Capítulo 8 - ¿Y qué le digo?

1 - ¿Y qué le digo?

Hemos legado al meollo de nuestro trabajo. Se trata ahora de saber cómo es que vamos a orar . Si nuestra Señora tanto nos insiste en la oración de tal manera que casi no hay un mensaje suyo, sobre todo los de los últimos años, en que no mencione este tema, necesitamos de manera perentoria y lógica abordarlo para obtener todo el fruto posible de sus enseñanzas.

En nuestro primer capítulo hablábamos del gravísimo problema que estamos padeciendo, la situación caótica del mundo por la pérdida casi total del temor de Dios en todos los estratos de la sociedad y la necesidad urgente de valernos del verdadero, insustituible y más eficaz medio que el Señor nos pone en nuestras manos para remediar nuestros problemas: la conversión y la oración .

Veíamos en el segundo el gran valor de la oración fundándonos en el testimonio de la Sda Escritura ,en el ejemplo de los santos, en la práctica de la Iglesia, en la enseñanza del Catecismo y en los reiterados llamamientos que nos viene haciendo nuestra Señora .

En el tercero guiados por las enseñanzas de nuestra amadísima Madre y Maestra veíamos que la oración es un encuentro agradable y un diálogo amistoso con el Señor.

En el cuarto tratábamos de conocer algo de la oración basándonos en los ejemplos de Jesús y en las insistentes invitaciones de nuestra Madre a que hagamos de la oración nuestra vida y de la vida una incesante oración.

En el quinto seguíamos trabajando para mostrar cómo es posible llevar una vida de intensa oración sin necesidad de ser un contemplativo que se dedica solamente a la oración.

Ya en el sexto nos esforzábamos por enseñar cómo es posible en la vida encontrarnos a cada paso con el Señor que no está lejos de nosotros, como a veces llegaríamos equivocadamente a pensar.

Finalmente quisimos dar unas pistas para ayudar a reconocer la presencia del Señor en nuestra vida para que ese encuentro que tanto nos recomienda nuestra madre sea una esplendorosa realidad, llena de luz, de vida y de felicidad.

En la carta de San Pablo a los Romanos encontramos la afirmación tajante y realista de que no sabemos orar como conviene.“Y de igual manera, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables” [1]

Por eso ahora, con la ayuda absolutamente indispensable de ese mismo Espíritu Santo, y con la sabia, amorosa y tierna asistencia de nuestra Maestra trataremos de analizar las diversas clases o formas de oración tal y como nos las presenta el magisterio de la Iglesia.

 

 

2 - El gran desplazado.

Para empezar tenemos que partir de un hecho que es absolutamente real e incontestable: el destierro de Dios de la vida cotidiana de los hombres. Dios no encuentra ya hábitat en este mundo, y aunque el Salmo 18 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos, el día al día comunica el mensaje, la noche a la noche le pasa la noticia. Sin hablar y sin palabras, y sin voz que pueda oírse, por toda la tierra resuena su proclama, por los confines del orbe sus palabras ”,[2] su canto es un canto póstumo. El universo ha quedado deshabitado.

“El proceso de secularización que ha llegado hasta liberar al hombre de la hipótesis de Dios, vuelve inútil la cuestión de la oración y de la adoración. Si Dios no es un Dios real y personal como hoy día se afirma en muchos círculos culturales, inficionados por las modernas teorías de la Nueva Era, eso de oración y de adoración ya no tiene sentido.¿Orar a quién? ¿Adorar a quién? Por eso la palabra adoración tiende a desaparecer de los vocabularios, incluso teológicos. Se diría que hoy la cultura prefiere a lo sumo hablar DE Dios y no hablar A Dios.”[3]

Y como en sana filosofía decimos que no hay ningún efecto sin una causa que lo produce, tenemos que afirmar enfáticamente que este marginar a Dios del campo de la vida es lo que ha ido llevando nuestra sociedad al profundo abismo de descomposición en que se encuentra.

