En Conmemoracion del Dr. Fr. Slavko Barbaric

Fr. Slavko Barbaric falleció el24 de noviembre 2000 a las 15,30 horas. Después de haber terminado la oración del Vía Crucis, que habitualmente dirigía cada viernes en el Krizevac con los fieles de la parroquia y los peregrinos, repentinamente sintió dolor, se sentó en una piedra, rápidamente cayó al suelo, perdió conocimiento y entregó su alma al Señor.

Fr. Slavo Barbaric nació el 11 de marzo de 1946, en la familia de Marko y Lucija Stojic en Dragicina (parroquia Cerin). Cursó la escuela primaria durante ocho años en Cerin, y la secundaria en Dubrovnik. Ingresó a la orden franciscana en Humac el 14 de julio de 1965. Pronunció sus votos perpétuos el 17 de septiembre de 1971. Fue ordenado Sacerdote el 19 de diciembre de 1971. Estudió en Sarajevo, Graz y Friburgo. Terminó sus estudios en Graz (Austria) logrando una maestría. Después de 5 años de actividad pastoral en la provincia de Herzegovina, en la parroquia de Capljina, el año 1978 continuó sus estudios en Friburgo, lugar en el cual obtuvo un doctorado en Pedagogía Religiosa y el título de Psicoterapeuta.

Como sacerdote franciscano trabajó en Capljina desde 1973 hasta 1978. De la primavera del 1982 a septiembre de 1984 trabajó en Mostar como catequista de estudiantes, dirigió seminarios de oración para religiosas en Bijelo Polje, cerca de Mostar. Debido al trabajo fecundo con los jóvenes y los cursos de oración que los estudiantes aceptaban extraordinariamente, el régimen comunista de aquel entonces comenzó a perseguir a Fr. Slavko. En esos momentos difíciles, el Excelentísimo Cardenal Franjo Kuharic, protegió en su actividad a Fr. Slavko Barbaric.

Por su conocimiento de los principales idiomas europeos , además de las obligaciones en las parroquias en las cuales trabajó, Fr. Slavko Barbaric trabajó incansablemente con los peregrinos de Medjugorje desde su regreso de los estudios en el año 1982. Fue trasladado oficialmente a Medjugorje el año 1983, a pedido del Obispo Zanic. El año 1985 fue trasladado a la parroquia Blagaj, y en el año 1988 lo fue a la parroquia de Humac, lugar en el que ejerció como Capellán y profesor auxiliar de seminaristas.

Al inicio de la guerra en Bosnia-Herzegovina, cuando todos los sacerdotes antiguos se fueron a Tucepe como refugiados con la autorización verbal de Fr. Drago Tolj, provincial de ese entonces, Fr. Slavko permaneció en Medjugorje.

Desde el inicio de su actividad en Medjugorje comenzó a dedicarse a su trabajo literario, escribiendo libros de contenido espiritual: Oren con el corazón, Dame tu corazón herido, Celebren la Misa con el corazón, En la escuela del amor, Adoren a Mi Hijo con el corazón, Con Jesús y María en el Gólgota hacia la Resurrección, Oren juntos con el corazón gozoso, Madre, guíanos a la paz, Sígueme con el corazón, Conversaciones y Ayunen con el corazón ,que será publicada en estos días. Los libros de Fr. Slavko Barbaric han sido traducidos en veinte idiomas e impresos en más de 20 millones de ejemplares en todo el mundo. Además de libros, publicó artículos en diversas revistas. Fue redactor jefe del Boletín de San Francisco en Capljina, colaboró en las revistas Tradición Católica, Vocero de la Paz y en la radioemisora “Mir” de Medjugorje. Junto a su trabajo de escritor, habló incansablemente a los peregrinos, dirigió las adoraciones eucarísticas, las oraciones ante la Cruz, el rezo del rosario en el Podbrdo y la devoción del Vía Crucis en el Krizevac, lugar en el que terminó su vida terrenal. Dirigió encuentros anuales para sacerdotes y jóvenes, en la casa provincial “Domus Pacis” dirigió semianrios de ayuno y oración. Debido a los grandes daños provocados por la guerra fundó y dirigió una institución para la educación y el cuidado llamada la “Aldea de la Madre” en la cual actualmente viven más de 60 personas (huérfanos de guerra, niños de padres separados, madres solteras, y ancianos abandonados y niños enfermos). Si alguien quería a los niños era justamente Fr. Slavko. Y los pequeZos también lo amaban: siempre estaba alrededor de ellos y él siempre supo reunirlos en torno a él - (tal como Jesús! Su formación y educación psicoterapéutica le permitieron el trabajo con los adictos de la comunidad “Cenáculo” que fundó Sor Elvira y especialmente en la casa de Medjugorje, el “Campo de la Vida”. La ayuda de los benefactores de todo el mundo procuró encauzarla en dos fondos: el “Fondo para los hijos de los caídos en la guerra de liberación de la patria” y el “Fondo de amigos de jóvenes con talento” - para ayudar a jóvenes estudiantes.

Es dícil destacar de manera especial algo de la vida de este gran hombre poco común sin olvidar injustamente lo demás. Sin embargo, si lo intentáramos, eso sería seguramente el período de su vida en Medjugorje. Fr. Slavko Barbaric cruzó y viajó por todo el mundo difundiendo el mensaje de paz y de reconciliación. Fue el alma y el corazón del movimiento de paz que en Medjugorje nació hace 19 años y medio. Estaba dotado de grandes cualidades: el conocimiento de idiomas, la facilidad en la comunicación con la gente, su formación, su simplicidad, la preocupación y el cuidado por el necesitado, una energía inagotable que se pensaba era imposible que un hombre la poseyera, su diligencia, y sobre todo su devoción, humildad y amor. Esa fue justamente la esencia de su vida: con la oración y el ayuno llevar las almas humanas a Dios a través de María - la Reina de la Paz.

Vivir junto a él a veces parecía irreal, es decir, él estaba en este mundo, pero al mismo tiempo estaba fuera de él. En su cercanía, las palabras del Sumo Sacerdote Jesús se convertían en realidad: “... Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.” (Jn 17, 16-19).

Los funerales se han llevado a cabo en el cementerio local de “Kovacica” en Medjugorje, el domingo 26 de noviembre 2000, luego de la misa de funerales en la Iglesia de Santiago Apóstol a las 14 horas.

 
 

Sermón del Padre Perván durante el Funeral del Padre Slavko Barbaric

Medjugorje, el 25 de Noviembre de 2000

"Ostende mihi domine, vias tuas et semitas tuas edoce me"
"Señor: enseñame y muestrame tus caminos, instruyeme en tus sendas, guiame por tus senderos" (Salmo 5-6)

¡Padre Obispo, queridos hermanos Franciscanos y sacerdotes, querida madre Lucía, hermanos y hermanas de nuestro difunto Padre Slavko, queridos familiares y amigos, queridos fieles, queridos peregrinos y querido Padre Slavko!

