Sor Hannah de Alemania
de la Comunidad de las Bienaventuranzas

Sor. Hannah - En Medjugorje, María sana nuestros corazones para que podamos recibir en mayor proporción la plenitud de la gracia de Dios.

Desde hace 15 años Sor Hannah, de Alemania y nacida en 1962, ha sido miembro de la Comunidad de las Bienaventuranzas,la cual fue reconocida oficialmente por el Consejo Pontificio de los Laicos como una "Asociación privada internacional de fieles con derecho pontificio" el 8 de diciembre de 2002.

Como trabajadora social y contando con un entrenamiento complementario como psicoterapeuta, ella ha vivido dentro de la comunidad en Alemania, en Francia, en Suiza y en Filipinas. Lleva casi tres años ha estado viviendo en Medjugorje.

Desde hace 25 años, en el sur de Francia, concretamente en la casa llamada "Château Saint Luc", la comunidad ha estado al servicio de personas con problemas psicológicos y espirituales. Ahí, durante los retiros, transmite su experiencia a cristianos que trabajan al servicio de los hombres (como médicos, sacerdotes, maestros etc.). Desde ahí, Sor Hanna recibió la misión de transmitir a otros los retiros que ahí se han desarrollado (por ejemplo: Sentimiento de Culpa y Perdón, Manejo de Sentimientos, Sanando Relaciones, Sanación en el Interior de la Sagrada Familia, Manejo de una Crisis - especialmente la Crisis de la Edad Madura, Asesoría Espiritual, Discernimiento de la Vocación, Técnicas de Diálogo etc.)

En Medjugorje, Sor Hanna presta el servicio de consejería y trabaja en el servicio pastoral, especialmente con religiosos y personas consagradas.

El P. Dario Dodig habló con ella.

Fr. Dario Dodig: Sor Hannah, Ud. está activa en el trabajo pastoral en la consejería. Qué es lo más importante cuando uno quiere ayudar a las personas?

Sor Hannah: Si uno realmente quiere ayudar a las personas, es importante comenzar por lo que el otro necesita realmente. En los retiros, primero aprendemos a escuchar. La primera pregunta siempre debiera ser: "Qué hace sufrir a esta persona, qué necesita para estar mejor?" Esto no es necesariamente lo mismo a lo que yo necesitaría [si estuviera] en su situación. Es su sufrimiento, sus preguntas. Por ejemplo, si viene a mí alguien que está triste, yo podría pensar: "Necesita consuelo." Pero quizá necesita simplemente un momento de silencio o poder llorar en mi presencia. cuando queremos ayudar a otros, a menudo queremos imponerles nuestras propias respuestas.

Hace poco, al concluir un retiro, un hombre dijo: "Hasta ahora, yo pensaba ­si la gente tan solo escuchara- yo tendría respuestas maravillosas para ellos. En este retiro entendí que mi tarea es escuchar, a fin de que los otros puedan encontrar sus propias respuestas."

Ud. es una religiosa consagrada. Puede decirnos qué papel juegan la fe y la Iglesia en la sanación?

Sor Hannah: En nuestra sociedad, al menos en Alemania, hay muchas ofertas de ayuda a las personas que atraviesan una crisis. Pienso que los cristianos y la Iglesia tenemos respuestas que el mundo no puede dar. Déjeme explicárselo, usando como ejemplo el sentimiento de culpa. A alguien que tenga un fuerte sentimiento de culpa, un psicoterapeuta puede audarle a remover este sentimiento de culpabilidad. Significa que la persona puede llegar a entender mejor cómo él o ella ha desarrollado un cierto comportamiento y que no es el único o la única responable por ello. Sin embargo, el psicoterapeuta no puede darle el perdón. El no puede decir, como un sacerdote: "En el nombre de Dios te concedo el perdón de todos tus pecados." Por otro lado, a un sacerdote que no tenga conocimientos de mecanismos psicológicos, le será difícil convencer a una persona enferma y escrupulosa, llena de sentimientos de culpa, que Dios realmente la ha perdonado.

Otro ejemplo: En mi entrenamiento, yo he estudiado nuevas formas de terapia orientadas hacia el éxito y para ayudar a las personas a encontrar sus cualidades y desarrollarlas. Yo siempre me maravillo por la hermosura y la grandeza con que Dios ha creado a los hombres. Sin embargo, estas terapias no pueden dar una respuesta a la cuestión del sufrimiento, pero la fe puede ayudar a darle un sentido más profundo a nuestra vida, a pesar de cualquier sufrimiento o incluso gracias a ese sufrimiento. Estos son los límites de una psicoterapia meramente humanista. Sólo el Cristianismo conoce a Dios que vino a sufrir con los hombres y a redimirlos.