Es que si no reconocemos ni aceptamos a Dios como Legislador y Ser supremo, la ley moral desaparece y entonces queda el hombre bajo el imperio de sus instintos y pasiones, con el camino despejado para organizar la vida no de acuerdo a esos principios y normas eternas que son fuente de orden, de paz y de prosperidad personal, familiar y social, sino de acuerdo a sus propios intereses y caprichos.

 

 

3 - Adorarás al Señor tu Dios.

Frente a Dios la criatura puede asumir diversas actitudes, todas ellas acordes con su situación y la realidad de su existencia. Son ellas la adoración, la alabanza, la acción de gracias, la reparación y la súplica o petición.

Pero entre éstas la más lógica y que desde luego debe ocupar el primer puesto en el orden de la importancia y de la práctica es la adoración.

Pero fuerza es afirmar antes que todo que en la adoración lo que cuenta no son las palabras ni los gestos externos. En la adoración lo que importa verdaderamente es lo interno, las convicciones, los pensamientos y los sentimientos del corazón.

La adoración es el reconocimiento y aceptación de la persona misma de Dios, de su categoría y de las perfecciones, de los derechos que le corresponden por naturaleza, por justicia , por conquista, y por cuanto descubrimos en El a través de la lectura del texto sagrado de la Biblia.

Hoy cuando tanto se habla y se predica acerca de los derechos humanos, debiéramos pensar más en los derechos divinos que son el origen y raíz de los derechos humanos. Que si aquellos se respetaran habría más posibilidad de que respetaran los derechos humanos.

Entonces, la pregunta con que iniciábamos el trabajo:¿Y qué le digo ? debe tener esta respuesta:<No se trata de lo que le digamos. Se trata de lo que pensemos y decidamos para en adelante> cómo vamos a actuar, cuál va a ser en adelante nuestro comportamiento; y todo tiene que realizarse en ese encuentro amoroso al que con tanto celo nos invita nuestra Madre cuando nos dice:

“Queridos hijos, los invito a la oración para que en ella tengan su encuentro con Dios. Dios se está ofreciendo y dándose El mismo a Uds. Pero les deja en plena libertad para que Uds. respondan a su llamado. .Por tanto queridos hijos aparten un tiempo durante el día para que puedan orar tranquila y humildemente y así encontrarse con Dios su Creador. Yo estoy con Uds. e intercedo por Uds. ante Dios. Por eso estén atentos para que cada oración sea un encuentro agradable con Dios” . [4]

La adoración es la reacción del hombre, pequeño y pecador, consciente de la majestad, la grandeza, el poder y la soberanía de Dios Creador .

Cuando yo reconozco y acepto la existencia misma de Dios, cuando admiro sus perfecciones que le son absolutamente propias e inalienables como son su existencia eterna y su unicidad, o sea, que El es el único eterno, y el que da origen a todo cuanto existe,[5] cuando yo admiro su inteligencia infinita y la sabiduría con que ha hecho todo cuanto existe, cuando yo constato su omnipotencia en virtud de la cual nada es imposible para El , cuando yo hago esto estoy empezando a adorar a Dios.

El catecismo de la Iglesia católica nos dice:

“La adoración es el primer acto de la virtud de religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo cuanto existe ,como Amor infinito y misericordioso <adorarás al Señor tu Dios y solo a El darás culto>[6]

Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la nada de la criatura, que solo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat , confesando con gratitud que El ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo.

La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo.”[7]

La adoración es un profundo y alegre reconocimiento de lo que Dios es y de lo que hace en el mundo. Cuando contemplamos un fenómeno celeste, un eclipse total de sol, un amanecer radiante y despejado, una noche serena y estrellada, cuando escuchamos es suave y melodioso gorjear de los pajaritos, o cuando vemos el imponente espectáculo del mar, exclamamos conmovidos: ¡Qué belleza!¡Cuán maravilloso es todo esto! Cuando esto decimos estamos adorando a Dios.

 

 

4 - Homenaje ,veneración, respeto y...

