Y... ¿qué dicen los Obispos?

Un continente entero acogió a Medjugorje—en efecto, el Cardenal Edward Bede Clancy, de Australia, invitó a todos los obispos del continente a permitir que el vidente Ivan y el Padre Slavko de Medjugorje fueran y hablaran en sus diócesis. Así, ellos pudieron reunirse con 150,000 personas en Enero de 1993. Otros numerosos obispos también han recibido a los videntes es sus diócesis, algunos de ellos recibiéndolos incluso en sus residencias.

El Cardenal Godfried Daneels (Bélgica) invitó al vidente Ivan a una reunión privada cuando éste estuvo en Bélgica, en Agosto de 1994. El Arzobispo de Sarajevo, Cardenal Vinko Pulic, apenas fue investido Cardenal por el Santo Padre en Roma, visitó Medjugorje de regreso a Sarajevo a principios de Diciembre de 1994.

El 15 de enero de 1992 (siete meses después de que estallara la guerra), el Cardenal Franjo Kuharic, Primado de Croacia, consagró solemnemente su país al Corazón Inmacualdo de María y (un hecho que muchos notaron en ese tiempo) eligió el título “Reina de la Paz” para imploran la ayuda de la Virgen. Justo antes de la consagración, en comunión con los miembros de la Conferencia Episcopal Croata y 10,000 fieles, el Cardenal dijo: “Muchos en el mundo creen que la Madre de Dios se ha establecido también en las tierras altas de Hercegovina y como Reina de la Paz ha llamado en Medjugorje a la conversión y la paz...

En una sociedad brutalizada por el desprecio a Dios, llegando incluso a la destrucción de seres humanos... ¡ Dios nos revela el poder del corazón maternal! El envía a la Santísima Virgen María justo en un tiempo así y a un mundo así para de nuevo atraer a las personas hacia el único Redentor... En sus mensajes a la Iglesia y al mundo, la Santísima Virgen repite el llamado de Jesús a la conciencia: ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la buena nueva.’ (Mc. 1, 15)... ¡Quien se confía a Ella, seguramente encontrará al Redentor! ¡Ella guía a cada uno con su mano maternal por el camino de la salvación! Con esta confianza, hoy queremos confiarnos, entregarnos y consagrarnos a Ella, la Reina de la Paz!” (Las palabras del Cardenal Kuharic fueron reproducidas en la edición en alemán de L’Osservatore Romano del 7 de febrero de 1992)

El 27 de septiembre de 1992, el Cardenal Kuharic declaró a la publicación Medjugorje Gebetsaktion: “Las personas que creen y que están convecidas en conciencia de que con estos mensajes [de Nuestra Señora en Medjugorje] pueden estimular a la gente al bien –a la conversión, a la paz– deben hacerlo. Es un asunto de conciencia”.

Más de 100 conferencias inspiradas por el llamado de Nuestra Señora en Medjugorje tuvieron lugar en Estados Unidos en 1993. El Obispo Nicholas D’Antonio inauguró la Conferencia Nacional sobre Medjugorje 1991 en la Universidad de Notre Dame declarando: “¡Tenemos más conversiones de Medjugorje que de cualquier otro lugar en el mundo!... No recuerdo en la historia nada comparable a los eventos de Medjugorje!”

Tres obispos ugandeses: Frederic Drandua, Obispo de Arus, Deogratias Byabazaire, Obispo de Hoima y Joseph Oyanga, Obispo de Lira, arribaron a Medjugorje en mayo de 1997. Antes de partir, habían consultado al Nuncio apostólico de su país, Mons. Luis Roble Díaz, quien les había respondido: “El Papa no se expresa públicamente sobre Medjugorje, pero es favorable, así que vayan”. En Medjugorje, Mons. Drandua dijo: “Para mí es verdaderamente fuente de gran esperanza venir aquí, sobre todo en lo que respecta a la oración... La gente viene aquí y su vida cambia. Con esta experiencia es imposible decir que ‘la Virgen no se aparece’.”

Mons. Damiano Kyaruzi, Obispo de Tanzania, también estuvo en Medjugorje en mayo de 1997 y dijo: “Este no es sólo un lugar de oración, sino un lugar donde se puede aprender mucho. Aquí yo he entendido una cosa importante: todos somos peregrinos. Los peregrinos que vienen a Medjugorje, descubren el don de la vida y aquí, Dios los cura. Regresan a Dios,comprenden las leyes de la vida y se vuelven mensajeros de paz. Tengo la intención en mi labor de hablar a la gente y decirles que no tengan miedo de aceptar la vida. Sobre el Krizevac se aprende esta lección: hay que aceptar todo aquello que se recibe en la vida y llevar a su cumplimiento el propio compromiso”.

