TESTIGO por MARIJA PAVLOVIC-LUNETTI
Marzo 24 del 2004 en la Basílica de Corpus Christi, Manchester, Inglaterra

Es una gran alegría poder estar con usted aquí esta noche para poder darles mi testimonio.

Pensamos que íbamos a poder empezar a las seis ya que pensábamos hacerlo alrededor de la hora de las apariciones en Medjugorje, como a las siete menos cuarto. Pero cometimos un error al olvidarnos que en Inglaterra tenemos cuatro horas de adelanto. Sin embargo, Nuestra Señora ha previsto todo y pienso que lo que ella quería decirles a todos era: Bienvenidos!

Tambien a travès de mi testimonio quiero hacer que cada uno de ustedes se vaya enamorando de Nuestra Señora.

Cuando Nuestra Señora empezó a aparecerse a nosotros, en el inicio ninguno podía imaginarse que algo así nos estuviese ocurriendo. Empezamos esta maravillosa aventura en la Colina de las Apariciones; este suceso que ha tocado el corazón de muchos de ustedes. Estábamos sorprendidos por esta gracia cuando recién se nos aparecía Nuestra Señora, y pensábamos: ¿Por qué nos escogió a nosotros? ¿Por qué solamente a nosotros?

Teníamos muchas interrogantes en nuestros corazones, pero sin embargo empezamos a hacer todo lo que Nuestra Señora nos pedía. Recuerdo que los primeros días, cuando empezamos a orar con Nuestra Señora el Padre Nuestro, el Salve y el Gloria, ella se quedaba en silencia cuando empezábamos a rezar el Salve, y luego se volvía a unir a nosotros cuando empezábamos el Gloria. Nos preguntábamos por qué sería esto? Luego nos dimos cuenta que Nuestra Señora no puede rezarse a ella misma. Entonces empezamos a orar, junto con mucha otra gente a la cual habíamos recomendado que se nos uniera, y junto con Nuestra Señora.

Nuestra Señora nos dijo que había venido al mundo como la Reina de la Paz. Lo dijo porque dice que justamente lo que le falta al mundo en estos días es Paz. Por eso nos ha invitado a orar, ya que la paz verdadera sólo se logra a través de la oración. Nos ha invitado a rezar para tener paz en nuestros corazones y en nuestra familia, y dice que cuando tengamos paz en nuestros corazones y en nuestras familias, entonces podremos rezar también por la paz en el mundo entero.

Ella nos ha empezado a pedir que seamos como instrumentos en Sus manos – instrumentos de Su paz. La Paz de Dios que llega por intercesión de Nuestra Señora. En ese momento nos empezamos a sentir importantes, y empezamos a orar con mayor devoción. Entonces Nuestra Señora nos pidió que recemos el Rosario, el cual es Mi oración preferida. Empezamos a hacerlo, y al comienzo fue un poco difícil porque no estábamos acostumbrados a rezar oraciones tan largas, pero nos acostumbramos, sobre todo cuando empezamos a enamorarnos de Nuestra Señora. Y cada vez que decíamos un “Dios te Salve” era como si le estuviésemos diciendo, “te amamos” a Nuestra Señora. En ese mismo momento también le dábamos gracias por Su presencia entre nosotros, y muchas veces nos quedábamos sin palabras al pensar en cómo Nuestra Señora nos había escogido justo a nosotros.

Después nos pidió que pusiéramos la Santa Biblia en un lugar visible en nuestras casas y que la leyésemos todos los días. Nos invitó a formar grupos de oración en nuestras parroquias. Recuerdo una vez que Nuestra Señora nos decía, a los miembros del grupo de oración, que deberíamos rezar por tres horas cada día. Nosotros protestamos y le dijimos no crees que es mucho tiempo? Ya que nosotros éramos jóvenes y teníamos a muchos peregrinos que venían a nuestras casas, y que estábamos hablando casi todo el día de Nuestra Señora y de Dios. Nuestra Señora, con una sonrisa hermosa nos dijo: Cuando un amigo querido llega a su casa, Uds. no piensan en cuánto tiempo van a estar con él, y te alegra de que se quede todo el tiempo que sea posible. Es por eso que Jesús debe ser tu mejor amigo. Desde ese momento empezamos a rezar y a aumentar nuestra oración, y la oración se convirtió en un gozo para nosotros.