En la adoración se entrelazan: el homenaje , como lo hallamos por ejemplo en el salmo 95 que nos dice: ”Venid, cantemos gozosos a Yahvé, aclamemos a la Roca que nos salva; entremos en su presencia dándole gracias, aclamándolo con salmos. Porque un gran Dios es Yahvé, Rey grande sobre todos los dioses; él sostiene las honduras de la tierra, suyas son las cumbres de los montes, suyo el mar, que él mismo hizo, la tierra firme que formaron sus manos. Entrad, rindamos homenaje inclinados, ¡arrodillados ante Yahvé que nos creó! Porque él es nuestro Dios, nosotros somos su pueblo, el rebaño de sus pastos.”[8]

También la veneración y respeto como el que practicaban el salmista y el Profeta Daniel y como describe también San Juan en la visión del Apocalipsis: “ Pero yo, por lo mucho que nos quieres, me atrevo a entrar en tu Casa, a postrarme ante tu santo Templo, lleno de respeto hacia ti. (Sal 5,8;) “ Cuando Daniel se enteró de que había sido firmado el edicto, entró en su casa. Su habitación superior tenía las ventanas orientadas hacia Jerusalén y tres veces al día se arrodillaba, para orar y dar gracias a su Dios, como había hecho siempre” [9]

“Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo,Señor, Dios Todopoderoso, Aquel que era, que es y que va a venir.» Y cada vez que los Vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro Ancianos se postran ante el que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas delante del trono diciendo: «Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder,porque tú has creado el universo; por tu voluntad, existe y fue creado.»[10]

Esta actitud interior de homenaje, veneración y respeto se manifiesta en gestos exteriores tales como el sacrificio de algo muy apreciado, muy querido, algo a lo que se está muy apegado como era el caso de Abraham que gustosamente se dispone a ofrecerle a Dios nada menos que su propio hijo, el hijo de su ancianidad, y además el hijo sobre el que recaía la promesa de llegar a ser padre de una gran generación “Entonces dijo Abrahán a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos donde vosotros.» Tomó Abrahán la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos. Dijo Isaac a su padre Abrahán: «¡Padre!» Respondió: «¿Qué hay, hijo?» -«Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?» [11]

Otro gesto externo es la postración “David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de vestidos. Fue luego a la casa de Yahvé y se postró. Se volvió a su casa, pidió que le trajesen de comer y comió”.[12]

Y también el canto “Los salmistas también le alababan con sus voces, y su canto formaba una dulce melodía”. y las palmas “¡Pueblos todos, tocad palmas aclamad a Dios con gritos de alegría! [13]

 

 

5 - ¡Como podamos...hasta con el silencio!

En La Biblia y en la Iglesia que ora la adoración se practica no solo de palabra y en espíritu sino también con el cuerpo. Nuestra Iglesia tiene unos gestos de adoración muy bellos inspirados por la Biblia: la postración, el beso, levantar las manos.

Homenaje, alabanza, postración y respeto profundo y además el canto...y hasta con palmas, formas son todas ellas de expresarle al Señor la adoración que se merece como nuestro único Señor y Creador, de manifestar que nos sentimos alegres de estar en su presencia como si fuese un privilegio, de que nos sentimos felices y orgullosos de tener como nuestro Dios a un Ser tan extraordinario, tan perfecto, tan hermoso como es El.

Pero además hay que tener presente que el amor no siempre encuentra las palabras adecuadas para expresarse y por eso en la adoración no cuenta tanto lo que se dice y se hace externamente como lo que interiormente se está sintiendo; lo que cuenta no son tanto las palabras como los sentimientos internos del corazón, y en ese caso como en tantos el silencio concentrado en la presencia del Señor puede ser más expresivo que las palabras y los gestos.” “Si no hay quien interprete, guárdese silencio en la asamblea; hable cada cual consigo mismo y con Dios”[14].Y en el silencio es donde mejor podemos escuchar lo que tenga para decirnos el Señor. Que al fin y al cabo lo más importante no es lo que nosotros tengamos para decirle a El como lo que El tiene para decirnos a nosotros

