Conferencia de Luis Siman en Medjugorje 11/2011
“Vuelvan al fervor de los primeros tiempos”


Antes que nada quiero dar gracias al Padre Danko, por la deferencia que ha tenido conmigo al invitarme a dirigirme a ustedes.  Como buen discípulo de la Gospa, no siempre elige a los mejores.

Vuelvan al fervor de los primeros tiempos y al entusiasmo del primer amor

No cabe duda que las atracciones del mundo, la gran influencia de los medios de comunicación, el materialismo, consumismo, los ataques a la Iglesia Católica, el sincretismo, la nueva era, etc. hacen que el mundo esté cada vez mas confundido, perdiéndose incluso la presencia del Señor de la vida, en nuestras vidas.

Tengo que pasarla bien,  “yo tengo mis problemas, no me importan los problemas de los demás”…
Se ha perdido el espíritu de renuncia y de esfuerzo en el trabajo por el bien espiritual de los otros, no hay espíritu de sacrificio, de darse, de crecer espiritualmente, de trabajar por la salvación olvidando que todos necesitamos de Dios, pero lastimosamente se busca a Dios en los lugares equivocados.

Sin embargo, hay muchas personas, que aunque han tenido que madurar su fe en un ambiente indiferente, cuando no hostil, la insatisfacción les ha llevado a buscar el sentido de la vida en la fe.

Nuestra Madre Santísima insiste en sus mensajes que estamos viviendo un Tiempo de Gracia, que debemos orar, hacer vida la oración, orar por nuestra conversión y la del mundo entero, que no estamos solos, que Ella y su Divino Hijo están cerca de nosotros con todo su amor.

Ha perseverado haciéndonos un llamado a la conversión y a la santidad durante más de 30 años y nos sigue insistiendo prácticamente en cada mensaje.
Nos suplica e invita, nos anima, apela a nuestra entrega y a dar testimonio de vida, nos agradece con expresiones que reflejan el trato amoroso de Nuestra Madre Santísima que desea a través de sus mensajes acercarnos a Su Hijo, para nuestro propio bien y salvación.

Treinta años de apariciones diarias y “aún muchos no despiertan del sueño de la incredulidad” nos decía en su mensaje del 25 de junio de este año, lo cual refleja el materialismo y la indiferencia en que ha caído el mundo.

Si algo me ha impresionado de los Mensajes de Nuestra Madre Santísima y que influyeron decisivamente en mi cambio de vida, ha sido este el trato tan delicado y cortés que tiene para con nosotros, ese su “Queridos Hijos” y “Gracias por haber respondido a mi llamado”, aunque no lo hallamos hecho en forma definitiva y completa.  Muchas veces me pregunto ¿cómo responderemos a ese amor?

Me llama la atención que en los últimos mensajes, aún manteniendo su característica dulzura Nuestra Madre Santísima emplea expresiones mas fuertes que lo usual, tales como: “Satanás no duerme, quiere destruir mi plan.”  “El mundo deambula en la tiniebla de la tentación.”  “Busco a todos los corazones adormecidos.”  “Algunos de ustedes no han conocido el amor de Dios.”

Nuestro querido y bien recordado Padre Slavko en su libro “Oren juntos con un corazón gozoso” dice: “Leyendo los mensajes, entendemos que la Virgen ha invitado sobre todo a la oración, aún más que a la paz.  Y esto lo comprenderemos mejor si aceptamos que la oración es un medio para alcanzar un objetivo y ese objetivo es la paz.

La gracia más grande que se recibe en Medjugorje no es a nivel cognoscitivo, sino la certeza de que es indispensable orar, tener la voluntad concreta de orar y el deseo de responder a la invitación de la Virgen.  Y ésta es la fortaleza, el poder fundamental de Medjugorje.  Justamente a través de la oración, si respondemos a la invitación, podrá realizare el fin último de la Virgen: la paz entre Dios y los hombres y en medio de los hombres.

Los mensajes y las invitaciones no contienen en si nada nuevo, la novedad y la fuerza residen más bien en la motivación y en la experiencia de oración.

En el mensaje del 25 de julio de este año, Nuestra Madre Santísima nos dice: ¨Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio.  Hagan descansar su cuerpo y su espíritu.¨

Debemos de hacer un alto en el camino y pensar seriamente cómo estamos atendiendo el llamado de Nuestra Señora a vivir con más responsabilidad, coherencia y profundidad el mensaje que nos está dando, a que crezcamos en nuestra conversión día a día, a que nos reconciliemos con nosotros mismos, con los miembros de nuestra familia y nuestro grupo de oración, con todas las personas que integran el Movimiento y con el mundo entero; a acercar a otros a que conozcan y vivan la espiritualidad de María Reina de la Paz.

