Entrevista: Mons. Thomas L. Dupre,
Obispo de Springfield (Massachusetts, EEUU)

01.11.2003. - El Monseñor Thomas L. Dupre, Obispo de Springfield (Massachussets, EE.UU.) visitó Medjugorje a finales de octubre de 2003. El Padre Mario Knezovic habló con él.

P. Mario Knezovic: P. Obispo, ¿sería tan amable de contarnos algo sobre usted y sobre su diócesis?
Monseñor Thomas L. Dupre: Soy de la ciudad de Springfield, Massachussets, EE.UU. Ahí es donde crecí y ahora soy también su obispo.

¿Qué nos puede decir sobre la fe en su diócesis, y en su país?
Mons. Thomas L. Dupre: Desgraciadamente en nuestras ciudades, en nuestro país y en otras partes del mundo, veo que la fe ha disminuido. Es parte del problema del mundo actual, de la cultura moderna, la cual – pienso—está apartando a la gente de Dios, apartándola de la religión. Vemos esto por todos lados. Es por eso que necesitamos una fe fuerte, para renovar nuestro compromiso hacia Dios y hacia Su Iglesia. Al final, Dios no nos va a forzar a hacer algo en contra de nuestra voluntad. Vivimos en tiempos de riesgo porque nuestra salvación eterna depende de nuestra fidelidad hacia Dios. Si nosotros le damos a Él la espalda, estamos arriesgando nuestra salvación eterna. Pienso que necesitamos transmitir este mensaje a nuestros hermanos y hermanas continuamente, de tal manera que no se alejen y no vuelvan sus espaldas a Dios, lo que podría ser una especie de auto destrucción, un suicidio para ellos.

¿Cuándo se enteró por primera vez de Medjugorje?
Mons. Thomas L. Dupre:
Lo escuché de gente que ha venido acá en el transcurso de los años. Esta es la primera vez que yo visito Medjugorje. He venido con un amigo, P. Henry Dorsch, quién ya ha estado acá cinco veces en los últimos 15 años. Esta es su sexta vez. Él me ha contado muchas veces sobre Medjugorje; por cierto que él es un sacerdote muy comprometido, muy bueno y muy devoto. Siempre habla excelente de su experiencia en Medjugorje, por lo que sin lugar a dudas, es él quien me ha influenciado a venir, al igual que las muchas otras personas que me han contado sobre sus visitas a Medjugorje. Me interesó venir y tuve la oportunidad de hacerlo este año. He venido a ver con mis propios ojos y a oír en persona, para luego elaborar mis propias conclusiones.

¿Qué es lo que piensa sobre las apariciones de Nuestra Señora en el mundo?
Mons. Thomas L. Dupre:
Siempre he sido muy apegado a las apariciones de Nuestra Señora en Fátima desde que yo era un niño. Cuando yo estaba entre los 11 y 12, ya tenía una gran devoción hacia Nuestra Señora de Fátima. Hasta el día de hoy, creo firmemente en esa aparición. También en la de Lourdes. Cuando tenía diez años vi una película, “La Canción de Bernadette”. En ella contaban la historia de Bernadette y Lourdes. Ese tema me movió mucho, y fue muy importante para mí. Esas dos apariciones han sido parte esencial en mi vida. Medjugorje es un poco diferente, porque aún no ha recibido la aprobación total de la Iglesia, y como en muchos otros casos, yo espero la decisión final de la Iglesia. Pero hay una parte dentro de mí que quiere creer en estas apariciones. He venido a ver con mis propios ojos... Creo que aquí se han producido muchos y maravillosos frutos espirituales. La gente aquí, obviamente, es muy religiosa, muy devota, muy ferviente; reciben los sacramentos, y rezan muchísimo. Pienso que solamente nos podemos impresionar de lo que vemos.