Hoy en día, en Medjugorje, también rezamos después de la Misa el Credo, siete Padre Nuestros, Salves y Glorias, como una muestra del agradecimiento hacia Nuestra Señora por haber sido éstas las primeras oraciones que empezamos con Ella. Cada vez que nos arrodillamos a rezar, hacemos estas oraciones con mucho gozo.

También aprendimos a ayunar por Nuestra Señora. Ella dijo que a través de la oración y del ayuno podríamos hasta evitar que las guerras lleguen a nosotros. Estas guerras no son solo las del mundo y entre las personas, si no las guerras dentro de nuestros corazones y entre nuestras familias; si es que no oramos, no tendremos a Dios con nosotros. Por eso Nuestra Señora empeñó a invitarnos a ayunar. Nos dijo que la mejor manera de hacerlo en con pan y agua. Aquellos que no pueden ayunar por causa de enfermedad, pueden ofrecerle su enfermedad con amor. Cada niño puede también hacer sus pequeñas renuncias como los dulces o ver televisión, e incluso también nosotros podemos ofrecerle nuestra renuncia a cigarrillos, TV o bebidas alcohólicas.

Estamos ahora en Cuaresma, y este es un buen momento para empezar a ayunar. Nuestra Señora dijo que no se puede hablar de ayuno si uno mismo no ha intentado hacerlo. En la actualidad, la Iglesia ha olvidado el ayuno, y Nuestra Señora quiere ayudarnos a ponerlo en práctica nuevamente. Sabemos por la Sagrada Escritura, ahí está escrito que se pueden mantener a ciertos malos espíritus alejados de nosotros únicamente a través de la oración y del ayuno.

Tomando en cuenta todas las cosas malas que recibimos y absorbemos de la televisión, o de las muchísimas cosas que la vida moderna hoy nos ofrece, pienso que realmente necesitamos ayunar. Muchas veces necesitamos ayunar con nuestros ojos, ya que a través de los ojos podemos ver muchas cosas impuras.

Nuestra Señora también nos invita a confesarnos. Recuerdo la primera vez que Nuestra Señora nos habló sobre la confesión. Fue el día que Nuestra Señora nos dijo que Ella se nos aparecería por segunda vez en la noche. Rezamos el Rosario y Nuestra Señora apareció. En el momento que ella apareció, nos dijo que podíamos acercarnos para tocarla. Dijimos cómo sería esto posible, sólo seis de nosotros podíamos verla y nadie más la veía. Nuestra Señora nos dijo que acerquemos nuestras manos para tocarla. Y así lo hicimos. Nuestra Señora nos dejó que la tocásemos. Todos sentimos algo raro al tocarla. Unos sintieron frío, otros calor, otros perfume a rosas y otros como electricidad. Entonces todos creímos realmente que Nuestra Señora estaba ahí presente.

Fue ahí donde vimos que la ropa de Nuestra Señora se ponía cada vez más sucia mientras la iban tocando. Le preguntamos, ¨por qué tus vestidos están tan manchados¨? Y Ella nos dijo, “Estos son sus pecados”, y nos invitó entonces a que nos confesemos; a que escogiésemos a un sacerdote como nuestro consejero espiritual para que podamos entender mejor y más claramente qué es lo que era un pecado y qué no lo era.

A partir de ese momento, en mi opinión, Medjugorje se ha convertido en el lugar más importante del mundo para la confesión. Es ahí donde la gente se puede encontrar realmente con Dios. De tal modo que a través de esta experiencia, el poder tocarla, Nuestra Señora nos enseñó lo importante que era la confesión.