Con razón nuestra Señora la Reina de la Paz se quejaba a sus hijos los videntes de Medjugorje cuando el 24 de Octubre de 1984 les decía: “Yo quisiera guiarlos espiritualmente pero no sabría cómo hacerlo si Uds. no me abren sus corazones. Basta con que piensen por ejemplo dónde estaban sus pensamientos ayer durante la Misa. Cuando vayan a Misa, el tiempo del camino de la casa a la Iglesia debiera ser de preparación para la Misa “Por eso estén atentos para que cada oración sea un encuentro agradable con Dios” También lo que les decía en otra oportunidad “Escuchen atentamente la Santa Misa. Sean bien educados. No charlen durante la Santa Misa.” [15]

"Hoy también queridos hijos les agradezco de una manera especial que estén aquí. Adoren sin cesar al Santísimo Sacramento del Altar. Yo siempre estoy presente cuando los fieles están en adoración . En ese momento se reciben gracias especiales".“ Gracias por adorar a mi Hijo en la Sagrada Hostia. Eso me enternece mucho. Y en cuanto a Uds oren. Quiero verlos felices”. [16]

 

 

6 - A El solo darás culto.

Sólo el Señor debe y puede ser adorado. Lo que leemos en el Sagrado Libro del Deuteronomio: “Cuando levantes tus ojos al cielo, cuando veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército de los cielos, no vayas a dejarte seducir y te postres ante ellos para darles culto ”se complementa perfectamente con lo que Jesús le dijo al demonio: «Está escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto” [17]

Nuestro tiempo no es el de los ateos , pero sí el de los idólatras. En efecto, el hombre que vive como si Dios no existiera, al no poder vivir sin religión acude a dioses suplementarios a los que no deja de ofrecer el incienso de su secreta adoración. Cuando el hombre no adora a Dios, lo reemplaza por los ídolos...

La Biblia conoce dos formas de idolatría: la de la perversión y la de la sustitución. La primera tiene lugar cuando el hombre mismo y / o la imagen del Señor son manipulados o pervertidos; la segunda cuando el Señor mismo es reemplazado por otros dioses, o falsos dioses.

Estas dos formas de idolatría renacen en el mundo actual. Se da la idolatría de la perversión cuando se oprime a hombres y mujeres que son imagen y semejanza de Dios con nuevas formas de esclavitud. Se da la idolatría de la sustitución cuando el hombre absolutiza y diviniza las obras de sus manos: el dinero, el poder, el deporte , el sexo, la técnica,”[18]”

¡Y cuánta idolatría hay hoy día en el mundo! La idolatría del dinero que lleva al enriquecimiento fácil y por el cual se ha derramado y aún se sigue derramando torrentes de sangre inocente. Cuántas violaciones de los más elementales y básicos derechos humanos como el de la libertad y el de la vida. Es el becerro de oro ante el cual no se detiene el hombre para cometer los más aberrantes y repudiables crímenes. La idolatría del sexo, de la moda, del poder, de la fama y del prestigio , la idolatría de la televisión, del licor, del juego y hasta de la opinión ajena. ¡Cuánta gente despersonalizada aún en el terreno religioso, que no se sienten capaces de guiarse por sus propias convicciones, sino que tienen que depender de la opinión ajena!.

 

 

7 - ¿Cómo adorar?

Eh aquí la pregunta fundamental de todo nuestro trabajo, la que encierra lo más elemental de todas nuestras reflexiones.

Y a esta pegunta nos contesta el mismo Jesús que nos dice como a la mujer samaritana:“ “llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.» [19]

“Adorar en espíritu y verdad”. Eso significa que nuestra adoración debe ser sincera: reconociendo la grandeza del Señor, confesando, reconociendo el Señorío de Jesucristo y aceptándolo en los mil detalles de la vida: “Al Señor tu Dios adorarás, solo a El le darás culto”[20]

Abriendo el Catecismo de la Iglesia católica encontramos en él: “La adoración es el primer acto de la virtud de religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo cuanto existe , como Amor infinito y misericordioso <adorarás al Señor tu Dios y solo a El darás culto> Luc.4,8 ; Deut.6,4-6.

Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la nada de la criatura, que solo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat , confesando con gratitud que El ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo.”[21].

 

 

8 - ¿Y después...después?