Nuestra Madre Santísima sabe lo débiles e inconstantes que somos, ya que Ella conoce muy bien el corazón de cada uno y por eso nos insiste en que trabajemos en nuestro propio corazón en la renuncia, la oración y el ayuno.  No podemos claudicar, Ella nos necesita.

Ella no claudica, porque nos ama con todo su corazón y busca nuestra salvación.  ¡Su amor no tiene límite!

Hay que romper la rutina, crecer en la oración y en el amor a Ella y a Nuestro Señor.

¿No merece nuestra Madre todo nuestro amor y entrega?

¿Cuántas veces han mencionado los videntes que cuando la Gospa se les apareció, estaba triste llorando?   Ella llora, por los que no responden a su llamado.
El problema más serio que tenemos es la forma como acogemos el mensaje; debemos de abrir el corazón y discernir sobre que nos está pidiendo Nuestra Madre Santísima a nosotros mismos.

¿Escuchamos verdaderamente el mensaje y permitimos que eche raíces en nuestra vida o lo echamos a un lado y lo asfixiamos?  Son discípulos los que lo riegan y lo alimentan y le piden a Jesús y a Nuestra Madre Santísima que produzca en ellos fruto abundante.

Abrir el corazón significa tener la voluntad y tomar la decisión de lo que se nos está pidiendo e integrarlo a nuestro plan de vida.

Tenemos que recibirlo en una actitud de oración y preparación anticipadamente al 25 de cada mes.  Con este fin sugerimos rezar la Novena de María Reina de la Paz todos los meses, empezando el día 16 y terminando el día 24.  La puede encontrar en la página WEB de la Fundación y en la del Florida Center for Peace.

Acoger el mensaje con humildad, como lo pide Nuestra Madre Santísima, tiene que resultar en un compromiso personal de conversión y crecimiento en el amor del Señor y de Nuestra Madre Santísima.  Significa orar tanto, como nos lo pide y orar con el corazón. 

El vidente Iván dice: "Nuestra Señora nos pide a todos que oremos con el corazón, y orar con el corazón quiere decir que cuando oramos, debemos pensar en lo que estamos orando, lo que estamos expresando en la oración. ¿Estoy pensando en las palabras que estoy pronunciando, en lo que quieren decir para mi en mi vida y para ponerlo en práctica?"

Nos olvidamos que el elemento básico y fundamental del Mensaje es la oración.  Sin oración no hay conversión, no hay paz y no podemos dar testimonio para hacerles llegar el mensaje a nuestros semejantes.

Recordemos que Nuestra Madre Santísima nos pide el rezo de tres partes del Rosario, que la Eucaristía es la oración por excelencia, meditar la Palabra del Señor es escuchar lo que El quiere de nuestra vida y el Ayuno y la Reconciliación purifican nuestro Corazón, elevan nuestra oración al Señor y a Nuestra Madre Santísima para que intercedan por nosotros.

Esto en la práctica se consigue si se dedican ratos diarios, concretos y exclusivos a la oración.  Todo ello, sin salirse cada uno de su sitio, de las actividades normales y de los propios deberes con los demás.  La Misa es centro y culmen de la vida cristiana, y escuela primera de la oración.

Yo realmente tengo problemas con los católicos que dicen creer en la presencia real del Señor en la Eucaristía y no van a misa diariamente y al menos una hora a la semana a una capilla de adoración.

Con fecha 15 de marzo de 1984 Nuestra Madre Santísima nos decía: Adoren sin cesar al Santísimo Sacramento del Altar.  Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en adoración.  En esos momentos se obtienen gracias particulares.

¿Dónde voy a encontrar tiempo para orar?  NO lo hay, pues nuestra vida está organizada sin tomar en cuenta a Dios.

Esta claro que no podemos descuidar nuestras obligaciones de estado, pero tenemos que reorganizar nuestra vida para darle tiempo al Señor.  Sacrificar el tiempo que dedicamos a nosotros mismos.  Levantarse ½ hora antes para asistir a la Eucaristía diaria y dormirse ½ hora más tarde para dedicarla a la oración, ¿Cuánto tiempo al día dedicamos a la TV?

Es un desafío, por que primero nos tenemos que vencer nosotros mismos, nuestra concupiscencia, nuestra soberbia, la falta de confianza y abandono en el Señor y María Santísima, tenemos que vencer al demonio y al mundo.  Con el Señor y Nuestra Madre todo lo podemos.

El Santo Padre Benedicto XVI, en una de sus últimas alocuciones que hacía sobre la oración, nos decía: “El objetivo primario de la oración es la conversión: el fuego de Dios que transforma nuestro corazón y nos hace capaces de ver a Dios, y así, de vivir según Dios y de vivir para el otro”.