Cuando me llamaron ayer de la oficina parroquial de Medjugorje, para preguntarme qué lecturas de los fieles habríamos de tomar para tu Misa luctuosa, simplemente les dije: Que todas las lecturas sean de la Fiesta de Cristo Rey del año A, y la oración de los fieles del breviario para la fiesta, con aplicación para difuntos. Pienso que tú hubieras estado de acuerdo si tú mismo o alguien más te hubiera preguntado qué lecturas tomar, porque la primera lectura del profeta Ezequiel habla sobre los pastores, la segunda, de la Primera Carta a los Corintios, habla de la victoria definitiva de Cristo sobre la muerte, cuando al final todo será transformado para que Dios sea todo en todos. Y el pasaje del Evangelio relata la separación final antes del juicio, cuando el Señor mismo apartará a las personas en dos categorías, dependiendo de su actitud hacia los pequeños, hacia los últimos, hacia aquellos para quienes nadie tiene corazón ni alma.
Quiero, antes que nada, expresar mi enorme reconocimiento y gratitud, a nombre de mi Provincia y del mío propio, por las incontables expresiones de simpatía, los telegramas, los correos electrónicos, las llamadas telefónicas y tambien por la presencia de ustedes aquí con ocasión de esta muerte inesperada. Si la Eucaristía es originalmente un acto de accion de gracias, un sacrificio y ofrecimiento de acción de gracias, entonces es mi petición a todos ustedes y mi oración que nuestra Eucaristía sea efectivamente una acción de gracias por su vida, una vida que fue humana, cristiana, franciscana, religiosa y sacerdotal. Una vida en la que todo fue una gran ofrenda, una gran entrega, un gran corazón para todas las personas. Por eso es al mismo tiempo una acción de gracias, porque tuvimos al Padre Slavko, porque él floreció aquí en Hercegovina y, como heraldo incansable fue, de acuerdo con los deseos de San Francisco, un hombre de devoción y de oración, "orationis et devotionis", completando el curso de su vida terrena donde se fue tan gustosamente: El Monte de la Cruz.

Si yo quisiera subrayar su vida con un pensamiento bíblico, como tema central de la vida del Padre Slavko tomaría yo la súplica del salmista arriba citada. Ese fue el deseo en la vida del Padre Slavko: una oración al Señor para que le mostrara Sus caminos, caminar por Sus sendas, el sendero del Evangelio y el camino de la conversión y la pedagogía religiosa. Siempre en la escuela de Nuestro Señor y de Nuestra Señora, en el camino y siguiendo los pasos del Señor, buscando cada día una nueva enseñanza.

Para todos nosotros, esta muerte es inesperada y nos impacta. La muerte es prematura, como diría el salmista, "mis días se desvanecen como humo", en la cima de la fortaleza humana. Si para el salmista el número de nuestros días son setenta años y ochenta si somos fuertes, entonces estos cincuenta y cinco años del Padre Slavko se quedaron cortos ante el margen de vida que las personas esperan alcanzar en esta tierra. Sin embargo, en este caso, puedo decir libremente, con total confianza, por experiencia propia, pero tambien con aprobación de ustedes, que aquí, delante de nosotros está una vida que -humanamente hablando- se vivió por tres. No dos, sino tres, porque esta vida no conoció fatigas, ni interrupciones, ni descanso. El Padre Slavko jamás se retiró a dormir antes de la media noche y nunca vio salir el sol desde su habitación. Como dice el salmista, él oraba siempre: "¡Despierta, gloria mía, despertad cítara y arpa, despertaré a la aurora!" Y en verdad, él despertaba a la aurora, con su oración, con su peregrinación cada día a la Colina de las Apariciones o al Monte de la Cruz. Día tras día, año tras año, en cualquier clima, él se levantaba antes de que saliera el sol y se salía a orar. El Padre Slavko solía decir que el único momento del día que le quedaba para él en lo personal y como sacerdote era esa hora de la mañana cuando, al despertar, se iba a sus montañas donde también ocurrió su muerte tan temprana, simplemente una parálisis del corazón.

Su corazón no pudo resistir más. Y el Padre Slavko tenía un corazón que se entregó hasta el final. Ni siquiera tuvo tiempo de pensar en sí mismo, en su salud, en la enfermedad. El nunca se quejó de nada que lo molestara, aún cuando su salud era frágil, especialmente en la época de frío, la influenza y diversas infecciones lo aquejaban, actuando negativamente en su sistema inmunológico. El no sabía cómo tomarse un tiempo para sí mismo del tráfico inacabado que diariamente lo iba vaciando y de ese modo, cargó su cruz. La cruz de Medjugorjorje por casi veinte años, él la llevo a su y a nuestro Monte de la Cruz y ahí, bajo la Cruz del Señor, él dejó su cruz para que fuera glorificada en la eternidad. Ese Monte de la Cruz suyo a donde regularmente subía sin importar las condiciones del tiempo, junto con los peregrinos a fin de que ellos pudieran vivir una experiencia del Tabor al pie de la cruz. El Krizevac se transformó en su propio Tabor: el Calvario y el Tabor, el Monte de la Cruz y el Tabor fundidos en uno para el Padre Slavko, hasta llegar a ser lo que el Calvario fue para Jesús, según el Evangelio de Juan: la glorificación final del Hijo de Dios. "Cuando sea levantado, atraeré a todos hacia mí... Padre, tú has glorificado mi nombre" ... la cruz como victoria final, la cruz para la cual el Tabor fue un presagio. Señor, es bueno estarnos aquí... Y Slavko se quedó ahí, bajo la cruz prometida, en el Monte de la Cruz, cargando sus cruces, las de incontables peregrinos, las cruces de Medjugorje, las cruces de su pueblo, de la Iglesia y de esta Provincia. El dejó de existir tal como su Señor. No en un sillón o una cama, rodeado no por su pueblo o sus seres queridos más cercanos, sino bajo la cruz, en una fría roca de Hercegovina. ¿Cuántos son los símbolos en esa muerte? Padre Slavko: tú trajiste tu cruz hasta aquí, abajo de la Cruz del Señor, pero la dejaste ahí, para que así, con tu propia muerte, también tú nos atrajeras a todos aquí en grandes números: al Obispo local, a la Provincia entera, a un número tan grande de otros hermanos sacerdotes, de fieles, de peregrinos que recorrieron miles de kilómetros para poder decirte: "Gracias y adiós". Una muerte que es como un lugar de encuentro, que nos congrega a todos como uno y donde todos somos hechos iguales.

¡Queridos hermanos y hermanas!
¿Que sé puede decir en este lugar sobre su vida tan plena? Yo lo conocía de tiempo atrás, desde 1961. Lo vi por a primera vez en la primera Misa del Padre Dobroslav Stojic y del Padre Gojko Musa, el día de San Esteban de 1961. En aquel entonces, yo ya había terminado el primer año de secundaria en el Seminario de Visoko y él apenas se estaba reportado al seminario.

Llegamos a conocernos. Ese joven delgado me dijo que había sido aceptado en el seminario y que se iba a Dubrovnik. Después crecimos y fuimos formados juntos en esta Provincia, caminábamos juntos, nos apoyábamos mutuamente, trabajábamos juntos, hombro con hombro, especialmente durante la época en que yo fui párroco aquí en Medjugorje, a lo largo de esos seis años terribles durante el gobierno comunista, cuando bajo circunstancias inhumanas había que dar, con la ayuda de Dios, lo que la gente buscaba en esos momentos de gracia de los días de las apariciones, cuando el mundo comunista y el sistema ateo comenzaron a derrumbarse y ahí comenzó la aurora de una nueva libertad para el mundo y para el pueblo croata.