Pero si la adoración me lleva a reconocer a Dios como Creador y Salvador, como Señor y Dueño de todo cuanto existe, ello significa que después de mi adoración y como fruto de ella mi vida tiene que cambiar radicalmente.

Es decir que si mi adoración es sincera debe ayudarme a organizar mi vida de acuerdo a la voluntad de mi Dios y mi Señor y no de acuerdo a mis gustos y caprichos. Es lo que Jesús nos enseñó cuando nos entregó su bellísima formula del Padre Nuestro en la que puso expresamente estas palabras: “Venga a nosotros tu reino. Y a continuación añadió como condición para que Dios reine en nuestra vida: Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: venga tu Reino. .Mat.VI ,10

Al bajar Moisés de su encuentro con el Señor en el monte Sinaí,“ no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con Yahvé. Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de su rostro radiante y temieron acercarse a él. Moisés los llamó. Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron hacia él y Moisés habló con ellos. A continuación, se acercaron todos los israelitas y él les transmitió cuanto Yahvé le había dicho en el monte Sinaí. Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre el rostro. Siempre que Moisés se presentaba delante de Yahvé para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Al salir, transmitía a los israelitas lo que se le había mandado. Los israelitas veían la piel del rostro de Moisés radiante, y Moisés se ponía de nuevo el velo hasta que volvía a hablar con Yahvé”.[22]

Al salir nosotros de la adoración ante el Señor también debe producirse un cambio no en nuestra piel sino en nuestra vida. Nuestro encuentro con el Señor si lo hemos realizado con toda sinceridad y buena voluntad debe llenarnos de un gran amor hacia El, un amor que nos ayude a cambiar en nuestra vida dándole a El en adelante la preferencia por encima de todo, sobre todo para los momentos de oración, de tal manera que puedan cumplirse en nosotros las palabras de Nuestra Señora:

“Uds., queridos hijos, no demostrarán haber comprendido el incomparable valor de la oración sino hasta que puedan decir: "Llegó el momento de la oración y ahora para mí nada es tan importante como Dios. Queridos hijos, conságrense a la oración con especial amor para que Dios derrame sus gracias sobre Uds”. [23]

Ese cambio radical en nuestra vida como fruto de nuestra adoración es lo que tanto le preocupa a nuestra Madre y por eso nos dice una y otra vez:“Queridos hijos, hoy nuevamente los invito a orar con todo el corazón y a cambiar sus vidas de día en día. Especialmente, queridos hijos, los invito a que mediante sus oraciones y sacrificios comiencen a vivir la santidad porque deseo que todos cuantos han llegado a esta fuente de gracia vengan al Paraíso con el don especial que Uds. me entreguen y que es la santidad. Por eso, queridos hijos, oren y cada día vayan mejorando su vida para que lleguen a ser santos. Yo siempre estaré cerca de Uds”[24].

“Deseo que cada uno de Uds. se decida por sí mismo a cambiar de vida y a trabajar más en la Iglesia no con palabras y en pensamiento solamente sino con el ejemplo para que sus vidas sean un testimonio alegre por Jesús. Uds. no pueden decir que ya están convertidos porque la conversión es un proceso diario. Para poder entender lo que deben hacer, queridos hijos, oren, oren y Dios les dirá concretamente lo que tienen que hacer y en qué tienen que cambiar”.[25]

Una oración de adoración que nos llene además de un gran respeto por la presencia de Dios en toda parte pero especialmente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía ,que nos lleve a adorarlo frecuentemente como nos lo sugiere nuestra Madre: “Es muy bello permanecer los jueves para la adoración de mi Hijo en el Santísimo Sacramento del altar.. [26]”

"Hoy también queridos hijos les agradezco de una manera especial que estén aquí. Adoren sin cesar al Santísimo Sacramento del Altar. Yo siempre estoy presente cuando los fieles están en adoración . En ese momento se reciben gracias especiales" [27]

 

 

9 - En actitud de permanente adoración.