La oración supone y demuestra la fe, y también la fortalece.  Y siempre, de alguna manera, se traduce en compromiso de servicio: no tiene nada que ver con una huida de la vida, de las necesidades de los demás o de los asuntos cotidianos.

El Catecismo de la Iglesia Católica No. 2372 nos dice, que frente a las tentaciones en la oración: “La más frecuente, la más oculta, es nuestra falta de fe.  Esta se expresa  menos en una incredulidad declarada que en unas preferencias de hecho.  Cuando se empieza a orar, se presentan como prioritarios mil trabajos y cuidados que se consideran más urgentes; una vez más, es el momento de la verdad del corazón y de clarificar preferencias.  En cualquier caso, la falta de fe revela que no se ha alcanzado todavía la disposición propia de un corazón humilde: “Sin mí, no podéis hacer nada” (Jn. 15, 5)”

El crecer en la fe y en el amor al Señor son gracias gratuitas, pero se obtienen orando y hay que pedirlas.  No basta mantener la fe que hemos recibido, sino hacer que siga creciendo cada día.

En diciembre 25 de 1989 la Gospa nos decía: “Desde hace años, yo los llamo y los exhorto a una vida espiritual profunda y a la simplicidad, pero ustedes son tan fríos. Por eso, queridos hijitos, tomen en serio los mensajes y vívanlos…  Por eso, queridos hijos, lean cada día los mensajes que Yo les he dado y transfórmenlos en vida.”

Tenemos que llevar el mensaje al corazón y vivirlo.
El Padre Slavko nos cuenta que durante una aparición, la vidente Marija Pavlovic-Lunetti preguntó a Nuestra Señora: “Gospa, ¿tienes algo especial para mi?  La respuesta fue: “Te doy mi amor para que se lo puedas dar a otros.”

Después el Padre Slavko preguntó: “¿Qué se puede hacer?”  La vidente contestó: “Yo rezo todos los días para estar cada vez más abierta al amor de Nuestra Señora y para llevárselo a todo el mundo.  Rezo para que los demás sean capaces de experimentar ese amor y lo puedan transmitir a otros.

Debemos hacer un serio examen de conciencia de nuestra vida de oración y sus frutos prácticos, hacer una renovación de nuestro compromiso, salir de la rutina en que hemos caído, pero teniendo en cuenta el sentido de urgencia que Nuestra Madre Santísima está dando al mensaje, dada la situación que se vive en el mundo.  Tenemos que corresponder a la constancia que ella tiene para llevarnos a su Hijo, su intercesión por nosotros y su constante llamado a la conversión y la paz.

LOS GRUPOS DE ORACIÓN SON NECESARIOS, PERO NO SÓLO AQUÍ,

SI NO EN TODAS LAS PARROQUIAS   -   11/4/92


En el mensaje del 8 de mayo de 1986 nos decía: “¡Queridos hijos! Ustedes son responsables de los mensajes. Aquí se encuentra la fuente de la gracia y ustedes, queridos hijos, son las vasijas a través de las cuales se transmite esa gracia.  Por tanto, queridos hijos, los invito a cumplir este servicio con responsabilidad. Cada uno responderá en la medida de la propia capacidad. Los invito a distribuir con amor los dones entre los demás y a no conservarlos para ustedes mismos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

¿Qué debemos hacer para corresponder las gracias que hemos recibido al conocer sus mensajes?

Como líderes nuestra responsabilidad es mayor y por lo tanto nuestro compromiso de oración tiene que ser mayor.

No sólo se trata de dar a conocer el mensaje en el sentido estricto de la palabra, sino que invitar y motivar a todas las personas que nos rodean, a nuestros familiares y amigos a vivir verdaderamente el mensaje y conducirlos a la oración.
No se trata solamente de invitar a todo sacerdote y conferencista que nos recomiendan como buen orador, sino que buscar los frutos más duraderos, formando en la fe a los miembros  de nuestros grupos, motivándolos a la oración y formación de Grupos de Oración.

Tampoco de venir a Medjugorje todos los años, mucho menos de distribuir boletines y miles de mensajes, ni de tener un grupo de oración al que asisten 20, 30 y hasta 50 personas, sino que tener 50 grupos de oración y pastorearlos debidamente. 

No es que hacer todo esto esté mal, sino que los propósitos hechos en estos casos, se apagan como la brasa encendida que se aparta de las demás, cuando no hay oración, por lo que insisto que debemos buscar frutos permanentes, especialmente en la vida de oración.
Estos grupos tan numerosos no son un grupo de oración, si no que asambleas de oración.

Para aclarar conceptos, según el padre Slavko, en un grupo de oración, la oración está en primer lugar.  Es un encuentro con Dios a través de un encuentro de amigos que oran, cantan, reflexionan y comparten unidos.  Los miembros se corrigen con libertad, se alientan unos a otros cuando perciben los dones de los demás y se empeñan en ayudarse mutuamente a crecer y está formado por un máximo de 10 a 15 personas.
Una asamblea de oración está abierta al que quiera participar y cuando quiera hacerlo, por lo tanto no puede haber la intimidad y la perseverancia que se encuentra en un grupo de oración.

