Entrevista con la Psiquiatra Dominique Delforge-Struyt
“Fe es Confiar, yo he escogido confiar”

Por Lidija Paris
(Traducción)
De la Página del Centro de Información de Medjugorje

23.05.2003

Dominique Delforge-Struyf es una psiquiatra infantil, descubrió Medjugorje a través de una experiencia muy personal, pero también a través de su profesión la cual le da la posibilidad de observar y discernir. Por 17 años trabajó en un hospital psiquiátrico de Bélgica del cual fue directora médica por 10 años. Hace cuatro años que trabaja en consulta privada como psicoterapeuta, y como profesora de sicología religiosa. En Abril del 2003, ella vino en peregrinación a Medjugorje.

En entrevista con Lidija Paris, ella habló de cómo ve Medjugorje y nos dio algunos elementos de su experiencia personal.

Lidija Paris: Dominique, descrubriste Medjugorje a través de una experiencia muy personal, pero también a través de tu profesión, la cual te da la oportunidad de observar y de discernir. Ves Medjugorje como creyente y como profesional. ¿Quien eres tu, Dominique Delforge-Struy f ?

Dominique Delforge-Struyt: Yo soy psiquiatra, esencialmente para niños y adolescentes y por 17 años trabajé en un hospital psiquiátrico en Bélgica del cual fui directora médica por 10 años. Hace cuatro años que estoy trabajando en consulta privada como psicoterapeuta y recibo niños, adolescentes y también adultos, parejas y familias... Yo tengo una formación como psico-analista y una formación en terapia familiar.

También desde hace cuatro años he tenido la oportunidad de trabajar como profesora de psicología religiosa y me interesa muchísimo todo lo concerniente el concepto de Dios que tienen los niños: como – ligados a sus angustias y sus mecanismos de defensa, ellos construyen su propio ambiente – como - en ciertos momentos – ello puede ser una defensa contra la angustia pero en otros momentos puede ser una barrera en su caminar de fe y en su confianza en las personas y en la vida.

Soy casada y madre de familia. Tenemos cuatro niños y una hija mayor que es adoptada y está casada y tiene dos niños.

¿Cómo descrubiste Medjugorje? ¿De dónde viene tu interés?

D.D.S. : Es una historia muy, muy personal. No tiene nada que ver con mi profesión. En 1998 yo fui con mis hijos a pasar unos días libres en el Mar Norte, estaba por dar a luz a mi tercer hijo. Compré unas revistas para leer en la playa mientras veía a los niños jugar y entre éstas había una llamada Marie-Clair, una revista liviana para leer bajo el sol y allí encontré un artículo acerca de Medjugorje el cual me interesó y lo leí. Este artículo me conmovió y me asombró porque era evidente que la periodista que lo escribió llegó a Medjugorje solo por curiosidad, pero fue profundamente tocada especialmente por los encuentros con los videntes y cómo ellos hablaron acerca de las Palabras de Nuestra Señora: “Si ustedes supieran lo mucho que les amo, llorarían de alegría” . Esto me interesó mucho y cuando regresé a Bruselas compré un libro del Padre Laurentin acerca de las apariciones y lo leí. La lectura quedó en mi memoria pero nada más. Cuando estaba amamantando a mi tercer bebé, quedé embarazada de mi cuarto hijo, el cual no estaba programado porque yo tenía que regresar a trabajar. Fue un período extremadamente estresante en mi vida profesional y llegué a enfermarme seriamente. A los siete meses de embarazo se vino el parto, tuve muchas hemorragias y estaba terriblemente angustiada porque sentí que me iba a morir. Como médico, yo sabía perfectamente que mi hijo estaba en grave peligro de muerte. Mi madre llegó a prisa. En el umbral de la muerte, tu puedes ser intelectual, científico, lo que sea, pero te sientes con un niño recién nacido. Yo dije Mamá, mi hijo está vivo? Ella contestó: “Si, ponte en manos de Nuestra Señora”.

