Medjugorje a la Luz de la Visita del Santo Padre a Saravejo

El Papa estuvo en Sarajevo y no vino a Medjugorje como muchos esperaban, a pesar de su evidente benevolencia hacia los eventos en la parroquia de Medjugorje. Recordemos que también el Presidente croata Franjo Tudjman, inmediatamente antes de la llegada del Papa a Sarajevo, había declarado ante un grupo de políticos y sacerdotes que, Su Santidad Juan Pablo II, con motivo de su último encuentro, le había dicho que con ocasión de su próxima visita a Sarajevo le habría gustado visitar también Medjugorje. A este testimonio estuvo presente también el obispo local Ratko Peric, el cual no dijo una sola palabra.

Se desconoce y presumiblemente se continuará no sabiendo lo que el Papa habló a los altos prelados reunidos en Sarajevo. Se sabe, eso sí, que preguntó quién era el provincial franciscano de la provincia de Herzegovina, región donde se halla la parroquia de Medjugorje. Se sabe también que mencionó con una sonrisa el nombre de Medjugorje a su llegada a Sarajevo, con motivo de la cena en el Seminario Conciliar Católico y de su partida de Sarajevo. Sin embargo, no se ha levantado mucho polvo con respecto a todo esto.

Los ánimos se exaltaron sólo después de la audiencia habitual general del Papa, del miércoles inmediatamente después de la visita a Sarajevo. Como revelan los despachos de agencia, el Papa, en aquella ocasión, declaró entre otras cosas lo siguiente: "Durante la guerra los peregrinajes de los creyentes a los santuarios marianos no se vieron detenidos, ni en Bosnia-Herzegovina, ni en otras partes del mundo, en modo particular en Loreto, para pedir a la Madre de los Pueblos y a la Reina de la Paz que interviniera en esta región martirizada". Estas palabras del Papa fueron interpretadas por muchos como un directo reconocimiento de los eventos de Medjugorje.

Es difícil decir como actuará la Iglesia a breve y a largo plazo con respecto a los acontecimientos de Medjugorje. Con la disolución de la Conferencia Episcopal de Yugoslavia ya no existe más una comisión que, junto con ella, se ocupe de seguir los eventos en la parroquia de Medjugorje. La Iglesia tendrá que hacer algo al respecto. Entretanto, Medjugorje continuará su propio curso y se realizará la afirmación de la Sagrada Escritura según la cual el árbol se conoce por sus frutos.

 
 
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