Tenemos una decisión que tomar, ya que la Gospa nos ha dado la tarea de cambiar al mundo, ayudándole a cambiar los corazones, de todas las personas que están cerca de nosotros, en nuestros hogares, escuelas, trabajos, comunidad, etc.

¡Tenemos que empezar a actuar y llevar el mensaje a los demás como lo pide Nuestra Madre, con toda responsabilidad y decisión, dando testimonio de nuestra conversión y vivencia del mensaje!
Pero es imprescindible la oración y el ayuno, para verdaderamente hacer lo que Nuestra Madre Santísima nos pide y tener una experiencia de Dios en nuestro corazón.  El que no ora no tiene nada que dar y nada que recibir.

No nos podemos cruzar de brazos, es hora de despertar y responder, como líderes tenemos una mayor responsabilidad, por lo que debemos crecer en nuestra vida de oración, doblar rodillas, orar y volver a la practica del ayuno.  La oración y el ayuno nos sacarán de la pasividad en la que muchas veces vivimos, para responsabilizarnos de hacer este mundo mejor.
Tenemos que dejar a un lado el desanimo y pesimismo.  Son actitudes que no vienen de Dios.  ¡El Santo se hace en la adversidad!

Mi anécdota favorita, cuando hablaba a mis vendedores en el negocio hace unos años, es el caso de una fábrica de zapatos que mandó a dos de sus vendedores al África, uno pesimista y el otro optimista.  El primero dijo: todos andan descalzos, nadie usa zapatos aquí; no voy a poder vender.  Y no dudo que ya saben lo que dijo el otro: aquí voy a vender muchos zapatos, porque todos andan descalzos.

Mantengámonos firmes y fuertes ante las adversidades que vendrán, ser decididos en la acción, confiados en la guía y protección de Nuestra Madre Santísima.

María Santísima tiene que ser nuestro modelo en su respuesta generosa a la llamada del Señor, imitando Su firmeza, Su humildad, Su entrega y Su amor. 
En la narración de la visita de María a su prima Santa Isabel, San Lucas dice: “En aquellos días se puso en camino María y se fue con toda prontitud a la región montañosa a una ciudad de Judá.”  Esta es la disposición de nuestra Madre a servir prontamente, a la necesidad de los demás.

No nos podemos detener en problemas y situaciones, que aunque son reales, tenemos que superarlas a fin de salir adelante con el compromiso que hemos contraído con Nuestra Madre Santísima de difundir Sus Mensajes y vivirlos.  Tenemos que seguir adelante con nuestro trabajo contra viento y marea.

¡La gente no responde!  ¡No tengo tiempo!  ¡No estoy preparado!  ¡Tengo muchos problemas!  ¡Yo respeto las creencias de los demás y pido que respeten las mías!  ¿No les parece haber oído estas expresiones?

¿Dónde están tantas personas de nuestras comunidades que han tenido la gracia de venir a Medjugorje y no han permanecido fieles al mensaje?  ¿Y los que han asistido a los congresos, conferencias, retiros que se han organizado en América?  ¿Los que asistieron a las visitas a nuestros países de los videntes, los sacerdotes de la parroquia y tantos conferencistas del mensaje?

La dura realidad es, que así como hemos estado adormecidos en nuestra vida de oración, así lo hemos estado en la motivación para formar grupos de oración.

¿Cuántos grupos de Oración hay en tu parroquia, en tu cuidad, en tu país?  ¿Menos que hace unos años?   ¿Han crecido en número?  ¿Se mantienen los mismos 2, 3 ó 10 de hace unos años atrás?

Platicando con líderes de algunas ciudades importantes, sobre este tema, me confesaban sinceramente, que se descuidaron y no han trabajado para lograrlo.

No podemos conformarnos con reunirnos cada semana con nuestro grupo, debemos crecer en nuestra vida de oración personal y trabajar en el crecimiento espiritual y vida de oración de los demás.

En el mensaje de enero 10 de 1984, la Gospa nos dice: “Sé que les he dicho muchas veces: oren.  Pero sepan también esto: en el mundo hay muchas personas que no oran y que no saben qué significa la palabra oración.”

Promover la formación de los Grupos de Oración no es un problema intelectual, sino que es un asunto de amor por el pedido de Nuestra Madre y amor a Ella misma, de oración, decisión, entusiasmo, abandono y confianza, estando seguros que no dependen de nosotros los frutos de nuestro trabajo.