En ese momento yo experimenté algo que realmente cambió mi vida. Me sentí con mucha paz, segura que mi hijo viviría y de que era una pequeña niña (lo cual no sabía), y que no habrían problemas. Sentí un gozo extraordinario y fue un descubrimiento de lo que las oraciones pueden hacer, y también un descubrimiento de una presencia real cerca de mi, la cual me dio el deseo de empezar a orar y empezar mi camino espiritual.

¿Viniste a Medjugorje después?

D.D.S. : Yo prometí que vendría algún día a Medjugorje a dar gracias y en 1993 hice mi primer viaje con este deseo de dar gracias, pero también, naturalmente, con mi curiosidad de psiquiatra, así que tenía mis oídos abiertos a todo y además, yo quería ver un poco de lo que estaba pasando aquí.

En esa opoprtunidad tuve una experiencia diferente. Era el 15 de Agosto y fui a la Cruz Azul. El grupo de oración de Ivan estaba allí en donde supuestamente esa noche iba a haber una aparición. La multitud era inmensa. Yo llegué muy temprano y pensé que podría tener una experiencia de oración ya que había estado al borde de la muerte. Pero pasó totalmente diferente. Me encontré totalmente aplastada por la multitud de gente, gente que hablaba todo el tiempo, tomando fotos de la noche. Yo me puse tremendamente triste y quise irme de Medjugorje diciendo: “¿Qué clase de cine es este? ¡Esto no es posible!” Y le decía a Nuestra Señora: “Bueno, esto no es posible! Si la gente que viene aquí pasa por esto, seguramente que se sentirán abandonados por ti; pues les parecerá que no existes. Esto no está bien, eso de buscar signos , como magia!...”

Yo estaba enojada y estaba expresando mi enojo, entonces empecé a pensar en el Señor durante su vida, y en la multitud que lo seguía, toda esta gente que probablemente sólo deseaban una mirada, que trataban de tocarlo, y sintieron lo mismo que yo: esa sensación de no existir para el, de que el está muy pero muy distante de ellos, de que no ve nada, o por lo menos no demuestra haber visto nada del sufrimiento. En este momento sentí en mi corazón una fuerza inmensa, y estas palabras que vinieron a mi: “Pero, ¿por qué piensas que instituí la Eucaristía?” Esta fue la segunda experiencia espiritual en mi vida, muy fuerte, que me permitió desde este momento en adelante, vivir la Misa de una manera diferente y con un gozo que no lo he perdido nunca.

¿Cual es la influencia de Medjugorje en tu trabajo?

D.D.-S. : Sin orar, nunca hubiera podido ser la psicoterapeuta que soy ahora. Lo que Medjugorje me dio, -en relación a mi trabajo- es la posibilidad de escuchar a la gente con mi inteligencia y con mi corazón. Verdaderamente, la oración hace posible para mi esta unión y también no dejarme absorber por la gente, tener un balance, no enfermarme con mi trabajo que es maravilloso, pero extremadamente difícil. Cada vez que tengo la oportunidad de venir a Medjugorje, vengo también deseando esta atmósfera de oración que me permite, cada vez, encontrar una nueva motivación de orar por mis pacientes y de ayunar por ellos.

Cómo ve a los videntes y el fenómeno de las apariciones?

D.D.-S. : Muy poco oigo esta pregunta en Bruselas, porque en mi trabajo raramente hablo de Medjugorje. Tengo muchos colegas que no son creyentes pero cuando alguien me pregunta “Crees en las apariciones?,” cuando mis estudiantes hablan de esto, yo les digo que para mi, el punto está en otra parte.