Monseñor Albin Malysiak, obispo polaco, visitó Medjugorje en octubre de 1998. “Creo que este es un lugar de apariciones, pero sobre todo se trata de un gran lugar de oración. He estado en el Krizevac y ahí he visto a mucha gente orar en forma verdaderamente devota. Era medio día y hacía mucho calor, pero el calor no las perturbó. El silencio y el espíritu de oración me han inspirado. Regresaré a casa con la imagen en el corazón de todas esas personas orando.”

El Cardenal Bernardino Echeverría Ruiz, después de una visita suya a Medjugorje, dijo: “Aquí hay tiempo para la oración, para vivir la celebración de la Misa. He advertido una profunda devoción, cuando rezamos el Rosario. He entendido que aparte de los mensajes que la Virgen ha dado, su presencia aquí es muy importante. Aquí Dios habla por medio de María. No sólo a ustedes, sino a todos los pueblos y culturas. Aquí no se viene para fines turísticos, sino para la confesión y para encontrar a Dios. Este es un momento particular de gracia para todos”.

Mons. Robert Fortune Sánchez, Arzobispo emérito de Santa Fe, en Nuevo México, se acercó en peregrinación a Medjugorje, en agosto de 1989. Una tarde, hablando con un grupo de personas, casi como para justificar su presencia, él contó: “En enero pasado estuve de visita con el Santo Padre. Yo le dije: ‘Santidad, muchos fieles de mi diócesis van de peregrinación a Medjugorje y yo no les he prohibido ir. ¿Qué debo hacer?’ El Papa me respondió: ‘Deje que la gente vaya. Allá se ora.’ Alentado por esta respuesta, yo agregué: ‘Pero me invitan también a mí a ir con ellos.’ El Papa me respondió: ‘Vaya y ore también por mí’. Por eso me encuentro ahora aquí, con la bendición del Santo Padre.”

Monseñor Frane Franic’, de 88 años, es Obispo emérito de Split, diócesis croata, que colinda con la de Medjugorje. Es una de las grandes personalidades de la Iglesia eslava; sus valerosas intervenciones fueron muy apreciadas durante el Concilio Vaticano II. Cuando iniciaron las apariciones en Medjugorje, tuvo una actitud de prudente escepticismo. Pero cuando hizo su primera visita a aquel lugar, en diciembre de 1981, quedó positivamente impresionado por la atmósfera espiritual que encontró y poco a poco se convenció de la autenticidad de las apariciones, convirtiéndose en un valioso defensor de las mismas. En 1997 dijo: “Las apariciones de Medjugorje deben ser consideradas como una nueva intervención de Dios en la historia de la humanidad, que podrá ser comprendida solamente con el tiempo. Yo mismo he oído la voz de la Virgen, aun cuando jamás la he visto. En los frutos de Medjugorje, esto es, la oración, el ayuno y el amor fraterno, yo veo los signos de una preparación al encuentro con Dios”.

Monseñor Patrick Power, Obispo auxiliar de Canberra,Australia, visitó Medjugorje en febrero de 1998: “ He encontrado una paz profunda, sobre todo después de haber escuchado el testimonio de Vicka. Esta experiencia me ayuda a elegir nuevamente mi vocación sacerdotal y mi servicio pastoral. Medjugorje es paz. Yo he probado la paz interior y he dado testimonio de ella al grupo con el cual vine. Cuando veo lo que acontece en nuestro grupo, personas que redescubren la fe, la oración y la confesión, sé que debo recomendar también a otros que vengan aquí.”

Juan Pablo II recibió en audiencia un día a cuarenta y cinco sacerdotes norteamericanos, acompañados de tres obispos. Estos sacerdotes le dijeron al Papa: «Santo Padre, nosotros deseamos ir a orar a Medjugorje.» El Papa respondió: «Vayan y oren también por mí.»

El 25 de Junio de 1985, Juan Pablo II recibió a un grupo de sacerdotes de la diócesis de Trento. Uno de ellos le preguntó: «¿ Santo Padre, puedo ir a orar a Medjugorje?» «¿Por qué no?» respondió el Pontífice. El 24 de Enero de 1987, el Papa recibió a los obispos del Triveneto. Puesto que en la Alta Italia, los hechos de Medjugorje eran seguidos con mucho interés y salían numerosas peregrinaciones de aquella tierra, el Obispo de Udine, preocupado, pidió consejo al Papa. «¿Cómo debemos compartarnos? » El Santo Padre respondió: «Me sorprende esta pregunta. ¿Olvida Ud. cuántos buenos frutos espirituales maduran en ese lugar de oración?»

En aquel encuentro estuvo presente también Mons. Antonio Mistrorigo, Obispo de Treviso, el cual, de regreso en su diócesis, declaró: «Hemos hablado con el Papa sobre Medjugorje. El parece conocer bien la situación y seguirla. Sostiene que no hay nada de malo que se vaya a orar a ese lugar.»

(Tomado del Calendario“1981... 2001... venti anni di Gracie e di Preghiere” publicado por Medjugorje Torino).

 
 
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