Sabemos que no es fácil, pero no estamos solos, Ella vino para ayudarnos, vino para acercarnos al corazón de Dios y en sus mensajes Ella nos repite continuamente que ora por nosotros, que nos quiere guiar y nos pide que perseveremos, Ella nos brinda todo Su amor y dedicación.

No importa cual sea nuestro pasado, que aptitudes tengamos o que no sepamos hablar con elocuencia, la gracia de Dios puede hacer maravillas en nosotros.  ¡Oremos e invoquemos al Espíritu Santo!

El Cardenal Herranz hablaba de los records que estableció Juan Pablo II: años gobernando la Iglesia, vueltas que dio alrededor del mundo, países visitados, etc. y manifestaba que el record más importante se había olvidado y que es “Las horas que pasó delante del Sagrario hablando con su amor para después ir a hablar de Su amor.

Es como hablar en lenguaje de enamorado, pero sin estar enamorado.  Quedaría como una cursilería o una palabra vacía, sin efecto.  Sólo una palabra llena de la gracia, cargada de la experiencia del amor de Dios puede ser un verdadero testimonio de conversión, de lo contrario siempre serán palabras vacías.  No se puede testimoniar una fe, una pasión que no se vive.

El activismo sin la oración no sirve de mucho, convertirse es una determinación para uno mismo y para los otros.  Se trata de una llamada a la prioridad de la oración como raíz, alimento, impulso y alma de la vida ordinaria. 

San Juan Crisóstomo en sus comentarios a la 1ª  Carta a los Corintios decía: “El mensaje de la Cruz, anunciado por unos hombres sin cultura, tuvo una virtud persuasiva que alcanzó a todo el orbe de la tierra.

Decía: “Porque ni los filósofos, ni los maestros, ni mente humana alguna hubiera podido imaginar todo lo que eran capaces de hacer unos simples publicanos y pescadores.
¿Cómo lo lograron?  Por obra y gracia del Espíritu Santo y la intercesión de Nuestra Madre del Cielo.

El mismo cardenal Herranz manifestaba que los cristianos de hoy, para ser cristianos, tenemos que tener el temple que tuvieron los primeros cristianos, porque se trata de vivir el cristianismo en una sociedad que se parece mucho a lo que ellos enfrentaron.
San Francisco Javier, en una carta a San Ignacio, advierte de la responsabilidad apostólica que tenemos los cristianos: “Muchos paganos se dejan de convertir en estas partes, por no haber muchas personas que se ocupen de ello”.

La Gospa nos dijo el 23/1/86: “¡Queridos hijos, si oran con el corazón se derretirá el hielo en los corazones de sus hermanos y desaparecerá toda barrera!
Sin la ayuda de Dios nuestro trabajo resulta vano y estéril, si el Señor no viene a hacer fructificar nuestras actividades, perdemos miserablemente nuestro tiempo.  Es lo que dice el Libro de los Proverbios: “Lo que produce frutos es la bendición de Dios.  Nuestro afán no añade nada” o lo que dijo Cristo: “Sin mi nada podéis hacer”  (Juan 15.5).  No basta con aislarse y trabajar  incansablemente.  Para obtener éxitos es absolutamente necesaria la intervención del Señor.

Dichosos los que creen que los buenos resultados en sus realizaciones, son más obra de Dios, que sólo esfuerzo humano.  Los éxitos vienen siempre de Su mano.  “Ni el que siembra, ni el que riega es nada, sino Dios que lo hace crecer.
Es San Marcos el que relata: “y eligió a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar” (Mc 3, 14); y el mismo evangelista narra al final de su Evangelio: “ellos partieron y predicaron por todas partes mientras el Señor obraba junto a ellos y confirmaba la palabra con los prodigios que la acompañaban” (Mc 16, 20)

Pero recordemos los hechos de los Apóstoles: se mantenían constantes en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.

En el mensaje del 25 de julio del 2011, la Virgen Santísima nos dice: “Permítanme hijitos que los conduzca, abran sus corazones al Espíritu Santo, para que todo el bien que hay en ustedes, florezca y produzca frutos al céntuplo.”

Así mismo debemos mencionar Romanos 8, 26 Además el Espíritu nos viene a socorrer en nuestra debilidad; porque no sabemos pedir de la manera que se debe. Pero el propio Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar.”   

San John Neumann decía: “Dios era totalmente completo, todo bienaventurado en Sí mismo.  Fue Su voluntad crear un mundo para Su gloria.  Él es Todopoderoso y podría haber hecho todas las cosas Él mismo, pero fue Su voluntad llevar a cabo Sus propósitos por medio de los seres que Él ha creado. Todos fuimos creados para Su gloria — fuimos creados para hacer Su voluntad. Yo fui creado para hacer algo o para ser alguien para lo que ningún otro fue creado; yo tengo un lugar en los designios de Dios, en el mundo de Dios, que nadie más tiene; sea yo rico o pobre, despreciado o estimado por los hombres, Dios me conoce y me llama por mi nombre.

