Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Fr. Jozo Zovko

Abril 2008

"¡Queridos hijos! También hoy los invito a todos a crecer en el amor de Dios, como una flor que siente los rayos cálidos de la primavera. Así también ustedes, hijitos, crezcan en el amor de Dios y llévenlo a todos aquellos que están lejos de Dios. Busquen la voluntad de Dios y hagan el bien a aquellos que Dios les ha puesto en su camino; y sean luz y alegría. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

 
 

Mis queridos hermanos y hermanas,
Muy respetados miembros de nuestra familia de oración “La Visitación”,

La primavera está en su apogeo. Hasta los últimos capullos de los firmes robles y el suave lino, están empezando a brotar. Todo ha florecido y todo canta en armonía la canción de la primavera. Todo habla de una nueva vida y un renacer. Estas flores nuevas, hojas y capullos nuevos, muestran el amor y la vida. El escurridizo sol de primavera, por un momento se esconde detrás de las nubes y permite que la lluvia le lave la cara a la tierra que florece. Y nuevamente se muestra incansable con todo su resplandor y su amor. Los cálidos y fervientes rayos besan las nuevas flores que brotan de la tierra. El esplendor de los colores y la suavidad de los pétalos hablan de la grandeza de su gran Creador, quien esta primavera ha dicho nuevamente: “Háganse las flores” y estas nacieron. Las primeras violetas el Domingo de Ramos, los lirios, pensamientos, tulipanes y finalmente las rosas de muchos colores me llaman diciendo: “Tú también, ábrete a la gracia de Dios. Despierta de tu sueño de muerte. Crece donde estás plantado. Dios es tu sol. Su gracia, Su Pascua de alegría y de paz son los rayos de Su calor y de su paz, que te llaman a crecer en Su amor.

Si aún la mas pequeña flor muestra la belleza de Dios y responde cuando crece y se despierta al sentir los rayos del sol, cuanto mas seré yo responsable de responder al amor de Dios, a Su gracia y a Su bondad de acuerdo con mi conciencia, a responder al amor mas grande con mi amor. Cuando medito en las vidas de los Santos, me alumbran y me emocionan. La mas pequeña flor, una hoja de hierba, una hormiga, el universo, la sonrisa de un niño inocente, el sonido del viento en las ramas de los árboles, el canto de un ruiseñor, los rayos del sol en la mañana sobre una gota de rocío, el arco iris y sus maravillosos colores inspiraron a San Francisco de Asís a cantar y dar gloria a Dios. Siempre él unía sus cantos de alabanza a Dios en la naturaleza, en todo lo que sus ojos, su corazón y su alma observaba y reconocía. En todo él veía la grandeza del Creador y veía escrito su Santísimo Nombre. San Francisco le pedía a la creación que nunca cesara de dar gloria al Creador y nunca dejar de cantar alabanzas a Él.

Muchas parábolas de Jesús se refieren a las flores, la hierba, los pájaros, la lluvia y el viento, cuando hablaba de misterios importantes, los cuales todavía no podemos entender. Los santos son diferentes a nosotros. Nosotros miramos con nuestros ojos, pero ellos miran con sus corazones. Mientras nosotros sentimos con nuestros sentidos, ellos experimentan con sus almas. En verdad todo lo que ha sido creado es un misterio. Yo no puedo crear ni siquiera la más mínima flor. El hombre puede hacer flores de imitación, con diferentes materiales: seda, plástico o papel. El las puede pintar de diferentes colores y hacer que parezca una flor real. Mas sin embargo, hasta ahí llega su creación. El hombre no puede infundir la vida a lo que crea con sus manos. Su flor seguirá sin vida y no se puedo admirar lo que está muerto, sólo lo que está vivo.

El dilema continúa sin resolverse: ¿Cómo podemos llevar el amor de Dios a aquéllos que están alejados de Dios? El amor no se puede llevar por medio de la propaganda, por medios físicos ni por carreteras. El amor es el nombre y la naturaleza de Dios. Hay que tener un corazón que acepte en su interior al Amor Divino. Debo permitir que el amor crezca en mi interior aceptando abiertamente que la gracia de Dios actúe en mí. Debo renunciar a mí mismo para que ya no sea la persona de antes, sino que Jesús viva y ame por mí. Esa es la plenitud de la sabiduría y el contenido de la conversión. Sólo los Santos pueden ser portadores alegres del auténtico de amor de Dios a los demás, cosa que no pueden lograr aquéllos que son manipuladores, impostores o hipócritas. Debemos ser imagen de Dios. Vemos tantos a nuestro alrededor que están lejos y parecen extraños. Esto es una señal de que nunca han tratado de vivir como verdaderos Samaritanos misericordiosos. Un Samaritano misericordioso es aquél que tiene tiempo para los necesitados y los heridos. El ofrece primeros auxilios y da todo lo que tiene y lo que puede dar. El no se siente endeudado sino libre. Para él/ella, todo está reconciliado, todas las deudas pagadas. Si, eso es el amor en función. Esto es lo que significa hacer el bien a todos los que El Señor pone en nuestro camino.

