Entrevista: Mons. Jean-Vincent Ondo,
Obispo de la Diócesis de Oyem, Gabón

Mons. Jean Vincent Ondo, Obispo de la Diócesis de Oyem en Gabón, vino de visita privada a Medjugorje con unas amistades durante el Festival de la Juventud 2002. Ya había estado aquí cuando era sacerdote.

Esta es su primera visita desde que fue designado Obispo. El P. Mrio Knezovic habló con él. P. Mario Knezovic:

Padre Obispo, nos complace saludarlo aquí en Medjugorje. Bienvenido! Ud. ya vino en peregrinación a Medjugorje siendo sacerdote. Por favor, díganos cómo se siente ahora aquí como Obispo.
Mons. Jean Vincent Ondo:
Para mí, la situación es la misma. Cuando vine por primera vez, lo hice con una familia. Hoy estoy aquí nuevamente con una familia. Es una visita privada. Vinimos aquí porque queríamos orar y vivir lo que la Virgen nos dice.

Cuál es su experiencia personal sobre lo que sucede en Medjugorje, incluyendo las apariciones de Nuestra Señora?
Mons. Jean Vincent Ondo:
Como ya dije, es una visita privada. Soy cristiano. Lo que sucede aquí, sucede también en nuestras diócesis: rezo del Rosario, Adoración, oración. Lo que es especialmente hermoso es el número de los que vienen aquí, mientras que en nuestras diócesis tenemos grupos más pequeños.

Por lo que se refiere a las apariciones, a la presencia de la Virgen, yo diría que es difícil dar una opinión precisa después de tan pocos días que he pasado aquí. No cuento con todos los elementos necesarios para un discernimiento. Lo que puedo decir es que algo está sucediendo aquí.

Tuve la gracia de conocer a la vidente Marija y estar presente durante su oración. Algo está sucediendo que va más allá de mi razonamiento. Una inteligencia analítica siempre quiere explicarlo todo, pero pienso que simplemente debemos admirar todo lo que está ocurriendo. La Virgen aquí nos lanza un reto. A quienes dudan, quizá Ella les conceda más luz con el tiempo.

Nuestra venida aquí está orientada a vivir nuestra fe y no a buscar algo extraordinario. A mí me entusiasma ver a cristianos que llegan desde todos los puntos cardinales y que hablan uno y el mismo idioma: el idioma de la oración.

Ud. dijo que todavía no podía decir exactamente lo que está sucediendo aquí. Que está abierto a las iniciativas del Espíritu. Piensa Ud. que nuestra Iglesia hoy está abierta a los retos que Dios nos ofrece en Su amor?
Mons. Jean Vincent Ondo:
El Espíritu Santo está más allá de nosotros. Nosotros somos humanos y tenemos un entendimiento limitado. Es difícil responder esta pregunta. Es como hablar con un hombre que quiere vaciar el mar y poner el agua en un pequeño agujero.

Padre Obispo, aquí en Medjugorje se da una unidad cristiana en el amor. En el mundo de hoy, podemos ver que muchos países son descuidados. Piensa Ud. que el mundo de hoy necesita más del Espíritu de Cristo para que cada hombre pueda ser reconcido en toda su dignidad como hijo de Dios?
Mons. Jean Vincent Ondo:
Ciertamente vemos grandes diferencias. La Iglesia realmente tiene la ventaja de hablar diferente que los políticos. Si todos somos conscientes del hecho que pertenecemos a esta única y gran familia, no podemos permanecer indiferentes. Tenemos que estar abiertos y entrar en contacto con otros, porque podemos aprender mucho, incluso de aquellos que son pobres materialmente hablando. Desafortunadamente la úica riqueza que es apreciada en el mundo de hoy es la riqueza material. Aquellos que no la tienen quizá podrían contribuir a través de los valores materiales que poseen: la riqueza de la familia, del amor, de la solidaridad.

Padre Obispo, qué piensa personalmente sobre la posibilidad de las apariciones de la Santísima Virgen María?
Mons. Jean Vincent Ondo:
Esta no es la primera experiencia de este tipo en el mundo. Hubo apariciones en Fátima y en Lourdes. No todos hablan sobre Medjugorje. Si estas experiencias sucedieron en el pasado, pueden también existir en el presente en el futuro. Nosotros no conocemos su diócesis.

Por favor, háblenos de la Iglesia en su país y en su diócesis.
Mons. Jean Vincent Ondo:
Estábamos hablando de pobreza y riqueza. Mi diócesis es una diócesis rural situada en el norte de Gabón. Yo digo a menudo que la riqueza más importante no es material ni financiera, sino humana. La primera riqueza es el hombre mismo. Hoy puedo dar gacias a Dios por haberme dado bastante gente en mi diócesis. Personas que creen, que oran y que quieren ser instruidas, para poder dar lo mejor de sí mismas. Es una diócesis donde casi todos creen y realmente practican la fe. Hoy, en la Iglesia, es muy moderno decir: "Soy creyente, pero no practicante." Yo tengo suerte, en mi diócesis tengo unos 20 sacerdotes y 25 seminaristas. Tenemos muchas esperanzas para el futuro.

Medjugorje y los mensajes de Nuestra Señora son conocidos en su diócesis?
Mons. Jean Vincent Ondo: Nuestra pequeña delegación de Gabón, las personas con las que he venido aquí, habla sobre Medjugorje pero no hace publicidad. La gente sabe que Medjugorje existe. Algunos reciben regularmente periódicos sobre Medjgorje.

Qué diría Ud. a los peregrinos que vienen a Medjugorje?
Mons. Jean Vincent Ondo:
Qué deben buscar en el Santuario de la Reina de la Paz? Aquí, Nuestra Señora se revela como la Reina de la Paz. Sólo Dios sabe cuántos corazones están atribulados. Buscamos esa paz que viene sólo de Dios. Yo tuve ocasión de conocer a muchos peregrinos. Sentí la angustia en sus corazones. Ellos han venido aquí a confiar sus sufrimientos a María con la esperanza de encontrar la paz interior. Creo que los que vienen aquí no son turistas, sino que vienen con la esperanza de encontrar descanso en María.

Durante el Fetival de la Juventud, Ud. participó en muchos encuentros de oración y ceremonias litúrgicas. Para muchas personas éste es un lugar especial para refrescarse espiritualmente. Cuál es su experiencia, especialmente viendo a estos jóvenes que tienen sed de Cristo?
Mons. Jean Vincent Ondo:
No hay nada diferente aquí de lo que podamos ver y experimentar en nuestras diócesis. Sin embargo, lo que veo aquí es que los jóvenes en sus parroquias sienten demasiada tibieza. Cuando vienen a este tipo de encuentros, ellos descubren una Iglesia viva, cálida, despiera y se sienten felices gozosos por estar juntos. creo que tenemos que ser cuidadosos al acoger a estos jóvenes, a estos hijos, para que aquellos que hayan experimentado algo aquí no se queden sólo a nivel de los sentimientos. Debería ser una experiencia fuerte de fe, la cual les ayude a continuar creciendo en la fe cuando se vayan de aquí.

Padre Obispo, gracias por esta entrevista!

 
 
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