Sobre el  Sacramento de la confesión

 

A.- LO QUE NOS DICE EL PAPA JUAN P.II  SOBRE ESTE SACRAMENTO:

“Redescubramos con alegría y confianza este Sacramento. Vivámoslo ante todo para nosotros mismos, como una exigencia profunda y una gracia siempre deseada, para dar renovado vigor e impulso a nuestro camino de santidad y a nuestro ministerio”. A  los sacerdotes ,Jueves Santo 2002

Carta Apostólica en forma de «motu proprio» Misericordia Dei sobre algunos aspectos de la celebración del sacramento de la penitencia, Abril 7- 2002 de S:S:J.P.II.-:“consciente de mi responsabilidad pastoral y con plena conciencia de la necesidad y eficacia siempre actual de este Sacramento, dispongo cuanto sigue:

La confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el que un fiel consciente de que está en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia; sólo la imposibilidad física o moral excusa de esa confesión, en cuyo caso la reconciliación se puede conseguir también por otros medios».

Por tanto, «todos los que, por su oficio, tienen encomendada la cura de almas, están obligados a proveer que se oiga en confesión a los fieles que les están encomendados y que lo pidan razonablemente; y que se les dé la oportunidad de acercarse a la confesión individual, en días y horas determinadas que les resulten asequibles».

Además, todos los sacerdotes que tienen la facultad de administrar el sacramento de la Penitencia, muéstrense siempre y totalmente dispuestos a administrarlo cada vez que los fieles lo soliciten razonablemente. La falta de disponibilidad para acoger a las ovejas descarriadas, e incluso para ir en su búsqueda y poder devolverlas al redil, sería un signo doloroso de falta de sentido pastoral en quien, por la ordenación sacerdotal, tiene que llevar en sí la imagen del Buen Pastor.

Los Ordinarios del lugar, así como los párrocos y los rectores de iglesias y santuarios, deben verificar periódicamente que se den de hecho las máximas facilidades posibles para la confesión de los fieles. En particular, se recomienda la presencia visible de los confesores en los lugares de culto durante los horarios previstos, la adecuación de estos horarios a la situación real de los penitentes y la especial disponibilidad para confesar antes de las Misas y también, para atender a las necesidades de los fieles, durante la celebración de la Santa Misa, si hay otros sacerdotes disponibles.

 

B.-LO QUE NOS DICE  EL PAPA BENEDICTO XVI Y APARECIDA.-

Benedicto XVI nos recuerda que “el amor a la Eucaristía lleva también a apreciar cada vez más el Sacramento de la Reconciliación”. Vivimos en una cultura marcada por un fuerte relativismo y una pérdida del sentido del pecado que nos lleva a olvidar la necesidad del sacramento de la Reconciliación para acercarnos dignamente a recibir la Eucaristía.

Como pastores, estamos llamados a fomentar la confesión frecuente. Invitamos a nuestros presbíteros a dedicar tiempo suficiente para ofrecer el sacramento de la reconciliación con celo pastoral y entrañas de misericordia, a preparar dignamente los lugares de la celebración, de manera que sean expresión del significado de este sacramento.

Igualmente, pedimos a nuestros fieles valorar este regalo maravilloso de Dios y acercarse a él para renovar la gracia bautismal y vivir, con mayor autenticidad, la llamada de Jesús a ser sus discípulos y misioneros.

Nosotros, obispos y presbíteros, ministros de la reconciliación, estamos llamados a vivir, de manera particular, la intimidad con el Maestro. Somos conscientes de nuestra debilidad y de la necesidad de ser purificados por la gracia del sacramento, que se nos ofrece para identificarnos cada vez más con Cristo, Buen Pastor y misionero del Padre.