¿Cree en lo personal que Nuestra Señora se está apareciendo en Medjugorje?
Mons. Thomas L. Dupre:
Al momento no estoy en la situación de poder emitir un juicio al respecto. No tengo la información suficiente; no cuento con la suficiente experiencia como para emitir una opinión personal. Sí creo que este es un lugar donde se reúne gente de todo el mundo. Vienen a orar y se llevan muy buenas experiencias. Muchos se convierten, muchos regresan a la práctica de su religión, otros se convierten a la fe Católica. He escuchado sobre curaciones, no tengo la evidencia en lo personal, pero he escuchado al respecto. Veo muy buenos frutos, muchas cosas buenas, y ese es el trabajo de Dios, el trabajo del Espíritu Santo. No hay dudas al respecto. Sean las apariciones de Nuestra Señora verdaderas o no, yo no estoy en la posición de afirmarlo, no lo sé... Pero estoy abierto a ello, tengo la mente y el corazón abiertos. No tengo la convicción personal al respecto pero ciertamente que estoy receptivo a la decisión de la Iglesia. !Estoy esperando esa respuesta!

¿Cuáles son sus experiencias personales en Medjugorje y cómo ve a la gente que viene acá?
Mons. Thomas L. Dupre:
Es una experiencia de la fe Cristiana vivida en su totalidad. La gente que viene es creyente y viven su fe. Se puede ver. Está en sus corazones y en sus almas. Nosotros somos parte de esa misma familia; somos hermanos y hermanas. Eso es obvio aquí: se conoce gente de todo el mundo. Muchos son de Europa, también hay gente de América, gente de razas distintas, de todos los colores... y todos son hermanos y hermanas, todos se llevan muy bien y todos tienen la misma fe. Compartimos la Eucaristía juntos; compartimos nuestra creencia en Dios y en Jesucristo, y nuestro amor por la Madre Santísima. Es una expresión de la Iglesia universal, de la fe que todos compartimos juntos. Eso es maravilloso.

Cuando regrese a su diócesis, la gente le preguntará sobre Medjugorje. ¿Qué les dirá?
Mons. Thomas L. Dupre:
Les diré lo que le he dicho a usted. Les diré que ha sido una experiencia maravillosa, que es algo bueno para que la gente venga y ore, para que abra sus mentes y corazones, para ver si dios los está llamando. Ciertamente que ganarán muchísimo espiritualmente viniendo acá. Pienso que serán bendecidos al venir.

Mucha gente viene a diferentes santuarios con el deseo de recibir curaciones físicas, siendo la parte espiritual mucho más importante. ¿Cuál es su comentario al respecto?
Mons. Thomas L. Dupre:
Lo importante al venir a cualquier lugar de peregrinación, Medjugorje, Lourdes o Fátima, es el bien que se le hace a nuestra alma, a nuestro corazón. Eso nos acerca a Dios, nos acerca a nuestra Madre Santísima, profundiza nuestra fe. Ello es lo importante. Existe gente que viene por motivos personales. Tienen sus propias intenciones. Algunas de ellas son bendecidas; reciben las respuestas a sus oraciones. Otras veces Dios no responde nuestras plegarias de la forma que nosotros quisiéramos lo haga, pero eso también es parte de ser Cristiano: aprender a llevar la cruz. Cada uno tiene nuestra propia cruz. Tal vez es la voluntad de Dios que llevemos esa cruz, y tenemos que aceptarlo. Todo ello es parte de la voluntad Divina. Lo que necesitamos hacer y saber es que cuando venimos a lugares como este es que venimos a rendirnos ante Dios; aceptamos Su voluntad cualesquiera sea. Aún si nuestros pedidos personales no son respondidos de la manera que lo deseamos, de todas maneras somos bendecidos al profundizarse nuestra fe, y si hacemos que nuestro amor a Dios y a su Madre crezca. Entonces nuestras plegarias serán respondidas, ya que nos marcharemos de aquí como mejores personas, como mejores Cristianos. Ese es el verdadero motivo de venir acá.

 
 
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