Mucha gente ha empezado a vivir su conversión tal como Nuestra Señora lo pide. Viven la santidad en sus propias vidas. Nuestra Señora ha invitado a la santidad primero a toda la Parroquia a través de Sus mensajes de cada jueves, y a través de los mensajes de cada 25 de mes. Ella quiere también ayudarnos a aprender cómo leer las Sagradas Escrituras. Quiere que le dediquemos tiempo a la oración, en la simplicidad de nuestra vida diaria. Quiere que poco a poco nuestra vida se convierta en oración, y que también nuestro trabajo y nuestras amistades. Quiere que cambiemos nuestra manera de pensar. Ha empezado a invitarnos a que vivamos nuestra vida de una manera práctica y concreta, en santidad. En especial, vivir la Santa Misa como el centro de nuestra vida.

Nos invita a formar grupos de oración, y grupos de adoración al Santísimo Sacramento. Recuerdo cuando solíamos orar frente al Santísimo Sacramento durante la noche, y nos quedábamos dormidos. No teníamos experiencia, pero sí un gran deseo. Solíamos decir que habíamos empezado a meditar profundamente, cuando realmente nos habíamos quedado dormidos y hasta estábamos roncando. Pero luego empezamos a aprender a cómo hacerlo, por ejemplo, leyendo la Biblia, leyendo y cantando himnos entre 3 y 4 de la mañana que es la hora más difícil de la noche y es más fácil quedarse dormido. Luego en la mañana cuando el sacerdote celebraba la Santa Misa, vivíamos el momento más hermoso de nuestra vida. Tuvimos mucha alegría. Este gozo nos llegó al decidir libremente pasar toda la noche adorando a y en compañía de Jesús.

Muchos jóvenes escogen pasar sus noches en las discotecas, o los sábados por la noche por ejemplo, pero nosotros decidimos pasar este tiempo con Jesús. Pensamos que nosotros hemos recibido mucho más gozo que lo que aquellos jóvenes han recibido. Y si pudiésemos retroceder el tiempo para volver a decidir cómo pasar nuestras noches, si en las discotecas o con Jesús, escogeríamos nuevamente pasarlas con Jesús.

Nuestra Señora nos dijo una vez que podíamos celebrar Su cumpleaños, y como grupo de oración mandamos preparar un gran bizcocho, el cual llevamos a la cima de Krizevac, a la Montaña de la Cruz, a eso de las diez y media de la noche, a la hora que Nuestra Señora dijo se aparecería. Ya se pueden imaginar cómo llevábamos ese bizcocho, escalando la montaña por largos cuarenta y cinco minutos de caminata. Pero lo hicimos con mucha alegría, y en el momento de la Aparición hasta le cantamos Cumpleaños Feliz a Nuestra Señora.

Hicimos este bizcocho con muchas rosas hechas de azúcar, y hasta se nos ocurrió darle una de estas rosas a nuestra señora. Y Ella se llevó una consigo. Dijimos que era imposible que Nuestra Señora se lleve al Paraíso esta rosa, así es que al día siguiente, muy temprano en la mañana, subimos nuevamente para ver si podíamos encontrar la rosa por algún lugar. Pero la rosa no estaba ahí, y nuestro corazón se llenó de dicha. También comimos el bizcocho, que era muy grande, al final de la aparición y de las oraciones. Debo decir que este bizcocho estaba delicioso, porque en ese momento estábamos cansados, hambrientos y muy dichosos.

Recuerdo que cuando la policía nos detuvo para que no subamos la montaña. Le preguntamos a Nuestra Señora, “qué debemos hacer?” Ella nos dijo, “vayan a la Iglesia, ahí estarán protegidos”. Y a partir de ese momento Nuestra Señora nos dijo que le pidamos al sacerdote que celebre la Santa Misa. Así es que ahora, cada Rosario de la noche empieza a la seis, y a la siete empieza la Santa Misa. Antes no había ningún programa en la tarde, pero ahora tenemos el programa de Nuestra Señora, el que Ella quiso que tuviésemos.

