Entrevista: Mons. George Hamilton Pearce,
Arzobispo Emérito de las Islas Fidji, de Visita en Medjugorje

Mons. George Hamilton Pearce, arzobispo emérito de las Islas Fidji, vino con un grupo de peregrinos norteamericanos de visita privada a Medjugorje a fines de Septiembre/principios de Octubre de 2002. El ya estuvo en Medjugorje en los ochentas y los noventas: él cree en las apariciones y en la autenticidad de los mensajes. Mons. Pearce es religioso, miembro de la Congregación de Padres Maristas. Desde que se retiró del servicio activo episcopal, vive y sirve en la Arquidiócesis de Providence, Rhode Island, EU, donde -en la catedral- encabeza un grupo de oración mariano. El P. Mario Knezovic habló con él.

P. Mario Knezovic: Padre ARzobispo, podría ser tan amable de presentarse y decirnos algo sobre Ud.?
Mons. George Hamilton Pearce:
Soy el ARzobispo George Hamiton Pearce, sacerdote marista de la Sociedad de María. Nací en Boston en 1921. Mi madre fue organista en la iglesia Marista de Boston, así que pasé mis primeros meses de vida arrullado en la banca del órgano de la iglesia! Ahí conocí a muchos misioneros del Pacífico Sur, y ahí recibí mi vocación.

Me uní a la Sociedad Marista e ingresé al seminario menor en 1934. Fui ordenado en 1947 y me pidieron dar clases al menos un año antes de irme al Pacífico. Fue así como di clases de latín, griego, inglés y música en el seminario. El año siguiente di clases de mecánica automotriz, electricidad y matemáticas... En 1949, me fui al Sur del Pacífico, a las islas de Samoa.

Ahí no había prácticamente ningún intercambio con el Pacífico, porque todo había sido destruido. Así que llegué a Samoa en el lugar donde estaba la ametralladora de un bombardero! La vista era magnífica, habían removido la ametralladora, así que no me fue tan mal!

Mis padres fueron siempre maestros, pero yo me salí del redil. Después de haber aprendido un poco el idioma, mi obispo me llamó de regreso y me puso a cargo de la escuela de nuestra misión central en Samoa.

En 1956 me pidieron que fuera obispo y después de mi designación, me hice cargo de estas islas. Habían tres grpos diferentes de islas y yo necesitaba pasaporte para visitar mi propia diócesis! Estaba Samoa Americana, Samoa Occidental, que era alemana, y las islas que estaban bajo Nueva Zelandia. Estas islas eran cristianas. La mayoría eran protestantes, pero teníamos un 20% de la población que era católica. Sin embargo, toma muchos años asimilar las costumbres paganas. Los primeros misioneros llegaron ahí en 1836. En el primer grupo de misioneros se encontraba San Pedro Channel, el protomártir del Pacífico. Su lema era: "Que el Salvador de la humanidad sea conocido y adorado por medio Tuyo, oh María".

P. Mario Knezovic: Cómo experimenta su servicio como obispo actualmente y qué tipo de obispos necesita la Iglesia de hoy?
Mons. George Hamilton Pearce:
Voy a contarle una breve historia. Cuando fui designado obispo, regresé a Boston. El Arzobispo de Boston me dijo: "George, sólo necesitas saber y hacer dos cosas para ser obispo: Necesitas conocer muy bien el Pequeño Catecismo, y la segunda es que debes amar a la gente." Pero después de ser obispo por un tiempo, descubrí que el obispo se las puede arreglar con tan solo la segunda cosa. Esa fue una verdadera lección para mí en el trabajo misionero en el Pacífico. Si un misionero va con la idea de que tiene que llevar luz a esta gente ignorante, se pondrá por encima de ellos. Lo que realmente necesita es amarlos.

P. Mario Knezovic: Nuestra Señora en Medjugorje nos invita a una forma muy especial de humildad y pequeñez. Cómo ve Ud. estas virtudes? Son importantes hoy en la vida de la Iglesia?
Mons. George Hamilton Pearce:
Son esenciales. Nuestra Sociedad, la Sociedad de María, los Padres Maristas, fue fundada para dar testimonio de la humildad y de la sencillez de vida de la Sagrada Familia, de la vida de Nazaret. Una de las palabras clave en nuestra Constitución es que debemos hacer todo lo posible para permanecer "ocultos y desconocidos" en este mundo, desaparecer a fin de que Jesús y María puedan aparecer entre la gente.