El gran pensador y escritor francés Leon Bloy, un católico converso y lleno de celo, dio expresión a un maravilloso pensamiento. De él dijo la primera autora en ingresar a la Academia Francesa, la inmortal M. Yourcenar, que es una de las líneas más bellas de la literatura francesa y dice: "Sólo hay una desgracia, no ser santos". La expresión nos asusta, pero no tenemos derecho a tenerle miedo. Una persona es santa y sólo tan santa, tanto como él o ella quieran serlo. Si hemos de ser más santos, mejor de lo que somos, depende de nosotros.

La fiesta de hoy nos habla con claridad y directamente con la voz y el discurso de Dios. El nos habla a través de cada uno de los eventos que se desenvuelven y suceden a nuestro alrededor. El nos habla a través de la historia y a través de la gente. Pero Cristo como Rey dijo simple y llanamente: "He venido a traer fuego sobre la tierra..." ¿Qué más podría desear y querer Medjugorje, que más podría querer la Madre de Dios a través de Medjugorje y su presencia, para el mundo de hoy? Una sola cosa: traer el Reino de Dios a la tierra. Ella quiere que se extienda lo que Cristo vino a traer a este mundo. Se resume en una sola frase: Dios es Rey. Cristo es el Rey de todos nosotros. El hombre es simplemente una débil creatura y nada más. ¿Qué quería nuestro Padre Slavko? En todas sus oraciones, en sus incontables adoraciones y sermones, en todas sus conferencias y escritos, una sola cosa: ¡Jesús es mi Dios, a El adoro, por El vivo, El es todo para mí! A El y solo a El sirvo y adoro, pero también en mi hermano, el hombre.

¡Per Mariam and Jesum, pero Jesum at Mariam! ¡Por María a Jesús, pero también por Jesús a María!

El Padre Slavko encontró su inspiración en Cristo y en Francisco. Cristo, que nunca escribió nada, que únicamente sembró la palabra que Sus discípulos escribieron. Cristo sabía que sólo alguna de esa semilla cae en tierra fértil y, en la vida del Padre Slavko, esa palabra se cumplió hasta el final. Cayó en la tierra fértil de la fe, del corazón, de la tradición que él bebió en el hogar familiar y dio fruto al ciento por uno.

Después, la imagen de Francisco que lo entusiasmó. Francisco, al igual que Cristo, el maestro de todos nosotros. Francisco, el más grande entre los grandes, aquel que arrojó sus costosos vestidos a la cabeza de su padre, un próspero comerciante en telas, Francisco quien amó la pobreza por la pobreza. Esa actitud también fue la inspiración diaria del Padre Slavko: no tener nada, darlo todo, ser como Pablo, todo para todos los hombres, para poder salvar algunos para Cristo. El tenía, por así decirlo, sus bolsillos siempre llenos de agujeros, daba a su derecha y a su izquierda, sin preguntar a nadie quién era o qué era. El aprobó el examen de la fe de la lectura del Evangelio de hoy, porque el amor al hombre y a Dios fue encarnado en su persona. El quiso ser un rayo de luz en la noche de este mundo. El Padre Slavko tenía en sí mismo una inclinación hacia lo trascendente, hacia lo eterno. Sabemos que unos cuantos rayos no dispersan la noche, que unas cuantas olas no levantan ni mueven el océano, pero si un hombre como nuestro Padre Slavko se maravilla ante una flor o ante el trozo de pan que reparte a los pobres, entonces el mundo ya está cambiando para bien. Esto es exactamente lo que el Evangelio nos dice sobre el encuentro final con el Señor Jesucristo el día del juicio, algo que el Padre Slavko entendió literalmente y también lo vivió.

Si el Señor le hubiera enviado el mensaje: Oye, Padre Slavko, mañana vas a morir, creo que ni por un momento él hubiera dejado de hacer lo que hacía cada día. Y es que todo lo que hacía tenía un solo propósito: glorificar a Dios, servirlo. El no se hubiera tomado un tiempo libre para meditar sobre su vida. No hubiera renunciado a su ascenso al Monte de la Cruz, no hubiera abandonado su oración y su adoración, y tampoco hubiera renunciado a aconsejar a tantas personas, ni dejado de visitar a los más humildes. Si el Señor nos hubiera quizá enviado un mensaje así a nosotros, lo más probable es que nos hubiéramos retirado a nuestra habitación y que hubiéramos tratado de revisar nuestra vida, sacando el mayor provecho posible de ese momento de misericordia. Probablemente hubiéramos meditado esa palabra de Dios, habríamos elegido y habríamos tratado de vivir intensamente. Pero el Padre Slavko, ante ese tipo de palabras de Dios, simplemente hubiera seguido haciendo lo que hacía: arder por Dios y por el hombre. Una vez le preguntaron a un hombre santo por qué nunca tenía miedo, por qué no estaba asustado. El hombre santo respondió: "¡Porque todos los días pienso en mi muerte!" La gente tiene miedo porque teme todo lo que le rodea y por todo lo que posee. Sin embargo, cuando se encara la propia muerte, cuando se vive cada día contemplando la propia muerte, todo lo demás se vuelve superfluo para la persona. La muerte es la medida real de la vida. Envía claramente el mensaje sobre aquello que el hombre debe vivir y de dónde debe sacar su fortaleza.

El pensamiento de la muerte debe presentarnos otra dimensión a todos nosotros y ésta es: se vive poco tiempo y hay que dejar signos claros tras de uno, señales, señales en el camino y directrices para el amor. Huellas que otros recuerden con alegría, rastros y caminos por donde otros puedan pasar. Jesús, sabiendo que Su tiempo había llegado y por que amo a los suyos, a quienes había sacado del mundo, los amó hasta el extremo, tomó una toalla y una jofaina y lavó los pies de Sus discípulos. Los pies son los miembros más sucios del hombre. En Su amor, Jesús tocó pies sucios pero también heridos, tocó el tendón de Aquiles de cada persona. ¿Qué más podemos decir de las huellas que el Padre Slavko dejó tras de sí? El pasó por este mundo, como Su Señor, haciendo el bien, proclamando a Jesucristo, predicando el Evangelio, celebrando la Eucaristía, adorando a Cristo en la Eucaristía y en la cruz, tocando los puntos dolorosos, los tendones de Aquiles.

Sin embargo, el Padre Slavko no se quedó en las palabras. El vertió las palabras en acciones, olvidándose de sí mismo. Se dio hasta el final precisamente por los que más ayuda necesitaban. El fue alguien que ayudó espiritual y materialmente, un compañero para muchos. Más allá de los números. Dejó su huella, indeleble. Hizo suyas las palabras de Jesús: "Como el Padre me ha amado, así te amo yo" y "Nadie tiene un amor más grande que éste: dar su vida por sus amigos".

El Padre Slavko dio su vida por todos, por encima de todo amó a quienes nadie amaba, a los excluidos y abandonados, a aquellos que el pecado y el odio humano habían herido tremendamente. El consoló, sanó heridas, ayudó, aceptó. Se olvidó de sí mismo y por eso se fue tan pronto, porque se volcó en todos.

¡Nuestro querido Padre Slavko! Estamos agradecidos con Dios por haberte tenido. Estamos agradecidos con El por haberte llamado a nuestra comunidad Franciscana. Estamos agradecidos con El por los dones con los que te favoreció y porque tú los usaste al máximo. Estamos agradecidos con tu familia por entregarte a nuestra Provincia, de la cual serás una de sus figuras más luminosas. Creemos que en ti, tenemos en el cielo un auxilio y a un intercesor, a un sanador de todas las heridas que oprimen a este pueblo y a esta Iglesia y al mismo tiempo, a un reconciliador que implora la paz de Cristo, la paz de Cristo Rey para todos nosotros.

