Hace ya años me invitaron a un Retiro Internacional para sacerdotes en Medjugorje.


Desconocía por entonces todo lo relacionado con aquel lugar, aunque tenía vagas noticias sobre apariciones de la Virgen. Fuimos varios, y allí nos juntamos a otros setecientos venidos de todos los rincones del mundo.

 
Los temas del retiro eran los normales, pero había un clima muy especial. Escuchábamos, rezábamos, celebrábamos, convivíamos, y nos sentíamos queridos y arropados por cientos de fieles que habían ido para rezar por nosotros.

 
El ambiente profundamente espiritual y fiel a la Iglesia me impactó. Pero hubo algo que todavía no he olvidado, y es el testimonio de dos sacerdotes en la clausura del Retiro.


Uno de ellos muy joven, un poco más de un año de ordenación. Habló durante veinte minutos. Se había entregado totalmente al apostolado con los jóvenes, hasta el punto de convivir con ellos y como ellos. Abandonó su vida interior, llegó a alcoholizarse, ya no encontraba sentido a su vida. Alguien lo había invitado a este Retiro, pero no tenía dinero. Lo que tenía era deudas en todos los bares de la Parroquia. Un día vino una persona a verle y le entregó un dinero para sus necesidades. Era la cantidad exacta que necesitaba para el viaje desde Polonia a Bosnia. Estando allí se sentía inútil ya que el no vivía lo que allí se estaba diciendo. Y entonces decidió suicidarse en el lugar donde estaba residiendo. Pero en un momento del Retiro vio una gran Luz en su corazón que le llevó a una radical conversión. Le prometió a Dios y a la Virgen seguir adelante con su sacerdocio con la ayuda de la Gracia. Lo he vuelto a ver en Medjugorje otros años sucesivos muy contento.

 

El otro caso se trataba de un sacerdote  de mediana edad. El problema que padecía era muy parecido. También había pensado en el suicidio. Llegó incluso a colocar el cordón con el que se iba a ahorcar en la barra de la cortina de su pensión. Pero Dios y la Virgen le cambiaron el corazón. Y muchos otros testimonios fuertes. Todo ello me hizo pensar que aquel lugar estaba bendecido por Dios.


Llevo ya acudiendo a Medjugorje unos ocho años. Ahora asisto al Encuentro Internacional de la Juventud que se celebra la primera semana de Agosto. ¡Impresionante la participación! Este verano pasado unos 50.000 jóvenes, mas unas 100.000 personas de otras edades, y 650 sacerdotes. Y allí, un lugar poco apto para el turismo, se va a orar, a celebrar la Eucaristía, a escuchar la Palabra de Dios, a convivir, a rezar el Rosario, y a CONFESAR. Subrayo esto porque a Medjugorje se le ha llamado el confesionario del mundo. Soy testigo de ello. Yo mismo he estado entre los 150 sacerdotes que ininterrumpidamente atienden a los miles de penitentes que, en todos los idiomas del mundo, quieren pedir perdón y recibir la absolución.


Es en el Confesionario donde se ve lo que es Medjugorje, y en la solemnes Celebraciones de la Eucaristía, y en la Adoración permanente al Santísimo, y en el rezo del Santo Rosario, etc. Oficialmente no se habla allí de otra cosa. Creo sinceramente que la Virgen está muy presente, pero los PP. Franciscanos son muy prudentes y solo hablan lo que la Iglesia tiene aprobado, el resto es cosa de la Madre, que sabrá lo que tiene que hacer. 

 
El problema con el Obispo diocesano viene de lejos, y sería largo de explicar. Cuando las flaquezas humanas se meten por medio enturbian el ambiente, por eso la Santa Sede se ha reservado el juicio sobre Medjugorje. El Obispo solo tiene competencia para tratar asuntos parroquiales en aquel lugar.


La presencia del Cardenal Christoph Schönborn entra dentro del estudio que la Santa Sede está haciendo del fenómeno Medjugorje. Es un hombre totalmente fiable. Tuve ocasión de tratarle en el Primer Congreso Mundial de la Divina Misericordia que él presidía. Se ganó el cariño de todos. Y yo me fío de lo que él diga.


Podría estar escribiendo mucho sobre el tema. Ocho años de experiencia da para mucho, pero ya habrá ocasión. Yo animo a que  vayan los que puedan a Medjugorje, porque es como ir a unos Ejercicios Espirituales, donde te sientes tocado por Dios, de la mano de la Virgen. Un sacerdote  joven me dijo: “Fui buscando a la Virgen y me encontré con Dios”. Esto es Medjugorje. Las cosas extrañas quedan para el anecdotario. Y si alguno de los primeros franciscanos fue infiel, también lo fue Judas en la Ultima Cena, y esta no dejó de ser Verdad.

Padre Juan García Inza
juan.garciainza@gamil.com
Murcia, Enero de 2010

 

El Padre Juan, fue ordenado sacerdote en 1965 y ha publicado una quincena de títulos.
Es doctor en Derecho canónico y ha ejercido como consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y de la Renovación Carismática y es asesor espiritual de la Asociación María Reina de la Paz de Medjugorje.


 

 
 
Imprimir esta pagina