P. Mario Knezovic: Padre Arzobispo, cuando alguien menciona la palabra "Medjugorje", qué piensa Ud. y qué dice Ud. sobre este lugar?
Mons. George Hamilton Pearce: No tengo dudas de su autenticidad. He estado aquí tres veces ya y a cualquier sacerdote que me pregunta, yo le digo: simplemente ve y siéntate en el confesionario, y verás milagro tras milagro... por intercesión de María y por el poder de Dios. Nos dijeron que "Por sus frutos los conocerán". Cieramente, el corazón y el alma del mensaje de Medjugorje es la Eucaristía y el Sacramento de la Reconciliación.

P. Mario Knezovic: Padre Arzobispo, la Iglesia todavía examina los eventos de Medjugorje. Cuál es su posición personal? Cree Ud. en las apariciones de la Santísima Virgen María en este lugar y en las apariciones de la Santísima Virgen María en general?
Mons. George Hamilton Pearce:
No me cabe la menor duda. Esto es obra de Dios. Como dije: no puede uno sino creer cuando se sienta un rato en el confesionario. Los signos y maravillas también son dones de la misericordia de Dios, pero el mayor de los milagros para un sacerdote es ver a la gente alrededor del altar del Señor. Yo he estado en varios santuarios, he pasado bastante tiempo en Gudalupe, he estado ocho veces en Fátima y también en Lourdes. Es la misma María, el mismo mensaje, pero aquí en Medjugorje se trata de la palabra "actual" de Nuestra Señora para el mundo. Hay demasiada angustia y sufrimiento. Nuestra Señora ha estado con nosotros todo el tiempo y de manera especial en Medjugorje.

P. Mario Knezovic: Sabe Ud. que, en el mundo, existen varios miles de grupos de oración inspirados por los mensajes de Medjugorje? Hay más de mil grupos en su país, EU... Qué tanto es esto un signo de que la Iglesia reconoce las palabras de Dios en los mensajes de la Virgen?
Mons. George Hamilton Pearce:
No me cabe ninguna duda. Esto es obra de Dios. Como ya lo dije: no se puede sino creer cuando se pasa un rato en el confesionario. Los signos y milagros también son dones de la misericordia de Dios, pero éste es el milagro más grande para cualquier sacerdote: ver a la gente alrededor del altar del Señor. Yo he estado en diversos santuarios, he pasado un buen tiempo en Guadalupe, he estado unas ocho veces en Fátima y también en Lourdes, es la misma Virgen María, el mismo mensaje, pero aquí en Medjugorje es la palabra "actual" de Nuestra Señora para el mundo. Hay tanta angustia y sufrimiento.

P. Mario Knezovic: Nuestra Señora ha estado todo el tiempo con nosotros y de una manera especial en Medjugorje. Sabía Ud. que, en el mundo, hay varios miles de grupos de oración inspirados por los mensajes de Nuestra Señora en Medjugorje? En su país, los EU, hay más de mil grupos... Qué tanto es esto un signo de que la Iglesia reconoce las palabras de Dios en los mensajes de Nuestra Señora?
Mons. George Hamilton Pearce:
El Santo Padre nos hizo varias observaciones un poco en broma. Alguien le preguntó por qué aún no había estado en Medjugorje, y él respondió: "Todavía no ha sido aprobado!" Pero Mirjana nos dijo esta mañana que él le dijo, que si no fuera Papa, ya hubiera venido a Medjugorje hace mucho tiempo! Tenemos un pequeño grupo en la Catedral de Providence, donde yo estoy. Lo llaman "Pequeño Santiago". Se reúnen cada noche; tienen la exposición y la adoración del Santísimo Sacramento, la bendición y la Santa Misa.

P. Mario Knezovic: Vemos que hay mucha tensión en el mundo. Estados Unidos ha vivido en carne propia la violencia del terrorismo. Qué tanto puede escuchar Estados Unidos el mensaje de Paz y trabajar por una paz justa en el mundo entero?
Mons. George Hamilton Pearce:
Pienso que todavía no hemos captado el mensaje. Muchos se volvieron al Señor justo después del 11 de Septiembre, pero necesitamos más que eso, pienso yo, antes de que el país se vuelva realmente al Señor. Así que nosotros sólo oramos por ese día, esperamos que nos volveremos al Señor antes de que tengamos que aprender demasiadas lecciones, pero esto también es un acto de misericordia de Dios. Todo es un acto de misericordia de Dios. Sabemos muy bien que Dios, en Su amor misericordioso, se va a servir de todos los medios posibles para que ninguno de Sus hijos se pierdan. Esto es lo único que realmente importa.

P. Mario Knezovic: Padre Arzobispo, qué diría Ud. a aquellos que quieren venir a Medjugorje? Qué le diría a los que tienen dudas?
Mons. George Hamilton Pearce:
Yo les diría: vengan con el espíritu de una mente abierta, en oración, encomienden su viaje a Nuestra Señora. Simplemente vengan y el Señor hará el resto.

 
 
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