Tenemos confianza en que ya te reuniste con el Señor, cara a cara, mirada a mirada, cuando te presentaste ante Su trono, tal como el Evangelio de hoy, Fiesta de Cristo Rey, nos lo dice. Tú pasaste por Su escuela de servicio, no de dominio, de dar, no de guardar, de extrema pobreza, no de riqueza. Y por eso confiamos que El es tu recompensa, e innumerables personas después de haberte conocido podrán decir: "Gracias, Señor, porque Slavko existió, porque gracias a él puedo decir afirmativamente: Existen algunos seres a través de quienes me he enamorado de Dios, personas por medio de las cuales, Dios se ha acercado más a mí, Jesús y María."

Querido Slavko, Tú te extinguiste sirviendo a María, la Madre de Jesús, sirviendo su presencia aquí y en el mundo entero. Fuiste el mensajero y el propagador de su piedad que para ti fue siempre cristocéntrica. Confiamos en que la Iglesia de Cristo nunca te olvide. San Jerónimo lo expresó de esta manera: "No hay que sentir pena por los muertos, sino estar agradecidos porque convivimos con ellos y porque seguimos vinculados a ellos. Creemos que ellos están en Dios y todo aquel que está en Dios, está vinculado a la familia entera de Dios." Con este pensamiento expreso mi simpatía a tu madre Lucía, a tus hermanos, a tus hermanas y a todos tus familiares. Y doy gracias a tu hogar por haberte entregado a nosotros y por haberte tenido.

Finalmente, nuestro querido Padre Slavko, quisiera pedirte una cosa: Perdónanos si a nestros ojos o si desde nuestro punto de vista no fuiste comprendido. Tú fuiste y quisiste ser siempre "ir catholicus, apostolicus, franciscanus, vir Croata hercegoniensis", esto es, un hombre católico, apostólico, franciscano, croata de Hercegovina. Pasaste frente a nosotros, a menudo incomprendido. Tu pensamiento más allá del resto, tal como el mítico Prometeo, ése que piensa adelante y piensa siempre algo nuevo. Con todo, una cosa queda totalmente clara y es esa palabra de Cristo: "Por sus obras los conoceréis". Tu obra es visible, permanente porque fue entretejida y edificada en la oración, sobre tus rodillas, buscando la voluntad de Dios a través de los signos de los tiempos. Te nos adelantaste, pero permaneces siempre unido a nosotros, en nuestro corazón. Por eso, una vez más, gracias por todo y descansa en la paz de tu Señor, a la sombra de la Iglesia de Medjugorje, del Monte de la Cruz y de la Colina de las Apariciones. Amén.

 
 

Discurso de fr. Ivan landeka en Represenatcion de los Hermanos Franciscanos de Medjugorje

El viernes, después de que con los parroquianos y peregrinos rezó el Vía Crucis en el Krizevac, uno de los tantos cientos y cientos de Vía Crucis por él rezados, el Vía Crucis se convirtió para él en Vía Lucis, para nosotros, al principio incredulidad y luego un choque. Fr. Slavko falleció apaciblemente en su lugar de trabajo, el Krizevac.

Sí, precisamente, en su lugar de trabajo, en el Krizevac. A menudo hablábamos delante de él que la muerte lo iba a sorprender seguramente en el Monte de las Apariciones (lugar de las apariciones) o en el Krizevac. Si hubiera podido elegir el lugar de su muerte, seguramente hubiera elegido como lecho de muerte el Podbrdo o el Krizevac. Finalmente, el Señor le otorgó un ápice de la justicia terrena que nosotros podemos comprender. Esos dos montes fueron su cuarto de trabajo, su escritorio, todo el interior, su querido lugar de oración, las cimas limpias de los montes. Allí sentía cerca al Señor y a la Virgen, tan vivos, humanos y divinos finalmente.
En cuanto a lo demás, me queda solamente agradecer.

Gracias porque allanaste el camino a la Reina de la Paz quien nos quiere conducir a Su Hijo.

Querido Fr. Slavko, en tu vida no hubo sólo ascensos, sino que también recibiste golpes. Sé que recibiste golpes estos últimos años, especialmente en el último tiempo. Te golpeó la gente que estaba cerca y lejos de ti. Sé que te dolía y que padecías. A veces te retraías. Sin embargo, aparte de comentarios breves, todo lo dejabas al tiempo y al Juez supremo y justo.

Perdona, porque no pudimos siempre seguirte, y a veces eso no nos pareció bien. Fuiste a menudo más rápido en las ideas y planes. Tú habías recorrido mitad del camino, y recién nosotros nos dábamos cuenta de que se podía. Ibas siempre adelantado. Nos aflige tanto que te hayas ido de nosotros. Has nacido al Cielo. Sin embargo, gracias porque has respondido al llamado del Señor y de la Virgen. La voluntad del Señor es la última palabra. La aceptamos.

Queridos parroquianos y peregrinos, durante los meses siguientes vendrá la gente y preguntará:
-Dónde está Fr. Slavko, está en casa?
- Respondan: -Sí, está en casa!
Dale el descanso eterno, oh Señor!

 
 

Discurso de fr. Mate dragicevic
en nombre de la parroquia natal de cerin

La parroquia natal de Cerin también llora a su gran hombre su gran hijo Fr. Slavko Barbaric, que se fue tan repentinamente de nuestro lado.

He dicho: ¡un gran hombre! Es grande,porque fue un orante incansable ,porque fue un anunciador valiente de la Palabra de Dios y de los mensajesde la Virgen.

Si San Francisco Javier en el lejano Oriente como misionarios bautizó más de 40.000 personas, Fr. Slavko mostró a millones de personas el camino hacia Dios, porque fue un benefactor insuperable de los pequeños huérfanos, de los enfermos, adictos, pobres, ancianos e inválidos, porque fue alma franciscana simple y simpática, en su comportamiento y como estilo de vida, porque tal como San Francisco amó a todas las criaturas y la madre Tierra: un ecólogo consciente de nuestro tiempo con el lema: a más flores, menos basura, porque fue doctor de teología, pero no en el papel, ni racionalista, sino doctor de la teología del corazón, y ese doctorado lo obtuvo aquí en la escuela de la Virgen. Esa teología del corazón suya la expresó en la palabra escrita y oral, de tal manera que los que lo escuchaban y los lectores no pudieran permanecer indiferentes, porque el triángulo que aquí en Medjugorje la Virgen trazó con lados que unen el Monte de las Apariciones, el Krizevac y la iglesia, él siempre los dibujaba de nuevo y los renovaba con su caminar, la oración y la palabra, y llevó ese triángulo al corazón de la gente. En el Monte de las Apariciones, la Virgen llama al conocimiento de sí: en la devoción del Vía Crucis, en el Krizevac, llama a desprenderse de todo lo que en nosotros es negativo y pecador, y en la iglesia nos lleva a los sacramentos de curación y de renovación espiritual: la Santa Confesión y la Santa Misa. Fr. Slavko fue incansable en el diseño de este triángulo en el corazón de los peregrinos.

Pero los grandes hombres que están arriba no deben bajar, sino que deben seguir ascendiendo. Y así sucedió con nuestro Fr. Slavko. Mientras ascendía al Krizevac rezando el Vía Crucis del Señor, escaló hacia la cima de su Calvario y entonces el Señor lo alzó y se lo llevó.

