Entrevista: Mons. Pearse Lacey,
Obispo Emérito de Toronto (Canadá)

Mons. Pearse Lacey, el obispo emérito de Toronto (Canadá) de 85 años de edad, estuvo en Medjugorje del 12 al 19 de Octubre de 2002. El cree en las apariciones de la Virgen en Medjugorje, considera el mensaje de Medjugorje totalmente sólido y que, como lugar de oración, Medjugorje es una luz brillante en nuestra sociedad.

Mons. Pearse Lacey: Soy el obispo emérito de Toronto, que es la diócesis de habla inglesa más grande en Canadá. Tiene un cardenal y tres obispos. Yo era uno de ellos. He sido obispo durante 23 años y me di cuenta que no podía dar lo que yo mismo no estaba tratando de vivir. Mi sentido de responsabilidad y liderazgo y mi amor por María me hizo regalar un rosario a cada uno de los 50,000 o más niños que he confirmado. Al pasar el tiempo, eventualmente llegué a la edad madura de 75 años... He estado retirado desde hace ya 10 años. Dios ha sido muy bueno conmigo, dándome la salud suficiente para seguir proclamándolo a El y a María. Es así como he estado ocupando mi tiempo en estos diez años!

Lidija Paris: Mons. Lacey, ya había estado Ud. en Medjugorje?
Vine a Medjugorje en 1987. Las cosas eran mucho más primitivas de lo que son hoy, pero el Espíritu sigue aquí y la presencia de Nuestra Señora lo es todo. No hay un solo lugar [en Medjugorje], donde no sienta la gracia maravillosa de Dios tocando las vidas de las personas. He conocido personas que están aquí porque son adictos a las drogas, al alcohol. He conocido personas con situaciones trágicas en sus vidas y la forma milagrosa como Dios se está reflejando, como se manifiesta. Uno de los sacerdotes me dijo que estaba escuchando confesiones, que eventualmente se detuvo y se fue, pero lo trajeron de regreso! La magnitud de las confesiones basta para comprobar la presencia de Dios aquí. Para mí, eso es Medjugorje.

A algunos les gusta distinguir entre la dimensión pastoral de Medjugorje y la cuestión de las apariciones. Puede separarse aquí el elemento pastoral de las apariciones?
Cuando estuve en Toronto, ocho obispos canadienses tuvieron un almuerzo con el Papa. Algunos de los Monseñores del Vaticano también estaban ahí. Uno de ellos mencionó la palabra "Medjugorje". Yo dije: "Cree Ud. en Medjugorje?" El dijo: "No!" Fue como si me lanzaran un cuete, porque ya me he topado con este tipo de tontería! Veinte millones de personas han venido aquí! Incluso un ciego podría verlo! Yo le dije: "El Santo Padre está justamente sentado ahí, él cree, pregúntele!" El replicó: "Es su opinión privada!" Creo que esto es escandaloso de muchas maneras... Cómo tiene Dios paciencia con nosotros, no lo entiendo! Dios puede hacer cualquier cosa. Las aparciones de la Virgen no son un problema para mí. Se trata fundamentalmente de una cuestión de fe. No podemos imponer la fe y la devoción a las personas. Lo más que podemos hacer es dar nuestro ejemplo. Esa es la libertad que Dios nos ha dado a todos. El quiere que respondamos por fe y por amor. El tiempo pasará, Dios los enterrará a todos, incluyéndome a mí!

Qué piensa Ud. del mensaje básico de Medjugorje y su expresión pastoral? Parece que aquí, las prácticas tradicionales se vuelven nuevamente populares y modernas.
El mensaje básico de Medjugorje es absolutamente sólido. Estamos viviendo en el 2002, pero los hombres y mujeres aun se componen de cuerpo y de alma, todos llevamos las huellas del pecado original. Nuestras necesidades son las mismas que en tiempos de los apóstoles y en cualquier generación. Básicamente, somos hijos de Dios y nuestros clamores hoy son como los de cualquier generación. Por eso el mensaje tiene que ser el mismo! No podemos hacer nada sin Dios. Esto es lo maravilloso de Medjugorje. Este es un oásis de Dios, es la vida de la Iglesia como debiera ser. La tradición no es una grosería, aunque a algunas personas así les parezca! La vida de un sacerdote consiste en llevar a las personas de regreso a Dios, personas que se han alejado porque pensaban que la religión era irrelevante. Gracias a Dios que El es Dios y que provee lugares como éste. Yo he estado en otros lugares, pero Medjugorje es hoy una luz brillante en nuestra sociedad.

Gracias, Padre Obispo!

 
 
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