A la vez, con plena disponibilidad, tenemos la alegría de ser ministros de la reconciliación, también nosotros hemos de acercarnos frecuentemente, en un camino penitencial, al Sacramento de la Reconciliación. Aparecida # 177

El sacerdote debe ser hombre de oración, maduro en su elección de vida por Dios, hacer uso de los medios de perseverancia, como el Sacramento de la confesión, la devoción a la Santísima Virgen, la mortificación y la entrega apasionada a su misión pastoral. Aparecida  # 195

Como rasgos del discípulo, al que apunta la iniciación cristiana destacamos: que tenga como centro la persona de Jesucristo, nuestro Salvador y plenitud de nuestra humanidad, fuente de toda madurez humana y cristiana; que tenga espíritu de oración, sea amante de la Palabra, practique la confesión frecuente y participe de la Eucaristía; que se inserte cordialmente en la comunidad eclesial y social, sea solidario en el amor y fervoroso misionero. Aparecida # 292

 

B.-LO QUE NOS DICE LA VIRGEN

Comencemos por el más reciente

Mensaje del 25 de Febrero de 2009

”Queridos hijos! en este tiempo de renuncia, oración y penitencia, los invito de nuevo: vayan a confesar sus pecados para que la gracia pueda abrir sus corazones, y permitan que ella los cambie. Conviértanse, hijitos, ábranse a Dios y a su plan para cada uno de ustedes.  ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

Agosto 6 de 1982  

Se debe invitar a la gente a ir a confesarse cada mes, especialmente el primer Sábado. Aún no he hablado sobre esto. He invitado a la gente a la Confesión frecuente. Les daré mensajes concretos para nuestros tiempos. Sean pacientes porque el tiempo aún no ha llegado. Hagan lo que les he dicho. Hay muchos que no lo observan. La confesión mensual será el remedio para la Iglesia de Occidente. Este mensaje debe ser transmitido al Occidente.

Noviembre 7 de 1983

No vayan a confesarse por costumbre para después seguir lo mismo que antes. No. Eso no es bueno. La confesión debe darles un impulso a su fe. Debe estimularlos y acercarlos a Jesús. Si la confesión realmente no significa nada para Uds. hallarán gran dificultad para convertirse.

Nov. 22 de 1984

"Queridos hijos, en estos días les pido que vivan más mis mensajes (la conversión, la confesión, la oración, el ayuno y la Santa Misa) y hagan que penetren en sus corazones hasta el Jueves. Gracias por haber respondido a mi llamado.

Marzo 24 de 1985

Hoy deseo llamarlos a todos a la confesión, aunque se hayan confesado recientemente.. Yo quiero que todos Uds. disfruten  interiormente el día de mi fiesta. Pero no pueden hacerlo si no se abandonan completamente a Dios. Por eso a todos los invito a que se reconcilien con Dios.

Mensaje del 25 de Enero de 1995

"Queridos hijos, los invito a abrir la puerta de su corazón a Jesús como flor que se abre al sol. Jesús desea llenar sus corazones de paz y alegría. No pueden Uds realizar la paz si no están en paz con Jesús. Por eso los invito a la confesión para que Jesús sea su verdad y su paz.. Por lo tanto, hijitos: oren pata  tener la fuerza de realizar lo que les digo. Yo estoy con Uds y los amo. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Mensaje del 25 de Noviembre de 1998

Queridos hijos, hoy los invito a prepararse para la venida de Jesús. De manera especial preparen sus corazones . Que la Santa Confesión  sea el primer acto de su conversión. Decídanse, queridos hijos, por la santidad . Que su conversión y su decisión por la santidad  comience hoy mismo  y no mañana.

Mensaje del 25 de Noviembre /2002

“¡Queridos hijos! :También hoy los llamo a la conversión  . Abranle  su corazón a Dios, hijitos, a través de la Santa Confesión . Permítanle transfigurarlos  y conducirlos por el camino de la paz y de la alegría

Mensaje del 25 de febrero de 2007

“¡Queridos hijos! Abran su corazón  a la misericordia de Dios en este tiempo cuaresmal. El Padre Celestial desea liberar  a cada uno de ustedes de la esclavitud del pecado . Por eso, hijitos, aprovechen este tiempo  y a través del encuentro con Dios en la Confesión, abandonen el pecado y decídanse  por la santidad. Hagan eso por amor a Jesús, quien con su sangre ha redimido a todos para que fueran felices y estuvieran en paz.

Y el más reciente del 25 de Febrero 2009

Mensaje del   25 de Febrero de 2009

”Queridos hijos! en este tiempo de renuncia, oración y penitencia, los invito de nuevo: vayan a confesar sus pecados para que la gracia pueda abrir sus corazones, y permitan que ella los cambie. Conviértanse, hijitos, ábranse a Dios y a su plan para cada uno de ustedes.  ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

 
 
 

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