Mucha gente pide ayuda a Nuestra Señora. Por qué vienen tantas personas a Medjugorje?

Sor Hannah: Lo que hoy necesitamos es sanación interior, sanación del corazón, porque cada vez más personas provienen de familias desintegradas. En Alemania y en otros países occidentales, hoy en día es una excepción que un niño siga viviendo con su madre y su padre naturales y que todos los hijos de una familia tengan a los mismos progenitores. A causa de esto, mucha gente joven es insegura interiormente y le cuesta mucho trabajo creer que pueden ser aceptados y amados. Es así como suceden las adicciones, las depresiones, los intentos de suicidio etc.... Para mí, Medjugorje es una respuesta para el tiempo actual, un lugar de paz, reconciliación y sanación. Los confesionarios son muy importantes en Medjugorje, es una cuestión de conversión, pero la conversión es primero que nada un apartarse del mal y del pecado y luego, inmediatamente, volverse hacia el amor y la vida.

María dice siempre en sus mensajes: Abran sus corazones! Desde el punto de vista psicológico, yo sé que, debido a nuestras heridas, nosotros desarrollamos mecanismos de defensa. Por miedo, hemos construido mecanismos de defensa que nos impiden ser capaces de confiar ciegamente. Si una persona, desde su infancia, fue rechazzada por sus padres, él o ella no podrán creer que Dios no va a rechazarlo o rechazarla. Para personas con este tipo de heridas, cada paso de apertura del corazón, cada vez, es un acto de confianza, un paso en la fe. En Medjugorje, María sana nuestros corazones de tal modo que este camino de apertura y confianza pueda ser nuevamente posible, que podamos recibir una porción mayor de la plenitud de la gracia de Dios.

Esto suena muy esperanzador. Díganos cómo vivir concretamente este camino de sanación interior en Medjugorje?

Sor Hanna: Yo quisiera subrayar que, antes de venir a Medjugorje, estuve trabajando en Alemania y en Francia. Pero aquí en Medjugorje, soy testigo de curaciones que no he visto en ninguna otra parte. María nos ha dado posibilidades maravillosas que ayudan nuestra curación. Podríamos llamarlas "la Terapia de Medjugorje". Está vinculada a diversas formas de oración y a diversos lugares: el Rosario, el Vía Crucis, el Programa Vespertino, orar en la Colina de las Apariciones y el Monte de la Cruz.

Cómo puede ayudar el rezo del Rosario en el proceso de sanación?

Sor Hannah: Yo me preguntaba por qué Jesús no vino a este mundo como adulto. Por qué quiso Dios concebirlo en el seno de una madre, venir a este mundo como un bebé y crecer gradualmente? Era necesario que El atravesara todo esto? Cro que no lo hizo tanto por El como por nosotros. En la Iglesia Católica, nosotros creemos que María fue concebida sin la mancha del pecado original. Esto también fue por nosotros, porque nosotros necesitamos de una madre sin pecado.

Meditando el Rosario, especialmente los Misterios Gozosos, tenemos la posibilidad de ser sabadis en nuestra historia personal.

La Anunciación es el momento de la concepción de Jesús: María dijo SI, Ella quiso tener a su Hijo. Aquí está la fuente de sanación para todos los que sienten que no fueron queridos, cuya concepción fue algo así como un "accidente". En la Visitación, meditamos en los nueve meses que Jesús pasó en un seno maternal inmaculado, sin pecado. En este misterio, encontramos sanación para todas esas heridas que ocurrieron cuando estuvimos en el seno de nuestra madre, por ejemplo por el intento de abortar. El gozo de la Natividad de Jesús puede despertar en nosotros la alegría por nuestro propio nacimiento. La Presentación en el Templo nos da la posibilidad de persentar a Dios nuestra primera infancia y todos los sufrimientos que viviemos en esa época. En el Encuentro en el Templo, podemos presentar la época de nuestra juventud.

Podemos rezar el Rosario de esta manera solos o con otros; puede ser una oración para mí misma o para alguien más. Nosotros recibimos gracias especiales cada vez que rezamos así en la Colina de las Apariciones. Quizá ésta sea, para mí, la gracia de sanación más grande aquí en Medjugorje: esta forma de meditar el Rosario es un camino auténtico y verdadero para encontrar nuestra sanación espiritual y psicológica.

Ud. nos dijo que la Colina de las Apariciones y el Monte de la Cruz son lugares de sanación. Puede decirnos más al respecto?

Sor Hannah: La Colina de las Apariciones es un lugar lleno de paz y tranquilidad. Las personas a las que yo asisto van a la Colina de las Apariciones a veces todos los días a fin de pasar un rato ahí en la presencia de María; se sientan ahí y miran a su alrdedor y le dicen a María cualquier cosa que les venga a la mente, sus preocupaciones y sus alegrías - como un niño en las rodillas de su madre. Yo considero que la gracia de la presencia de Dios en la Colina de las Apariciones es muy maternal.