Antes de venir a Medjugorje, nunca había estado interesada en las apariciones. Nunca fui a Lourdes, ni siquiera a Banneux. Cuando conocí a Vicka, la primera pregunta que me hice fue: ¿es ella una enferma mental? Yo no la examiné, pero pasé muchas horas escuchándola, la escuché y la miré muchas veces, recé con ella. A primera vista me pareció evidente que ella no era una enferma mental. Esto significa que la segunda pregunta que me hice fue: ¿Debo de confiar en ella? ¿Debo de creer que vive realmente lo que dice? Bueno, entonces, no se por qué deba de pensar que es una mentirosa – porque este es el punto! No, he escogido confiar en ella. No entiendo, porque – científicamente hablando – no puedo entender lo que es una aparición pero yo creo que ella vive lo que dice y que es un placer para mi, creer en ella.

¿Por qué Medjugorje atrae tanta gente y por qué tantas conversiones? Cómo explicar esto en un vocabulario no religioso?

D.D.-S. : Tengo muy pocos pacientes que me hablan de Mejugorje. Lo que yo puedo decir está basado en lo que oigo de los peregrinos y lo que mis niños me dicen acerca de sus experiencias. Creo que hay muchos elementos de atracción.

Lo que es muy particular aquí y que ya no se encuentra en otros países, es que hay muchos jóvenes que oran, que no se avergüenzan de orar, ellos no se esconden y esta onda de oración, te envuelve; esta inmensa multitud que demuestra su fe y su gozo, te hala.

Me siento muy tocada, pero también algunas veces molesta por todas estas personas que se hacen como niños, que no tienen miedo de arrodillarse públicamente, para ir a tocar la rodilla de Jesús, para ir a dejar sus intenciones en la cumbre de la Montaña de la Cruz... Me siento inmensamente tocada por esta inmensa multitud que va y deja todos sus dolores y miserias a los pies de la cruz y a los pies de Nuestra Señora. Lo encuentro muy bello y me toca profundamente

Lo que parece bello y peligroso en el plano psicológico es el hecho de que de que en Medjugorje uno se encuentra una serie de testigos, entre ellos los videntes, pero también se encuentra con personas que han tenido experiencias fuertes. Estos testigos pueden tocar nuestro corazón y despertar en nosotros el deseo de ahondar en nuestra búsqueda de Dios, pero ellos también pueden, algunas veces, fuera del puro racionamiento psicológico, ser una barrera en nuestro camino espiritual. Yo he conocido personas muy disgustadas por algunos de los testigos, debido a su historia personal. Por eso hemos visto algunas puertas que se cierran o gente yendo a casa diciendo: “Yo no creo en todos estos signos, esto es artificial.” También se pueden experimentar las dos cosas al mismo tiempo. Lo que abunda aquí, pienso yo, son las diferencias entre los testigos, pero siempre hay un buen chance de encontrar a alguien que juegue el papel de puente, que pueda abrir una puerta para que podamos ir muy largo en el camino espiritual y trabajar en nuestros conceptos de Dios y de la fe.

Finalmente, a través de la experiencia que yo he tenido, puedes sentir que el camino de la fe es un camino donde tenemos que abandonarnos todo el tiempo para transformar nuestras ideas preconcebidas acerca de Dios, acerca de Nuestra Señora, y las imágenes a las cuales estamos aferrados, porque ellas pueden ser útiles en un momento, pero tenemos que dejarlas atrás para poder vivir algo nuevo. Yo pienso que al abrir las puertas se nos permite encontrar de nuevo esta relación viva con Dios. Una relación viva es una relación en la cual nuestros conceptos son transformados siempre, son renovados. Cuando tenemos un concepto preconcebido de una persona, cuando decimos: “esta persona es así o asá”, nuestra relación se empobrece. Pero una relación viva es una relación en la cual nuestras ideas acerca de los demás se renuevan constantemente, nos causan asombro y descubrimos algo nuevo constantemente. Yo creo que talvez Medjugorje es precisamente la ocasión para transformar nuestras ideas preconcebidas.

¿Hay algunas “trampas”?