La parroquia natal de Cerin se despide de este gran hombre con pena, pero también con agradecimiento, decoro y una esperanza cierta.

Querida madre, hermanos y hermanas, familia y amigos del difunto Fr. Slavko.

Todos estamos afligidos, pero nos despedimos agradecidos porque Dios en nuestra parroquia de Cerin encontró a esta familia de la cual surgió este gran hombre. Nos despedimos con decoro del difunto Fr. Slavko, de este gran hombre, pero nos despedimos también con la firme esperanza de que la Virgen, a quien fue fiel, le haya dicho: ¡Bienvenido, hijo mío, al refugio del Padre y la Madre, y gracias por haber respondido a mi llamado!

Querido Fr. Slavko, ¡gracias por todo!¡Descansa en paz en esta tierra croata de Medjugorje!¡Descansa en la paz de Dios!

 
 

Discurso del Reverendo Dietrich Von Stockhausen en nombre de los Sacerdotes de Todo el Mundo que han Peregrinado a Medjugorje

Estimado y querido Fr. Slavko:

Hoy ante tu féretro, quiero agradecerte en nombre de numerosos sacerdotes de habla alemana y en nombre de los sacerdotes de todo el mundo que han venido de todas partes a Medjugorje, y cuya fe fue profundizada y renovada en este lugar. Deseo agradecerte por los innumerables jóvenes que aquí en Medjugorje experimentaron un llamado espiritual o descubrieron de nuevo la fe en el amor que Dios les tiene. Con una vida correcta, comprometida y ejemplar, a través de la celebración de la liturgia, de conferencias y homilías, de la palabra escrita de tus libros, diste un profundo testimonio de fe en el amor que Dios cultiva hacia la gente y hacia toda criatura. Aquí en Medjugorje no sólo comprendiste el llamado de la Virgen, sino que llegaste a ser un instrumento convincente de ese llamado a la conversión y a la fe. De tal forma, a todos los peregrinos que han venido a este lugar les mostraste cuan es necesaria en este mundo la mano llena de amor de nuestra Madre celestial, a fin de que podamos con mayor facilidad y conciencia ir hacia Dios. En la celebración de la Santa Misa, en muchas confesiones, en la adoración eucarística, en la interpretación de la Sagrada Escritura y en los sacramentos, nos mostraste el camino hacia un encuentro verdadero y auténtico con Dios en este mundo. En innumerables encuentros con los peregrinos, en casi todos los idiomas del mundo, y a través de tus libros que fueron traducidos a muchos idiomas, ayudaste a la gente a desarrollar una profunda y sincera confianza en Dios, y fe de que Dios es un Padre que nos ama inmensamente.


Tu muerte repentina en el Krizevac, entre las estaciones 13 y 14 del Vía Crucis, nos muestra una vez más de manera evidente que el amado Padre Celestial aceptó el sacrificio de tu vida junto con María, quien ofreció al Padre su Hijo muerto en la estación 13. Cada día al amanecer subías uno u otro monte, el Podbrdo o el Krizevac, siempre con el rosario en la mano, y de esa forma empezabas tu trabajo cotidiano. Y en el día de tu funeral, en la festividad de Cristo Rey y del Señor de tu vida, para nosotros en un signo que Cristo, Rey y Señor de tu vida, acepta tu obra de vida, y que María, Reina de la Paz, te introduce al Reino de la Paz de Su Hijo. En el mensaje de ayer, la Madre del Cielo nos ha anunciado que has nacido al Cielo. Naturalmente, con eso has elegido y recibido como regalo la mejor parte de la vida y por eso contigo nos alegramos de todo corazón, porque realmente lo mereciste en la Tierra como un fiel colaborador de la Reina de la Paz. La Virgen en su mensaje nos dice que en ti hemos recibido un nuevo intercesor en el Cielo, y por eso te pedimos que desde el Cielo estés junto a nosotros con la misma energía y compromiso que tuviste en la tierra, aquí en Medjugorje, siempre a disposición de todos. Una vez más te agradecemos por tu amistad, tu amor y tu vida ejemplar. ¡Hasta luego en el Cielo!

 
 

Discurso de Magdalena Pajic en Nombre de los Niños y Empleados de la Aldea de la Madre

Querido Fr. Slavko,

El viernes, después del Vía Crucis tenías que visitar la Aldea de la Madre. No sé si querías ver a alguno o a todos nosotros. Ahora aquí estamos todos juntos en esta fila de dolor. Incluso la pequeña Maja de Bjelovar, aquí están Boris y Toni, quienes están en silencio con una expresión de incredulidad, y la tía Ruzica reza las Ave Marías del Rosario para ti.

Durante largo tiempo el viernes en la noche nos quedamos preguntando por qué y adónde te habías ido y en vez de una respuesta veíamos a las religiosas confundidas que permanecían en silencio.

Algunos de nosotros no nos damos cuenta de lo que ha sucedido verdaderamente, algunos quizás olvidarán tu aspecto, pero en todos nosotros, dolidos y con un poco de enojo porque ya no estás, en nuestros pechos se anida el deseo de decirte un gracias muy grande.

Gracias, Fr. Slavko, porque tuviste la idea de fundar la Aldea de la Madre, gracias porque no tuviste miedo de aceptarnos a todos nosotros que somos tan diferentes. Gracias porque nos enseñaste a ser valientes en la vida haciendo que fuéramos al Podbrdo a rezar las decenas aun cuando recién aprendíamos a silabearlas.

Gracias, porque vimos que los juguetes tienen colores, porque el dulce de leche es dulce y porque para el balancín son necesarios dos. Gracias, porque para la Primera Comunión pudimos usar vestidos blancos como los demás niños. Gracias porque nos enseñaste cómo hay que amar a la Virgen y rezarle a Dios. Gracias porque a pesar de todo, nosotros descubrimos también el significado de la palabra amor. Y mientras todos los demás cuando nos encontraban nos decían que: el tiempo cura todo, solamente tú, y ahora tu muerte, nos decían que el tiempo es un mero acompañante, mientras que solamente el amor cicatriza y cura todo.

Tal como fue suficiente un momento para que la muerte te arrebatara de nosotros, así necesitamos tan poco para conocer tu amor y sacrificio. Por eso sabemos que cada vez que tiremos basura en donde no corresponda, cada mala calificación nuestra, cada desobediencia a las Atías@ será una ofensa a tu amor y sacrificio. Por eso con estas palabras ante tu tumba firmamos un voto de fidelidad a tu palabra, a tu obra.

Y mientras padecemos como humanos, tú como si nos preguntaras: Hijos, )dónde está vuestra fe? Y justamente en ella nosotros te vemos en unión con nuestra y tu Madre y nos sentimos más aliviados. Esa es nuestra única esperanza, ya que, porqué no reconocer que con tu partida la Aldea de la Madre, nuestro orfanato se ha convertido el mismo en un gran huérfano.

Y seguramente nos tomaría el miedo si continuáramos esperándote. Es mejor que tú nos esperes, tu seguramente ya te encuentras en el santuario celestial, y mientras vemos como por el sendero, de espaldas e inclinado levemente hacia delante, te vas de la Aldea de la Madre, por primera vez no decimos: Adiós, Fr. Slavko, sino que con el corazón herido, con un alma infantil y pura y con la voz llena de ímpetu decimos: ¡hasta pronto y gracias, nuestro querido, Fr. Slavko!