Mi oración de adoración me debe llevar a reconocer y a aceptar concretamente en mi vida el Señorío, la Autoridad suprema de mi Señor sobre todas las cosas y por consiguiente sobre mí. Por consiguiente mi oración me debe llevar a realizar con la máxima generosidad y entrega la adorable voluntad de mi Señor expresada en sus divinos mandamientos y a través de las disposiciones de la Santa Iglesia a la que pertenezco, cumpliendo de esa manera también la orden de mi Madre del cielo dada en Caná de Galilea:”: «Haced lo que él os diga” Juan 2,5º

Finalmente mi oración de adoración me debe llevar a una entrega total de mi persona al servicio del que he reconocido y aceptado voluntariamente como mi Dueño y mi Señor y al que quiero continuar sirviendo hasta la muerte “ de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.» Mat.20,28

Es el ejemplo admirable que mi Madre celestial me ha dado desde el momento de su anunciación en el que de manera incondicional también se compromete: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Luc.1,38

Y es lo que Ella desde el cielo continúa realizando todos los días y en cada momento de la vida.“Queridos hijos: hoy los invito a unir su vida a Dios Creador pues solo así su vida tendrá sentido y comprenderán que Dios es amor. Dios me envía a Uds. por amor, para ayudarles a comprender que sin El no hay futuro ni gozo y sobre todo no hay salvación eterna Hijitos, los invito a dejar el pecado y a aceptar la oración en todo tiempo con el fin de que en la oración puedan llegar a conocer el sentido de su vida. Dios se da a quien lo busca”.[28]

“En este grandioso día que Uds. me han dedicado quiero bendecirlos a todos y decirles que los días que paso con Uds. son días de gracia. Quiero enseñarles y ayudarles a caminar por el sendero de la santidad. Muchos no desean comprender mis mensajes y aceptar con seriedad lo que estoy diciendo. Los invito y les pido que con sus vida diaria den testimonio de mi presencia. Si oran, Dios les ayudará a descubrir la razón de mi venida. Por eso mis pequeños, oren y lean las Sagradas Escrituras para que a través de mi venida descubran el mensaje que el Señor les tiene en las Sagradas Escrituras”. [29]

Fue lo que hizo San Pablo quien decía:“para mí la vida es Cristo, y el morir, una ganancia. Pero si el vivir en el cuerpo significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger... Me siento apremiado por ambos extremos. Por un lado, mi deseo es partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; mas, por otro, quedarme en el cuerpo es más necesario para vosotros. Y, persuadido de esto, sé que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para progreso y gozo de vuestra fe, a fin de que tengáis por mi causa un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús cuando yo vuelva a estar entre vosotros”. [30]

 

 

10 - Rey de burlas...!

Obrar de otro modo, hacer adoración sin modificar nada en mi vida y sin ningún compromiso de cambio y de servicio es hacerse merecedores de aquellas terribles palabras que Jesucristo mismo pronunció cuando dijo: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí ” [31]

El Señor habla de adoradores verdaderos que deben adorar al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

Y ciertamente que no pueden ser verdaderos adoradores los que por una parte proclaman con los labios el Señorío de Jesús, y por otra parte continúan rebelándose contra sus divinos mandamientos y pisoteando su divina autoridad. Obrar así es repetir la escena sacrílega que San Mateo relata en su Evangelio cuando los verdugos hicieron burla blasfema del Señor, escarneciéndolo de la manera más salvaje y despiadada :

“Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.” [32]

 

 

11 - Por la oración al cambio.

Después de todo lo anterior comprendemos mejor por qué tanta insistencia de nuestra Madre sobre la oración en nuestra vida. Porque si la entendemos como se debe y la practicamos como Ella pide, Ella misma nos ha dicho:“Dios les dirá concretamente lo que tienen que hacer y en qué tienen que cambiar” [33] Y no solo nos lo irá diciendo sino que además nos obtendrá la gracia de realizarla, ya que está dicho que: “ nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino movido por el Espíritu Santo”.[34] y que“separados de mí no podéis hacer nada.”[35] La oración nos dará fuerzas para cambiar la vida, y nuestra vida renovada será el fruto de la oración .

He aquí nuestra gran tarea :renovar la vida, para irnos asemejando cada día más a nuestro gran modelo de santidad que es Jesús ya que en El se encuentran todas las perfecciones y virtudes que adornan la persona de nuestro amantísimo Padre Dios según aquello de San Pablo:“Él es Imagen de Dios invisible” [36] e imitándolo a El estamos copiando las virtudes de nuestro Padre.

