Algo más definitivo acerca de Medjugorje

Comentario editorial de Glas Koncila, periódico católico oficial nacional de Croacia, Zagreb, 5 de mayo de 1991, pág. 2.

La última declaración de los Obispos católicos de las Repúblicas Socialistas Federales de Yugoslavia acerca de Medjugorje es el clásico ejemplo de la antiquísima práctica centenaria de la auténtica prudencia eclesiástica. Es la demostración de que la Iglesia, por encima de todo, respeta los hechos, de que mide cuidadosamente sus competencias, y que en cualquier asunto se interesa sobre todo del bien de los fieles.
Es un hecho conocido por todo el mundo que, debido a las notícias acerca de las apariciones de la Virgen, ya casi por diez años, tanto gente creyente como inquiridora se ha reunido en Medjugorje. La pregunta es si es un hecho real que la Madre de Dios se está apareciendo y dando mensajes. Los Obispos, agarrándose cuidadosamente a su competencia, declaran que "Basándose en las investigaciones hasta ahora, no puede afirmarse."

El contenido y el significado de esa declaración ha de considerarse en dos niveles. En este caso, el primer y esencial nivel es que los contenidos de unas tales posibles llamadas así, revelaciones privadas, no pueden ser añadidas a los contenidos de la fe, revelados y obligatorios. Por consiguiente, ni los Obispos ni el mismo Papa tienen autoridad, ni para concluir infaliblemente de que la Virgen se ha aparecido realmente en algún sitio, ni para imponer a los fieles que crean que se ha aparecido. El Magisterio de la Iglesia es infalible bajo unas condiciones bien conocidas, sólo cuando afirma que alguna cosa está o no contenida en aquella Revelación que la Iglesia recibió a partir del final de la época apostólica, y que está preservado en la Escritura y la Tradición. Todo aquello que no esté incluido, ni en la Escritura ni la Tradición, el Magisterio no puede proclamarlo ni como doctrina de fe ni como una proposición que debe ser creída bajo obligación. De acuerdo con ello, únicamente quienes no estuvieran formados podrían esperar de los Obispos que resolvieran la cuestión de las apariciones de Medjugorje para nosotros, para así conocer exactamente qué estamos permitidos o no de creer acerca de todo ello.

Pero, por otra parte, ¿Por qué tienen tanto cuidado al investigar esta recogida de datos?, porque tienen la obligación de establecer que tanto lo que tiene lugar ahí como lo que se proclama desde allí, está de acuerdo con la totalidad de la verdad revelada, de la fe y de la doctrina moral. Si se establece que no existe nada contrario, que las revelaciones y mensajes se encuentran de acuerdo con la fe y la moral católicas, ellos, como quienes tienen la mayor responsabilidad en la Iglesia, podrían proclamar que no hay ninguna objeción a las reuniones de fieles en este lugar ni al desarrollo de la vida espiritual de acuerdo con el sentido de esos mensajes. Por el contrario, sería su obligación exponer errores y prevenir abusos. Las expresiones pertinentes en la nueva declaración muestran que las investigaciones se están continuando en este sentido.

Pero el acento principal de la Declaración demuestra que nuestros obispos están encima de ello, dándose por enterados del hecho de la reunión de tan gran cantidad de creyentes y de otros que se preguntan por los hechos, en Medjugorje, y que consideran es su tarea el asegurar que tan gran cantidad de personas reunidas ahí, reciban una correcta proclamación de la fe, una catequesis en la doctrina ortodoxa, y puesta al día, de forma que los santos sacramentos sean administrados correcta y dignamente, en ese lugar, y especialmente de que la devoción mariana de Medjugorje se desarrolle de acuerdo con la ortodoxia cristiana. Esta postura es la novedad real de este documento.

Seguramente, como lo manifiesta el documento mismo, se podría esperar, para las celebraciones solemnes en Medjugorje, apropiadas directrices litúrgico-pastorales. La propuesta, hecha ya hace tiempo, que incluso fue enfatizada en Glas Koncila, de este modo puede ser realizada, a saber, que el cuidado pastoral de los Obispos hacia Medjugorje se divide en dos comisiones. Una debería seguir investigando si hay o no apariciones sobrenaturales, o revelaciones, y la otra tendría que cuidarse de la labor pastoral de las reuniones de Medjugorje, apropiadas y sanas. Es así, puesto que es realmente posible, que la primera de esas comisiones pudiera seguir investigando durante largo tiempo, e incluso quizás pudiera decidir de no publicar su opinion final, mientras que la atención a quienes acuden no puede posponerse, dado que acontece que vienen continuamente.

Para muchas personas devotas de todo el mundo, esta declaración puede servirles como un alivio de la consciencia. Aquellos que, por supuesto acuden a Medjugorje motivados por su creencia, pueden saber ya desde ahora que estas reuniones de fieles están al amparo del cuidado pastoral directo y responsable de los sucesores de los apóstoles.

 
 
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