Santa Misa en Memoria del P. Leonard Orec

Homilía del P. Ivan Landeka

21.01.2003 - El martes, 21 de enero, en el primer aniversario luctuoso del P. Leonard Orec, se celebró en su memoria la Santa Misa en Medjugorje. La celebración eucarística fue presidida por el P. Ivan Landeka, antiguo párroco de Medjugorje y colaborador del P. Leonard durante muchos años, quien después de su muerte tomó a su cargo la responsabilidad de la Asociación Religiosa y Humanitaria "Medjugorje-Mir", fundad por el P. Leonard. En la introducción a la Misa, el P. Ivan recordó la personalidad y la obra del P. Leonard.

"Esta noche recordaremos a una persona, a un creyente que estuvo estrechamente ligado a este lugar ya los eventos de Medjugorje durante su vida terrena. Hoy se cumple un año del fallecimiento del P. Leonard Orec.

El pasó tres años en la parroquia de Medjugorje y un año como su párroco. En 1981, cuando iniciaron las apariciones de Nuestra Señora, él todavía estaba en Alemania. Desde el mero principio, él siguió estos eventos metódicamente y con la reserva necesaria. Dedicó especial atención al impacto de los eventos de Medjugorje y a sus frutos pastorales, lo que lo llevó a asumir una actitud positiva y de apertura. A su llegada a Medjugorje en 1988, él continuó desarrollando las fundaciones de labor pastoral ya establecidas dentro de la parroquia misma y con los peregrinos. En 1992, cuando estalló la guerra en Bosnia Hercegovina, él se las arregló en muy poco tiempo para crear vínculos de amistad entre los peregrinos de Medjugorje, a fin de ayudar a personas empobrecidas y amenazadas por la guerra y la persecución.

Frente a las privaciones y la desesperanza de las personas que encontraron refugio en la costa adriática de Croacia, frente a las olas de exiliados y expatriados de Bosnia Hercegovina, él asumió un papel que parecía demasiado pesado para la fortaleza de un hombre ya anciano.

Durante las noches, con toda pa, se dedicaba a orar y a trabajar, motivando a multitud de personas, la mayoría de ellas peregrinos de Medjugorje de todas partes del mundo, a confirmar por medio de su ayuda que la Reina de la Paz habla en serio cuando se refiere a la conversión y la paz, las cuales no están separadas de la vida cotidiana y sus penas, sino que son confirmadas precisamente ahí.

Aunque ya era un hombre anciano, él no tenía dificultades para emprender viajes riesgosos dentro de Bosnia, hacia Bulgaria, Rumania, Albania, Kosovo y muchos otros países. Con la seriedad ue lo caracterizaba como profesor de teología y maestro de novicios franciscanos, él vivió la última década de su vida entre los pobres y necesitados de su tiempo. Y nunca lo lamentó.

El amor por Nuestra Señora permeó su vida entera, especialmente desde la época en que estudiava las devociones populares de los fieles católicos en Bosnia Hercegovina. El admiraba y respetaba a los "tíos" ancianos (NB: manera como popularmente se hablab de los Franciscanos) que fueron capaces, durante la ocupación turca y en la época de libertad restringida para los cristianos, integrar en breves oraciones y cantos las verdades fundamentales de la fe y la moralidad cristiana. El P. Leonard también fue un sincero y ferviente patrocinador de la labor misionera de la Iglesia. Los fieles más ancianos de la diócesis de Mostar lo recuerdan como intérprete del Concilio Vaticano Segundo. Con un pequeño grupo de sacerdotes, él visitó todas las parroquias de la diócesis a fin de explicar con palabras sencillas los documentos del Concilio y la renovación de la liturgia de la Iglesia.

El pasó casi cuatro años en la Curia General de la Orden Franciscana en Roma. Trabajó en proyectos humanitarios y educativos de la Orden. Vivió con sencillez su misión cristiana y religiosa, con sencillez acogió y amó a las personas, con sencillez se acercaba a los necesitados a los que nunca dejó con las manos vacías.

El P. Leonar tuvo una multitud de amigos, pero nunca fueron sus amigos privados. Con facilidad edificaba amistades entre las personas, pero siempre de tal manera que ellas se convirtieron y permanecieron amigos de la comunidad entera donde él vivía.

Delante de Dios, recordamos su vida y recordamos tambien a sus colaborradores ya fallecidos. Recordémonos unos a otros todo esto, a fin de no olvidar a los bienechores ni las buenas obras, especialmente para no olvidar la bondad de Dios."

 
 
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