Nadie nos va a pedir nunca lo que ven que no podemos dar. Por esta razón, nosotros, la Iglesia de hoy, vivimos en una crisis continua. No tenemos nada que dar a la sociedad de hoy. Muchos se parecen a los paganos de nuestros tiempos. Matan la vida por nacer sin ningún cargo de conciencia; rompen y destruyen la santidad del matrimonio Cristiano con el divorcio, a veces hasta más frecuentemente que los mismos paganos y no creyentes. Hoy en día, las familias que no van a Misa los domingos, que no oran juntos y que no dan a sus hijos una educación Cristiana, se han convertido, en realidad, en ateos. Que triste suena eso de ser un Católico ateo.

¡Qué maravilloso es ver a los peregrinos en Medjugorje! Ellos regresan a la oración y continúan la oración en familia. Qué muchos de ellos regresan a los Sacramentos y a la vida de la santidad. ¡Cuántos de ellos no pueden imaginar su día o la educación de sus hijos sin la Biblia! Cuántos Anglicanos testimonian poderosamente que se han convertido a la religión Católica porque, en Medjugorje, han encontrado la Iglesia que perdona los pecados y que cree en la verdadera presencia de Jesucristo en la Eucaristía. ¡Cuántos de ellos dicen que han encontrado la Iglesia, la cual, unidos a su Madre, ora y da testimonio de un nuevo Pentecostés!

Es triste ver a aquéllos que no tienen humildad, valentía o amor para observar los frutos.
Debemos mirar los frutos pues nuestro Salvador nos dice que si los frutos son buenos, el árbol es bueno. Si el fruto es malo, el árbol también es malo. Nuestra Señora nos anima y nos llama a buscar la voluntad de Dios al comenzar nuestro apostolado de vivir los Evangelios, viviendo sus mensajes y viviendo la santidad. Si nuestra vida produce muchos frutos, entonces aquéllos que Dios quiere enviar a nuestra vida, se cruzarán en nuestro camino. Tenemos la obligación de ser testigos de amor para ellos. Le debemos la plenitud del amor hasta la muerte, hasta el mas grande sacrificio. Tenemos la obligación de ser luz para aquellos que nos necesitan y nos buscan. Estamos obligados a ser alegría. La oscuridad y la noche siempre engendran el miedo y los prejuicios.

Nuestro Señor es luz y nos dice que nosotros también tenemos la obligación de ser luz para el mundo. El mundo busca la verdad, busca el amor. Esto significa que ellos buscan los valores que se encuentran a la luz de la fe, que brilla a través de nuestro ejemplo de santidad y bondad. Es por esto que los santos son alegres – porque siempre pueden dar algo y hacer algo por los demás. Los santos son los más grandes benefactores de la humanidad y los mejores y más exitosos constructores de un mundo nuevo y mejor.

Este mes vamos a orar por las siguientes intenciones:

  1. Por nuestra comunidad de oración, que celebra su 15mo. Aniversario de hermandad y oración con la Madre y la Iglesia alrededor del mundo. Que nuestra Reunión Anual a fines de mayo sea nuestro Pentecostés y nuestro Monte Tabor, desde el cual llevaremos nuevas experiencias y nueva fortaleza para ser testigos de estos mensajes y del amor de Dios en el Espíritu Santo.
  2. Por todos los jóvenes del mundo miembros de la Iglesia que sienten el llamado de Dios, para que respondan a ese llamado a la vida religiosa o la vida sacerdotal. Por todos los que han respondido a ese llamado, para que puedan perseverar en él. Por todos los sacerdotes, en especial por los directores espirituales de nuestros grupos de oración, para que el Espíritu Santo los inspire en la dirección de sus grupos con gran dedicación y entrega.
  3. Por todos los peregrinos que se han sentido inspirados a venir a Medjugorje donde la Madre, para que puedan encontrar a la Reina de la Paz y seguir sus mensajes. Que cada peregrino sea misionero en su familia y en su parroquia, sirviendo a todos con humildad y obediencia.

Queridos hermanos y hermanas,
Hemos recibido un cálido mensaje más de nuestra Madre, el cual lo pueden entender todos aquéllos que han entregado su corazón con devoción a la Reina de la Paz. Creo que esto se refiere a usted, y que Nuestra Señora nos habla a usted y a mi. No tengamos miedo de responder con valentía al llamado a pesar de todos los estorbos y sufrimientos. Yo estoy en oración de rodillas por todos y cada uno de ustedes.
Con sinceros saludos de hermandad espero poder verlos en nuestra Reunión Anual.

Quedo de ustedes sinceramente,
Fr. Jozo Zovko, o.f.m.
Siroki Brijeg
30 de abril de 2008

 
 
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