D.D.-S: Yo creo que una trampa puede ser la búsqueda de un Dios mágico, de signos mágicos, de lo espectacular, un deseo de querer ver apariciones, de ver algo extraordinario, esto es la trampa: es el Dios de un niño que cree en hadas y brujas. Al mismo tiempo hay algo que te toca profundamente, porque algunas personas reciben signos –yo personalmente tuve signos muy fuertes, sólo que no de magia, sino signos internos. Existe peligro para aquellos que andan buscando signos y no los reciben, se van desilusionados porque no vieron nada. Si nos aferramos a la idea de un Dios dador de signos mágicos, perdemos nuestra fe si no los recibimos.

¿Conociste al Padre Slavko?

D.D.-S.: El no me conoció a mi personalmente, pero yo tuve la ocasión de escucharle muchas veces y hacerle preguntas. El me enseñó mucho sobre el ayuno.

¿Hay algo que decir acerca del papel que desempeña la fe en tu trabajo como psicoterapeuta?

D.D.-S. : Como psicoterapeuta nunca hablo de cosas espirituales, acerca de Dios. La gente me habla a mi de ello. Yo no soy un director espiritual; y me mantengo estrictamente dentro de los límites de mi profesión. Sin embargo, he notado, -que después de que opté por seguir el camino espiritual- la gente puede hablarme con más facilidad acerca de sus experiencias espirituales.

Como psicoterapeuta, solamente podemos ayudar en materias y problemas en los cuales hemos trabajado por nosotros mismos. Trabajar en uno mismo es una parte del entrenamiento de un psicoterapeuta. El camino que he recorrido,-incluso con mi director espiritual- me ha ayudado mucho como psicoterapeuta. Soy más capaz de escuchar a las personas cuando ellas hablan acerca de sus dificultades ligadas con sus conceptos de Dios, ligadas a la oración, ligadas a la fe que han perdido. Muchas personas han perdido su fe, a pesar de haber tenido una educación Cristiana. Yo no trato de convertirlos, pero –gracias a mi experiencia espiritual – yo soy capaz de ayudarles a caminar, a desatar nudos, ayudarles a comprender que sus convicciones religiosas están muy ligadas a su vida psicológica y finalmente – que si ellos se encuentran tranquilos y reconciliados consigo mismos – algo va a ser transformado también en el nivel espiritual. Yo soy testigo de cosas bellas y transformaciones en cuanto a eso.

Algunas personas no encuentran a Dios, pero recuperan su fe en la vida, encuentran fuertes relaciones con otras personas, y yo pienso que esto también significa una presencia de Dios en sus vidas, aunque ellos nunca lleguen a reconocerlo a El.

¿Significa esto que la fe es un elemento de sanación?

D.D.-S. : Mi fe es un elemento que me permite escuchar a las personas, a los niños, a los adolescentes, a familias en dificultades, concerniente a su fe o ausencia de fe. Fe significa confianza, confianza en Dios, confianza en las personas, confianza en uno mismo. No podemos tener relaciones positivas con los demás, si no creemos en ellos.

¿Cómo ve el trabajo de los Franciscanos aquí?

D.D.-S. : En Medjugorje – y esto es extraordinario – uno nunca se cansa de orar. Esto es muy difícil en Bruselas. Aquí podemos orar por horas; nunca es suficiente, este vaivén, esta paz, esta presencia nos envuelve, es bello. Indudablemente que también está ligado a aquellos que conducen las celebraciones y que nos invita a orar. Nos ayuda a adentrarnos más y más en nuestros corazones y encontrar esta paz, esta serenidad, este gozo. Yo encontré algo similar en Taizé. Un apaciguamiento. Somos llevados por otros e invitados a dejar nuestro razonamiento y descender a las profundidades de nuestro corazón.

¿Para concluir?

D.D.-S. : ¡Gracias! Gracias a todos que hacen este trabajo en Medjugorje, de recibir a los peregrinos, un trabajo muy demandante indiscutiblemente, pero también bello. Todavía hay mucho por hacer, especialmente unir lo psicológico con lo espiritual que hay en nosotros. Siento, sin embargo, que es un teerreno propicio para ayudar a la gente a seguir caminando.l

 
 
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