Reflexión del Mensaje de la Santísima Virgen
María Reina de la Paz

Por el Fr. Jozo Zovko

Marzo 2007

"¡Queridos hijos! Abran su corazón a la misericordia de Dios en este tiempo cuaresmal. El Padre Celestial desea liberar a cada uno de ustedes de la esclavitud del pecado. Por eso, hijitos, aprovechen este tiempo y a través del encuentro con Dios en la Confesión, abandonen el pecado y decídanse por la santidad. Hagan eso por amor a Jesús, quien con su sangre ha redimido a todos para que fueran felices y estuvieran en paz. No olviden, hijitos, que vuestra libertad es vuestra debilidad, por eso sigan mis mensajes con seriedad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”"

 
 

Queridos hermanos y hermanas:

Los agradecimientos de corazón de la Virgen por nuestros sacrificios y renuncias cuaresmales, me inspiran a pensar como la Madre misma lo desea: “Deseo animarlos para que continúen viviendo el ayuno con un corazón abierto. Hijitos, con el ayuno y la renuncia, serán más fuertes en la fe.”
Nos sentimos felices porque nuestras renuncias cuaresmales han sido del agrado de Nuestro Señor y de Su Madre. Por eso, gracias por vuestras peregrinaciones, que hacen de otra forma, de una manera madura, no como esos grupos que pasean conversando, descansan y se refrescan en los negocios. He notado que miembros de nuestra comunidad (y algunos incluso descalzos), peregrinan organizados en grupos pequeños, exclusivamente en oración y cantando. De esa forma, ellos crecen cada vez más en un sentimiento responsable hacia los demás, especialmente hacia la Iglesia. Las intenciones que cada jueves presentamos en nuestro altar y en nuestras oraciones, y los ayunos de cada viernes por ellos y sus intenciones – no son pequeños sacrificios. No olvidemos: deben existir personas que oren por aquellos que nunca oran. Como el sol que da luz a todos los planetas y a la Tierra. Como el corazón que sirve activamente a todo el cuerpo. Por eso, ¡todos aquellos que han recibido el don de la oración, han sido llamados a dar gloria a Dios con la oración! Han sido llamados a orar para que otros conozcan y se encuentren con Dios, para que puedan convertirse y reciban la paz.

El ayuno y la oración fortalecen y purifican la fe. Deseo detenerme en el concepto mismo de ayuno, que se comprende de una manera muy pobre en nuestro medio. Cuando la Virgen habla de ayuno no piensa solamente en la comida y similares. De la misma forma, Nuestro Señor nos enseña acerca del ayuno empezando por el corazón y los pensamientos malvados que en él surgen.

Ayuno de los pensamientos. Debemos aprender hoy a ayunar y renunciar a los pensamientos indignos, impuros, desordenados, violentos y malvados. Por eso debo armonizar mis pensamientos con el Evangelio y los pensamientos de Dios. Por eso debo leer y meditar la Palabra de Dios, la vida de los Santos. Hay tanta gente que sufre por pensamientos desordenados y tentadores que los persiguen día y noche. Saber ayunar de los pensamientos equivale a dejar de comer alimentos en mal estado. No quiero probarlos porque me envenenarán. El corazón que está lleno de pensamientos envenenados – no puede orar, amar a Dios y al prójimo.

Ayunar con los ojos. A través de nuestros ojos, como a través de dos ventanas entran imperturbablemente todas las imágenes, escenas y trágicos acontecimientos, que se transmiten a través de la televisión y de los medios de comunicación, de los escaparates y de los anuncios publicitarios a cada paso. Tantas imágenes inmorales y obscenas, las escenas de las películas y de los medios de comunicación entran con violencia en nuestros sentidos. Desde el depósito de la conciencia, ellos llenan nuestros pensamientos y nos hacen ser impuros, violentos, impúdicos, etc. No se pierden esas imágenes y escenas en el olvido. Al contrario, ellas nos llenan y nos forman, nos cambian imperceptiblemente. Los antepasados decían: “¡Dime lo que lees y te diré cómo eres y quién eres!” ¡No debo permitir que mi corazón se convierta en un cubo de la basura!

Cuán difícil hoy es contrastar esa poderosa propaganda de pornografía e inmoralidad y decirse a sí mismo y a la propia familia: “Nosotros somos cristianos. Ese no es un programa para nosotros. Eso va en contra de nosotros y de nuestra moral”. Poder decir no enciendo la televisión esta Cuaresma, es un gran sacrificio y renuncia, y significa una mayor libertad con la que tú testimonias tu madurez y fuerza moral.

Ayunar con los oídos. El don de la audición y de la música pertenece a la naturaleza del hombre. Existe también la música satánica. Existen los adictos a la televisión y a la música. El hombre debe estar siempre vigilante y diferenciar la cizaña del trigo. Diferenciar lo que lo destruye y lo que lo convierte en adicto, de lo que lo ennoblece.
Me siento triste por tantos ancianos que durante horas y horas permanecen ante la televisión perdiendo el tiempo. Perdieron el don de la oración que tenían sus madres. ¿¡A quiénes sirven y para quién viven aquellos que no oran, sino desperdician el tiempo ante la televisión!?

