EL PADRE MARIO KNEZOVIC

NOS HABLA DESDE MEDJUGORJE

 

20 de julio de 2009.

 ¡Queridos hijos de la Virgen y de Jesús!

 Estoy profundamente entristecido por no haber podido compartir con vosotros la alegría del encuentro en vuestro maravilloso país de México. He llorado por la tristeza sabiendo vuestro deseo de encontrarnos. Estoy profundamente convencido que estos obstáculos han venido como pruebas de nuestra fe y perseverancia en la difusión de los mensajes de la Virgen. Estáis todos en mis oraciones y os encomiendo a Dios en la misa, en Medjugorje. Todas vuestras necesidades, dolores, sufrimientos y cruces los llevo a Jesús, por medio de María. Os envío algunos pensamientos que podéis leer en los encuentros. ¡Dios os bendiga!

 

APARICION DE LA VIRGEN Y LOS MENSAJES - EL RETO PARA EL MUNDO

Cuando personalmente reflexiono sobre la Virgen de Medjugorje y sus mensajes, casi siempre me detengo en una constatación: La Virgen enseña el camino, abre la puerta, llama al banquete Eterno. Ella, como el apóstol San Juan, grita en el desierto del mundo de hoy, en el desierto de los corazones humanos. Igual que Juan, la Virgen tampoco se pone a sí misma en el primer plano. Ella es la sierva, la mensajera, y dicho con el lenguaje moderno: la Virgen es el medio de comunicación entre el hombre y Dios. Cada mensaje suyo, la exhortación, la llamada, señalan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Así, ella abre el sendero del caminar hacia la Santísima Trinidad.

Igual que la Virgen escuchaba la voz de Dios y cambiaba las direcciones de su vida, el lugar de residencia, lo mismo ella pide de nosotros. La Virgen quiere volver la mirada a nuestra vida y preguntarnos sobre nuestra pertenencia a Jesús. Quiere dirigirnos por el camino de la renuncia, del ayuno y de la oración hasta llegar a Dios. Ella no ofrece nada meloso ni pasajero. La Virgen, en Medjugorje, da los deberes a sus hijos. Y mientras algunos piensan que es demasiado exigente, al mismo tiempo estas exigencias atraen millones de personas a este santuario. La gente quiere retos y nuevas directrices, y estos son abundantes en la llamada de la Virgen dirigida a los fieles. Oír y aceptar la voz de la Virgen y dirigirse a los senderos a los que nos invita, es el mayor reto de los cristianos de hoy. No tengamos miedo de dirigir nuestros pasos hacia lo desconocido. Dios, por la intercesión de la Reina de la Paz, seguramente borrará nuestros miedos y nos alentará en nuestras inseguridades.

 

BOGAR MAR ADENTRO

El Papa Juan Pablo II, consciente de las circunstancias en la Iglesia, en una de sus alocuciones llamó a los cristianos a “Bogar mar adentro” (“Duc in altum” Lc 5,4). Es la misma llamada que Jesús nos había dirigido a todos a través de sus apóstoles.  Como si el Papa sintiese que nosotros los cristianos hemos empezado a vivir basados en los valores terrenos. Nuestras esperanzas, a menudo las ponemos en lo pasajero de este mundo. Por tanto deseamos estar asegurados, no entrar en compromisos con la lógica inversa del mundo inmoral.  Como si poco a poco nos hiciéramos la parte del mundo en la que nos ahogamos y así dejamos de ser la barca de la humanidad y el puerto de la paz.

¿Que significaría entonces bogar mar adentro en nuestras circunstancias? Hoy, antes que nada, eso significaría contar con el mismo Jesús con quien contaron los padres de nuestra fe. Eso significaría devolver la confianza en Aquel que nos puede llevar al puerto de la vida. El cristiano de hoy debe poner en primer lugar a Jesús y poner su seguridad en Sus manos. La Virgen de Medjugorje nos llama a eso. Hay que comprender el Bogar mar adentro como la llamada al escape de la mediocridad, la indiferencia y la tibieza, por la inspiración divina. Dios desea de nosotros que seamos personas fervientes y ardientes por su palabra. Él busca testigos. 

Boguemos, por tanto, mar adentro y liberémonos de la falsa seguridad de éste mundo. Hoy, tal vez más que nunca, esa llamada de Jesús se puede comprender como la respuesta al drama de la humanidad que se ha convertido en la víctima del odio. La sociedad de hoy espera ver en los cristianos un concreto reflejo del actuar de Jesús, de su amor hacia cada persona. De nosotros, los cristianos, se espera que seamos la verdadera sal de la tierra y la luz del mundo. Como cristianos debemos empezar a seguir a Jesús de nuevo, y eso significa levantar la voz contra la cultura de la muerte, del aborto, del divorcio del amor conyugal, de la injusticia, de la explotación de los pobres, de los débiles... Jesús nos llama a todos a su barca y desea que junto con Él, nos hagamos a la mar para llegar hasta los que nos esperan como portadores del mensaje cristiano de la esperanza y de la paz.   

 

EL RETO DEL SUFRIMIENTO Y DE LA CRUZ

Hablar hoy de la cristiandad, de la imitación de Jesús, sin la aceptación de la Cruz, es incomprensible. La Cruz está ante nosotros como la elección y la realidad de la identidad  cristiana. Jesús dice claramente a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.“ (Mt 16,24). Esa es la oferta de Jesús. Jesús nos ofrece lo mismo que su Padre y nuestro Padre Celestial le ofreció a Él. Pero ahí no debe haber miedo. La Cruz no es la maldición. La Cruz es la bendición y la realidad de los discípulos de Jesús. En ese camino no estamos solos y abandonados. Observando Medjugorje en el contexto de la cruz llegamos a la conclusión de que en el centro de Medjugorje está la Cruz, pero también que Medjugorje es una nueva cruz. La Virgen en Medjugorje no nos ofrece nada atractivo, ciertamente, visto con los ojos del mundo. La Virgen, como la mensajera de Dios, nos llama a Cristo. Y sabemos que es lo que Cristo ofrece – la cruz, la renuncia, muerte por el amor hacia los demás. 

 

LOS JOVENES SON EL FUTURO

Tan a menudo, en Medjugorje, tenemos la oportunidad de escuchar a los jóvenes que han pasado a la otra orilla. Sí, tantos han debido dejar los falsos fundamentos y tomar otros, y lo consiguieron. Comprendieron que en un fundamento malo no se puede construir un mañana mejor. Los jóvenes han sentido aquí que alguien les toma de la mano y les guía del sin sentido al sentido de la vida. Han sentido que aquí pueden ser reconocidos como criaturas queridas, personas con plena dignidad. En Medjugorje, ese alguien se hace la experiencia de Dios vivo. Y los jóvenes, bajo el amparo de la Virgen, de nadie se hacen alguien. Los jóvenes descubren que tienen su esperanza en la Virgen y en Jesús. Esos jóvenes se encienden con el fuego divino de la fe, de la esperanza y del amor. Y, entonces, todo cambia. Entonces se puede superar la cautividad y la adicción.”

 El padre Mario estaba supuesto a visitar México (D.F., Reinosa y Ciudad Juárez), lamentablemente a última hora no se pudo obtener la visa de entrada y nos pidió que enviáramos esta carta a los organizadores de los eventos, en cada una de las ciudades que iba a visitar y que por razones de fuerza mayor ya no lo pudo hacer.

 Nos ha parecido de mucho interés para todas las personas que viven los mensajes de María Reina de la Paz, por lo que no hemos dudado en remitírselos.

 Actualmente se encuentra de camino a Guatemala, Nicaragua y Honduras. 

 
 
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