 
 

Discurso de la Estudiante Gabriela Cilic Een Nombre     del Fondo de Amigos de Los Jóvenes Dotados de Talento

Querido padre nuestro, Fr. Slavko,

 En nombre del Fondo Amigos de los jóvenes dotados de talento, de Medjugorje y en nombre de todas las diez generaciones a los cuales les conseguiste miles de becas y ayudaste en el crecimiento espiritual ¡gracias infinitas!

Nos despedimos de ti, forjador de la idea y fundador del Fondo, de nuestro respetado y querido presidente, nuestro Fr. Slavko. 
Querido amigo, la realidad de la partida física es dolorosa, pero la fe en los caminos de Cristo por los cuales anduviste, con la Cruz viviste y bajo la Cruz falleciste, es el resumen de todo tu camino terreno, camino de amor, de ofrecimiento al prójimo.

Nombrar todo el bien, las grandes y nobles obras que hiciste por este Fondo y por nosotros, en este momento no es posible, y no estamos conscientes de su alcance.

Estamos convencidos de que en un tiempo venidero se reconocerán la nobleza y el alcance de tus obras, aunque en este momento estamos dispuestos a reconocer que no estamos conscientes de la grandeza de lo que hemos perdido, como también hacer el voto de que seguiremos el camino de la Reina de la Paz que tú nos mostraste.

Los colaboradores del Fondo y nosotros los estudiantes del Fondo ponemos palabras de agradecimiento junto a tu hábito, pidiéndole al Padre celestial que te dé el lugar merecido en la Jerusalén celestial, y que a tu espíritu noble le permita quedarse entre nosotros.

El poeta A.B. Simic dice:"Tú no presagias mi regreso y mi cercanía en la noche cuando murmura en tu oído el claro de luna...y cuando a través del crepúsculo ves la sombra negra que se mueve del otro lado de la oscura agua tranquila quiero que sepas: yo camino derecho y solemne,como si estuviera a tu lado.

Permanecerás siempre en nuestros corazones y en nuestras oraciones. Gracias

 
 

Discurso De Boris Vidovic En Nombre De La Comunidad Cenaculo 

¡Gracias!
A todos nos ha sorprendió la muerte repentina de Fr. Slavko Barbaric en el monte Krizevac de Medjugorje después del rezo del Vía Crucis. Una muerte tal, parecida a la de Jesús, nos deja el consuelo y la esperanza de que el Señor eligió el tiempo justo.

Gracias, Fr. Slavko, por todo lo que hiciste por todos los necesitados, los pobres, por todos los estudiantes, por todas las familias y por muchos, muchos otros.

Gracias porque protegiste la vida, irradiaste paz y amor, porque tuviste siempre tiempo para conversar. Gracias por tu oración, tan concreta y tan poderosa y perseverante, por todas tus largas vigilias y adoraciones de rodillas, gracias por tu ejemplaridad.

Pero, más que todo, gracias por tu testimonio cotidiano e incansable de los mensajes de la Virgen en estos dieciocho años de tu permanencia en Medjugorje.

Sabemos que ahora tenemos un gran patrono e intercesor en el Cielo.

 
 

Discurso dDe Jure Dzida, Alcalde de Citluk 

Condolidos amigos, querido Fr. Slavko, 

Con el corazón afligido, con el alma condolida y conmovida en nombre del municipio de Citluk, en el cual nuestro difunto nació, gran parte de su vida transcurrió, agotándose y consumiéndose hasta el final y que ahora descansa en la paz eterna, me despido y expreso mi gran agradecimiento y elogio.

Desde que el cielo en Bijakovici y en Medjugorje se abrió, y la Virgen habló, Fr. Slavko, hijo de San Francisco, amante de su tierra y del pueblo croata como Amensajero del gran Rey@ llamó al mundo a acercarse a Dios, diciendo que existe una región llamada Herzegovina sobre la cual el Cielo se abrió y habló, que en ella vive un pueblo de Dios, el pueblo croata, pueblo de fe, cultura, aflicción y esperanza.

¿Cuántos nos conocieron a través de él?
¿Cuánto nos ayudaron gracias a él?
¿Quién podría cuantificar esto?
El jueves, en la Aldea de la Madre, hablamos con benefactores acerca del proyecto de una casa de ancianos.
Fr. Slavko, ¡amaste Medjugorje!¡Fuiste un enamorado del Krizevac!
En el Krizevac diste tu último suspiro y entregaste tu alma.
En Medjugorje encontraste la paz y el descanso eterno. 
Fr. Slavko: ¡Gracias por cada una de tus palabras!
¡Gracias por cada consejo!
¡Gracia por cada estímulo!
¡Gracias por cada ayuda recibida por tu mérito!
¡Gracias por cada obra buena tuya!
¡Gracias porque diste a conocer al mundo tu tierra y tu pueblo! 

Fr. Slavko, no te olvides en el Cielo de las necesidades y las angustias de tu tierra y de tu pueblo.
Descansa en la paz del gran, diligente e incansable trabajador y del hombre justo que fuiste.

 
 

Discurso en el Cementerio de Jakov Colo en Nombre de los Videntes 

            ¡Querido hermano nuestro Fr. Slavko! ¿Cómo no recordar todo esos años que transcurrimos juntos: cada conversación nuestra, cada oración nuestra comunitaria y todo lo que pasamos juntos?¿Cómo no recordar cada sacrificio tuyo y cada lucha tuya por nosotros?¿Cómo no recordar tu bondad y tu amor hacia nosotros? A menudo nos decías: "¡¿Saben ustedes que los quiero?!" Sentimos tu amor tantas veces  y de tantas maneras. Recordamos tantas palabras tuyas. A menudo nos preguntabas después de las apariciones: ¿Cómo se siente la Virgen?@ Tú hermano estás ahora con Ella, tú que consagraste tu vida a Ella, tú que hiciste todo para que todos conocieran Su amor y Su bondad, amor y bondad que se encontraban justamente en ti, y eso lo pudo experimentar toda persona que te conoció. Te agradecemos, querido hermano, por tu apoyo hacia nosotros que tantas veces necesitamos, y que nos lo diste en cada momento. Te agradecemos por cada uno de tus consejos que nos diste cuando más los necesitamos. Gracias porque nos guiaste por nuestra vida espiritual y porque nos ayudaste a través de la oración en nuestra vida privada. Gracias por cada una de tus visitas a nuestros hogares que trajeron tantas bendiciones y alegría a nuestras familias. Gracias por cada una de las veces que jugaste con nuestros hijos, los cuales supieron reconocer al amigo verdadero y auténtico. Hoy, querido hermano, lloramos, pero al mismo tiempo nos alegramos porque tú estás con aquella que amaste inmensamente y por quien diste tu vida, la Virgen. Tu obra, bondad y amor vivirán siempre en nosotros, y tu querido hermano ora siempre por nosotros y cuídanos siempre. Ahora hermano, te decimos lo que nos decías siempre: ¿Sabes hermano, cúanto te queremos?

 Tuyos: Jakov, Ivan, Mirjana, Ivanka, Vicka i Marija.