Es la enseñanza que con toda claridad nos suministra el Señor: “Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.“¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí”; “Yo y el Padre somos uno” [37]

“Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo; Rom.8,29

Razón por la cual Jesús nos dice en el Evangelio:“Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. ” Mat.11,29

Si a Moisés le dijo el Señor: “Hazme un Santuario para que yo habite en medio de ellos. Lo harás conforme al modelo de la Morada y del mobiliario que voy a mostrarte”. Ex.25,8-9. y luego le repite: “Fíjate para que lo hagas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte” Exod.25,40, para nosotros el gran modelo que nos ha entregado en el monte Calvario no es otro que Jesús. Y El nos dice a todos nosotros:<< santificaos y sed santos, pues yo soy santo>>. Lev.11,44

Pero nada de esto lo lograremos sino mediante el recurso asiduo a la oración. Esta es la razón poderosísima que asiste a nuestra Señora para hablarnos.

¿Y por qué tanta insistencia ...? Porque Ella lo que quiere es que todos cambiemos y empecemos a vivir según las enseñanzas de su Hijo, que organicemos nuestra vida según el modelo que se nos ha mostrado en la cima del Calvario. Pero solo con oración lograremos cambiar nuestro corazón. Nuestro esfuerzo sincero y continuado de cambiar, de irnos convirtiendo cada día, esa es la más sincera y expresiva forma de oración. No se de trata de palabras : ¿Qué le digo? Se trata es de obras: Era lo que en otros términos enseñaba el gran San Agustín cuando decía :“ El que ora se salva, el que no ora se condena”.

Escuchemos pues a nuestra Madre que con angustia y con ternura nos repite:

“Algunos piensan hacer mucho con hablar de los mensajes pero no los viven”[38]."Queridos hijos, en estos años los he invitado a orar y a vivir lo que les digo, pero Uds. viven poco mis mensajes. Hablan, pero no viven. Es por eso que esta guerra dura tanto”[39] “Los invito nuevamente a vivir mis mensajes y a ponerlos en práctica en su vida”[40]

Que la oración sea para Uds vida. La oración debe ser parte de la vida diaria de Uds. Sin la oración no se puede vivir. La oración es vida. Que la oración sea para Uds la vida . Que su vida llegue a ser oración.

[1] Rom.8,26 [2] Salm.18,2-5 [3] Diccionario de espiritualidad montfortiana pág.23) [4] Noviembre 25 de 1988
[5] Gen,1,1, Gen.18,14 [6] Luc.4,8 ; Deut.6,4-6.
[7] Cat.Nº 2096-2097 [8] Sal 95,1-6. [9] Dn 6,11 10] Apoc 4,5-11. [11] Gén 22,5-8; 1 Sam 1,3; 2 Re 17,36 [12] 2 Sam 12,20 [13] Sir 50,16-18; Salm 46,2 [14] I Cor.14,28
[15] Nov.25 de 1988.
Feb.19 del 82 [16] Marzo 8 de 1984. Enero 26 de 1984 [17] Deut 4,19 ; Luc.4,8
[18] Ob,citada:Dicc.de esp. Mont [19] Juan 4,23-24 [20] Dt.6,13; Mat 4,10. [21] Luc.1,46-49 ; Catecismo. Nº 2096-2097 [22] Exod,34,29-35 [23] Octubre 2 de 1986 [24] Noviembre 13 de 1986. [25] Feb.25 del 93
[26] Mayo 28 de 1983 [27] Marzo 8 de 1984, [28] Abril 25 de l997 [29] Junio 25 de 1991[30] Filp.1,21-26
[31] Mt.15,7-8 [32] Mat.27,28-31 [33] Feb.25 del 93 [34] I Cor.12,1 ; Juan 15,5 (36) Col,1,15 [37] Juan 14,8-11; 10,30 [38] Mayo 25 / 91 [39] Oct.25 / 93 [40] Jun.25 /93

 

 
 
 

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