Ayuno de las palabras. Somos un pueblo en que se blasfema, maldice y se dicen palabras feas. Eso no es una herencia cultural o popular, sino un pecado y una vergüenza nacional. Saber detener en el corazón la palabra que ofende, significa tener fuerza. Saber detener la blasfemia provocada por la ira o desarraigarla conscientemente de nuestro vocabulario o de nuestra familia es una gran victoria que el individuo se adjudica. Las bromas de mal gusto, los cuentos humillantes e indecorosos, son un material que como agua sucia se derrama en nuestros encuentros y nos ensucia a todos. El que blasfema y las blasfemias están al servicio del mal. Aprender a ayunar con la lengua y renunciar a las palabras feas y sucias es una gran victoria de la gracia.

Ayunar de los sentimientos. Nuestros sentimientos pueden ser muy negativos, incluso se pueden convertir en una enfermedad de nuestra alma. Armonizar nuestros sentimientos y fundirlos en el amor es nuestro objetivo y vocación.

Ayunar del modo de vestir. ¡Cuántos esclavos de la moda! Somos testigos de como a través de la moda se promueve el culto del cuerpo y del placer. Todo eso se convierte en una enfermedad del alma. El hombre vive para las cosas y para tener una apariencia agraciada pero falsa. Es doloroso acompañar a los anoréxicos en sus funerales. ¿Qué podríamos decir acerca de nuestra intemperancia en la compra de automóviles? Lamentablemente, para muchos hombres, el automóvil es más importante que los hijos y la familia. Ser templado es una virtud, es la grandeza y la fuerza del cristiano que demuestra de esa forma no ser dependiente de las cosas, y que en cambio desea solamente servir al Señor.

Ayuno de comida y de bebida. Muchos alcohólicos se destruyen a sí mismos, a sus matrimonios, a sus familias, sus países y finalmente su dignidad de cristianos. Esa adicción incurable se cura con el ayuno y la oración.

Ayuno de las drogas. La imagen de nuestra juventud que se ha convertido en esclava de la droga es muy triste. Y ese mal atrae más mal. Es el suicidio de una nación que no vigila a su generación de jóvenes. Nuestras escuelas, sus patios de recreo, los bares y las cafeterías se han convertido en un mercado para esas sustancias letales.

Ayuno de los video juegos, juegos de la fortuna, naipes y similares. Cuán poderoso es ese vicio, diariamente de eso nos habla la crónica roja y el obituario.

Y así podríamos enumerar al infinito nuestras dependencias y debilidades. Por tanto, ¿cómo ayudar a pasar y a conducir a nuestra familia y a nuestros seres queridos por ese mar tempestuoso? La Virgen nos da la respuesta: “Con el ayuno y la renuncia, y a través de la oración cotidiana, encontrarán en Dios la verdadera paz.” La paz significa fuerza. La paz significa alegría de Dios. La paz significa la plenitud de la familia en la familia y en la Iglesia.

¿Podemos contar con la salvación y la gracia sin la renunciación? La oración y la renunciación son dos alas con las que el cristiano se eleva a la altura de su fe y realiza su encuentro con Dios. Hoy, como en toda la historia de la Iglesia, ser santo y el llamado a la santidad tiene el mismo peso. Ese es nuestro objetivo. No podemos realizarlo sin la gracia. La gracia la recibimos del Señor abriendo nuestro corazón a Dios a través del sacrificio, del ayuno, de la oración, de los Sacramentos, y viviendo inmersos en la Palabra de Dios.

Este mes oraremos por las siguientes intenciones:

  1. Para que la Iglesia se renueve a través de los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, y que experimente la plenitud de la paz y la alegría pascuales. Por la paz y la unidad de la Iglesia.
  2. Por todos los jóvenes a fin de que no caigan en la tentación, sino que se decidan por el único y verdadero Maestro, Nuestro Señor Resucitado. El es nuestra paz.
  3. Por nuestra comunidad de oración aquí y en todo el mundo, para que a través de la oración y del ayuno, se prepare para el Encuentro de este año. Para que no olvidemos que nuestra tarea es vivir los mensajes de la Virgen, de tal forma de servir al Evangelio con alegría como la Virgen.

Queridos hermanos y hermanas:
Cuando yo escuché este mensaje, me pareció que la Madre había escrito una carta a nuestra comunidad de oración durante la Cuaresma y que nos alentaba para que perseveráramos en el camino. Nos agradece para que no nos sintamos abatidos y enfatiza el hecho de que le somos muy necesarios. Por eso mis queridos hermanos y hermanos, al enviar mis reflexiones acerca de este mensaje oro para que la Madre los impulse a un nuevo apostolado que es nuestro desde el comienzo mismo, y es el de la renunciación, del ayuno y de la oración.

Les envío mis sinceros saludos junto con mis oraciones y sacrificios por sus intenciones.

Los saluda afectuosamente,
Fr. Jozo Zovko O.F.M
Siroki Brijeg, 29.03.2007

 
 
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