 
 

Discurso de Despedida del Parroco de Medjugorje
Dr. Fr. Ivan Sesar en el Cementerio

¡Queridos hermanos y hermanos!¡Querido Fr. Slavko! Ninguno de nosotros que te conocíamos mejor o que vivíamos contigo no necesitábamos preguntar en qué lugar te hallabas el domingo en la tarde, todos sabíamos muy bien que ese tiempo lo tenías reservado estrictamente para el rezo del Rosario en el Podbrdo. Ni la lluvia, ni el sol, ni el viento, ni la tempestad, ni cualquier otra cosa podía apartarte de esa intención. Hoy, en el Podbrdo hay un gran vacío y reina la tristeza esperando a su invitado más querido y asiduo. ¡Pero tú ya no estás! No estás porque al Amo de la vida y de la muerte consideró que precisamente el viernes, cuando por enésima vez habías subido el escarpado Krizevac, meditando sobre la Pasión y muerte de tu Maestro y Salvador, Jesucristo, al pie de la Cruz, entregases tu alma a Dios. ¡Qué simbolismo! Amaste la Cruz, la cargaste incansablemente, la adoraste regularmente, a sus pies en el Krizevac, y allí falleciste.

Fr. Slavko nació en un entretiempo, cuando la primavera reemplaza el invierno, el 11 de marzo de 1946, en Dragicina, parroquia de Cerin: su padre se llamó Marko y su madre se llama Lucía, apellido de soltera Stojic. Terminó la escuela primaria en 1961 en Cerin. Cursó el liceo clásico en Dubrovnik del 1961 al 1965, lugar en que obtuvo su bachillerato. Se puso por primera vez el hábito franciscano en Humac, el 14 de julio de 1965. Estudió Teología en Visoko, Sarajevo, Graz y Freiburg. Profesó sus votos solemnes el 17 de septiembre de 1971 en La Verna, lugar en que nuestro padre San Francisco recibió los estigmas. Fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1971 en Reutte (Austria). Después de 5 años de servicio pastoral en Capljina continuó sus estudios en Freiburg donde en 1982 obtuvo un doctorado en el campo de la pedagogía religiosa y el título de psicoterapeuta. De 1982 a septiembre de 1984 trabajó en Mostar como catequista de estudiantes.

Gracias a su conocimiento de las lenguas principales de Europa y su amor infinito hacia la Madre de Dios, y aparte de las obligaciones en las parroquias en las cuales él trabajó, Fr. Slavko consagró cada momento libre al trabajo con los peregrinos en Medjugorje. Fue trasladado oficialmente a Medjugorje en septiembre de 1983, lugar en el que permaneció hasta 1985. A partir de 1985 hasta septiembre de 1988 cumplió la función de vicario oficial de la parroquia de Blagaj, y el tiempo libre lo dedicó en Medjugorje trabajando incansablemente con los numerosos peregrinos que visitaban este lugar. De 1988 a 1991 fue maestro auxiliar de los novicios en Humac, donde también cumplió la función de vicario oficial de la parroquia.

Al inicio de la guerra en Bosnia-Herzegovina, cuando la mayoría de los frailes más ancianos se fueron como refugiados a Tucepi, se presentó el problema de los confesores en Medjugorje. Por autorización oral de Fr. Drago Tolj, provincial de ese entonces, Fr. Slavko se trasladó a Medjugorje y permaneció hasta su muerte, la cual acaeció el viernes a la 15,30 y que produjo sorpresa y conmoción.

Alguien escribió que no es importante cuánto se vive sino cómo se vive. Si esa es en verdad la medida de la vida entonces se puede decir con seguridad que Fr. Slavko vivió al menos tres vidas. Fue un trabajador incansable sin horario ni lugar de trabajo fijos: en un momento lo podías ver como hablaba a los peregrinos, al siguiente como consolaba a los afligidos que cada día lo buscaban, después como corría a la Aldea de la Madre, institución que él fundó y que le dio mucha alegría, institución que se ocupa de más de 60 personas, principalmente huérfanos de guerra y niños de familias separadas.

Nombrar todo lo que nuestro querido Fr. Slavko hizo es difícil puesto que para eso necesitaríamos mucho, mucho tiempo. Eso lo testimonian de la mejor forma los cientos de telegramas de condolencias que solamente estos días hemos recibido de todo el mundo. En pocas palabras, él fue niño en un niño, mártir en un mártir, intelectual en un intelectual. Fue madre de los perdidos y de los abandonados. Fue dependiente de aquellos que ayudaba. Al menos debemos mencionar lo que es conocido por todos, el hecho de que esperaba la salida del sol regularmente en el Krizevac y en el Podbrdo, y los cambios de día de pie. Nadie lo vio nunca frente a un ordenador escribiendo, y a pesar de eso, él fue uno de los escritores más fecundos de libros de contenido espiritual. Sus libros fueron traducidos en veinte idiomas e impresos en más de 20 millones de ejemplares en todo el mundo.

Muchos decían que era un hombre extraordinario y realmente así lo fue. Precisamente por eso su partida se hace más dolorosa ya que los milagros no ocurren todos los días ni estos grandes hombres nacen a menudo.

¡Mi querido Fr. Slavko! Nunca pensé que nos íbamos a despedir tan pronto, ni en sueños pensé que yo te iba a leer este curriculum vitae, aunque dicen que las perlas no tienen curriculum vite, sino curriculum gloriae; viven permanentemente ya que no fueron halladas sino donadas, pero al Amo de la vida y la muerte le fue oportuno llamarte ahora y nosotros aceptamos Su voluntad. Dejas detrás de ti grandes proyectos que será difícil realizar sin ti, pero aquí ante tu tumba abierta en la cual tú descansas en paz, te prometo que al menos procuraremos continuar lo que tú has empezado, porque sé que es tu más grande deseo.

Descansa en la paz de Dios y que el Dios bueno y misericordioso premie cada obra buena tuya. Amén.

 
 

El Diario de Sor Emmanuel

Medjugorje, Diciembre 15th, 2000

La aldea está tranquila en estos días. Los sacerdotes están haciendo su máximo para llenar el vacío después de la partida del Padre Slavko ¡y estamos descubriendo nuevos talentos! El Padre Svet ha tomado a su cargo la "Aldea de la Madre" y otros Franciscanos disponibles están guiando con éxito el Rosario, las Horas Santas así como las oraciones en las montañas. Nuestro párroco, el P. Ivan Sesar, se regocija al ver que el conjunto de su gente prosigue fielmente el espíritu de oración del P. Slavko. Todas las actividades y retiros programados continúan, incluso los retiros de "ayuno y oración" en Domus Pacis.

Durante su última Misa, celebrada en privado para un grupo austríaco la misma mañana de su muerte, el P. Slavko dijo:
- Siempre nos estamos quejando; quisiéramos estar en otro lugar o vivir en otro tiempo, por ejemplo en tiempos de Jesús. Pensamos que de ese modo hubiéramos podido amarlo, tocarlo, hubiéramos creído en El... Pero tengan la seguridad que si otro lugar u otro tiempo hubieran sido mejores para nosotros, ¡Dios nos hubiera puesto ahí! El pudo hacerlo.

Poco antes de su muerte, el P. Slavko también celebró una Misa en el Cenáculo. Todos esos jóvenes ex drogadictos habían experimentado la ausencia de paz en sus familias. El P. Slavko les dio -a sus hijos espirituales- lo mejor de si mismo:
- "¿Saben cómo comenzamos a perder la paz? Cuando empezamos a centrarnos únicamente en un solo aspecto de una persona, un aspecto que no nos gusta, fuera de contexto, sin tomar en cuenta a la persona entera.