En la misma Montaña de la Cruz, donde hay una gran cruz de cemento, Nuestra Señora dijo que la cruz estaba ahí porgue así estaba previsto ya en el plan de Dios. La cruz fue construida mucho tiempo antes de las apariciones, en 1933. Ahora todos los peregrinos cuando van a su peregrinación, suben esta montaña al menos una vez. En Medjugorje podemos decir que tenemos este marco especial con las colinas, la Montaña de la Aparición y con la Montaña de la Cruz, alrededor de la Iglesia, la cual es el centro de toda la Liturgia, la Misa y la Adoración. De tal manera que cuando la gente vaya se sienta que están invitados a vivir de esta atmósfera especial ya que se puede casi sentir y percibir el propósito de Nuestra Señora.

Podemos ver que Medjugorje ha tocado los corazones de la gente alrededor del mundo. Se han creado muchos grupos de oración. En general decimos que Medjugorje no es un “movimiento” pues la gente tiende a identificarse diciendo que pertenecen a tal o cual movimiento. Nuestra señora en realidad nos permitió que nos enamoremos de Ella. Y así lo hicimos, empezamos a vivir todo lo que Nuestra Señora nos pidió que hiciésemos. Finalmente, cuando Ella vio que nos habíamos enamorado de Ella, nos guió hacia Jesús, y nos dijo, “Yo no soy importante”. Por eso nos hemos enamorado de Jesús y Nuestra Señora ha dicho que el momento más importante es el momento de santidad.

Mientras cada día esperábamos con gran dicha las apariciones, veíamos que la gente iba a Medjugorje, regresaba a sus casas renovada y con el deseo de renovar a su familia y a su vida espiritual. Muchas parroquias, luego de que sus feligreses regresaban de Medjugorje empezaron a experimentar más actividad, ya que su gente cuando regresaba del Santuario, atestiguaba que ya no pertenecía a un grupo en particular, si no que pertenecía a Jesucristo. Es por eso que sentimos la necesidad de hacer más, ya que nuestra Iglesia personal es muy importante. No sólo como edificio, pero en especial como una comunidad, especialmente en estas épocas cuando sentimos grandes amenazas causadas por el terrorismo. Nuestra Señora dice que podemos parar hasta las guerras con oración y ayuno. Nosotros lo creemos así, y cuando estamos juntos, hacemos un grupo muy grande.

Recuerdo al Obispo de Split, amigo de Medjugorje, cuando la guerra en Croacia empezó él dijo, “Invité a la gente a que ayune y ore”. Su ciudad ha sido protegida. Ellos empezaron Adoración Perpetua, 24 horas, en su Capilla. Mucha gente que estaba enferma, oraba y se curaba. Jesús dijo que ahí donde hubiese dos o tres reunidos en mi nombre en oración, yo estaré con ellos. Es por eso que Dios nos envió a Nuestra Señora, para decirnos que Él nos ama.

Una vez le preguntamos a Nuestra Señora “Por qué eres tan bella, tal bella que no podemos ni siquiera tratar de describir tu belleza a otra gente?” Nuestra Señora nos respondió, “Yo soy bella porque yo Amo”.

Los voy a dejar con estas palabras, para que se vayan preparando para la Santa Misa recordando que Nuestra Señora dijo que Ella quiere que la Santa Misa sea el Centro de nuestra vida.

Que Dios los bendiga.

El Discurso, dado en Italiano, fue traducido al Inglés por el esposo de Marija, Paolo, y fue registrado y transcrito por Phil Townend. (Ver también http://www.sportsprojects.com/Medjugorje/Witness/testimony)

 
 
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