En comparación, el Monte de la Cruz tiene algo más masculino. Es más áspero, elevado, escarpado. Cuando meditamos el Vía Crucis, estamos expuestos a la mirada del Padre que ve el sufrimiento de Su Hijo. Ahí encontramos otra ayuda en el proceso de sanación. A menudo yo invito a las personas que vayan, solas o conmigo, al Monte de la Cruz y que recen ahí no sólo el Vía Crucis de Jesús, sino que mediten en su propio camino de sufrimiento. De estación en estación, ellas recuerdan los momentos difíciles de su vida cuando fueron ridiculizados o humillados, cuando llevaban una cruz que parecía demasiado difícil (enfermead, muerte de un ser querido, etc.). Ahí muchas veces pueden luchar con Dios; pueden decirle, por ejemplo: "No quiero que la gente me haga esas cosas. No estoy de acuerdo con lo que ha sucedido..." Y Dios puede escuchar este grito! De alguna manera, en el camino, ocurre un cambio de perspectiva: la persona entiende que no fue Dios quien envió ese sufrimiento, sino que la gente comete errores, que lo han tratado injustamente, lo han herido, pero que Dios está de su lado. El ve su sufrimiento y sufre con él o con ella tal como sufrió con Su Hijo. De este moodo, el rezo del Vía Crucis puede llevar a una reconciliación más profunda con Dios y con la propia historia de vida.

No es María misma la verdadera terapeua que nos lleva a Dios, la única que puede procular la sanación del cuerpo y del alma?

Sor Hannah: Aquí María verdaderamente toma bajo su cobijo a sus hijos heridos. Ella nos reúne como Madre y nos repite una y otra vez: "Te amo, ruego por ti, quiero ayudarte, quiero que descubras cuánto te ama Dios." El 1o. de enero de 2002, estábamos en la Colina de las Apariciones para una aparición a Marija Pavlovic. Nuestra Señora nos dijo tan solo unas palabras, y para mí resumen todos sus mensajes: "No olviden que Yo soy su Madre y que los amo." Creo que este amor suyo es la respuesta a muchas de nuestras heridas y problemas.

Quisiera añadir algo más sobre el Programa Vespertino, tal como se vive aquí. Esas tres horas de oración me hacen pensar en una madre que abraza a sus hijos, que les canta y les habla, siempre lo mismo, pero el hijo no entiende realmente lo que le dice. Este es el caso de la mayoría de los extranjeros aquí. Este ritmo, esta melodía del Rosario, son para mí como cricias de una madre que arrulla a su hijo en sus brazos. No es casualidad que hablemos de la "Madre Iglesia", que nos alimenta con la Palabra y el Pan de Vida, que nos da seguridad y protección. La gente que viene aquí a pasar un tiempo de sanación, a menudo dice: "Durante estas tres horas de oración en la iglesia, me siento seguro, estoy en paz, mi alma toda está en calma."

Ud. tuvo muchos encuentros con el Padre Slavko Barbaric...

Sor Hannah: Tuve la oportunidad de pasar tres meses en Medjugorje en 1993, durante la guerra. Fue un tiempo cuando no estaba bien personalmente hablando. Mis superiores no sabían cómo ayudarme, así que me enviaron con el P. Slavko. En ese tiempo, hice con él una terapia breve. Durante esos meses, él me enseñó sobre todo y primero que nada a soñar. El me preguntaba una y otra vez: "Qué es lo que deseas? Qué necesitas ahora?" Fue muy difícil para mí ser consciente de lo que quiero y aún más difícil expresarlo en voz alta. Una vez me dijo - y nunca lo olvidaré: "Tú puedes desear cualquier cosa y puedes decírmelo todo, incluso si fuera: 'Slavko, traeme la luna del cielo!' Yo no puedo hacerlo, pero tienes todo el derecho de desearlo y también de decírmelo.'

Gracias a esta experiencia con el P. Slavko, creció en mí el anhelo de ser yo misma psicoterapeuta. Yo solía venir cada año a Medjugorje y cada vez nos reuníamos, así que él seguía de cerca mi entrenamiento. Tres meses antes de su muerte, mi comunidad me evió a Medjugorje para servir dando terapias y asesoría. También entonces tuve la oportunidad de compartir con el P. Slavko. En una de nuestras conversaciones, él me guiñó el ojo y me dijo sonriendo: "Es un poco mi culpa que ahora te dediques a eso!" Y es cierto! Cuando a veces me ocurre que no sé cómo avanzar con personas a las que acompaño, le rezo al P. Slavko y le dijo: "Ahora tienes que ayudarme!" Y él lo hace también!

 
 
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