Dios me ha creado para que le preste un servicio determinado; Él me ha encomendado una tarea que no ha encomendado a nadie más. Yo tengo mi misión — tal vez nunca llegue a saberla en esta vida, pero se me dirá en la otra.”
¿Tenemos claro que nos pide la Virgen?  ¿Cuál es nuestra misión?  El Señor ha permitido que nuestra Madre del Cielo nos visite y algún día se nos preguntará, ¿Dónde está tu hermano?
Nos tenemos que cuestionar cómo hemos respondido.
Reconocemos que somos vasijas de barro, siervos inútiles, pero con la guía y la intercesión de Nuestra Madre Santísima todo lo podemos.

Nuestra Madre Santísima en su mensaje del 18 de marzo de 2010 nos recuerda: “Hijos míos, sean ustedes apóstoles míos, sean mi río de amor.  Yo los necesito.  ¡Gracias!”
El término “apóstol” significa “El que es enviado como mensajero”, que tiene la misión de propagar una doctrina o una idea.

Es necesario crear una nueva conciencia misionera para promover el mensaje de un modo renovado en todos los lugares, ya que estos no son un privilegio para unos pocos, sino que Nuestra Madre Santísima los da para todo el mundo.

No cabe duda de que Nuestra Madre Santísima pretende que todos los peregrinos lleven a sus comunidades y parroquias de origen la importancia de lo que en Medjugorje han visto y aprendido, la primicia de la oración y de la adoración eucarística, de la lectura de la palabra y de la reconciliación y el ayuno. 

Es necesario volver al fervor de los primeros tiempos y al entusiasmo del primer amor, tal como lo expresó Nuestra Madre Santísima en un mensaje de hace unos años.  Regresar a nuestras comunidades con un nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones.  Animados por un celo de evangelización y empuje misionero.  El mensaje no constituye un privilegio para nosotros, sino que un bien para nuestra familia, nuestra comunidad, nuestro país y para el mundo entero.

Las palabras de Jesús tienen hoy la misma fuerza y novedad que hace dos mil años: “Vosotros sois la sal de la tierra (…) vosotros sois la luz del mundo (…) Que vuestra luz brille ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos” (Mt 5, 13-16).

¿Somos la lámpara que ilumina o la que aunque arde se pone debajo de la cama?
En el mensaje extraordinario que le dio a Iván el 18 de enero del 2011, nos decía: “Ayúdenme a la realización de mis planes que deseo llevar a cabo en el mundo y con esta parroquia.”

Debemos convertirnos en verdaderos misioneros de María Reina de la Paz, dando testimonio y motivando a otras personas a que se integren a nuestros Grupos de Oración o formar nuevos, para así lograr una RENOVACIÓN en el Movimiento Iberoamericano y así responder al pedido de Nuestra Madre Santísima.

El primer grupo de oración en Medjugorje fue organizado el 4 de julio de 1982, poco más de un año después de que comenzaron las apariciones de la Virgen.  Este grupo de oración continúa hasta hoy y es en sí mismo especial.  A través del vidente Iván, Nuestra Señora llamó a quienes tuviesen la disposición para reunirse a orar.  Les dijo que estaría con ellos de una manera especial.
Iván nos cuenta que la Virgen desea que se formen grupos de oración en todas las comunidades parroquiales.  De este modo, a través de sus oraciones, pueden ayudar a Nuestra Señora a realizar los planes que el Señor le ha confiado.

En Marzo de 1983, a través de Jelena, la Virgen pidió que se comenzara un grupo de oración.  En su mensaje, Nuestra Señora dijo: “Deseo aquí un grupo de oración.  Yo guiaré al grupo y le daré una guía para su consagración.  De acuerdo a esta guía, otros en el mundo pueden consagrarse también.

Benedicto XVI en una reciente alocución mencionaba: “La oración personal ciertamente es importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que --aunque sea muy pequeña-- está unida y unánime, porque refleja la realidad misma de Dios Uno y Trino, perfecta comunión de amor”, indicó.

La oración personal es una condición para orar juntos y orar juntos ayuda a crecer en la oración personal.  Jesús dio un significado especial a la oración en comunidad.

Es evidente, a partir de los mensajes, que Nuestra Señora ha guiado a las personas con el deseo de que crezcan en lo personal y también para trabajar y crecer en el grupo de oración.

En su libro “Oren juntos con un corazón gozoso”, el Padre Slavko dice: “Cualquier persona necesita preocuparse de su propio crecimiento espiritual, pero el acompañamiento de otros en este crecimiento es irremplazable, debido a la estructura psicológica y física del ser humano.  Esto es especialmente importante hoy, cuando el individuo puede perderse fácilmente en medio de la agitación de los tiempos modernos.  El compromiso con el grupo ayuda a la persona a mantenerse fiel al ritmo de oración.

