Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Fr. Jozo Zovko

Mayo 2006

"¡Queridos hijos! ¡Animo hijitos! He decidido conducirlos por el camino de la santidad. Renuncien al pecado y emprendan el camino de la salvación, camino que mi Hijo ha elegido. A través de cada una de vuestras tribulaciones y padecimientos, Dios les mostrará el camino de la alegría. Por eso, hijitos, oren. Estamos cerca de ustedes con nuestro amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

 
 

“El no está aquí: ha resucitado como él dijo… vayan rápido, y digan a sus discípulos que él ha resucitado de entre los muertos.” Mateo 28: 6-7

Mis queridos hermanos y hermanas!

Nunca como hoy, he sentido una profunda necesidad de darle gracias a Dios y a la Reina de la Paz por cada uno de ustedes. Ya son 25 años desde el comienzo de las Apariciones - 25 años de crecimiento con la Madre como Nuestro Señor lo hizo en Nazaret, creciendo en gracia y sabiduría ente Dios y los hombres.

Cada uno de ustedes es el afortunado que ha encontrado el tesoro escondido en el terreno de nuestros tiempos difíciles, un tiempo en el cual las personas no sienten la necesidad de postrarse ante el Señor, un tiempo en el cual nuestras familias han llegado a ser “modernas” sin orar juntos. En vez de estar con el Señor, ellos pasan su tiempo enfrente de la televisión y sus falsos profetas, maestros y amigos.

Ustedes son los afortunados ante quienes la Reina de la Paz se ha presentado y los ha llamado a hacer algo nuevo, algo mas que lo ordinario. Ustedes son los afortunados porque sientiéndose llamados, han escuchado su llamado: “Yo los he llamado; Yo los he escogido y los necesito..”

Visitando a Elizabeth en Ain Karem, la Santísima Virgen le trajo una gran paz y bendiciones. Los otros, además de Elizabeth quien fue escogida, no sintieron esto. No todos han reconocido o sentido las Apariciones de Nuestra Señora en Medjugorje, sólo los escogidos. Y son estos, quienes llenos de gozo como Elizabeth, glorifican, magnifican y dan gracias porque ellos han reconocido: “La Madre de mi Dios ha venido a mi”

Ese gozo inmenso es un nuevo principio en nuestras vidas, como lo fué en la vida de Elizabeth. Las Apariciones y todas las gracias que entraron en nuestras vidas, familias, la Iglesia y en el mundo entero a través de la Reina de la Paz, han cambiado la vida de muchos. Nuestra Señora usa a los videntes los llama a ser testigos para todos, a pesar de todos las pruebas y tribulaciones. Ella usa a cada peregrino para transmitir el mensaje a él mismo y a su familia. De una manera especial, la Madre nos usa porque nosotros hemos respondido a su llamado de vivir sus mensajes y dar frutos.
Es muy difícil mover Medjugorje del nivel ‘información’ a llevarlo a la vida, porque los mensajes no son ‘información’ o un ‘evento’ para artículos de periódicos.

No son mercancía para el mercado, pero una semilla que busca un corazón abierto para ser sembrado y vivido para dar el ciento por uno. Por esta razón siempre debo preguntarme si mi corazón y mi alma están abiertos y son humildes; si ellos están siendo alimentados como la tierra y preparados para la siembra. Si no damos fruto estamos en un gran error como los Fariseos quienes se defendían con varias actividades como peregrinaciones, ayunos, escuchando programas de oración y otras cosas parecidas. Nuestra oración familiar es mas que eso. Somos la comunidad que Jesús formó para dar testimonio de él al mundo entero, unidos en oración y en actos de amor.

Para ser perseverantes y actuar sin miedo en nuestro Apostolado, necesitamos los dones del Espíritu Santo. Estos dones son dados por la Iglesia, unida en oración con la Madre de Nuestro Señor. Por lo tanto, que esta Cuaresma sea nuestro tiempo precioso para ayunar, orar, hacer sacrificios y escuchar la Palabra de Dios. Que este tiempo santo de gracia sea para el cultivo de nuestros corazones y nuestras almas para que podamos recibir los dones necesarios y dar fruto.

Viviendo los mensajes, ayudemos a preparar el camino para los millones de peregrinos que vendrán o han estado en Medjugorje. Ayudémosles para que se abran a las gracias y así puedan participar en la renovación de la Iglesia en el mundo. En este tiempo santo, estamos llamados a renovar el fervor de honrar y adorar al Santísimo Sacramento. Estamos llamados a orar por las intenciones de Nuestra Señora y las intenciones del Santo Padre. Estamos llamados a comenzar el Apostolado del Rosario viviente entre nosotros y pasar una hora con la Biblia para despertar en el amor y en la fe de la Palabra viva de Dios. Confesión y Santa Misa deben ser sagradas para nosotros. Deben de llegar a ser nuestro bastión para cada avance espiritual.

Si observamos naciones y familias en el mundo entero, hoy, reconoceremos que hay una crisis difícil. La Reina de la Paz responde a nuestras necesidades y nos enseña el camino mas corto para nuestra renovación. Nosotros somos escogidos. Respondamos a ese llamado con fe y amor.
Con frecuencia observo a los que vienen pidiendo ayuda. Son más que nada esos que buscan ayuda y dirección espiritual. Son tantos los que tocan a nuestras puertas solicitando oración para ellos y sus necesidades. Hoy más que nunca, se necesitan grupos que oren, para que oren por aquellos que nunca oran. Esos que tienen tiempo para otros, porque aman, son tan necesarios.

Los Samaritanos misericordiosos de nuestro tiempo son indispensables porque hay muchos heridos. Tienen que ser las señales en el camino porque muchos están perdidos.

Mis queridos hermanos y hermanas!

Mientras espero la resurrección del Señor, también espero por nuestra primavera y por nuestro renacer. Nuestra Madre nos necesita tanto, y ella cuenta con nosotros. Hay muchos que difunden el error y traen oscuridad; tantos enemigos de la familia y de la juventud. Tantos enemigos de los sacerdotes y de los religiosos. Por lo tanto, tienen que haber aquellos que se sometan completamente para que ninguno se pierda, como nos lo dijo Jesús. Hagan el máximo para crecer y mejorar. Con gran esperanza, espero nuestro Encuentro Anual este año donde reflexionaremos sobre nosotros mismos y los mensajes que hemos recibido. Contemplaremos cómo y de qué manera tenemos que ser intercesores porque esto es más importante que cualquier medicina. Por esta razón, oremos para que el Espíritu Santo nos guíe y nos mueva para que los mensajes produzcan frutos en abundancia. Yo ofrezco mis oraciones, ayunos y buenos trabajos por cada uno de ustedes y su caminar hacia delante. De todo corazón los felicito y les deseo una feliz y bendecida Resurrección. Que el Señor Resucitado nos diga a cada uno de nosotros: “No tengan miedo. Mi paz les dejo, mi paz les doy” Que cada no de nosotros sea un mensajero gozoso de Su Resurrcción.

Con un saludo cariñoso para todos,
Sinceramente,

Fr. Jozo Zovko, O.F.M.
27.03.2006

 
 
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