"Entonces vemos sólo ese aspecto en particular de la persona y nos volvemos críticos. Olvidamos todos los demás aspectos. Concentrándonos así en la única cosa que nos molesta, nos volvemos ciegos, aunque ese defecto, mal hábito o incluso ese pecado sean reales. Perdemos de vista toda la belleza en la vida de esa persona, lo que él o ella hizo antes, lo que dio, lo que ha sufrido etc. Tenemos una visión limitada de la persona, una visión falsa. Nos volvemos prisioneros de esa falsa visión. ¡Perdemos la gratitud! Y sin gratitud, no podemos tener paz porque es la gratitud lo que prepara la venida de la paz."

"Cuando alguien viene a verte, si le expresas tu gratitud por lo que ha hecho y por todos sus demás esfuerzos, entonces será difícil para él o para ella tener algo en contra tuya por cualquier causa y es que así, tú habrás preparado ya el camino para la paz y la reconciliación."

"Es tan fácil molestarnos en nuestra relación con alguien a causa de una falta que nos parece insuperable. ¿Por qué no podemos ver más allá de ella? Es porque ponemos límites a nuestra visión, a nuestra actitud. Cuando esto suceda, debes decirte a ti mismo: "¡Oh, estoy destruyendo la paz!"

"Debemos tomar una decisión básica, la de ser siempre agradecidos y tener ante cualquier circunstancia, para cualquier cosa, una visión -una perspectiva- que reconozca lo que los demás hacen por nosotros, que reconozca lo que Dios hace por nosotros ¡y también lo que dios hace por otros a través nuestro! ¿Hoy me molesta la lluvia? "Bogu hvala!" (Gracias a Dios). En efecto, la lluvia de hoy podrá perturbar mis planes, pero si Dios la envía, es para que la tierra se prepare a dar fruto y podamos comer el próximo verano."

"Debo amplificar mi visión y permitir que brote la gratitud. Mi paz siempre será restaurada por la gratitud."

El P. Slavko nunca hablaba en teoría, a él le gustaba más bien transmitir enseñanzas de su propia experiencia, de su propia vida, de sus luchas espirituales. De hecho, sus últimas acciones fueron gestos de reconciliación. Se dedicó a restaurar la paz donde ésta hubiera podido ser dañada.

Sólo nos quedan tres semanas más antes de la clausura del Gran Jubileo (Enero 6). No es demasiado tarde para ingresar en él con gratitud y de todo corazón e intercambiar cualquier perdón que sea necesario para restaurar la paz. En cuanto a mí, en la gracia de este "tiempo de Primavera" y de esta Navidad jubilosa, sinceramente pido perdón a todos aquellos a quienes haya podido lastimar, aquí en Medjugorje y en cualquier otro lugar, por mi falta de disponibilidad, por responderles demasiado abruptamente -quizá con rudeza- o por mi falta de comprensión. Aún más, apelo a su caridad y les pido sus oraciones a fin de que en el futuro siempre actúe de la manera en que la Gospa lo haría en mi lugar y en las mismas circunstancias. ¡Gracias!

Ciertamente, el auténtico testigo de Medjugorje es alguien que difunde los mensajes, pero más que con palabras - uno que ha puesto el Corazón de María en su interior y deja que este corazón irradie bondad a través suyo.

Algunos podrían sentirse tentados a lamentar el vacío dejado en Medjugorje por la ausencia del P. Slavko. Algunas personas podrían decir: "Es demasiado tarde, perdí la oportunidad de conocer a este extraordinario sacerdote". ¿Pero qué haría él mismo en esta situación? El solía decir: "He recibido una gracia especial: cuando el día termina, lo he olvidado todo". El nunca se lamentaba por el pasado ni temía el futuro, simplemente vivía el presente. "¡Sigan adelante!" Nos dijo María dos horas después de que él murió en el Krizevac. ¡Esta es verdaderamente la forma en que el propio P. Slavko nos hubiera hablado! Sí, tal como un pionero, el P. Slavko nos despejó el camino; durante casi veinte años él explicó cómo seguir ese camino. Ha llegado la hora de que nosotros ya no sigamos dependiendo de un hombre, sino que valoremos el ejemplo que nos dio y sigamos ese camino, el camino de la Reina de la Paz. Si esa Reina nos dice: "Su hermano Slavko intercede por ustedes", ¡qué intercesor tan poderoso ha de ser! Libre de las limitaciones del tiempo y el espacio y de las contingencias de la naturaleza humana, el P. Slavko ahora es más activo que nunca antes a favor de Medjugorje y de aquellos que han elegido caminar con María el camino a la santidad.

No es casualidad que la Gospa nos hablara de "la venida de un nuevo tiempo" justo un mes antes de que el P. Slavko falleciera. Si está por venir "un tiempo de Primavera", ¿cómo es posible que traicionemos las palabras de María y el ejemplo del P. Slavko gimiendo como si, en vez de ello nos esperara un tiempo de otoño o de invierno? Medjugorje está siendo purificado a fin de hacerse mucho más grande, más poderoso y más fructífero que nunca!!!

Un día, una mujer se acercó al P. Slavko y le dijo: "¡Debería Ud. tomarse un descanso!" A él le irritaba a menudo este tipo de comentarios y levantando su mano al aire, respondió: "¡Descansaré en el Cielo!" Ahora yo quisiera bromear con él en mi corazón y decirle: "¿Slavko, de veras estás descansando?" Desde que él falleció, nunca lo había visto tan híperactivo. Ya me ha ayudado en un montón de asuntos importantes. No, él no ha dejado Medjugorje, su puerta está ahora abierta de par en par sin interrupciones, las 24 horas del día. ¡No más filas de espera! Los que están en el Cielo tratan a cada persona que los llama como si él o ella fueran los únicos en el mundo entero.

Gracias, Gospa querida, por este apoyo celestial, ¡le ofrecemos a tu Divino Hijo la Navidad más hermosa!
SisterEmmanuel

 
 

Boletin de Prensa No. 157 - Diciembre 26, 2000

Fue Sepultado Fr. Slavko Barbaric

El 26 de noviembre fue sepultado Fr. Slavko Barbaric. La Santa Misa de funeral, con la concelebración de alrededor de 150 sacerdotes en presencia de alrededor de 10.000 fieles, fue presidida por MonseZor Ratko Peric, obispo de Mostar y Duvno, y administrador perpetuo de Trebinje y Makarska. Fr. Slavko fue sepultado en el cementerio local de Kovacic.

Los discursos de despedida del funeral de Fr. Slavko se hallan en nuestra página web: www.medjugorje.hr

La Obra de Fr. Slavko Continua Viviendo

Junto con el dolor y llevados por la esperanza cristiana, deseamos decir a todos los peregrinos y amigos de Medjugorje, que la obra de Dios comenzada por iniciativa de Fr. Slavko Barbaric continúa viviendo a través de los colaboradores que durante aZos siguieron las iniciativas de Fr. Slavko.

Las obras de amor cristiano (la Aldea de la Madre, el Fondo de amigos de los jóvenes dotados de talento, el fondo para los niZos de los defensores caídos en la guerra y para ayuda de los necesitados) continuarán viviendo gracias a vuestro amor, y los seminarios de oración (para matrimonios, sacerdotes, jóvenes) continuarán en el espíritu del Evangelio de Jesús y de los mensajes de la Virgen.
Para todas las informaciones con respecto a la obra de Fr. Slavko, les rogamos dirigirse al párroco Fr. Ivan Sesar y a la Oficina parroquial.

Gracias y gloria al Señor por haber dado a Medjugorje tal hombre, sacerdote y franciscano.

 
 
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