RENUEVEN MIS MENSAJES EN SUS FAMILIAS   -   17/6/2011



¡La familia tiene que ser el primer grupo de oración y el más importante!
María desea que la familia sea el lugar donde nazca la santidad.  Un ejemplo de santidad de los padres y los abuelos es en sí mismo una escuela de santidad para los jóvenes.

El 27 de septiembre de 1984 la Virgen dijo: “Pido que las familias de la parroquia recen el Rosario.”   Rezar el rosario significa unirnos con Jesús y María en Sus gozos, Sus dolores y Su gloria.  En esta unión, la familia crece teniendo a la Sagrada Familia como modelo.

En el mensaje del 25 de agosto de 1995, María invitó a la familia a comenzar su día con oración y a terminarlo con una oración vespertina de acción de gracias.

En la oración matutina, la familia acepta conscientemente el nuevo día con gratitud, como un gran don y se declara dispuesta a servir a Dios y a los demás.

En la oración vespertina, la familia tiene necesidad de expresar su gratitud a Dios.  Es tan solo el amor de Dios lo que hace posible todo aquello que realizamos durante el día y la acción de gracias reconoce que es Dios Quien nos ha dado esos dones.

Se debe orar en familia y por las familias, base de nuestra sociedad, tan atacada en estos tiempos que se quiere vivir sin Dios.

Nosotros que hemos tenido la gracia de conocer sus mensajes y especialmente Su preocupación, ternura y amor por todos nosotros, tenemos que ser testimonio y compartir con niños, jóvenes y adultos, Su amor y deseos de llamarnos a la conversión y acercarnos a Nuestro Señor, Su Hijo a través de la oración.  Debemos sentirnos responsables de todos y tratar de transformar nuestra comunidad.

            Si bien es cierto que el materialismo y el secularismo han invadido este mundo, así también hay muchas personas adultas y jóvenes que buscan el sentido verdadero a su vida, que tienen sed de Dios, por lo que debemos de insistir con amigos y familiares, sin desmayar, tal como lo ha hecho Nuestra Madre Santísima durante estos 30 años.
Seamos Sus brazos extendidos.  Ella nos necesita y nos invita a ayudarle.  Gracias por atender a Su llamado.”

No podemos decir que a partir de mañana recomienza un gran crecimiento de Grupos de oración.  Dios no actúa así.  Crece en el silencio.   Nosotros confiamos en este crecimiento silencioso.
En el mensaje del 7 de marzo de 1985 la Gospa pedía “Entusiasmen a los jóvenes a orar y a asistir a la Santa Misa” y más recientemente en el mensaje extraordinario que dio a Iván, el 5 de agosto pasado nos decía: "Queridos hijos, incluso hoy, en esta gran alegría, cuando los veo en grandes números, deseo invitarlos e invitar a todos los jóvenes a participar hoy en la evangelización del mundo, a participar en la evangelización de las familias.”

Es muy fácil pensar que no estamos capacitados para trabajar con jóvenes, pero me pregunto si no es que tenemos miedo de hacerlo.  ¿Dónde está nuestra fe y la confianza en el Señor y nuestra Madre Santísima que nos guiarán?  Nos hace falta oración para decidirnos a hacerlo.

Los jóvenes que evangelicen a otros jóvenes: “es urgente ayudar a los jóvenes discípulos de Jesús y María a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida. 
La formación de Grupos de Oración de Jóvenes se debe de ver como una necesidad real y absoluta en el presente y no únicamente como el futuro del Movimiento María Reina de la Paz o como un vacío a llenar entre los Grupos de Oración de Niños y de Adultos.

No dudo que en cada comunidad hay más de un joven que puede ser líder de otros jóvenes y atraerlos a la oración, naturalmente con el apoyo y dirección de los adultos. 

Sí, es necesario aclarar que apoyar y guiar, no significa controlar y coartar iniciativas razonables, imponiendo nuestros criterios.

¿Qué hacemos los mayores para mandar a un joven de nuestra comunidad al Festival de la Juventud?

La diferencia entre un grupo de oración de adultos y uno de jóvenes, está en las actividades que se hacen tanto dentro del grupo de oración como fuera y que el mismo joven líder pueda sugerir o consultar con alguien que tenga la experiencia.
¿Cómo respondemos para que los jóvenes se sientan acogidos y apoyados por nosotros los adultos y atraerlos a la vivencia del mensaje?

