos sentimos honrados por el gran privilegio de pertenecer a la familia que colabora con la Virgen en la vida cotidiana. Ha sido necesario escuchar de parte de la Madre que no nos arrepentiremos de la obediencia, las oraciones, la fidelidad y del amor, que durante estos años le hemos ofrecido. No sólo nosotros no nos arrepentiremos, sino también nuestra descendencia. Al contrario, todos tendrán la paz y el bien, la recompensa eterna. Sí, nadie pierde nada, ¡sino que todos ganamos!

Como miembros de la Comunidad de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María a Santa Isabel, aprendemos en estas celebraciones una lección particular. Aprendemos a llevar a Dios a los demás, llevar su paz, su palabra, su bendición. Nuestro apostolado es, a través de la oración, preparar a cada corazón, a fin de que escuche, vea, y responda al llamado. Este moderno apostolado es importante hoy en el mundo. La Virgen no muestra la belleza de Medjugorje solamente a través de diversos encuentros, aniversarios y festividades grandiosas, sino a través de frutos. Nuestra tarea es producir frutos transformando en vida los mensajes. ¡Gracias por su perseverancia!

Estos días nos han llegado noticias maravillosas de todo el mundo, acerca de televisiones nacionales que por primera vez han mostrado reportajes positivos sobre Medjugorje. La televisión francesa, más de una hora, la televisión belga, todos los canales italianos, muchos canales americanos, revistas mundanas y religiosas han escrito acerca de los veinticinco años del aniversario de las apariciones de la Virgen en Medjugorje. Todos esos son progresos visibles en la conciencia de las personas y de la Iglesia. Nuestra tarea es estar en oración y ayuno por todos estos pasos que se están dando en la evangelización del mundo. Gracias por haber participado en nuestros programas, que nos ayudan a responder mejor al llamado.

Este mes oraremos por las siguientes intenciones:

  1. Por todos los adictos al alcohol, a las drogas, a los videojuegos, a las blasfemias y a cualquier otra forma de adicción que amenaza al individuo, a la familia, a la parroquia y al pueblo. Oraremos por su curación y liberación del mal de las adicciones.
  2. Por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales. Pedimos al Señor que nos otorgue nuevas vocaciones, santas vocaciones. En estos días, muchos deciden qué dirección tomar y qué hacer en la vida. Oremos para que todos los que han sido llamados respondan con buena disposición al llamado del Señor.
  3. Por todos los peregrinos que han estado y estarán en este año, el año del XXV aniversario, para que encuentren a la Reina de la Paz y reciban las gracias necesarias.

¡Mi querida familia de oración!

Una vez más los exhorto, en estos días de verano, de su descanso, de vacaciones escolares, de salidas y de cambios de ambiente, a dar un buen ejemplo a los demás, a perseverar en su apostolado también durante el descanso anual. Oro por ustedes y que la Reina de la Paz los cuide y proteja con su manto maternal.

Los saluda afectuosamente,
Fr. Jozo Zovko O.F.M
29.06.2006, Siroki Brijeg

 
 
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