No olvidemos los niños, tenemos que formar  niños que oren, conozcan a Jesús y María y los amen intensamente, y tengan presente a Cristo en la Eucaristía como el centro de sus vidas, sin olvidar de encontrarlo también en nuestros hermanos.
Uno de los Ministerios más importantes del Florida Center for Peace, es: “Los Amigos de Jesús y de María”, que se han extendido rápidamente y que están presentes en 17 países y con frutos muy abundantes.

Es necesario encontrar las personas que tenga el carisma de trabajar con niños en todos los países, en todas las ciudades, en todas las parroquias.
Se debe de tomar en cuenta que este es un complemento a la catequesis en la que se les enseña a los niños a orar y comunicarse con sus amigos, Jesús y María.

Si alguien está interesado, podemos proporcionarle más información.
Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz, dice la Palabra.

En el primer mensaje que dio la Gospa nos decía: “¡Paz, Paz, Paz!  ¡Reconcíliense!  Sólo Paz.  Hagan la paz con Dios y entre ustedes mismos.  Para eso, es necesario creer, orar, ayunar y confesar”.  (Mensaje a Marija Julio 26, 1981)
Se debe buscar la unidad con humildad y respeto para aceptar las opiniones de los demás, en un dialogo honesto y franco, aceptando a los demás con sus defectos y virtudes, tomando en cuenta los verdaderos intereses de la difusión del mensaje y no los nuestros.

Nosotros debemos ser los primeros en dar testimonio de unidad, trabajando en comunión con los distintos grupos de cada país, que aunque actúen independientemente deban de hacerlo en forma coordinada con el apoyo de todos y se deben de beneficiar de esta unión entre los países de la región.

Se deben de limar asperezas con otras personas que en el pasado difundieron activamente el mensaje de Nuestra Madre Santísima.

No se debe de prescindir de personas o grupos con los cuales hemos tenido diferencias, en la mayor parte de los casos de personalidad, salvo en situaciones graves que puedan perjudicar el movimiento y la espiritualidad.

Se debe de tratar de contactar a las personas que han viajado a Medjugorje, hayan formado o no Grupos de Oración, para organizarnos y darle un nuevo impulso al movimiento en cada país e identificar a las personas que están en disposición de trabajar y cooperar en la difusión del mensaje.


Pero más que todo debemos de erradicar totalmente y de una vez por todas el protagonismo, el sincretismo, evitar la búsqueda y difusión de revelaciones privadas no autorizadas por la Iglesia y de signos sobrenaturales.

Dejar de criticar a los sacerdotes y a la jerarquía de nuestra Iglesia y más bien orar por ellos, tal como lo pide Nuestra Madre Santísima en su mensaje del 2 de octubre de 2011: “Les pido de manera especial que no juzguen a sus pastores.  Hijos míos, ¿acaso han olvidado que Dios Padre los ha llamado a ellos?  ¡Oren!  ¡Les agradezco!”

Tenemos que estar concientes que con ciertas actitudes negativas hacia los demás grupos y miembros que los componen, no estamos colaborando con el plan de Nuestra Madre Santísima

Uno de los problemas más grandes que encontramos es el protagonismo, el querer sobresalir sobre los demás, pero recordemos todo lo que dijo el Señor: “Si alguien quiere ser el primero deberá ser el último entre todos y servirlos a todos”.

La Madre de los Zebedeos pidió a Jesús; que se siente uno a Su derecha y otro a Su izquierda, pero al vivir tres años con el Señor, cambiaron su actitud y murieron mártires.  Santiago fue el primero de los apóstoles en dar su vida, por el Señor, y nosotros ¿cuántos años vamos a necesitar para cambiar?

No entraremos en detalle del resto de problemas que se han mencionado, ya que en muchísimas ocasiones se han tratado y ya deberíamos estar concientes de los mismos.

Queremos hacer un llamado al perdón y a la unidad, y nos atrevemos a hacerlo en nombre de Nuestra Madre Santísima, ya que no dudamos que estos son sus fervientes deseos, de que oremos muy especialmente por la unidad de todos los Grupos y para que El Espíritu Santo mueva nuestros corazones para que todos estemos unidos como hermanos y trabajemos juntos con el fin de que Nuestra Señora y el Mensaje de la Gospa sean más conocidos y vividos.

Debemos mantenernos firmes en la fe y en la misión que se nos ha confiado y abandonarnos en los brazos amorosos de Nuestra Madre Santísima y dejarnos guiar.

Sed fuertes y decididos, como nos pide la Gospa en su mensaje del 25 de agosto último.

Para terminar, quiero mencionar las palabras de Iván, que todos tenemos que hacerlas nuestras: “Desde cuando hablé con la Santísima Virgen todo cambió para mí: mis sentimientos y el propio sentido de la vida.  Y no alcanzaré la paz hasta cuando haya gritado a todos y con todas las fuerzas de mi ser, las palabras de la Madre de Jesús.”

Luis E. Siman

 

 
 
 

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